Feb 25 2017
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OpiniónPolítica

Ecuador: Los dilemas de la segunda vuelta

 

En las recientes elecciones presidenciales en Ecuador el gobernante Alianza Pa√≠s obtuvo un mill√≥n de votos m√°s que CREO, liderado por el banquero Guillermo Lasso. Tambi√©n consigui√≥ la mayor√≠a en la Asamblea Nacional y un contundente apoyo en una consulta popular para evitar que los funcionarios p√ļblicos puedan tener dinero en para√≠sos fiscales.

Sin embargo, el domingo 19 a la noche cuando uno recorr√≠a la ciudad de Quito se pod√≠a percibir que festejaban los vencidos, y los vencedores se replegaban tristes en vez de salir a festejar. ¬ŅC√≥mo se explica esta situaci√≥n?

En el sistema electoral ecuatoriano, un candidato puede triunfar si alcanza el 40 por ciento de los votos y una diferencia de 10 puntos de su más inmediato perseguidor. En la noche del domingo, escrutados más del 80 por ciento de los votos, el candidato de Alianza País -Lenín Moreno- estaba muy cerca de alcanzar el 40 por ciento que le permitía ser electo presidente sin necesidad de una segunda vuelta.

Pero estar muy cerca no es sinónimo de alcanzar la meta. En cambio, el candidato opositor, el banquero Guillermo Lasso, rápidamente se apresuró en sentenciar que habría segunda vuelta y que él la ganaría, y que cualquier otro escenario sería producto del fraude.

En una elecci√≥n una tendencia es irreversible cuando la diferencia entre los candidatos es tal que no se puede modificar ni siquiera contando hasta el √ļltimo voto. Sin embargo, en procesos electorales donde se puede vencer por la m√≠nima diferencia es peligroso y arriesgado apresurarse en dictar un veredicto que ‚Äďpor lo general- responde a una maniobra pol√≠tica.

La historia nos brinda ejemplos de ciudadanos que se fueron a acostar con la seguridad de que un candidato hab√≠a triunfado al cierre de las urnas y a la ma√Īana siguiente se despertaron con un resultado diferente.

¬ŅPor qu√© en la sede de Alianza Pa√≠s hab√≠a consternaci√≥n y caras largas cuando sab√≠an que tendr√≠an m√°s de un mill√≥n de votos de diferencia a su favor? Por dos motivos. Por un lado, porque el eje de la campa√Īa electoral fue conseguir m√°s del 40 por ciento de los votos. Por otro lado, y combinado con lo anterior, porque una gran parte de sus adherentes ha sido permeable al discurso opositor de que en una segunda vuelta el triunfo de Lasso es inevitable.

Poco le import√≥ a Lasso recibir un mill√≥n de votos menos o que Alianza Pa√≠s consiguiera la mayor√≠a en la Asamblea Nacional. Estaba convencido, y a√ļn lo est√°, que en la segunda vuelta el triunfo es suyo.

En Ecuador los sectores opositores han logrado construir un ‚Äúsentido com√ļn‚ÄĚ de que Alianza Pa√≠s indefectiblemente perder√° en la segunda vuelta del 2 de abril. La ‚Äúaritm√©tica‚ÄĚ simplista de este razonamiento es que 60 por ciento de la poblaci√≥n vot√≥ ‚Äúcontra‚ÄĚ la continuidad del proyecto de Rafael Correa. Sin embargo, si uno se deja llevar por esta l√≥gica formal podr√≠a decirse tambi√©n que 70 por ciento vot√≥ ‚Äúcontra‚ÄĚ el banquero Guillermo Lasso.

El voto a favor o en contra de un candidato tiene m√ļltiples variables en cualquier pa√≠s, y por lo general donde hay un escenario de una posible segunda vuelta los electores se sienten m√°s libres para votar por alguno de los tantos candidatos que se presentan; en este caso, ocho. Pero la experiencia indica que un balotaje es muy diferente a una elecci√≥n con varios candidatos porque es uno contra uno. A todo o nada.

