Mar 22 2007
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Ambiente

El agua no es Coca-cola. – PERO BAJA MÁS TURBIA QUE AQUELLA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Interrogantes (y realidades) analizados el tercer viernes de marzo en Berna, Suiza, en un seminario-debate organizado por la Alianza Sur, plataforma que reúne a seis de las más activas ONG helvéticas que trabajan en el campo del desarrollo.

En la actualidad y según cifras de Naciones Unidas, 1.200 millones de personas no tienen acceso a una cantidad suficiente de agua para satisfacer sus necesidades básicas a un precio acorde a sus posibilidades financieras. De las cuales, casi 100 millones viven en Latinoamérica. En caso de no tomarse medidas significativas y rápidas, se estima que en el 2015 esa cifra aumentará a 3.000 millones, entrando así en contradicción con los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas que pretenden lograr hasta entonces una reducción significativa de la pobreza, incluyendo las limitaciones de acceso al agua potable.

Radiografía de la infamia

Detrás de esta realidad, una doble constatación. Los enormes intereses de grandes empresas trasnacionales que han multiplicado en los últimos años sus ganancias con las privatizaciones y con el embotellamiento del agua, por una parte, y por otra la falta de voluntad política.

Los 10.000 millones de dólares que permitirían resolver anualmente el problema del agua –y sus consecuencias en enfermedades y muertes prematuras– podrían obtenerse si se destinara a ese objetivo el presupuesto militar mundial de cinco días. Lo que explica que ONG internacionales que se encontraron en noviembre del 2006 en Marsella, Francia, lanzaron dos reivindicaciones básicas:

– Que se destine el uno por ciento del presupuesto militar actual para el mejoramiento de la distribución del agua y los servicios sanitarios.

– Y que se asegure a cada habitante del planeta 40 litros de agua de calidad, como mínimo, por día.

Una mirada hacia atrás permite señalar avances en la reflexión planetaria sobre el agua, lo que se ha convertido en uno de los temas más ampliamente debatidos tanto en las instituciones de las Naciones Unidas como en los foros alternativos.

El informe 2006 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), solicita a los gobiernos que reconozcan el acceso como un derecho humano y que suministren a sus ciudadanos agua potable para evitar enfermedades.

El 27 de noviembre del año pasado, el Consejo de Derechos Humanos encargó al Alto Comisionado de las Naciones Unidas promover un estudio a ser presentado antes de septiembre 2007 sobre “…El acceso equitativo al agua potable… según las leyes internacionales de los derechos humanos…”

A pesar de estos pasos concretos, el acceso al agua potable sigue siendo un inmenso desafío pendiente. Y si de retos futuros se trata, uno de ellos es la necesidad de una Convención Internacional sobre el asunto, tal como lo enfatiza Rosemarie Bär, responsable de política de desarrollo de la plataforma de ONG helvéticas.

Si bien esa Convención no resolverá todos los problemas por arte de magia, podría definir un nuevo marco institucional planetario, considerando el derecho al agua como derecho humano fundamental –obligatorio en el plano jurídico– y protegiendo las reservas y su carácter de bien público de la humanidad.

“División de aguas”

La propuesta de una Convención Internacional motiva también a Maude Barlow, presidenta del Consejo de los canadienses, co-fundadora del Proyecto Planeta Azul y Premio Nobel alternativo que le fue otorgado por su compromiso ecológico. Para Barlow dicha Convención de las Naciones Unidas serviría de modelo para las constituciones de los diferentes Estados.

“El agua no Coca-Cola”, enfatiza la militante social canadiense para diferenciar el concepto de bien público al de mercancía negociable. Y si bien la lucha para asegurar al acceso al agua sigue siendo la parte más importante del movimiento global por la defensa del vital líquido, asegura que la Convención se proyecta como una meta dinamizadora que une al movimiento.

