Jun 15 2006
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Política

Ecuador. Carta Abierta – LA COMUNA A LOS MILITANTES DEL PARTIDO SOCIALISTA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

El compa√Īero Enrique Ayala Mora, miembro de la c√ļpula del Partido Socialista, en su art√≠culo La elusiva unidad , afirma:
‚ÄúSi la izquierda en el Ecuador participar√°(sic) unida en los procesos electorales, haciendo una suma de resultados anteriores, podr√≠a alcanzar un 17 por ciento de los votos. Si a esto se a√Īade el efecto de la experiencia unitaria y la expectativa que crea, su votaci√≥n pudiera superar el 20 por ciento. Y eso le dar√≠a un primero o segundo puestos en primera vuelta‚ÄĚ,
datos irrefutables a la luz de los resultados electorales de octubre del 2002 y de la actual situación política del país, principalmente luego del triunfo alcanzado por el movimiento popular en el caso de la OXY y del TLC.

Sin embargo de la convicci√≥n que manifiesta el compa√Īero Enrique Ayala respecto a las expectativas electorales de la izquierda ecuatoriana, en el mismo art√≠culo pretende justificar su abandono de los esfuerzos unitarios, con el argumento del cinco por ciento. Efectivamente Ayala argumenta:
‚ÄúLos partidos de Estado, que durante d√©cadas han tenido control sobre las instancias legislativas y sobre el TSE, se han cuidado de mantener que cada partido deba cumplir el cinco por ciento de los votos para poder seguir existiendo. Las alianzas no se promueven. Se penalizan. Si se juntan dos o m√°s partidos tienen que dividir sus votaciones para alcanzar el porcentaje m√≠nimo individual. Por ello es preferible ir separados‚ÄĚ.
Argumento inconsistente, insostenible, si se recuerdan las siguientes circunstancias:

1. En el marco de la unidad de la izquierda ecuatoriana concurren tres partidos legalmente reconocidos: Pachakutik, el Movimiento Popular Democr√°tico y el Partido Socialista;

2. Como lo asevera el propio Enrique Ayala, la votación alcanzada se debe dividir para los partidos que son parte de la unidad, de conformidad con lo que establece el artículo 37 de la Ley de Partidos Políticos;

3. Si la votación alcanzaría los porcentajes establecidos en el artículo de Enrique Ayala, y se mantendría la relación aritmética por él sugerida, esto es dividir los votos obtenidos para los tres partidos antes citados les correspondería un mínimo del 5.66 por ciento y un máximo del 6.66, con lo que se satisfaría lo establecido en el artículo 35 literal c. de la Ley de Partidos Políticos.

En consecuencia, por todo lo antes expuesto el argumento esgrimido para abandonar el esfuerzo unitario de la izquierda ecuatoriana no es procedente. Ante ello vale preguntarse: ¬ŅCual es la raz√≥n para que la fracci√≥n hegem√≥nica de la direcci√≥n del Partido Socialista no haya aplicado la irrefutable l√≥gica aritm√©tica que se deriva del planteamiento de Enrique Ayala?, ¬Ņcu√°les fueron los objetivos perseguidos con la adhesi√≥n a la candidatura de Rafael Correa?

Las respuestas las encontramos en razones totalmente ajenas a los intereses de la indispensable unidad de la izquierda ecuatoriana, de la cual debe ser parte el Partido Socialista Ecuatoriano, por su trayectoria histórica. Se las ubica en la bastarda aritmética del oportunismo. Veamos nuestras razones.

1. El art√≠culo 37 de la Ley de Partidos Pol√≠ticos establece que: ‚ÄúPara calcular el cuociente electoral al que se refiere el literal c) del art√≠culo 35, solo se tomar√°n en cuenta las elecciones pluripersonales‚ÄĚ. En consecuencia, los resultados electorales para Presidente y Vicepresidente de la Rep√ļblica no se consideran en el c√°lculo del 5 por ciento, por lo que no cabe utilizar el argumento del cinco por ciento para retirar el apoyo al compa√Īero Lu√≠s Macas, candidato de unidad de la izquierda ecuatoriana.

2. La Ley de Partidos Pol√≠ticos, en el mismo art√≠culo 37 estipula que: ‚ÄúPara efectos de la aplicaci√≥n del cuociente establecido en el art√≠culo 35, literal c) de esta Ley, en el caso de alianzas pluripersonales, la votaci√≥n que obtengan los partidos pol√≠ticos aliados, se dividen en porcentajes proporcionales a los resultados de la anterior elecci√≥n, de conformidad con la alianza nacional que se hubiere efectuado, tomando en cuenta que los partidos pol√≠ticos aliados deber√°n inscribir las candidaturas, en conjunto con los n√ļmeros que representen a cada partido, y en un solo casillero‚ÄĚ.

