Sep 17 2012
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PolíticaSociedad

EEUU: El concepto de clase

Ocupa Wall Street festeja su primer aniversario este lunes, mientras las condiciones que detonaron el movimiento ‚Äďdesigualdad econ√≥mica; corrupci√≥n del sistema pol√≠tico por los due√Īos del dinero; anulaci√≥n del futuro para los j√≥venes por los negocios especulativos y enga√Īosos de Wall Street y sus consecuencias para comunidades; desarrollo y medio ambiente‚Äď no han mejorado, sino, en algunos casos, empeorado.

Pero algo curioso también sucedió en la transformación del diálogo nacional (uno por ciento y 99 por ciento) provocado por Ocupa: de pronto reapareció ese término supuestamente anticuado en este país: clase.

En Estados Unidos ha habido un enorme esfuerzo durante d√©cadas por pronunciar que es un pa√≠s de clase media (o sea, no hay clases, s√≥lo √©sa). En las dos convenciones de los partidos nacionales el discurso de todos los pol√≠ticos se enfoc√≥ en defender, recuperar, promover y festejar a la clase media y sus ¬ęvalores¬Ľ. Incluso cualquier pol√≠tico que se atreva a hablar de ricos y pobres es acusado de promover ¬ęuna guerra de clases¬Ľ, es decir, casi es denunciarlo como marxista.

Hasta los supuestos representantes de intereses de clase se subordinan a esta l√≥gica. Algunos sindicatos, desde hace d√©cadas, a prop√≥sito no usan la palabra trabajador, ni en sus nombres, sino m√°s bien ¬ęempleados¬Ľ. Cuando mucho se atreven de hablar de ¬ęfamilias trabajadoras¬Ľ, pero casi siempre seguido por la demanda de que los trabajadores son y deber√°n ser incluidos en la ¬ęclase media¬Ľ.

Pero la realidad es chistosa cuando reh√ļsa comportarse seg√ļn los intereses y objetivos de ciertos pol√≠ticos, intelectuales y otros que buscan ‚Äďo est√°n pagados para‚Äď promover una ilusi√≥n. Aqu√≠ los ricos se han vuelto m√°s ricos, los pobres se han quedado pobres, y en t√©rminos de ingreso la clase media se est√° derrumbando de manera acelerada.

Los propios estadunidenses ya est√°n dejando de mantener su ilusi√≥n de ser integrantes de una sociedad de clase media. El porcentaje de estadunidenses que ahora se identifican como de ¬ęclase baja¬Ľ o ¬ęclase media baja¬Ľ ha pasado de 25 por ciento a 32 en los √ļltimos cuatro a√Īos, seg√ļn una encuesta nacional del Centro de Investigaci√≥n Pew. Setenta y siete por ciento de √©stos consideran que es mucho m√°s dif√≠cil salir de la clase baja que hace 10 a√Īos. Resulta interesante que la cifra de quienes se definen como de ¬ęclase alta¬Ľ ha disminuido tambi√©n, de 19 por ciento en 2008 a 15 hoy d√≠a. El n√ļmero de quienes se consideran de clase media ha bajado de 53 a 49 por ciento en el mismo periodo.

Todo ello est√° basado en la realidad: la Oficina del Censo de Estados Unidos report√≥ la semana pasada que la clase media se ha reducido a su nivel m√°s bajo desde que esa agencia comenz√≥ las mediciones, mientras la desigualdad de ingreso se increment√≥ 1.6 por ciento, el alza m√°s grande de un a√Īo a otro, registrada en casi dos d√©cadas.

En 2011, 60 por ciento de hogares con ingresos entre 20 mil a 101 mil d√≥lares anuales captaron 46.6 del ingreso total, reducci√≥n de 1.5 por ciento. Mientras, el 20 por ciento m√°s rico increment√≥ su ingreso 1.6. El 5 por ciento m√°s rico (fondos superiores a 186 mil) goz√≥ de un incremento de 5 por ciento en sus percepciones. O sea, la recuperaci√≥n econ√≥mica, an√©mica como es, ha beneficiado casi s√≥lo a los m√°s ricos. Mientras tanto, la tasa de pobreza, 15 por ciento o 46.2 millones de personas, permaneci√≥ sin cambio desde el a√Īo anterior, pero ese n√ļmero registra una cifra r√©cord de pobres.

La supuesta recuperaci√≥n ha sido igual que la recesi√≥n. El ingreso medio de los hogares se desplom√≥ en los dos a√Īos posteriores al t√©rmino de la gran recesi√≥n en el mismo porcentaje que durante los dos a√Īos de esa crisis, con un desplome de 4.1 por ciento, seg√ļn cifras del censo.

Carter denunci√≥ la ¬ęcorrupci√≥n financiera¬Ľ en el proceso electoral

La mayor√≠a de los empleos perdidos durante la recesi√≥n eran de salarios de nivel medio en la escala, mientras la mayor√≠a de los trabajos generados durante la supuesta recuperaci√≥n han sido de sueldos bajos, seg√ļn un informe del New York Times.

¬ęEl sue√Īo americano es un mito, ha muerto¬Ľ, afirma el economista Joseph Stiglitz, premio Nobel, en su libro The price of inequality (El precio de la desigualdad).

Todo esto ha resucitado un intenso debate sobre pobreza, clase y subclases, todo en torno a la intensificación de la desigualdad económica y, junto con ello, la consolidación de clases cada vez más distantes, tanto en términos económicos como sociales y culturales.

¬ęLa creciente divisi√≥n de clases de Estados Unidos tiene influencia ineludible sobre todas las facetas de nuestras vidas, no s√≥lo sobre cu√°nto dinero ganamos o qu√© tan saludables somos, sino tambi√©n sobre qu√© pensamos y creemos¬Ľ, escribi√≥ el profesor e investigador Richard Florida, de la Universidad de Nueva York, en el USA Today.

Los pol√≠ticos, incluidos los candidatos presidenciales, siguen hablando de algo que deja de existir: ese Estados Unidos donde la mayor√≠a se consideraba de clase media pero aceptaba toda contribuci√≥n de los m√°s ricos para mantener ese statu quo. Y, como denunci√≥ con gran efecto Ocupa hace un a√Īo, los due√Īos de ese dinero, sobre todo el financiero, amenazan lo que queda de la democracia.

La semana pasada el ex presidente Jimmy Carter denunci√≥ la ¬ęcorrupci√≥n financiera¬Ľ en el proceso electoral estadunidense. ¬ęTenemos uno de los peores procesos electorales en el mundo y es casi completamente as√≠ por el flujo excesivo de dinero¬Ľ, expres√≥ en el Centro Carter, report√≥ Ap.

Algunos reconocen que este conflicto entre clases no es nuevo, sino algo que naci√≥ con este sistema, pero que durante muchos a√Īos se logr√≥ disfrazar y ocultar. Ocupa Wall Street, al llegar a su primer cumplea√Īos, logr√≥ detonar un nuevo debate nacional, centrado en ese conflicto entre la c√ļpula y los dem√°s con su propio vocabulario.

Al poder no le gusta que lo vean tan desnudo. Con razón hay tanta policía cada vez que salen los que se atrevieron a hablar de clases. Como siempre, son un peligro por nombrar las cosas como son.

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