Visión desde Latinoamérica

“El agua es uno de los principales espacios de lucha de América Latina indignada por el proceso de privatización creciente aplicado en todo el planeta” subraya el jurista mexicano Rodrigo Gutiérrez Rivas, quien reivindica el valor de un tratado internacional.

“Son aspectos diferentes de una misma estrategia”, reitera el joven investigador de la Universidad Nacional de México (UNAM) y miembro de COMDA, la Coalición de organizaciones mexicanas por el derecho al agua. Estimando que “el fracaso rotundo de las privatizaciones de empresas de agua” en Latinoamérica y la nueva etapa de construcción democrática que vive el continente, “le asignan a la movilización por el vital líquido un papel muy importante. Es una reivindicación muy sentida, de cada día, en cada barrio, poblado o comarca…”

Se refiere a los combates anti – privatizción en Bolivia y Argentina; a la amplia movilización ciudadana para el reconocimiento en tanto derecho constitucional en Uruguay; a la movilización creciente en México. Y la experiencia no termina de enriquecerse, sostiene, tal como lo demuestra la actual lucha en La Perota, estado de Guerrero, cerca de Acapulco, contra una represa que inundará 7.000 hectáreas.

“Es un combate paradigmático” porque se trata de campesinos amenazados de ser desocupados, que impulsan una estrategia combinada de recursos políticos y jurídicos. Y que reivindica también el agua como derecho fundamental. Lo que “les asegura una cierta protección y reconocimiento. Y en todo caso impide que sean tratados como subversivos y, por lo tanto, criminalizados”.

La reflexión sobre el agua multiplica argumentos y enciende pasiones. Numerosos conflictos sociales en América Latina –y en el Hemisferio Sur en general– han explotado en los últimos años a raíz de la privatización de ese preciado bien. La sociedad civil y particularmente los movimientos sociales aceptan el desafío lanzado. Entran en el juego de ideas, toman posición, presionan a gobiernos e instituciones internacionales y profundizan un debate necesario.

Particularmente importante en esta época –2005 / 2010– marcada por los Objetivos del Milenio y designada por las Naciones Unidas como decenio internacional “El agua como fuente de vida”.

* Con la colaboración de E-CHANGER, ONG suiza de cooperación solidaria. Más información: http://alainet.org.

Kenia.
SI TIENE PARA PAGAR, ¿AGUA O COCA-COLA?

El agua es un bien preciado en Kenia, su escasez llega al punto de que es más cara que la Coca-Cola. El alcalde de Nairobi, Waititu Ndungu, ha denunciado esta situación en el Parlamento Europeo.

El alcalde ha trasladado esta situación a los más de 600 participantes en la primera Asamblea Mundial de los Representantes Electos y los Ciudadanos por el Agua (AMECE) en el Parlamento Europeo. A esta reunión asisten delegados, expertos y representantes de ag upaciones ciudadanas de más de 80 países, entre ellos Bolivia, Brasil, Uruguay, Chile, Argentina, México, Colombia, Honduras, Perú y Ecuador.

El objetivo de la asamblea es debatir y presentar propuestas para mejorar el acceso al agua de los más de 1.100 millones de personas que carecen de ella, lograr que se declare derecho fundamental y plantear fórmulas para frenar su uso comercial por parte de empresas privadas.

Ndungu se ha preguntado: “Qué es lo que hacemos mal para que tener agua allí sea hoy un privilegio y no un derecho humano básico”.

Según datos del Informe sobre Desarollo Humano de 2006, el 20% de los hogares más pobres de El Salvador, Jamaica y Nicaragua, gastan de promedio más del 10% de sus ingresos en agua, mientras que en el Reino Unido dedicar más del 3% de los ingresos familiares al agua supone “estar en condiciones de vida difíciles”.

En el debate de la AMECE y en relación con el problema del agua en Kenia, un asambleista de origen pakistaní recordó que en la reunión del Foro Social Mundial celebrada en Nairobi en enero pasado, “el gasto más importante fue el que se realizó en agua.

