Abr 28 2014
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EconomíaPolíticaSociedad

EEUU: Futuro es volver al pasado

Estados Unidos está encaminado hacia el siglo XIX, va rumbo a convertirse en un país en el cual unas cuantas familias controlen la economía, donde la concentración del ingreso y la riqueza del 1 por ciento más rico está llegando a niveles de hace un siglo. O sea, lo que algunos llaman una oligarquía.

Los pol√≠ticos no dejan de hablar del futuro. El presidente Barack Obama habla de una econom√≠a del siglo XXI, su secretario de Estado constantemente afirma que es inaceptable que otros pa√≠ses ‚Äďcomo Rusia‚Äď se comporten como en el siglo XIX en pleno siglo XXI. Pero el pa√≠s que encabezan avanza ‚Äďecon√≥mica y pol√≠ticamente‚Äď hacia el pasado.

El nuevo libro del economista franc√©s Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI ‚Äďel cual ha detonado un extraordinario debate en este pa√≠s‚Äď comprueba que Estados Unidos est√° en camino hacia algo muy parecido a lo que se viv√≠a aqu√≠ a finales del siglo XIX. La desigualdad econ√≥mica est√° llegando a √≠ndices que imperaban hace m√°s de un siglo. Esta tendencia ya se ha debatido extensamente en los √ļltimos a√Īos aqu√≠, y hasta Obama ha admitido que la desigualdad econ√≥mica es el tema definitorio de nuestros tiempos.

Warren Buffett, el tercer hombre m√°s rico de Estados Unidos, declar√≥ en 2011: en este pa√≠s ha habido una guerra de clases durante los √ļltimos 20 a√Īos, y mi clase ha ganado.

El Nobel de Economía Paul Krugman, al escribir sobre el libro de Piketty en el New York Review of Books, subraya que el trabajo del francés y sus colegas demuestran que ese famoso 1 por ciento es la clave en la creciente desigualdad, y que este país, junto con otros avanzados, está retornando a condiciones económicas que imperaban en la llamada bella época.

En el caso de Estados Unidos, el porcentaje del ingreso nacional concentrado en el 1 por ciento ha seguido en forma de U: antes de la Primera Guerra Mundial el 1 por ciento recibía una quinta parte del ingreso nacional. Para 1950, ese porcentaje se había reducido más de la mitad, pero desde 1980 el 1 por ciento ha logrado obtener niveles parecidos a los de hace un siglo. Piketty también revela que no sólo se ha regresado a índices de desigualdad de ingreso del siglo XIX, sino que también Estados Unidos y otros países están encaminados de regreso a lo que llama el capitalismo patrimonial, donde la economía es controlada no por individuos que lograron acumular fortunas por su talento, sino por dinastías familiares.

Piketty tambi√©n muestra que el ingreso del capital ‚Äďy no de ganancias productivas‚Äď es lo que predomina, o sea, que es el control desigual de bienes, y no de sueldos, lo que es el motor de las disparidades cada vez m√°s marcadas en ingreso. Y ese ingreso es trasladado de una manera muy parecida al siglo XIX: por herencia. Hoy d√≠a el porcentaje de riqueza heredada en Estados Unidos ha regresado a √≠ndices de hace un siglo: un 70 por ciento.

Un aspecto de esta desigualdad es por el ingreso generado por capital ‚Äďel cual sigue superando el ingreso total por salarios. Pero la desigualdad por salarios tambi√©n se ha disparado. Los sueldos reales para la mayor√≠a de los trabajadores estadunidenses se han incrementado poco o casi nada desde principios de los 70, pero los sueldos del 1 por ciento m√°s rico se han incrementado 165 por ciento en ese periodo, y los del 0.1 por ciento m√°s rico 362 por ciento, se√Īala Krugman.

Durante los √ļltimos a√Īos el tema de la desigualdad econ√≥mica se ha vuelto parte central del debate social y pol√≠tico, en parte gracias a movimientos como los indignados en Espa√Īa y Ocupa Wall Street en Estados Unidos, que obligaron a un cambio en el vocabulario cotidiano; sobre todo lo del 1 por ciento contra el 99 por ciento. Hay datos espeluznantes sobre esta gran concentraci√≥n de ingreso y riqueza en manos de unos cuantos.

Entre √©stos: el 1 por ciento captur√≥ el 95 por ciento del crecimiento econ√≥mico post crisis financiera desde 2009, mientras el 99 por ciento de la poblaci√≥n se empobreci√≥. Ese 1 por ciento hoy d√≠a es due√Īo de m√°s de un tercio de la riqueza nacional. Los ejecutivos en jefe de las 350 empresas m√°s ricas del pa√≠s recibieron remuneraci√≥n que es 331 veces m√°s alta que el trabajador promedio estadunidense (el ingreso promedio de esos ejecutivos fue de 11.7 millones de d√≥lares, el del trabajador promedio fue de 35 mil 239 d√≥lares. Y los m√°s ricos pagan una tasa de impuestos menor que sus secretarias y asistentes.eeuu pobreza

Y nuevas investigaciones comprueban lo que ya todos saben: la acumulaci√≥n de poder econ√≥mico se traduce cada vez m√°s en poder pol√≠tico, y por ahora, los ricos mandan. Los polit√≥logos Martin Gilens (de la Universidad de Princeton) y Benjamin Page (Universidad Northwestern) examinaron 30 a√Īos de encuestas y decisiones pol√≠ticas, y encontraron que cuando una mayor√≠a de ciudadanos est√° en desacuerdo con las √©lites econ√≥micas y/o intereses organizados, generalmente pierden. La investigaci√≥n concluy√≥ que el votante promedio tiene poca o nula influencia sobre el gobierno, mientras los m√°s pr√≥speros ejercen una influencia tremenda. Advierten que aunque el pa√≠s goza de muchos aspectos democr√°ticos, si la formulaci√≥n de pol√≠ticas es dominada por organizaciones empresariales y un reducido n√ļmero de estadunidenses ricos, entonces las afirmaciones de Estados Unidos de que es una sociedad democr√°tica est√°n seriamente amenazadas.

Krugman se√Īala en su rese√Īa sobre la obra de Piketty: ahora ambos sabemos que Estados Unidos tiene una distribuci√≥n de ingreso m√°s desigual que otros pa√≠ses avanzados y que mucha de esta diferencia puede ser atribuida directamente a la acci√≥n del gobierno.

Para el veterano periodista Bill Moyers, ‚Äúla desigualdad ha convertido a Washington en un protection racket (pr√°ctica il√≠cita de pagos o sobornos para proteger intereses) para el 1 por ciento‚ÄĚ.

Al parecer, a principios del siglo XXI, este pa√≠s retrocede hacia finales del siglo XIX y ahora la pregunta en el aire es muy parecida a la que se hac√≠a hace un siglo: ¬ŅEstados Unidos se ha vuelto m√°s una oligarqu√≠a que una democracia?

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