Ene 10 2020
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Política

Ecuador: herramientas de unidad para un proceso de cambios

 

En 2009 escribí en un análisis que se estaba forjando una nueva derecha en Ecuador y en América Latina para contrarrestar el avance de los gobiernos progresistas o de izquierda que estaban triunfando electoralmente. En el caso ecuatoriano mencionaba a determinado personajes de los medios de comunicación que asumían abiertamente su papel de actores políticos, a determinados sectores sociales y políticos opositores al gobierno y a otros que apoyaban o estaban dentro del propio gobierno.

Entre los sectores internos mencionaba Ruptura de los 25, con una estructura de pensamiento de la mayoría de sus integrantes surgida de la ex Democracia Cristiana sectores vinculados a Gustavo Larrea o el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR) que históricamente vivieron del oportunismo y a otros que era más fácil identificarlos porque siempre habían estado vinculados a la derecha.Resultado de imagen para gustavo larrea ruptura 25

Algunos de esos sectores que antes estuvieron vinculados a la derecha y estaban en el gobierno se podía asumir como parte de una política de alianzas o vínculos de amistad o lealtades con el presidente y el gobierno. Con ellos se podía estar en desacuerdo, pero estaba claro quiénes eran, más allá de aportar en la gestión gubernamental.

El problema mayor eran los otros, que apenas cambiara la realidad volver√≠an a ser lo que siempre fueron, como ciertos prefectos, alcaldes, asesores, asamble√≠stas y tantos m√°s que se acomodaron a la sombra de su ‚Äúgobiernismo‚ÄĚ acr√≠tico, durante los diez a√Īos de Rafael Correa.

Pero eran todav√≠a m√°s preocupantes los sectores que en alg√ļn momento pod√≠an haberse reivindicado de izquierda o disfrazado de izquierda y en el minuto indicado fueron, son y ser√°n sumisos a la derecha, al poder econ√≥mico y a la influencia estadounidense.

En ese sentido me preocupaban los sectores mencionados, y los grupos o personajes que en alg√ļn momento incluso pertenecieron a la izquierda tradicional y ayudaron a hundirla, ya sean del Partido Comunista, Partido Socialista o MIR, adem√°s de estos j√≥venes que dec√≠an ser parte de una ruptura que no era tal.

Unos y otros fueron y son parte de la farsa política que en momentos importantes terminaban siendo serviles al colonialismo político, los poderes económicos nacionales y trasnacionales. Esa preocupación no surgió a partir de la llegada al gobierno de Correa, sino de mucho antes, cuando se acercaban al movimiento indígena tratando de influenciarlo.Resultado de imagen para gustavo larrea ruptura 25

Por lo tanto no creo que esos sectores hayan traicionado sino que siempre respondieron a un sentido de clase. Más allá de ocultarse en su crítica al gobierno de Rafael Correa, o directamente en su odio al ex presidente por no haberles dado el puestito o espacio que querían tener, esos sectores o personajes han tenido siempre la misma postura política, social y económica. No han cambiado.

Por lo tanto, era casi obvio que terminarían asumiendo la postura que asumieron con el actual gobierno. En ese sentido, lo bueno del actual proceso es que cada cual ha mostrado su verdadero rostro.

Si antes de la movilización de octubre de 2019 ya no existía espacio para seguir justificando sus acciones con las del gobierno anterior, después quedó en evidencia que sus acciones y pensamientos son parte de su visión de clase y su oportunismo. Finalmente, son parte de su ideología.

En todo caso, esos personajes y sectores pueden lucrar con distintos gobiernos, da√Īar o romper espacios de izquierda o progresistas pero finalmente no tendr√°n una proyecci√≥n mayor. Su √ļnico papel es servir de escalera para la derecha y un d√≠a se caen despreciados por las masas.

Esa gente y sus traiciones son apenas una de las causas del actual momento de entreguismo, crisis social, política y económica que vive el país. Hay otras causas, como la intervención de Estados Unidos y sus servicios de inteligencia claro está.

Pero tambi√©n otra causa est√° en los errores de todas las izquierdas que solo se miran al ombligo y creen ser due√Īas de la verdad; en la condici√≥n de clase de cierta izquierda que tiene una mirada burguesa y colonialista de los procesos sociales y pol√≠ticos porque su extracci√≥n de clase se los dictamina; el oportunismo de cierta gente que se dice de izquierda pero vive acomod√°ndose y puede hacer zancadillas a sus supuestos compa√Īeros con tal de defender un lugarcito, ayudando as√≠ a destrozar procesos; los movimientos sociales y pol√≠ticos que se venden por alguna migas de pan, y m√°s‚Ķ

Si la izquierda y los sectores pol√≠ticos democr√°ticos quieren cambiar el destino de un pa√≠s que est√° en manos de los sectores m√°s retr√≥grados de la sociedad y va hacia la consolidaci√≥n de un modelo m√°s opresor en todo, debe fortalecer alianzas en la movilizaci√≥n como ocurri√≥ en octubre, poniendo √©nfasis en la unidad social y pol√≠tica en la calle,¬† y debe lograr alianzas honestas para las elecciones del a√Īo pr√≥ximo sobre todo en la segunda vuelta.

Un frente social y político puede ser una de las herramientas fundamentales si no se construye solo con etiquetas. Un movimiento socio cultural para el cambio es otra herramienta importante, si aporta bases simbólicas para el cambio y para la lucha ideológica.

Para eso se necesita un mayor respeto hacia los otros, capacidad de fortalecer estratégicamente la unidad social y política, consolidar distintas herramientas de lucha conjunta y dejar a un lado los personalismos.

Todo el mundo tiene derecho a so√Īar en que puede ser presidente o asamble√≠sta, pero el problema surge cuando se pone por delante de todo esa aspiraci√≥n transformada en ambici√≥n, sin entender que las elecciones son una parte de un proceso estrat√©gico de cambios.

Por lo tanto habrá que superar individualismos, ambiciones, miradas cortas, egoísmos y oportunismos para cambiar el destino que está construyendo la derecha política, social y económica. No hay destino irreversible, pero se necesita con urgencia asumir el reto de construir herramientas de unidad para un proceso de cambios, antes que sea tarde y avancemos hacia un nuevo tiempo de lamentos.

*Escritor, periodista y analista internacional. Ex Vicecanciller de Ecuador y ex embajador de Uruguay para Unasur, Celac y Alba. Colaborador del Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

 

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