“Se decía a los asistentes que no bebieran agua de la red porque podrían enfermar, y se les recomendaba beber agua embotellada. Mientras firmas como Coca-Cola o las empresas de flores consumen gran parte del agua del país, un 80% de la población carece de ella”.

La información en http://blogs.periodistadigital.com.

América del Sur
EL ACUÍFERO GUARANÍ

Virginia María Chiesa / Eduardo Rivas*

Nuestro Acuífero Guaraní es una de las reservas de agua dulce más grandes del planeta y goza de una capacidad para abastecer a la población mundial aproximadamente por doscientos años. Esta cuenca descansa en el subsuelo de los territorios de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, países signatarios del Tratado de Asunción del 26 de marzo de 1991 que dio lugar al nacimiento del MERCOSUR y se aloja en formaciones geológicas antiguas que tienen entre 200 y 132 millones de años, época en que aún África y Sudamérica estaban unidas.

Si bien la cuestión medioambiental fue una preocupación para los Estados partes desde el propio origen del MERCOSUR, fue más de once años después de la primer referencia que la cuestión del Acuífero Guaraní se convirtió en un tema a tratar por parte de los presidentes de los países del MERCOSUR en sus Declaraciones, que son los lineamientos básicos que trazan para el devenir futuro del proceso de integración regional.

Así, el 15 de agosto de 2003, en ocasión del recambio presidencial en la República del Paraguay –con la asunción a la primera magistratura del citado país de Nicanor Duarte Frutos–, los presidentes del MERCOSUR tomaron cuenta, aunque vagamente de la cuestión del Acuífero Guaraní. Pero fue a partir de esta reunión extraordinaria que el Acuífero Guaraní comenzó a tomar mayor relevancia, fundamentalmente por el impulso del Gobierno uruguayo. que presentó las Bases para un acuerdo de los Estados partes del MERCOSUR relativo al Acuífero Guaraní.

El objetivo era implementar un proyecto de protección ambiental y el desarrollo sostenible del sistema Acuífero Guaraní con el objeto de garantizar su preservación y el uso responsable de sus recursos. En este sentido, por medio de la Decisión MERCOSUR/CMC/DEC. 23/04 se creó un grupo ad hoc de alto nivel para elaborar un proyecto sobre el acuífero que desarrollaría su tarea en el transcurso del segundo semestre de 2004.

Pese a que durante el año 2004 el Acuífero Guaraní ocupó la agenda de los presidentes del MERCOSUR, el tema poco a poco comenzó a perder protagonismo, sin siquiera alcanzar los resultados planteados en ocasión de la ya citada reunión extraordinaria de Asunción del Paraguay. En este sentido, la última referencia, en lo que a comunicados presidenciales se refiere, se encuentra en el redactado tras la XXIX Cumbre Presidencial de diciembre de 2005 en Montevideo, donde los presidentes “Tomaron nota del estado de las negociaciones del proyecto de Acuerdo sobre el Acuífero Guaraní, que consagra principios y criterios que garantizan la soberanía permanente e incuestionable de los cuatro Estados parte sobre ese importante recurso hídrico transfronterizo, asegurando su utilización racional y sostenible. Asimismo, destacaron la importancia de ampliar el conocimiento técnico y científico sobre el Sistema Acuífero Guaraní”.

Ahora bien, mientras esto ocurría en las Cumbres presidenciales, los Estados parte del MERCOSUR firmaron un Acuerdo para la consecución del “Proyecto para la Protección Ambiental y Desarrollo Sostenible Integrado del Sistema Acuífero Guaraní (SAG)”, del cual tomaron parte Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay. El citado Acuerdo cuenta con financiamiento del Banco Mundial y su unidad ejecutora es la Organización de Estados Americanos.

