Oct 7 2007
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Opinión

Ecuador, constituyente. – PODERES DEL ESTADO, ¿TRILOGÍA DEMOCRÁTICA?

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Si se analiza la estructura funcionarial concreta de los tres poderes en la historia nacional, y se la correlaciona con el poder económico, se descubre la presencia, en los tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial, de los miembros de la gran familia ampliada que ha controlado y controla el poder económico en el Ecuador, desde siempre.

¿Autónomos e independientes entre sí?

Demostraciones factuales abundan, y vale recordar, por ejemplo, a los Febres Cordero en la presidencia de la República, pero igualmente en calidad de diputados y en la función judicial. Caso similar es el de los Durán Ballén, parientes cercanos de los Febres Cordero. Los Aspiazu Seminario ocuparon igualmente muchos puestos de importancia en las tres funciones: ministros de finanzas, congresistas, altos dignatarios de la función judicial. Los primos Arosemena Monroy y Arosemena Gómez, también son buen ejemplo de la presencia en los más altos puestos de las tres funciones.

Así podríamos continuar citando innumerables ejemplos, pero ello rebasa el objetivo de este análisis, por lo que sólo resta recordar que: “La historia de la sociedad ecuatoriana, examinada bajo el prisma de la concentración del poder económico, puede ser definida como una sucesión de etapas en las que se ha mantenido un reducido número de grupos familiares, muchos de los cuales ostentaron ese poder en el periodo colonial, lo reforzaron en el inicio de la República en 1830 y lo han mantenido y mantienen durante todo el período republicano.

“Poder económico que también les ha permitido, conservar un dominio constante sobre el poder político y los poderes fácticos?1. Cita que agrega que el poder económico no sólo tiene presencia en el ejecutivo, en el legislativo y en el judicial, sino también en los grandes medios de información: prensa, radio y televisión.

Si la estructura del poder en el Ecuador, como en todos los países capitalistas tiene las características antes mencionadas, es imposible sostener que los tres poderes son “autónomos e independientes” entre sí. Como es también falso sostener que esa supuesta independencia asegura el juego democrático. Lo que si es válido y procedente afirmar es que el control de los tres poderes y de los grandes medios de información por un mismo centro, el poder económico, generan un evidente equilibrio, el equilibrio de la dominación, de quienes desde siempre nos han dominado.

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¿Cuál es, entonces, la razón de la lucha de la derecha?

Las estridentes declaraciones en defensa de la democracia y de la independencia de funciones, tienen dos objetivos: constituirse en un elemento ideológico, de opacidad, de ocultamiento de la realidad concreta antes descrita; y, de defensa del sistema de dominación que controlaba todos los poderes.

Poder amenazado en los restantes frentes por el triunfo arrollador de Alianza País en las elecciones para la Asamblea Constituyente y por el anuncio de que se disolverá el congreso.

En conclusión, las fuerzas de la derecha que fueron abrumadoramente derrotadas por las fuerzas de la transformación, ante la perspectiva de que perderán el control que aún mantiene sobre el Congreso Nacional, luchan a brazo partido por defender sus instancias de poder. Como lo harán en el futuro por sostenerse en los gobiernos seccionales y en el poder judicial.

Cosa igual ocurre con los medios de información, los cuales han cerrado filas en defensa de lo que ellos llaman la libertad de expresión y libertad de prensa, cuando de lo que se trata es de la defensa de su concentración de frecuencias, de su oligopolio que controla todos los grandes medios.

En esa perspectiva, la obligación de todos aquellos que apoyamos el proceso de transformación, es cerrar filas, al igual que lo hace la derecha, para impedir que ésta consolide posiciones en cualquiera de los tres poderes. Sumar fuerzas para continuar en la ofensiva que nos permita avanzar en el objetivo de controlar los tres poderes, el poder mediático y los gobiernos seccionales, para, con ello, crear nuevas condiciones propicias para el cambio, la transformación por la cual votó la mayoría de ecuatorianos.

Si somos capaces de avanzar en el control de todos los poderes, no transgrediremos nada, simplemente estaremos replicando la estrategia utilizada por la dominación, con una sola diferencia: nuestro ejercicio del poder será a favor de las mayorías, en tanto que su poder lo ejercieron siempre a favor de la minoría que ellos representan.

Nota

1 Navarro, Guillermo: Los dueños del Ecuador, de próxima aparición.

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* Economista, ensayista y catedrático universitario.

g_navarro_j@yahoo.com.

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