Sep 12 2012
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Política

EEUU: Cómo las grandes empresas están comprando la elección, según The Nation

Greg Palast –investigador de BBC y The Guardian– desde hace 10 años ha indagado la “forma en que se roba (sic) una elección en nueve simples pasos” en su libro Multimillonarios y bandidos (sic) de las urnas (con introducción de Robert F. Kennedy Jr.), que coloca en la picota a Karl Rove, polémico operador de Baby Bush, quien impulsó a los “talibanes cristianos” del Partido Republicano bajo la férula de la “mafia” de los hermanos Koch.

Palast describe que “antes de la decisión de la Suprema Corte en 2010 en el polémico caso de Citizens United, la máxima cantidad que se podía dar a un candidato a la presidencia eran 2 mil dólares por ciudadano”.

A partir de la polémica sentencia “se rompieron las puertas a los límites de las contribuciones secretas (sic) a las campañas, que incluyen a las trasnacionales”, de los inmensos recursos financieros de la fauna de multimillonarios “filántropos” –Paul Singer, John Paulson, Julian Robertson y otros pudientes de Wall Street– para favorecer al Partido Republicano y quienes financiaron la entelequia Restore Our Future, que se encuentra detrás de la maquinaria electoral de Mitt Romney.

A tales entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral se les conoce en la jerga como “Súper PACs” (por sus siglas en inglés): “súper comités de acción política”, que pueden captar contribuciones sin limite (¡súper sic!) de casi cualquier fuente. La mayor parte de los donativos a los “Súper PACs” provienen de los multimillonarios.

Lee Fang, investigador de The Nation, la revista más antigua de Estados Unidos, de corte progresista, publicó un extenso reporte (29/8/12): “Cómo las grandes empresas están comprando la elección”, donde demuestra cómo “se ha disparado el dinero secreto (sic)” en las campañas electorales, a lo que ya había hecho alusión Obama en su primer informe anual con una sonora advertencia al Congreso: “La Suprema Corte acaba de abrir las compuertas de los intereses especiales, que incluyen a las trasnacionales foráneas, para gastar sin límites en nuestras elecciones”.

A juicio de Lee Fang, “la Suprema Corte dejó de lado un siglo de leyes al otorgar a las trasnacionales una inmensa influencia en el resultado de las elecciones”. ¿Se cotizan ahora las elecciones en Wall Street?

La Asociación de Banqueros Estadunidenses, poderoso grupo cabildero, “invertirá una secreta (sic) cantidad de dinero para los candidatos amigables (sic)”. ¿Pues quién puede ser más “amigable” que la dupla Romney/Ryan?

Los dados y dedos cargados de la plutocracia, con máscara “democrática” decimonónica, han emprendido una campaña furtiva en contra de la senadora Claire McCaskill (demócrata de Missouri) para favorecer al polémico candidato republicano Todd Akin. Casi 350 mil dólares de publicidad negativa en contra de la senadora provinieron en forma insólita de la “Cámara de Comercio de Estados Unidos”.

Lee Fang se enfoca a los donativos del súper poderoso Instituto del Petróleo Estadunidense (API, por sus siglas en inglés), “que representa a centenas de empresas multinacionales de hidrocarburos” y cuyo fin es la “aprobación del oleoducto Keystone XL”, proyecto controvertido para “transportar crudo de Canadá a lo largo de la costa del Golfo”.

También otras asociaciones como The American Chemistry Council y PhRMA (farmacéutica) financian a sus marionetas elegibles.

Las asociaciones que aglutinan a trasnacionales de propiedad estadunidense pero de metástasis global, como la Cámara de Comercio, reciben conspicuas contribuciones de entidades foráneas que por omisión/comisión pueden socavar la seguridad nacional de Estados Unidos.

The Financial Times (9/9/12) devela que Obama no desea quedarse atrás de la “ventaja financiera y de la consecuente penetración publicitaria de Mitt Romney”, por lo que ha optado por recaudar 150 millones de dólares para su propio “Súper PAC”: Priorities US Action, que cuenta con seducir a sus multimillonarios aliados como los israelíes-estadunidenses David Geffen (inversionista de música y multimedia) y Haim Saban (jerarca de Univisión), así como Oprah Winfrey.

La clave será colocar millones para publicidad (sic) en los “estados indecisos” (swing states), que decidirán la apretada elección.

El “Súper PAC” del Partido Republicano Crossroads –cofundado por Karl Rove–, que cuenta con el apoyo de los hermanos multimillonarios Charles y David Koch, junto con Restore Our Future, han invertido “casi mil millones de dólares para las elecciones”. ¿Quién da más?

Priorities US Action, “Súper PAC” del Partido Demócrata, ha recaudado hasta ahora mínimamente 35 millones de dólares, equivalente a un simple donante de Mitt Romney: el polémico israelí-estadunidense Sheldon Adelson (ver Bajo la Lupa, 8/8/12).

Según Bill Burton, cofundador de Priorities US Action, “los demócratas están empezando a despertar y se dan cuenta de que existe una real amenaza (sic) de parte de Karl Rove y de los hermanos Koch, así como de la gente que va a gastar centenas de millones de dólares (¡súper sic!) para tener inmenso impacto en esta elección con el fin de impulsar la ideología de extrema derecha”. ¡Uf!

Sheelah Kolhatkar, de Bloomberg/Business Week (10/9/12), desmenuza el bazar pecuniario de Karl Rove para controlar el Senado con inversiones multimillonarias.

Debido al tsunami de donativos financieros de las grandes empresas se anticipa una muy apretada elección, cuyo desenlace puede ser decidido en los tribunales electorales (Ethan Bronner, The New York Times, 10/9/12).

¿Con tanto dinero en juego de multimillonarios y trasnacionales que subsidian las campañas publicitarias (sic) de los candidatos (deudores “morales” en última instancia de sus acreedores), aún se puede hablar de aquella “democracia del siglo V a. C.” que implantó el helénico Cleístenes, familiar del inconmensurable Solón el Ateniense, uno de los “siete sabios de Grecia”?

Confucio, del siglo V a. C., uno de los grandes sabios de la civilización universal, solía decir que la confusión de la semántica antecede al caos y refleja la decadencia.

A mi juicio, se usa de manera muy laxa y poco rigurosa el término “democracia”, que nunca ha existido plenamente en la dupla anglosajona de Estados Unidos y Gran Bretaña, que todavía practican simulacros hollywoodenses electorales literalmente del siglo XIX (con perversiones de redistritación y representación selectiva), que en última instancia benefician a la plutocracia que controla el modelo agónico de la globalización neoliberal financierista.

La mediocridad de la coetánea clase política no entiende aún que no puede existir una genuina “democracia” en medio de la desregulada globalización neoliberal financierista, donde prevalecen los gobernadores centralbanquistas, desde Greenspan hasta Bernanke.

La compra de las elecciones desde Estados Unidos hasta México refleja el avasallamiento de la “política” a la globalización neoliberal financierista, en donde la plutocracia se disfraza de “democracia” gracias al oligopolio de los multimedia que controla para engañar a una población deliberadamente desinformada.

La genuina “democracia” es el antídoto de la desregulada globalización neoliberal financierista: son incompatibles. Un “demócrata neoliberal” es un oxímoron, para no decir un adefesio teratológico.

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1 Comentário

Comentarios

  1. liliana escalante
    3 noviembre 2012 0:14

    fyi