Este Acuerdo, del cual tomaron parte los Estados parte del MERCOSUR se desarrolla por fuera del proceso de integración, que hasta aquí limita su accionar a declaraciones de tipo políticas pero no trabajos en profundidad sobre como vehiculizar esas declaraciones en hechos concretos que garanticen, como señala el Proyecto para la protección ambiental y desarrollo sostenible integrado del sistema Acuífero Guaraní (SAG), que “El Sistema Acuífero Guaraní será preservado de la contaminación y gestionado sobre la base de criterios de uso racional, equitativo y sostenible, teniendo en cuenta las características particulares del recurso y los factores pertinentes”.

Para ello, es necesario avanzar en una gestión conjunta del recurso por parte de un organismo –creado en el seno del MERCOSUR y no por fuera de éste– que administre y proteja el Acuífero de una manera global. Sin pretender transpolar experiencias históricas, el ejemplo de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) puede ser útil para diseñar un modelo de administración del acuífero, dado que son muchos los temas en común que tienen ambas situaciones, ya sea por el carácter transnacional del recurso o porque se trata de un recurso natural fundamental para sus poseedores.

Sin embargo pese a estas cuestiones coincidentes, hay dos elementos centrales que le dan una particularidad al caso que estamos analizando; en primer lugar el recurso natural del que se trata, puesto que el agua resulta sumamente más importante a futuro de lo que el carbón y el acero representaban a mediados del siglo pasado y, junto a esto, la relación existente entre los Estados que comparten el recurso natural, dado que quienes comparten el Acuífero Guaraní llevan más de 100 años sin conflictos bélicos entre sí.

¿Casualidad o rareza?

Dada la “rara coincidencia” entre la desaparición de la esfera pública política de la cuestión del Acuífero Guaraní y la tecnificación de su estudio, financiado por el Banco Mundial fundamentalmente, entendemos sumamente importante como ciudadanos que procuremos echar luz sobre el tema, para que el futuro de todos lo podamos decidir entre todos.

En función de lo expuesto hasta aquí, deviene impostergable la adopción de normas mercosureñas que establezcan reglas del juego claras respecto a la explotación sustentable de las aguas superficiales y subterráneas; la referida legislación deberá contemplar la legitimación activa de las generaciones futuras, el control social y la participación ciudadana –que son herramientas fundamentales para la preservación y el mantenimiento del mencionado recurso–.

A los fines de llevar a cabo dicha labor, consideramos necesario un cambio radical de actitud por parte de los ciudadanos, quedando a cargo de cada Estado orientar al usuario sanitario para asegurar una mejor utilización del agua, reduciendo el derroche, aumentando el compromiso de la comunidad con el ambiente y por medio de la educación, estimular una conciencia universal acerca de los peligros que nos amenazan, ya que de los datos analizados es claro que el agua dulce constituye un medio escaso de supervivencia.

En este sentido, entendemos conveniente que los Estados mercosureños adhieran a la Convención de Aarhus de Dinamarca, de 1998, sobre el acceso a la información, participación pública en procesos de toma de decisiones y acceso a la justicia en problemas ambientales para garantizar de esta manera un mayor involucramiento de la ciudadanía en las cuestiones relativas al ambiente.

(Texto completo del documento: aquí).

Virginia María Chiesa es abogada. Autora del libro: MERCOSUR: Un nuevo desafío para la humanidad. La crisis del agua.

Eduardo Rivas es licenciado en Ciencia Política. Autor de publicaciones sobre integración regional en Argentina, Brasil, Chile, Bolivia, Ecuador.
Más información:http://alainet.org.

LOS RÍOS AMENAZADOS

La sobreexplotación de los recursos hídricos, la construcción de presas y canales, el cambio climático, la contaminación y la introducción de especies exóticas amenazan el futuro de los ríos del planeta.

Los ríos de La Plata, el Nilo y el Ganges se encuentran entre los ríos más amenazados del planeta, según un informe presentado por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés), con ocasión del Día Mundial del Agua. El Río Grande/Río Bravo (América), el Danubio (Europa), el Murray-Darling (Oceanía) y el Yangtze, el Mekong, el Salween, el Ganges y el Indo, todos ellos en Asia, completan la lista incluida en el informe, titulado Los diez ríos más amenazados.

No obstante, “el problema del agua dulce va más allá de esos diez ríos, que reflejan cómo el incesante desarrollo pone en peligro la capacidad de la naturaleza para afrontar nuestras crecientes demandas”, explicó el director del Programa de Agua Dulce de WWF, Jamie Pittock.

La sobreexplotación de los recursos hídricos, la construcción de presas y canales, el cambio climático, la contaminación y la introducción de especies exóticas amenazan el futuro de los ríos del planeta. Los expertos apuntan la escasez de agua dulce como uno de los principales retos que deberá afrontar la humanidad ya que puede “limitar el desarrollo, deteriorar la salud y provocar migraciones”, explicó Pittock a Efe.

“Se desperdicia entre el 50 y el 80 por ciento del agua que se extrae de los ríos”, apuntó, y por eso el informe alerta que ese uso ineficaz podría “dejar completamente secos el Río Grande y el Indo hacia el 2025”.

El Río Grande, el segundo más largo de EEUU y que forma la frontera entre ese país y México a lo largo de dos tercios de su recorrido, es el principal recurso hídrico para las poblaciones aledañas. Sobre el Indo, señala que es un río “extremadamente sensible al cambio climático debido a la alta porción de su caudal que proviene de los glaciares”, al tiempo que advierte de que ya tiene problemas de escasez de agua debido al exceso de actividades agrícolas de tipo extractiva.

Otro río altamente vulnerable al cambio climático es el Nilo, muy sensible a las subidas de temperatura por la enorme evaporación que sufre durante su travesía por Sudán y el sur de Egipto.

Por otra parte, ante la creciente demanda de agua, los Gobiernos chino y birmano prevén construir presas en los principales afluentes del Ganges así como en el Salween, algunas de ellas en reservas naturales y áreas montañosas donde son habituales los terremotos y los deslizamientos de tierra, denuncia el informe del WWF.

La construcción masiva de presas y canales, advierte la organización, resta fuerza al caudal natural de los ríos e impide que los sedimentos lleguen a la desembocadura, lo que favorece la salinización de esa área y con ello la muerte o migración de especies autóctonas.

En cuanto al Danubio, el estudio de la organización ecologista afirma que la Unión Europea aspira a convertirlo en una vía alternativa al ferrocarril entre el mar del Norte y el mar Muerto, a pesar de que las modificaciones que se necesitarían en su lecho afectarían el hábitat natural de decenas de especies.

Según el informe, La Plata, en Suramérica, sufre los efectos de la presa construida en uno de sus afluentes, el río Paraná (Paraguay) y que es considerada la más grande del mundo. Además existen planes de construir hasta 27 presas a lo largo de su recorrido, de las que 6 ya están en construcción, precisa.

(La referencia es sobre el sistema de los ríos Paraná / Uruguay; el Río de La Plata en rigor se forma al reunirse los cauces del Paraná, que forman uno de los deltas más espectaculares del mundo).

El WWF alerta también sobre la sobreexplotación pesquera que sufren ríos como el Mekong, el más largo y productivo del sudeste asiático pero cuya población de peces ya ha empezado a disminuir. Uno de los ríos más amenazados por la introducción de especies exóticas es el Murray-Darling.

La organización considera necesaria la cooperación internacional para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, favorecer el uso responsable del agua, restaurar los hábitats para conservar los ríos y lograr una mayor concienciación porque “o cambiamos nuestra mentalidad o pagamos el precio en un futuro no tan lejano”.

Información generada en Ginebra y Madrid de la agencia de noticias española EFE el 20 de marzo de 2007.

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