Dic 17 2016
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Pol铆tica

El 2016 bisiesto en Argentina y Nuestra Am茅rica

Para reflexionar sobre lo que el mismo ha dejado para la Argentina y Nuestra Am茅rica elegiremos algunos aspectos particulares que nos permitan dar una idea de lo que ha pasado, pero tambi茅n vislumbrar el sentido de los rumbos futuros.

En Argentina

Introducirnos en una evaluaci贸n del 2016 que vivimos los argentinos nos obliga a algunas elementales referencias: los datos que nos deja la econom铆a; el saldo represivo, que crece al mismo ritmo que vienen decayendo las condiciones de vida del pueblo; a una breve consideraci贸n sobre la concepci贸n macrista de la pol铆tica y la econom铆a y al tipo de inserci贸n regional y mundial que nos plantea el gobierno.

Durante el a帽o que termina, de un modo reiterado, hemos dado cuenta de la evoluci贸n de la situaci贸n econ贸mica. Es por eso que no hace falta que aqu铆 abundemos en mayores datos sobre la misma. Es sabido que se han profundizado los rasgos, de recesi贸n con inflaci贸n, que caracterizan a estos 煤ltimos a帽os. Pr谩cticamente todas la variables ecoar marcha federaln贸micas tienen signo negativo. Producci贸n, empleo, consumo, inflaci贸n, salarios, ratifican esa tendencia que atenta contra los ingresos y la dignidad de gran parte del pueblo. Pero hay excepciones: al amparo de una notoria mejora en la producci贸n y exportaci贸n de productos primarios (sobre todo ma铆z y trigo) hubo mejoras en el saldo del comercio exterior; tambi茅n mejor贸 la producci贸n agropecuaria y la fabricaci贸n y venta de maquinarias agr铆colas.

Resulta l贸gico que este deterioro econ贸mico tuviera su correlato en el aspecto represivo. Un reciente informe de la Coordinadora contra la Represi贸n Policial e Institucional (Correpi) nos anoticia que, desde la instauraci贸n de la 鈥渄emocracia鈥 (1983) hasta la fecha, hubo 4.960 asesinatos producidos por las fuerzas represivas. Ellos son consecuencia del 鈥済atillo f谩cil鈥, muertes en comisar铆as, patrulleros, centros de detenci贸n. Es decir un promedio de 150 asesinatos anuales, cifra promedio que ha ido creciendo con el paso de los a帽os. El 49% de esas muertes fueron de j贸venes de 15 a 25 a帽os, ese porcentaje se extiende al 86% si consideramos los asesinatos de menores de 35 a帽os. Desde la asunci贸n del macrismo (10/12/2015) hasta cumplirse un a帽o de su gobierno los asesinatos, reportados por la Correpi, son 259.

En cuanto a la concepci贸n macrista de la pol铆tica y la econom铆a, practicada durante este a帽o, hay un par de cuestiones que la explican. Desde el punto de vista pol铆tico venimos de un extendido per铆odo signado por decisiones, desarrolladas por el kirchnerismo, autodefinidas como progresistas. El macrismo centr贸 su accionar pol铆tico sobre la base de mantener la confrontaci贸n con el kirchnerismo, m谩s precisamente en su versi贸n cristinista. En este sentido la mayor derrota del cristinismo y de Cristina no est谩 en el hecho de recorrer los pasillos de los Tribunales para dar cuenta de sus actos sino que lo in茅dito es que sea el macrismo el sucesor despu茅s de 12 a帽os de un 鈥済obierno progresista鈥, sobre todo teniendo en cuenta que ese proyecto fue derrotado en elecciones y no desalojado por la fuerza.ar represion2

En lo econ贸mico el macrismo se caracteriza por su adhesi贸n irrestricta a la econom铆a de mercado y la creencia que el motor de la misma sea el sector privado y sus ganancias, relegando al Estado a un rol secundario. Pero ocurre que nos encontramos con el hecho que el empresariado de mayor peso que opera en nuestro pa铆s est谩 cada vez m谩s concentrado y extranjerizado. De modo tal que la econom铆a queda sujeta a los vaivenes, necesidades y conveniencias de los mercados mundiales y de sus socios locales y no de los intereses nacionales y del pueblo que vive y trabaja en este territorio.

Por 煤ltimo y sobre el tipo de inserci贸n regional y mundial, que nos plantea el gobierno, nos encontramos con una lamentable paradoja. 脡ste hace esfuerzos para demostrar su voluntad de 鈥渧olver al mundo鈥, en realidad trata de ser solidario y alcahuete de los grandes poderes mundiales. Pero mientras el macrismo hace ese esfuerzo los grandes pa铆ses (Reino Unido, Estados Unidos, Rusia, China) procuran fortalecer sus propios intereses nacionales, usando como instrumento un fuerte proteccionismo econ贸mico.