De manera muy h√°bil, la oposici√≥n dise√Īo una estrategia comunicacional que afirmaba de manera contundente que habr√≠a segunda vuelta y que cualquier otro escenario era impensable o producto del fraude. Por esta raz√≥n la misma noche del domingo cuando todav√≠a no estaban los resultados finales y el presidente Rafael Correa y el candidato Len√≠n Moreno tomaron como referencia los ‚Äúexit polls‚ÄĚ que los daban ganadores con m√°s del 40 por ciento de los votos, los simpatizantes de Lasso convocaron a movilizarse frente al Consejo Nacional Electoral para denunciar un fraude. Seg√ļn ellos, Len√≠n Moreno s√≥lo pod√≠a triunfar si hab√≠a fraude.

Es notable la semejanza entre el discurso de Guillermo Lasso y el de los sectores opositores en Venezuela que insisten hace a√Īos que el chavismo est√° acabado y que el 80 por ciento de la poblaci√≥n est√° en su contra; aunque el chavismo ha ganado todas las elecciones presidenciales desde 1998.

La oposici√≥n en Venezuela durante a√Īos construy√≥ un sentido com√ļn que todos sus partidarios respaldan de manera casi fan√°tica de que el 80 por ciento de la poblaci√≥n est√° en contra del chavismo y la √ļnica manera que tiene de triunfar es a trav√©s del ‚Äúfraude‚ÄĚ. En esta l√≥gica poco importan los n√ļmeros ni los votos obtenidos ya que se ha sentenciado que si se pierde es porque hay fraude.

Esta l√≥gica es aplicable a la √ļltima elecci√≥n en Ecuador porque antes mismo de la votaci√≥n los sectores opositores aseguraban que habr√≠a segunda vuelta. Sin embargo, ¬Ņc√≥mo se puede anticipar con seguridad un resultado antes de votar? En algunos casos es posible plantearlo si una fuerza pol√≠tica ha construido una hegemon√≠a abrumadora como sucedi√≥ durante varios a√Īos con Rafael Correa que superaba ampliamente el 50 por ciento de los votos, algo bastante inusual en Am√©rica Latina y en el mismo Ecuador. Vale la pena recordar algunos datos. En 2000 Lucio Guti√©rrez obtuvo el primer lugar con el 20 por ciento de los votos y enfrent√≥ en segunda vuelta a √Ālvaro Noboa que hab√≠a obtenido en la primera el 17 por ciento.

En 2006, un poco conocido Rafael Correa obtuvo el 22 por ciento de los votos y venci√≥ por amplio margen en la segunda vuelta a √Ālvaro Noboa, que lo hab√≠a superado en la primera con el 26 por ciento. Luego, en 2009 y 2013 Correa triunf√≥ con m√°s del 50 por ciento de los votos y una fuerza pol√≠tica arrolladora ‚ÄďAlianza Pa√≠s- como no se ve√≠a en d√©cadas en el Ecuador.

Cabe resaltar que el 28 por ciento que ahora obtuvo Lasso es el mejor resultado de un candidato de la derecha ecuatoriana después que Jamil Mahuad consiguiera el 34 por ciento en 1998, o más atrás en el tiempo, Velasco Ibarra en 1968 que obtuvo el 32 por ciento de los votos.

Por otra parte, 55 por ciento de los ecuatorianos respald√≥ la consulta popular ya mencionada que es 100 x 100 de Correa. Seg√ļn el periodista ecuatoriano Carlos Rabascall ‚Äúel resultado de la consulta demuestra que Correa s√≠ particip√≥ de las elecciones ya que la consulta obtuvo un amplio respaldo, casi similar al 57 por ciento que obtuvo para ser reelecto presidente en 2013‚ÄĚ.

