Dic 3 2007
667 lecturas

Pol铆tica

Ecuador. – FETICHISMO Y TERROR A LA VERDAD POL脥TICA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Efectivamente, la derecha ha imbuido al pueblo ecuatoriano de un elevado fetichismo a la Ley, que se refleja en un sometimiento irracional a la misma, en un respeto casi idol谩trico a las normas legales formuladas e impuestas por las clases dominantes, lo que induce a aceptarlas como verdades casi inamovibles, eternas. Convicci贸n err贸nea, puesto que desconoce que el poder dominante, en forma simult谩nea, las violaba, las adecuaba a sus intereses, se burlaba de la intangibilidad que demandaba para los otros.

Dualidad que, valga reconocerlo, no hemos sido capaces de desmontarla, de descubrirla, hasta grado tal que incluso militantes de organizaciones de la izquierda que se autodenominan revolucionarias, sugieren, que los pasos de la Asamblea Constituyente deben someterse casi meticulosamente a las normas legales vigentes. Olvidando que las leyes no son otra cosa que la institucionalizaci贸n de las relaciones de producci贸n que favorecen los intereses de la dominaci贸n, por lo que denodadamente las defienden las fuerzas conservadoras, en in煤til af谩n por eternizarlas.

Actitud y posici贸n nefasta de la izquierda, puesto que, al mismo tiempo que robustece el arma de la derecha: el fetichismo de la ley, castra la posibilidad de que las fuerzas insurgentes entiendan que la elaboraci贸n de una Constituci贸n que siente las bases para la transformaci贸n es una construcci贸n eminentemente pol铆tica, que para avanzar inevitablemente tiene que ir m谩s all谩 de las normas legales vigentes, para poder, precisamente, sobrepasarlas. En consecuencia, no debemos asumirlas como camisa de fuerza, puesto que ello juega a favor de la permanencia de la situaci贸n de desigualdad e inequidad que combatimos todos, contra la cual se pronunci贸 la mayor铆a del pueblo ecuatoriano.

En suma que para avanzar habremos de cometer excesos, muy similares por cierto a los cometidos por las clases dominantes, con una sola diferencia sustantiva, que en tanto nosotros lo hacemos para reducir las desigualdades, las clases dominante lo hac铆an para profundizarlas.

Pero no s贸lo ello, ser谩 tambi茅n imprescindible eliminar el terror a utilizar las palabras verdaderas, a expresar con claridad la intenci贸n de nuestras acciones, para recrear, con ello, una suerte de pedagog铆a del cambio.

El caso del propuesto receso del Congreso, que final y felizmente termin贸 en el cese de los diputados, es claro ejemplo de lo dicho. Algunas fuerzas que se autodenominan 鈥渦ltra revolucionarias鈥 se allanaron y atrincheraron con el receso, bajo el argumento de que cesar a los diputados podr铆a ser internacional y legalmente inconveniente.

Posici贸n que, a m谩s de demostrar una posici贸n impropia del cambio pol铆tico como el que desarrolla el pueblo ecuatoriano, no le permite a 茅ste tomar conciencia de que este proceso, para cumplir con su cometido, debe inevitablemente rebasar los marcos legales e institucionales, como la derecha lo hizo desde los albores de la Rep煤blica hasta ahora.

Y todo aquello, por cierto, lo argumentaban sin sonrojarse frente al general Alfaro, el cual, si ello fuera posible, les hubiese espetado su indignaci贸n, les hubiese recordado que la revoluci贸n liberal siempre rebas贸 el marco legal vigente. Que su presencia solidaria en otras latitudes de Am茅rica, no eran 鈥渓egales鈥 ni tampoco sometidas al bien decir internacional.

Les enrostrar铆a que las armas empu帽adas eran recursos para romper las normas legales esgrimidas, mantenidas y defendidas por las fuerzas conservadoras, y no admin铆culos para disparar deportivamente al blanco.

Seguramente les hubiese susurrado al o铆do, para no avergonzarles m谩s, que la revoluci贸n no es asunto de buenos modales.

—————————

foto

* Economista, ensayista y catedr谩tico universitario.

g_navarro_j@yahoo.com.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario