Feb 21 2008
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Econom铆a

Educaci贸n, siglo XXI: – INFORME DELORS -IV-

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Como lo demuestran los fracasos del pasado, muchos reformadores adoptan un enfoque demasiado radical o excesivamente te贸rico y no capitalizan las 煤tiles ense帽anzas que deja la experiencia, rechazan el acervo positivo heredado del ayer. Ello perturba a los docentes, los padres y los alumnos y, por consiguiente, condiciona su disposici贸n a aceptar y, ulteriormente, llevar a la pr谩ctica la reforma.

Tres agentes principales coadyuvan al 茅xito de las reformas educativas: en primer lugar, la comunidad local, y sobre todo, los padres, los directores de las instituciones de ense帽anza y los docentes. En segundo lugar, las autoridades p煤blicas y, por ultimo, la comunidad internacional.

En el pasado la falta de un compromiso firme por parte de alguno de los protagonistas mencionados provoc贸 no pocas exclusiones. Resulta evidente, adem谩s, que los intentos de imponer las reformas educativas desde arriba o desde el exterior fueron un fracaso rotundo. Los pa铆ses en los que este proceso se vio coronado por el 茅xito en mayor o menor grado son aquellos que lograron una participaci贸n entusiasta de las colectividades, los representantes y los docentes, sustentada por un dialogo permanente y por diversas formas de ayuda externa, tanto financiera como, t茅cnica y profesional. En toda estrategia de aplicaci贸n satisfactoria de una reforma es clara la primac铆a de la comunidad regional.

La cooperaci贸n del grupo especifico en la evaluaci贸n de las necesidades, mediante un dialogo con las autoridades p煤blicas y las agrupaciones interesadas dentro de la sociedad, es una primera etapa fundamental para ampliar el acceso a la educaci贸n y para mejorarla. La continuaci贸n de este departir a trav茅s de los medios de comunicaci贸n, en debates dentro de la colectividad y mediante la ense帽anza y la formaci贸n de los padres, as铆 como la capacitaci贸n de los docentes en el empleo, suele contribuir a una mayor toma de conciencia e incrementa el discernimiento y el desarrollo de las capacidades end贸genas en el nivel comunitario.

Cuando las sociedades asumen m谩s responsabilidades en su propio desarrollo aprenden a valorar la funci贸n de la formaci贸n para alcanzar determinados valores sociales y como una mejora deseable de la calidad de la vida.

En ese sentido, es necesaria la conveniencia de una descentralizaci贸n inteligente, que permita incrementar la responsabilidad y la capacidad de innovaci贸n de cada colegio.

En todo caso, ninguna reforma dar谩 resultados positivos sin la participaci贸n activa del cuerpo docente. Por esa raz贸n, es recomendable que se preste una atenci贸n prioritaria a la situaci贸n cultural social y material de los educadores.

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Se exige mucho al docente, incluso demasiado, cuando se espera que calme las carencias de otras instituciones tambi茅n responsables de la ense帽anza y la formaci贸n de los j贸venes. Mucho se le pide, mientras que el mundo exterior entre cada vez m谩s en la escuela, en particular a trav茅s de los nuevos medios de informaci贸n y comunicaci贸n. As铆 pues, el maestro se encuentra ante adolescentes menos apoyados por las familias o los movimientos religiosos pero m谩s informados. Por consiguiente, debe tener en cuenta ese nuevo contexto para hacerse escuchar y comprender por los chicos, para despertar en ellos el deseo de aprender y para hacerles ver que la informaci贸n no es conocimiento, que 茅ste exige esfuerzo, atenci贸n, rigor y voluntad.

Con o sin raz贸n, el maestro tiene la impresi贸n de estar solo, no 煤nicamente porque ejerce una actividad individual, sino debido a las expectativas que suscita la ense帽anza y a las cr铆ticas, muchas veces injustas, de que es objeto. Ante todo, desea que se respete su dignidad. Por otra parte, la mayor铆a de los docentes pertenecen a organizaciones sindicales a menudo poderosas y en las que existe 鈥損or qu茅 negarlo鈥 un esp铆ritu corporativo de defensa de sus intereses. Sin embargo, es necesario intensificar y dar una nueva perspectiva al dialogo entre la sociedad y los educadores, axial como entre los poderes p煤blicos y sus organizaciones sindicales.

No es f谩cil renovar la naturaleza de dicho dialogo, pero es indispensable para disipar el sentimiento de aislamiento y de frustraci贸n del pedagogo, lograr la aceptaci贸n de los cuestionamientos actuales y hacer que todos contribuyan al 茅xito de las indispensables reformas.

En este contexto ‘鈥揹estaca el informe Delors鈥 conviene a帽adir algunas recomendaciones relativas al contenido de la formaci贸n de los catedr谩ticos, a su pleno acceso a la formaci贸n permanente, a la revalorizaci贸n de la condici贸n de los maestros responsables de la educaci贸n b谩sica y a una presencia m谩s activa de los docentes en los medios sociales desasistidos y marginados, donde podr铆an contribuir a una mejor inserci贸n de los adolescentes y los j贸venes en la sociedad.

Es 茅ste tambi茅n un alegato a favor de que se dote al sistema de ense帽anza no s贸lo de maestros y profesores adecuadamente formados, sino tambi茅n de los elementos necesarios para impartir una ense帽anza de calidad: libros, medios de comunicaci贸n modernos, entorno cultural y econ贸mico de la escuela.

Consciente de las realidades de la educaci贸n actual, es necesario disponer de medios cualitativos y cuantitativos de ense帽anza, tradicionales como los libros y las tecnolog铆as de la informaci贸n, que conviene utilizar con discernimiento y promoviendo la participaci贸n activa de los alumnos. Por su parte los educadores deber铆an trabajar en equipo, sobre todo en el nivel de la ense帽anza secundaria, principalmente para contribuir a la indispensable flexibilidad de los programas de estudio. Ello evitar谩 muchos fracasos, pondr谩 de manifiesto algunas cualidades naturales de los alumnos y, por consiguiente, facilitar谩 una mejor orientaci贸n de los estudios y la trayectoria de cada uno, seg煤n el principio de una educaci贸n impartida a lo largo de toda la vida.

Desde este punto de vista, el mejoramiento del sistema educativo obliga al p煤blico a asumir plenamente su responsabilidad. En efecto, ya no puede comportarse como si el mercado fuera capaz de corregir por si solo los defectos existentes o como una especie de autorregulaci贸n bastaran para hacerlo.

El estudio ha hecho tanto m谩s hincapi茅 en la permanencia de los valores, las exigencias del futuro y los deberes del docente y la sociedad cuanto que cree en la importancia del responsable pol铆tico. 脷nicamente 茅l, tomando en consideraci贸n todos los elementos, puede plantear la apertura de inter茅s general que es vital para la pedagog铆a. Este tema interesa a todos, ya que en 茅l se juega el futuro y justamente, la educaci贸n puede contribuir a mejorar la suerte de todos y cada uno de nosotros.

El Informe Delors, destaca: Ello inevitablemente, lleva a poner de relieve la funci贸n de las autoridades p煤blicas, encargadas de plantear claramente las opciones y, tras una amplia concertaci贸n con los interesados, definir una pol铆tica p煤blica que, sean cuales fueran las estructuras del sistema- p煤blicas, privadas o mixtas- trace las orientaciones, siente las bases y los ejes de aquel y establezca su regulaci贸n introduciendo las adaptaciones necesarias.

Por supuesto, todas las decisiones adoptadas en ese contexto tienen repercusiones financieras. Pero sin adentrarse en la compleja diversidad de los sistemas, considera que la educaci贸n es un bien colectivo al que todo deben poder acceder. Una vez admitido ese principio, es posible combinar fondos p煤blicos y privados, seg煤n diversas f贸rmulas que tomen en consideraci贸n las tradiciones de cada pa铆s, su nivel de desarrollo, estilos de vida y distribuci贸n de ingresos.

De todas maneras, en todas las decisiones que se adopten debe predominar el principio de la igualdad de oportunidades.

Habida cuenta de que poco a poco la educaci贸n permanente ir谩 ganando terreno 鈥揹estaca el estudio鈥, podr铆a estudiarse la posibilidad de atribuir a cada joven que est谩 por comenzar su escolaridad un 芦cr茅dito-tiempo禄, que le diera derecho a cierto n煤mero de a帽os de ense帽anza. Su cr茅dito se consignar铆a en una cuenta en una instituci贸n que, de alguna forma, administrar铆a un capital de tiempo elegido por cada uno con los recursos financieros correspondientes. Cada persona podr铆a disponer de ese capital, seg煤n su experiencia escolar y su propia elecci贸n. Podr铆a conservar una parte del mismo para, una vez terminada su vida escolar y siendo ya adulto, poder aprovechar las posibilidades de la formaci贸n permanente.

