Abr 1 2005
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Economía

EEUU: juez Guzmán recibe Premio Óscar Romero

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Comenzaron las actividades del día a las 11:30 con una mesa redonda: Verdad, justicia y reconciliación en Chile. Todos los ponentes eran personas que trabajan en la búsqueda de la verdad y la justicia:

– Peter Kornbluh, director del Proyecto de documentación chilena y analista superior del Archivo de Seguridad Nacional, el autor de The Pinochet File (El archivo Pinochet) y el líder en la campaña para de-clasificar los documentos oficiales que demuestran el apoyo del gobierno estadounidense por la dicatadura de Augusto Pinochet;
– el profesor Ted Orlin, de Utica College, director del Consorcio para la educación internacional de los derechos humanos;
– Marjorie Agosín, poetisa y profesora de Wellesley College y activista por los derechos humanos;
– el señor Bert Lockwood, director del Instituto para los Derechos Humanos Urban Morgan en la Universidad de Cincinnati y editor de la revista Human Rights Quarterly (Revista de los Derechos Humanos);
– el profesor Mark Ensalaco, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Dayton y director del Acto. Es el autor de Chile Under Pinochet: Recovering the Truth (Chile bajo Pinochet: recobrando la verdad);
– y, por supuesto, el invitado de honor, el señor juez Juan Guzmán Tapia.

La reconcialiación en Chile es un mito

El profesor Ensalaco comenzó con sus comentarios, diciendo que “no existe la verdad todavía, sobre todo en cuanto a dónde están los restos de los desaparecidos”. Sugirió que “el fallo histórico ha sido entregado, pero la verdad no es suficiente; hay que tener la justicia”. Nos recordó que Pinochet había dicho que nadie iba a tocarlo, pero agregó que “ha sido tocado por este hombre, Juan Guzmán”.

Dijo además que “el ambiente en que trabajan otros jueces se ha creado por Juan Guzmán”. Terminó al decir que “la reconciliación en Chile es un mito. La gente necesita justicia. No habrá justicia hasta que los que cometieron crímenes se reconcilien a sí mismos ante la verdad”.

fotoEl próximo ponente, Peter Kornbluh, dijo que al entrar en el edificio de la CIA, en Wáshington, hay estas palabras a lo mejor irónicas: La verdad te hará libre. Dijo que sigue controversial, saliente e importante el tema de la intervención de los Estados Unidos en los asuntos internos de Chile, tanto durante el período de Allende como durante la dictadura de Pinochet. En el principio, cuando él trató de informarse de los documentos clasificados bajo la Ley de Libertad de Información, no cooperó la CIA. Le mandaron a Kornbluh documentos con el texto totalmente borrado de tinta negra.

Después de que fue detenido Pinochet en Londres, comenzaron a de-clasificar documentos. Kornbluh alabó mucho al Presidente Clinton, porque éste apoyó mucho en “el derecho de saber” y ofreció millones de dólares para la causa. Siguió resistiendo la CIA, pero ahora existen 24.000 documentos de-clasificados que tienen que ver con los años 1970 1990.

Ahora, aun después de saber de la atrocidades de Pinochet, dice Kornbluh, los partidarios de Pinochet están más acongojados por su corrupción monetaria que por los abusos de derechos humanos.

“Un instrumento de la verdad”

fotoMarjorie Agosín declaró que “la poesía tiene un gran papel” en la causa por los derechos humanos y que “no tengo respuestas, sólo preguntas”. Agregó que “desde Homero hasta Neruda la poesía es un instrumento de la verdad. La búsqueda de la verdad nos permite soñar…soñar de otro mundo. Nos permite tener esperanza”.

Algunas preguntas hechas por la poetisa: “¿Cómo podemos cambiar las voces de los desaparecidos desde una ausencia a una presencia? ¿Qué escogeremos para recordar? ¿Tiene la memoria una ética particular? ¿Tiene una moralidad?” Sugirió luego que el perdonar puede ser peligroso porque con el perdón viene el olvido.

Terminó al decir que “Chile está inventando de nuevo su futuro al entender mejor su pasado”.

La reconciliación es
probablemente imposible

Llegó el momento para dar la palabra al Juez Guzmán. Comenzó agradeciendo al público su interés y su apoyo de los derechos humanos. Luego dijo: “El silencio de diecisiete años sigue. El síndrome de la dictadura todavía existe. Uno no puede estar en un cuarto con tres o cuatro personas sin pensar que por lo menos una de ellas pertenece ‘al otro lado’. La gente sigue pensando ‘no puedes hacer eso, no puedes decir eso’”.

Sugirió que hay personas en todos lugares, en instituciones del gobierno, en los tribunales, etcétera, que mantienen vivo este síndrome.

“Acabamos de comenzar a saber la verdad legal. Siempre hemos sabido la verdad escondida”, dijo Guzmán. Recordó que fue muy importante en los años 90 el valor de la iglesia chilena, tanto como el de los abogados de los derechos humanos, los historiadores y las familias de las víctimas. “La reconciliación es probablemente imposible”, dijo.

Habló de las familias que no pueden llorar la muerte de sus queridos porque no han encontrado sus restos, las que no encuentran consuelo porque no pueden recobrar los cuerpos: “Esta tragedia mantiene abierta nuestras heridas”.

