Ene 9 2016
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Opinión

El annus nefastus 2015 no invalida la esperanza de un annus propicius

El a√Īo de 2015 que acaba de terminar merece esta calificaci√≥n latina: annus nefastus. Otros lo llaman annus horribilis. Ocurrieron tantas calamidades que, adem√°s de espanto, nos causan preocupaci√≥n.

La primera es el D√≠a de la sobrecarga o del sobregiro la Tierra (Earth Overshoot Day) ocurrido el 13 de septiembre. Significa que en este d√≠a la Tierra revel√≥ que sus reservas de suministros para mantener el sistema-vida y el sistema-Tierra sobrepas√≥ los l√≠mites. Perdi√≥ a su biocapacidad. La Tierra es la base para todos nuestros proyectos. Como la Tierra es un super-ente vivo, las se√Īales que nos env√≠a de que no aguanta m√°s son las sequ√≠as, las inundaciones, los tifones y el aumento de la violencia en el mundo. Todo est√° conectado con todo, como repite insistentemente el Papa Francisco en su enc√≠clica.

Asociado a este hecho, el consenso alcanzado el 12 de diciembre por la Cop 21 en Par√≠s es ilusorio: el calentamiento deber√≠a estar por debajo de 2¬ļ cent√≠grados, tendiendo hacia 1,5¬įC a mediados de siglo. Esto implica un cambio de paradigma de civilizaci√≥n, no basado en los combustibles f√≥siles, aunque se sabe que todas las energ√≠as alternativas en conjunto no llegan al 30% de lo que necesitamos. Esta conversi√≥n, los grandes proveedores de petr√≥leo, gas y carb√≥n no pueden hacerla ni la quieren. La idea es ret√≥rica.

El tercer evento nefasto es la violencia terrorista en Europa, en √Āfrica, los miles de refugiados y la guerra que las potencias militaristas, todas juntas, promueven contra el Estado Isl√°mico y en contra de otros grupos armados en Siria. Fuentes seguras dan fe de miles de v√≠ctimas civiles inocentes.

Otro hecho nefasto es la transformaci√≥n de Estados Unidos en un estado terrorista. Con sus 800 bases militares distribuidas por todo el mundo, interviene, directa o indirectamente, all√≠ donde percibe amenazados sus intereses imperiales. Internamente el ¬ęActo patri√≥tico¬Ľ no ha sido abolido y es la suspensi√≥n de los derechos fundamentales. No sin raz√≥n la polic√≠a estadounidense mat√≥ en 2015 a cerca de mil personas desarmadas, el 60% de las cuales eran negros o latinos.eeuu bases en amlat

Otro hecho horribilis es la aparici√≥n entre nosotros de una ola de odio, de ira y de prejuicio despu√©s de las elecciones presidenciales de 2014. No es de extra√Īar, porqueBrasil est√° lleno de contrastes; as√≠ lo vio Roger Bastide (Br√©sil, terre des contrastres, Hachette, 1957), pero antes de √©l Gilberto Freyre, quien escribi√≥: ¬ęconsiderada en su conjunto, la formaci√≥n de Brasil fue un proceso de equilibrio entre antagonismos¬Ľ.

Este antagonismo, a menudo mantenido bajo el manto ideol√≥gico del ¬ęhombre cordial¬Ľ sali√≥ del armario ahora y se nota claramente, en particular en los medios de comunicaci√≥n social. El ¬ęhombre cordial¬Ľ que Sergio Buarque de Holanda (cf. Ra√≠zes do Brasil 21.ed. 1989, p. 100-112) tom√≥ del escritor Ribeiro Couto, es por lo general muy mal comprendido. No tiene nada que ver con civilidad y cortes√≠a. Tiene que ver m√°s bien con nuestra aversi√≥n a los ritos sociales y a los formalismos. Estamos a favor de la informalidad y la cercan√≠a.

Es un comportamiento brasilero que se rige m√°s por el coraz√≥n que por la raz√≥n. Ahora bien, del coraz√≥n nacen la amabilidad y la hospitalidad. Pero como acent√ļa Buarque de Holanda, ¬ęla enemistad puede muy bien ser tan cordial como la amistad, ya que una y otra nacen del coraz√≥n¬Ľ (nota 157 de la p. 106 a 107).

Este frágil equilibrio se perdió en 2015 e irrumpió la cordialidad negativa como odio, prejuicio y rabia contra militantes del PT, contra nordestinos y negros. Nifiguras constitucionalmente respetables, como la presidenta Dilma Rousseff, se salvaron. Internet ha abierto las puertas del infierno a la injuria, las palabrotas, la afrenta directa entre las personas, unas contra otras.

Tales expresiones s√≥lo revelan nuestro atraso, la ausencia de cultura democr√°tica, la intolerancia y la lucha de clases. No se puede negar que se ha encontrado en ciertos sectores resentimiento de los pobres y de quienes ascendieron socialmente, gracias a las pol√≠ticas sociales compensatorias (pero poco emancipadoras) del gobierno del PT. Los antagonismos brasile√Īos se mostraron claramente no armonizados y ahora a rienda suelta unos contra otros en verdadera lucha (ll√°mese de clases, de intereses, de poder, no importa). Pero hay una ruptura social en Brasil y nos va a costar mucho volverla a coser. A mi entender, s√≥lo a partir de una democracia participativa que vaya m√°s all√° de la farsa actual, ya que representa antes los intereses de las clases acomodadas que los del pueblo como un todo.

Lo que nos vale es nuestra sobreabundancia de esperanza que supera el annus nefastus en direcci√≥n hacia un annus propicius. Un¬† poco de luz vale m√°s que toda las tinieblas juntas. Hay tantas experiencias buenas de cuidado que se hacen en el mundo que nos garantizan la esperanza de que el mundo puede continuar a ser nuestra Casa Com√ļn.¬† Que Dios nos escuche.

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