Resultado de imagen para ecuador manifestacion ante cneNo hay que ser un experto en marketing pol√≠tico para comprender que plantear que ‚Äúinexorablemente‚ÄĚ habr√° una segunda vuelta en un contexto de fuerte polarizaci√≥n pol√≠tica (cuando todas las encuestadoras se√Īalan que habr√° un resultado estrecho) tiene como √ļnico objetivo instalar en la poblaci√≥n que si no hay segunda vuelta es porque hubo fraude. Por esto no asombr√≥ que una multitud de simpatizantes de Lasso se agolpara frente al Consejo Nacional Electoral la misma noche del escrutinio para presionarlo y para que ratificara aquello que ‚Äúinexorablemente‚ÄĚ deb√≠a suceder. Tampoco fue casual que Guillermo Lasso y su compa√Īero de f√≥rmula Andr√©s P√°ez se sumaran luego a las movilizaciones sin esperar los resultados finales.

Una vez construido este escenario por la oposici√≥n -y los medios de comunicaci√≥n afines- se le hizo muy dif√≠cil al gobierno plantear que hab√≠a triunfado por m√°s que obtuviera una diferencia mayor al mill√≥n de votos, la mayor√≠a absoluta en la Asamblea Nacional y un respaldo superior al 55 por ciento en la consulta popular de un tema que afecta directamente a Guillermo Lasso por haber sido banquero durante varios a√Īos.

En este contexto, la batalla del gobierno y de Len√≠n Moreno por contar hasta el √ļltimo voto y superar por una minim√≠sima diferencia el 40 por ciento parec√≠a impensable porque sab√≠an que la oposici√≥n no lo aceptar√≠a, quedando atrapados en el discurso opositor. Los manifestantes enardecidos que amenazaron con tomar el CNE en nombre de la ‚Äúdemocracia‚ÄĚ no estaban dispuestos a aceptar ning√ļn resultado que contradijera lo que hab√≠an construido como escenario inexorable y mucho menos por pocos votos. Quer√≠an a toda costa que el mismo domingo a la noche se declarara la segunda vuelta y si no se hac√≠a era porque hab√≠a fraude, a pesar de que en muchos pa√≠ses los resultados finales tardan en conocerse, y por lo general se dan los resultados en base a proyecciones.

El recuento voto a voto puede provocar la impugnación de todo el proceso electoral como sucedió en Austria en 2016 cuando se repitieron las elecciones porque un partido judicializó los resultados finales que daban una diferencia de 30 mil votos.

Pero tal vez el caso m√°s notable de un triunfo por la m√≠nima diferencia sucedi√≥ en la elecci√≥n presidencial de los Estados Unidos en el a√Īo 2000. Por el sistema electoral que tiene la primera potencia mundial cada Estado aporta una cantidad determinada de electores. La indefinici√≥n del resultado del Estado de Florida imped√≠a conocer si el Partido Republicano de George Bush (h) hab√≠a triunfado o si Al Gore al frente del Partido Dem√≥crata alcanzaba los electores necesarios para ser elegido presidente. Durante m√°s de un mes no hubo definici√≥n y los dem√≥cratas denunciaron a los republicanos por considerar que estaban perpetrando un masivo fraude en un Estado directamente vinculado a la familia Bush. Despu√©s de un mes de controversias la Corte Suprema dictamin√≥ que Bush hab√≠a obtenido el triunfo por escasos 537 votos y que √©stos le otorgaban los electores necesarios para alcanz.ar la presidencia. Y Al Gore lo acept√≥.

El problema que se plantea ahora en Ecuador es que esta segunda vuelta ser√° muy diferente a la primera, y por los n√ļmeros en danza es imposible predecir un resultado. Alianza Pa√≠s reconoci√≥ las reglas del juego y que no lleg√≥ por escasos votos al ya famoso 40 por ciento. La gran pregunta es saber si la oposici√≥n est√° dispuesta a aceptar las reglas de juego y reconocer una victoria de Len√≠n Moreno si esta se produce por la m√≠nima diferencia como sucedi√≥ en los Estados Unidos.

Pero eso, lo sabremos recién el domingo 2 de abril.

*Analista internacional argentino, Director de nodal.am

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