Tambi茅n podr铆a aumentar su capital mediante contribuciones financieras 鈥搖na especie de ahorro provisional dedicado a la educaci贸n鈥 que se acreditar铆an en su cuenta del 芦banco del tiempo elegido禄. Luego de estudios y an谩lisis la Comisi贸n respaldo esta idea, no sin antes percatarse que ello podr铆a ir incluso en detrimento de la igualdad de oportunidades. Por esa raz贸n, en la situaci贸n actual, podr铆a otorgarse a t铆tulo experimental un cr茅dito-tiempo para la educaci贸n y finalizar el periodo de escolarizaci贸n obligatoria, que permitir铆a al adolescente elegir la orientar que desee sin hipotecar su futuro.

Tambi茅n hay que concentrarse en la ense帽anza secundaria. En efecto, entre el egreso del ciclo primario y la incorporaci贸n a la vida o el ingreso en la ense帽anza superior, se decide el destino de millones de j贸venes, varones y ni帽as. Y es 茅se el punto d茅bil de nuestros sistemas educativos, por un exceso de elitismo, porque no logran canalizar los fen贸menos de masificaci贸n o porque pecan de inercia y son reacios a cualquier adaptaci贸n.

Justamente cuando los j贸venes se enfrentan con los problemas de la adolescencia, cuando en cierto sentido se consideran equilibrados pero en realidad sufren una falta de madurez y el futuro suscita en ellos m谩s ansiedad que despreocupaci贸n, lo importante es ofrecerles lugares de aprendizaje y de descubrimiento, darles los instrumentos necesarios para pensar y preparar su porvenir, diversificar las trayectorias en funci贸n de sus capacidades, pero tambi茅n asegurar que las perspectivas de futuro no se cierren y que siempre sea posible reparar los errores o corregirlos.

Cooperaci贸n internacional. Cada vez es m谩s frecuente, que se adopten medidas en el plano internacional para intentar hallar soluciones satisfactorias a problemas que tienen una dimensi贸n mundial, aunque solo sea debido a ese fen贸meno de interdependencia creciente, tantea veces destacado.

La educaci贸n ocupa un lugar privilegiado entre las orientaciones adoptadas, y formulo las siguientes recomendaciones:

– Desarrollar una pol铆tica extremadamente din谩mica a favor de la educaci贸n de las ni帽as y mujeres, conforme a la Conferencia de Beijing de 1995-Utilizar un porcentaje para financiar la educaci贸n, este cambio a favor de la pedagog铆a deber铆a producirse en el nivel de instituciones financieras internacionales y, en primer lugar, en el Banco Mundial, que desempe帽a una funci贸n importante.

– Desarrollar mecanismos de 芦trueques de deuda por educaci贸n禄 con objeto de compensar los efectos negativos que tienen las pol铆ticas de ajuste y la reducci贸n de los d茅ficit internos y externos sobre los gastos p煤blicos de educaci贸n.

– Difundir las nuevas tecnolog铆as llamadas de la sociedad de la informaci贸n a favor de todos los pa铆ses, a fin de evitar una agudizaci贸n a煤n mayor de las diferencias entre pa铆ses ricos y pobres.

– Movilizar el enorme potencial que ofrecen las organizaciones no gubernamentales y, por consiguiente, las iniciativas de base, que podr铆an prestar un valioso apoyo a las actividades de cooperaci贸n internacional.

Estas propuestas deben desarrollarse en un marco asociativo y no de asistencia. Es la experiencia la que, despu茅s de tanto fracasos y derroches, nos induce a ello. La mundializaci贸n lo impone. Si los pa铆ses industrializados pueden ayudar a las naciones en desarrollo compartiendo con ellas sus experiencias positivas, sus tecnolog铆as y sus medios financieros y materiales, a su vez pueden aprender de esos pa铆ses modos de transmisi贸n del patrimonio cultural, itinerarios de socializaci贸n de los ni帽os y, m谩s esencialmente, formas did谩cticas e idiosincrasias diferentes.

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Fundamentalmente la UNESCO contribuir谩 a la paz y al entendimiento mutuo de los seres humanos al valorizar la educaci贸n como esp铆ritu de concordia, signo de voluntad de cohabitar, como integrantes de nuestra aldea planetaria, que debemos concebir y organizar en beneficio de las generaciones futuras.

Jacques Delors, Presidente de la Comisi贸n para la Educaci贸n del Siglo XXI, se帽ala: 芦la educaci贸n es todo lo que la humanidad ha aprendido sobre si misma. Imitando al poeta, que elogiaba la virtud del trabajo, podr铆amos decir:

芦Pero el padre fue sabio

Al mostrarle, antes de morir,

Que la educaci贸n encierra un tesoro禄

Bibliograf铆a Consultada: Educaci贸n para el Siglo XXI. Informe Delors.

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* Periodista.

giselaoo@cantv.net.

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