Por lo que y en consecuencia, de presentarse listas unitarias para las elecciones pluripersonales, cabr√≠a la aplicaci√≥n de la divisi√≥n antes planteada, la que determinar√≠a que el Partido Socialista alcance un porcentaje superior al 5 por ciento, perdiendo, entonces asidero los argumentos utilizados para adherir a la candidatura de Rafael Correa, en contra de las decisiones unitarias de las bases socialistas de apoyar al compa√Īero Lu√≠s Macas.

3. Por lo expresado en los dos numerales inmediatos anteriores, es evidente que las razones que explican el comportamiento anti unitario de una fracci√≥n hegem√≥nica de la direcci√≥n del Partido Socialista no se encuentran en el campo de reflexi√≥n que sugiere el compa√Īero Enrique Ayala. Radica, sin tapujos ni medias tintas, en los intereses de los compa√Īeros que aspiran a ser candidatos a diputados por las provincias de Azuay, Ca√Īar, Bol√≠var e Imbabura, quienes negociaron con Rafael Correa para ser ubicados en el primer lugar de las listas.

Espec√≠ficamente, Guadalupe Larriva por Azuay, Segundo Serrano o su hijo Trotsky Serrano por Ca√Īar, Fabi√°n Solano, sobrino de Segundo Serrano por Bol√≠var y Silvia Salgado por Imbabura. Esta es la verdad inobjetable, por lo que nos reafirmamos en que la fractura de la unidad de la izquierda propiciada por la fracci√≥n hegem√≥nica de la direcci√≥n del Partido Socialista, obedece a esa aritm√©tica del oportunismo m√°s repudiable. No responde a la necesidad de optar por la supervivencia del Partido Socialista. Peor a la defensa del socialismo o a la decisi√≥n de transformar el pa√≠s, tesis por la cual siempre lucharon los mejores hombres del otrora glorioso Partido Socialista Ecuatoriano. Gloria y lucha que debe ser reivindicada hoy m√°s que nunca en que las contradicciones de las clases dominadas con las dominantes alcanzan niveles de elevada conflictividad.

Si el oportunismo es la raz√≥n de la alianza entre la fracci√≥n hegem√≥nica del Partido Socialista y Rafael Correa, vale preguntarse: ¬Ņcu√°l es el inter√©s de Rafael Correa en esta alianza?. La respuesta es simple si se recuerdan las razones por las cuales Ralph Murphine abandona la asesor√≠a de Correa: el descenso acentuado de Correa en las preferencias electorales y la consecuente imposibilidad de recolectar las 97.000 firmas que debe presentar al Tribunal Supremo Electoral para inscribir su candidatura.

En consecuencia la fracci√≥n hegem√≥nica de la direcci√≥n del Partido Socialista une al oportunismo la verg√ľenza de convertir al glorioso Partido Socialista en ‚Äúprestanombre‚ÄĚ para un candidato que, ni remotamente, representa el ideario socialista, como lo demuestra una breve comparaci√≥n entre el enunciado de que: ‚ÄúEl Partido Socialista se halla convencido de que la √ļnica forma de realizar sus postulados ser√° el gobierno del Pueblo por el Pueblo: la dictadura de los obreros, campesinos y soldados, que verifiquen la completa extinci√≥n del dominio capitalista‚ÄĚ, con los contenidos del programa de gobierno exhibido por Rafael Correa.

Por ello y ante ello, La Comuna se permite dirigir esta Carta Abierta, consciente de que las bases del Partido Socialista sabr√°n aplicar la norma partidaria que estipula que: ‚ÄúLos afiliados al Partido fiscalizar√°n, constantemente, a sus representantes quienes est√°n obligados a dar cuenta de su actuaci√≥n la que, en todo momento, deber√° ce√Īirse a los respectivos Programas y Estatutos. Esta fiscalizaci√≥n se llevar√° a cabo en la mayor escala posible a fin de interesar a todos sus miembros en la marcha regular del Partido, sin que por esto se obstaculicen las labores de los representantes ni se dificulten sus iniciativas‚ÄĚ. Luego de lo cual, estamos seguros, demandar√°n los correctivos que la pr√°ctica oportunista denunciada exige.

Quito, 13 de junio del 2006.

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