Malcorra y Serra: disparos contra la integraci贸n

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Cuando ser铆a el momento ideal de darle protagonismo a las instituciones y unidad de la regi贸n el macrismo las destruye, como acaba de ocurrir con los incidentes protagonizados en la reciente reuni贸n del Mercosur realizada en Buenos Aires. En concreto la Argentina desarrolla una idea de 鈥渧olver al mundo鈥 en un momento que los grandes protagonistas mundiales van en otra direcci贸n.

En Nuestra Am茅rica

Los pueblos de Nuestra Am茅rica vivieron, durante este 2016, una serie de situaciones emparentadas con la evoluci贸n mundial. Las podemos sintetizar en tres cuestiones que constituyen el n煤cleo central de lo ocurrido. Se trata de la decadencia de las tendencias progresistas, que gobernaron gran parte de la regi贸n en los 煤ltimos a帽os; del 鈥淧roceso de Paz鈥 en Colombia, con la clausura de la lucha armada, por parte de la guerrilla m谩s antigua de la regi贸n; del avance y consolidaci贸n del narcotr谩fico, como un gran protagonista econ贸mico, pol铆tico, social y cultural de la regi贸n.

col-paz16Respecto a la p茅rdida de empuje de las tendencias progresistas, el mismo se puede verificar en el debilitamiento o desplazamiento de algunos gobiernos de esa corriente, como tambi茅n en el hecho que dejaron en evidencia las limitaciones de sus propuestas. Durante este a帽o fue desplazado el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil; se inici贸 el gobierno de Mauricio Macri en Argentina; Evo Morales perdi贸, en Bolivia, las elecciones a trav茅s de las cuales quer铆a legalizar una nueva reelecci贸n; en Venezuela se profundiz贸 la crisis del gobierno bolivariano.

Tanto o m谩s grave es el hecho que este progresismo no fue capaz de cambiar las reglas de juego del viejo sistema liberal. Si bien estos reg铆menes no son iguales, s铆 se puede decir que, enamorados de los limitados cambios que hab铆an introducido, dejaron inc贸lumes los pilares del poder econ贸mico interno, de esta 鈥渄emocracia鈥 鈥 meramente electoralista- con la que gobiernan y no afectaron los lazos de dependencia que nos mantienen atados al poder imperial. Eso hizo que tengan una invalorable vigencia las palabras del Papa Francisco cuando les manifest贸 a los movimientos sociales: 鈥渓a brecha entre los pueblos y muchas formas actuales de democracia se agranda como consecuencia del enorme poder de los grupos econ贸micos y medi谩ticos que parecieran dominarlas鈥.

La puesta en marcha del 鈥淧roceso de Paz鈥 en Colombia parece dejar en evidencia la clausura coyuntural de un papa-pastoralproyecto hist贸rico: La rebeld铆a de los movimientos guerrilleros que aspiraban a poner fin a las formas de explotaci贸n capitalista y sus mecanismos de organizaci贸n institucional. Pareciera que la muerte del Comandante Fidel Castro, l铆der de la legendaria Revoluci贸n Cubana, es otro de los signos del fin de ese sue帽o. Naturalmente que la continuidad de las injusticias reinantes abrir谩 el camino a las complejas necesidades a las que deber谩n dar respuesta quienes aspiren a esas transformaciones profundas. Es obvio que, en ese camino, tendr谩n que lidiar con estas 鈥渄emocracias representativas鈥 fuertemente cuestionadas por el Papa y otros sectores del pueblo.

Por 煤ltimo no se puede dejar de mencionar el peso e importancia que ha venido adquiriendo el narcotr谩fico en la regi贸n. Ya inserto en los pliegues del Estado tiene una fuerte presencia en las fuerzas de seguridad. Desde esas privilegiadas posiciones act煤a con varios objetivos: Aportar recursos al sistema financiero internacional, no es el menor de ellos; servir a la l贸gica que permita desplegar e incrementar el sistema represivo con el argumento del 鈥渃ombate al narcotr谩fico鈥, tampoco es una cuesti贸n que no cuente; contribuir al adormecimiento de rebeld铆as juveniles y a un lento pero inexorable genocidio juvenil, son 鈥渄etalles鈥 para recordar; ocupar territorios que el Estado actual no atiende, es otra de sus l贸gicas de avance; ofrecerse culturalmente como una oferta capaz de sobreponerse a la miseria de vastos sectores populares, es una tentaci贸n constante para los m谩s humildes.

Por eso no llama la atenci贸n que el narcotr谩fico se est茅 incorporando a diversas expresiones de la m煤sica popular, a las telenovelas y que las ostentaciones en las fara贸nicas tumbas de algunos narcotraficantes, en cementerios mejicanos, sean el novedoso s铆mbolo del nuevo poder.

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