Nov 28 2014
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Opinión

El aguacero empieza con una sola gota

Las grandes y profundas crisis, esas que suceden de tanto en tanto pero son parteaguas, pueden crear movimientos antisistémicos de larga duración, o sea, movimientos que no se agoten en movilizaciones que, por numerosas que sean, son necesariamente efímeras.

Los movimientos, por el contrario, perduran, no se desvanecen con el paso del tiempo, son capaces de trascender coyunturas y adoptan un empuje propio que los lleva mucho m√°s lejos de lo que pueden las inercias del momento.

Las crisis profundas rompen las barreras y los tabiques construidos por los de arriba para separar en compartimentos estancos a los diversos abajos, como forma de impedir la convergencia de las rebeldías. Sólo durante las crisis se producen esos desbordes que ponen en contacto movimientos nacidos en distintos periodos, entre diversos sectores de la sociedad, en geografías variadas y en dolores heterogéneos que, en esos precisos momentos, se reconocen y abrazan.

El 15 de noviembre los familiares y compa√Īeros de los 43 desaparecidos en Ayotzinapa acudieron al caracol Oventik para reunirse con el EZLN, como parte de las caravanas que recorren el pa√≠s. En los momentos de mayor dolor, fueron en busca de sus iguales, donde encontraron escucha y respeto. Fuimos nosotros los que los buscamos porque conocemos su posici√≥n pol√≠tica y sus formas de trabajo, dijeron.

Siento que las palabras de la comandancia general en la voz del subcomandante insurgente Mois√©s merecen ser le√≠das cuidadosamente, porque nacen del coraz√≥n de uno de los m√°s trascendentes movimientos contempor√°neos. Resumen la sabidur√≠a colectiva acumulada durante tres d√©cadas por los rebeldes chiapanecos que, a su vez, encarnan cinco siglos de resistencias contra la dominaci√≥n colonial y el m√°s consistente empe√Īo por crear un mundo nuevo.

Las palabras de la comandancia ya est√°n siendo debatidas por colectivos en muchos lugares del mundo. Tres cuestiones me parece necesario destacar, aunque es seguro que los miles que las discutan encontrar√°n m√°s y mejores argumentos en el texto zapatista.

El dolor y la rabia, convertidos en dignidad activa, crean los movimientos. Son el n√ļcleo que ech√≥ a andar todo, dijo Mois√©s. Rabia, rebeld√≠a y resistencia que contrastan con los debates sobre t√°cticas y estrategias, programas, m√©todos de lucha y, por supuesto, qui√©n o qui√©nes dirigen. Esto es lo primero. Sin esto, no hay nada, por m√°s elucubraciones te√≥ricas que se ensayen, por m√°s discursos y an√°lisis racionales que se elaboren. Las rebeliones, las revoluciones, los grandes movimientos, nacen de la rabia, motor de todas las luchas y las dignidades colectivas.mex mujeres zapatistas

Es la rabia organizada, hecha dignidad, la que impide que los rebeldes terminen vendi√©ndose o claudicando, en un mundo donde el c√°lculo racional dice que lo mejor es adaptarse a la realidad, acomodarse lo m√°s arriba que se pueda, porque vencer a los poderosos es casi imposible. Es la rabia (bronca, decimos en el sur) lo que puede hacernos traspasar el umbral de lo imposible; no el programa ni el l√ļcido an√°lisis acad√©mico que, en todo caso, sirven a la rabia, pero nunca la sustituyen.

La segunda cuestión a destacar son esos maravillosos y sabios párrafos donde se desgrana la propia historia: el abandono de 99 de cada 100 de los que se acercaron en los momentos de euforia, hasta quedar sólo uno, una, precondición indispensable para que suceda algo terrible y maravilloso: descubrir que hay millones como ese uno, una. Esto es sabiduría rebelde, esa que sólo se puede aprender viviéndola. Quien no se ha quedado solo, sola, no puede descubrirse en otros y otras, no puede seguir adelante contra viento y marea. Es la historia del zapatismo.

AR OLGA AREDEZEs la historia de Olga Ar√©dez, Madre de Plaza de Mayo, que durante a√Īos dio vueltas a la plaza, sola, reclamando la aparici√≥n con vida de su esposo, ante la indiferencia de sus vecinos de Ledesma, un pueblo acobardado por la familia propietaria del ingenio azucarero. Cu√°nta dignidad hab√≠a en su fr√°gil cuerpo para seguir, en soledad, dando vueltas y vueltas a la plaza, hasta horadar el miedo de sus vecinos. Gracias a su terca persistencia fueron juzgados los due√Īos del ingenio Ledesma, que hab√≠an provocado apagones durante los cuales el ej√©rcito desapareci√≥ a 400 militantes sociales y pol√≠ticos. El oligarca Carlos Pedro Blaquier, due√Īo del ingenio, fue procesado.

La tercera es el tiempo. No será fácil, dice Moisés. No será rápido. Lo fácil y rápido es crear un partido electoral, como recomiendan colonialmente algunos académicos decoloniales. Es el modo para que las masas les abran el camino al poder, como dice el comunicado leído en Oventik. No hay magia capaz de convertir la rabia en votos sin volverla mercancía, objeto intercambiable por otros objetos en el mercado de la política institucional. Manifestaciones a cambio de sillones; organizaciones enteras que se negocian por cargos, y así.

S√≥lo el tiempo tiene la capacidad de sedimentar las cosas. De hacer que los sobrevivientes de un ciclo de luchas se conecten con los que est√°n iniciando nuevos combates. La historia de los de abajo est√° plagada de rebeliones y revoluciones. En ellas aparecen personas y colectivos que persisten m√°s all√° del momento, los militantes. Entre ellos, y eso tambi√©n nos lo ense√Īa la historia, se reclutan a menudo los miembros de las nuevas √©lites o clases dominantes.

El desaf√≠o es que esos militantes no se vendan por un cargo ni bajen los brazos pero, tambi√©n, que obedezcan al pueblo, que no se manden solos. Luego de un pu√Īado de revoluciones triunfantes a lo largo de casi un siglo, este es un desaf√≠o mayor que seguimos enfrentando. De eso trata el texto de la comandancia. El zapatismo desaf√≠a la ley de hierro de la oligarqu√≠a de Robert Michels, que aseguraba que siempre gobernar√° una minor√≠a, que toda organizaci√≥n se vuelve olig√°rquica.

Eso explica, de paso, por qué los políticos de arriba los odian y por qué los de abajo que resisten los toman como referencia.

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