Reiteró sus pensamientos sobre la reconciliación, pero agregó que “si continuamos con la verdad y la justicia” se puede acercarse a una reconciliación, por lo menos en parte.

fotoEl profesor Bert Lockwood relató que fue a Chile en 1986 y que le impresionó la solidaridad entre los que trabajaban por los derechos humanos. Indicó que los países que tienen una judicatura independiente tienen la mejor oportunidad para la justicia y para los derechos humanos. Dijo del juez Guzmán que estamos en deuda con él por tener el valor de hacer lo que ha hecho, dando a las amenazas a la muerte contra él y contra su familia:

“Es un individuo excepcional que tiene el valor y el patriotismo para oponerse a esas amenazas. Su trabajo no es importante sólo para el pueblo chileno; también lo es para todo el mundo”. Añadió el profesor que el asunto escolástico más saliente hoy día es el siguiente: ¿Cómo llega a la normalidad una sociedad que ha pasado por una pesadilla de los abusos de los derechos humanos? Dijo que solamente comenzamos a conocer el tema.

El último ponente, el profesor Ted Orlin, señaló que entre sus estudiantes, hay un cinismo profundamente arraigado, en el sentido de que no creen que podamos hacer nada para ayudar en los derechos humanos. Pero él siempre les entrega un mensaje de la esperanza.

Mencionó que hay verdaderos héroes en la lucha por los derechos humanos y que el juez Guzmán es uno de ellos. “Juan Guzmán nos da un ejemplo excelente.” Siguió diciendo que tenemos que confrontar el pasado para salvar el futuro. Citó a William Shakespeare al decir que “el pasado es prólogo”, luego le agradeció a Juan Guzmán su presencia.

El Premio Óscar Romero

En la tarde hubo un cóctel con invitados especiales de varias universidades de la región. Por supuesto, se sirvió vino chileno. Después de la cena caminamos al auditorio del Edificio de las Humanidades para la ceremonia de la presentación del Premio Óscar Romero, creado por el Comité de Derechos Humanos de la Universidad de Dayton en el año 2000.

La Universidad de Dayton fue la primera en los Estados Unidos que ofreció un programa universitario y un bachillerato en derechos humanos. El juez Guzmán es el cuarto destinatario de la distinción. Los primeros tres: Juan Méndez, la Casa Alianza y Radhika Coomaraswamy.

La ceremonia comenzó a las 19:45 con una grabación de una canción del grupo U2, que se llama Las madres de los desaparecidos. Luego un sacerdote habló sobre la vida del arzobispo Óscar Romero, llamándolo un profeta poco dispuesto a serlo. No quería la fama que obtuvo.

Marjorie Agosín leyó su poema Una ausencia de sombras, dedicado a los desaparecidos, no sólo chilenos, sino los de todo el mundo. Luego, en una pantalla grandísima detrás del podio, mostraron un vídeo-montaje emotivo, emocional y evocador con fotos de los desaparecidos, las protestas contra Pinochet, una lista de los nombres de los desaparecidos, fotos de cementerios y de madres mostrando las fotografías de sus hijos y esposos ausentes, todo acompañado de una canción que repetía el coro: “dolor, amor, ¿dónde está mi mujer?”

El Rector de la Universidad de Dayton, el doctor Daniel Curran, le presentó al juez Juan Guzmán el Premio Óscar Romero, en forma de una pequeña estatua del Arzobispo. La presentación ocurrió en la misma semana del vigésimo quinto aniversario de la muerte de Romero.

El discurso del Juez Guzmán también fue bien emotivo. Él lo llamó Diez mil gritos de terror en la noche. Nos dijo: “He escrito estas páginas con mi corazón”.

foto
Juan Guzmán es un hombre modesto, sin pretensiones, sumamente simpático. Citó a William Saroyan y su idea de que todo hombre es un hombre solitario en un mundo solitario. Agregó que no es sólo un mundo solitario, sino también un mundo cruel. Dijo que hay demasiada tecnología para la naturaleza humana, señalando lo que pasó en Hiroshima y Nagasaki, en Nigeria, en la ex-Yugoslavia, y en Chile.

“Estamos cruzando el umbral de una nueva época. Estamos luchando por conseguir algo que no conocemos”. Dijo que Dios nos ha honrado con la vida, con el amor, con nuestros hijos, amigos y hermanos, y con la dignidad humana. “¿Por qué, en cada época, tenemos que destruir esto?”, preguntó. “Debemos luchar por el amor, no por la destrucción. Por la sabiduría, no por la muerte. Diez mil gritos en la noche no se oyeron. Diez mil decretos de hábeas corpus fueron presentados en los tribunales de Chile” –y sólo unas decenas fueron investigados–.

Declaró que los jueces eran como los tres monos que cubrieron los oídos, los ojos y la boca, que la verdad fue tergiversada; pero ahora la verdad se impone y nos conducirá a la justicia. Dijo: “Una nueva era de verdad y justicia ha comenzado y va disminuyendo la impunidad.” Agregó que el tercer milenio debe ser para la justicia, la solidaridad, el amor, y el compartir y que esto debe ser la única opción, no la muerte.

Terminó al decir que el Premio Óscar Romero debe ser para todos los jueces honrados del mundo, y para las familias de las víctimas. Antes de bajar del plataforma agradeció al público de Dayton su solidaridad.

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* Profesor de Castellano y Literatura. Departamento de Lenguas Modernas, Wright State University, Ohio, EEUU.

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