Ene 14 2013
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PolíticaSociedad

EEUU: La locura armada

Entre los más de 280 millones de armas en manos privadas en este país (se calcula que entre un cuarto y una tercera parte de los hogares tienen una), y con las fuerzas armadas más poderosas del mundo (con capacidad de destruir el planeta varias veces ), parece que este país vive y muere por la espada.

En Estados Unidos el debate sobre el control (m√°s bien, descontrol) de las armas es, una vez m√°s, el centro de atenci√≥n. El presidente Barack Obama promete hacer algo para abordar el asunto; el vicepresidente Joe Biden encabeza un grupo de trabajo que presentar√° en los pr√≥ximos d√≠as una serie de propuestas para controlar la venta de armas. Varios legisladores federales y estatales tambi√©n impulsan propuestas, y algunos comentaristas dicen que despu√©s de a√Īos de inacci√≥n esta vez se podr√≠a lograr algo.

Al parecer, se necesitaba el sacrificio de 20 ni√Īos de primaria ‚Äďel peor incidente con armas contra menores de edad‚Äď en una escuela de Connecticut para envalentonar a una c√ļpula pol√≠tica destacada por su cobard√≠a en este tema, que justifican ante la opini√≥n p√ļblica (que en a√Īos recientes favorece el descontrol) con el supuesto ¬ęderecho a las armas¬Ľ consagrado en la Constituci√≥n, y no menciona los millones de d√≥lares invertidos por poderosos grupos de cabildeo, sobre todo la Asociaci√≥n Nacional del Rifle (NRA).

La contraofensiva a estos intentos por regular las armas se lanz√≥ casi de inmediato despu√©s de la matanza en Connecticut. La NRA propuso entrenar y colocar guardias armados en todas las escuelas del pa√≠s. Los conservadores reiteran el lema del NRA: ¬ęlas armas no matan a las personas; las personas matan a las personas¬Ľ. En la ultraderecha, acusan que el gobierno desea desarmar a los ciudadanos, lo cual comparan con un paso hacia el fascismo o el comunismo (este √ļltimo siempre funciona como monstruo √ļtil para los argumentos aqu√≠). ‚ÄúLa pregunta real, se√Īor presidente, es si usted est√° tan hambriento de poder que est√° dispuesto a fomentar lo que podr√≠a ser la pr√≥xima revoluci√≥n americana‚ÄĚ, advirti√≥ Paul Valone, presidente de una agrupaci√≥n pro armas de Carolina del Norte en una carta enviada al mandatario, report√≥ NBC News. Muchos amenazan y juran que no dejar√°n que el gobierno les quite sus armas.eeuu  armas de asalto tragedia

Una coalici√≥n de agrupaciones ha designado el 19 de enero ¬ęD√≠a de apreciaci√≥n de las armas¬Ľ, instando a que los ciudadanos demuestren su apoyo al derecho a poseer armas, y sugieren que acudan a ferias o a tiendas con un ejemplar de la Constituci√≥n, banderas estadunidenses y mantas con el lema: ¬ęmanos fuera de mis armas¬Ľ para enviar un mensaje al gobierno. A la vez, la venta de armas se ha disparado (perd√≥n por el uso de esa palabra) desde la relecci√≥n de Obama y sobre todo despu√©s de la matanza en Connecticut, ante el temor de que se impongan nuevas restricciones ‚Äďse ha registrado un incremento de casi 59 por ciento en las verificaciones de antecedentes penales que se realizan antes de muchas compras de armas‚Äď, al tiempo que muchos comerciantes reportan una demanda sin precedente, indic√≥ el New York Times.

En tanto, desde la matanza en Newtown, algunos c√°lculos indican que 734 personas m√°s han muerto en este pa√≠s por armas de fuego hasta la fecha (seg√ļn la revista Slate).

Vale se√Īalar que, de Obama para abajo, los pol√≠ticos que proponen mayores restricciones no disputan el derecho sagrado a las armas en este pa√≠s, todo por unas frases sumamente ambiguas en la Segunda Enmienda de la Constituci√≥n, texto escrito cuando el arma de fuego de mano de mayor potencia era un mosquete de un solo tiro. Nadie se atreve a prohibir las armas en manos civiles, s√≥lo est√°n considerando algunas de las autom√°ticas, algunas semiautom√°ticas y algunos tipos de municiones.

Mientras, en el frente mundial, este pa√≠s sigue solucionando disputas internacionales por la v√≠a de las armas, y cada semana hay reportes de cu√°ntos ¬ęenemigos¬Ľ m√°s fueron abatidos por drones, y cu√°ntos soldados estadunidenses m√°s fueron heridos o abatidos en Afganist√°n, entre otros lugares. Se acaba de aprobar un gasto militar de 633 mil millones de d√≥lares para este a√Īo (niveles que, el a√Īo pasado, eran un total mayor que el gasto militar combinado de las siguientes nueve potencias militares mundiales; 58 por ciento del gasto total de las 10 potencias militares del mundo, seis veces lo que gast√≥ la siguiente en la lista: China).

George Carlin, el gran c√≥mico, coment√≥ durante la primera guerra del Golfo, en una de sus presentaciones, que a los estadunidenses ‚Äúnos gusta la guerra‚Ķ nos gustan las guerras porque somos buenos para las guerras. ¬ŅY saben por qu√© somos tan buenos para las guerras? Porque tenemos mucha pr√°ctica. Este pa√≠s s√≥lo tiene unos 200 a√Īos y ya lleva 10 guerras mayores, un promedio de una guerra mayor cada 20 a√Īos. Y qu√© bien que somos buenos para eso, porque ya no somos buenos para nada m√°s. No podemos construir un autom√≥vil decente, ni un televisor‚Ķ ya no tenemos sider√ļrgicas, no podemos otorgar servicios de salud a nuestros ancianos, pero eso s√≠, podemos bombardear tu pa√≠s hasta hacerlo mierda, especialmente si tu pa√≠s est√° lleno de morenos‚Ķ Si tu pa√≠s est√° lleno de morenos, ¬°aguas!‚ÄĚ

Uno se siente como si estuviera en un manicomio, donde los debates sobre ¬ęderechos¬Ľ, ¬ęlibertades¬Ľ y ¬ępaz¬Ľ son tomados muy en serio por los internos que se disfrazan de pol√≠ticos, generales, patriotas y m√°s. Entre ellos, todo este debate sobre armas y guerra podr√≠a reducirse a algo as√≠ como ese chiste infantil: ¬ę¬Ņquieres paz? Pues aqu√≠ la tienes (haciendo la forma de una pistola con la mano y apuntando): ¬°pas, pas, pas!¬Ľ

Todo esto podría ser un poco cómico si no fuera porque todos en este manicomio están armados.

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