Nov 7 2020
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Economía

El anunciado fin de la libreta de abastecimiento en Cuba

La presi√≥n popular amenaza con hacerse sentir otra vez contra la decisi√≥n oficial de retomar la eliminaci√≥n de la cartilla, vigente en la isla desde 1963. El anuncio gubernamental coincide con la puesta en marcha de un plan de devaluaci√≥n que las autoridades defienden como ineludible y que entra√Īa importantes riesgos.

A primera vista, no suele deslumbrar por los productos que cada mes asegura al consumidor promedio: en lo fundamental, 3 quilogramos de arroz, 2 de az√ļcar, 1 cuarto de litro de aceite, una decena de huevos, un pu√Īado de frijoles y algunos derivados c√°rnicos; adem√°s, d√≠a a d√≠a pone sobre la mesa 100 gramos de pan y a los ni√Īos peque√Īos, las embarazadas y los pacientes con enfermedades cr√≥nicas da el derecho a un litro de leche pasteurizada y a ocasionales entregas de pollo y carne bovina. Poco m√°s.

Desde hace tiempo la libreta de abastecimiento no es la generosa cartilla con la que los cubanos recib√≠an desde los juguetes del D√≠a de los Ni√Īos hasta las bebidas y la torta para sus bodas. La crisis econ√≥mica de los a√Īos noventa y la pol√≠tica de ¬ęeliminaci√≥n de gratuidades¬Ľ impulsada por el gobierno durante la √ļltima d√©cada la llevaron al borde de la desaparici√≥n.

¬ęLa libreta le cuesta al Estado 1.016 millones de d√≥lares al a√Īo, de los cuales la poblaci√≥n s√≥lo paga el 12 por ciento¬Ľ, declaraba ante la Asamblea Nacional, en diciembre de 2010, el entonces ministro de Econom√≠a y Planificaci√≥n, Marino Murillo Jorge, cabeza visible de la campa√Īa prodesmantelamiento de la cartilla. Tres meses antes hab√≠a ordenado suprimir de la canasta normada los cigarrillos y los art√≠culos de aseo, en una estrategia que apostaba por ¬ęirla quitando paulatinamente¬Ľ.

S√≥lo la oposici√≥n popular consigui√≥ impedirlo. Hacia aquellas fechas, todos los ciudadanos adultos hab√≠an sido convocados a debatir sobre los ¬ęlineamientos¬Ľ, el programa de desarrollo nacional que deb√≠a ser aprobado durante el sexto congreso del Partido Comunista, en abril de 2011. Inesperadamente, la mayor√≠a de las opiniones dejaron de lado el resto de los temas para centrarse en la defensa de la libreta, lo que forz√≥ la puesta en pausa de su supresi√≥n.

¬ęPara quien desconozca los mecanismos cotidianos del hacer funcionar la econom√≠a familiar cubana [‚Ķ] pudiera resultar harto dif√≠cil comprender por qu√© el mantenimiento de la libreta, m√°s all√° del criterio de los economistas, resulta un asunto tan delicado.

Racionamiento en Cuba - Wikipedia, la enciclopedia libre[‚Ķ] Las personas no conciben actualmente en Cuba el consumo prescindiendo de lo que ofrece la libreta, [‚Ķ] para muchas familias representa m√°s de la mitad de lo que pueden gestionar o resolver en alimentos¬Ľ, explica el antrop√≥logo Adri√°n Fundora Garc√≠a en un estudio publicado en 2017 por el Instituto de Investigaci√≥n Cultural Juan Marinello, de La Habana.

Visiones encontradas 

Tras la llegada de la Covid-19 a Cuba la libreta reforzó su protagonismo. Varias provincias y municipios la utilizaron para controlar la venta de artículos de primera necesidad que comenzaban a escasear. Pero a nivel nacional se consideraba que tal paso no resultaba conveniente.

En junio, el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, plante√≥ que ¬ęaunque todo el mundo reclama que todo sea por la libreta, eso no es posible. Como se ha explicado, hacen falta 5.200 toneladas de cualquier producto para darle una libra a cada compatriota y no siempre contamos con vol√ļmenes tan grandes¬Ľ. En su opini√≥n, bastaba con la conciencia social para que no florecieran el acaparamiento y la especulaci√≥n.

En las semanas siguientes, los cubanos enfrentaron un verano de colas interminables ‚Äďen ocasiones, de varios d√≠as‚Äď y una escalada de precios que licu√≥ los beneficios del copioso aumento salarial del a√Īo anterior. Para finales de agosto la situaci√≥n era tan comprometida que la mayor√≠a de las administraciones provinciales volvi√≥ a establecer sistemas de venta controlada.

A poco de haber entrado en vigor ese esquema comercial en Santa Clara, una de las ciudades m√°s pobladas de la isla, sumaban cientos las llamadas de ciudadanos a la televisora local para felicitar a las autoridades. Uno de los mensajes les ped√≠a que ¬ęno desistan ni se cansen en esta necesaria idea. No hay mucho y somos muchos, pero es mejor esto que caer en las garras de los oportunistas¬Ľ. Palabras m√°s, palabras menos, era el criterio dominante en todo el pa√≠s.

Al principio, el Palacio de la Revolución pareció ceder ante el hecho consumado; el primer ministro y sus posiciones fueron pasados a un discreto segundo plano y se avaló el empleo de la libreta como instrumento para organizar las ventas en las dos monedas de curso legal (el peso cubano y el CUC, como se conoce al peso cubano convertible).El régimen de Cuba amplía el racionamiento de alimentos y productos básicos

El discurso p√ļblico tambi√©n sufri√≥ modificaciones y la prensa estatal reprodujo historias de personas que lograban comprar pollo y otros bienes por primera vez desde el comienzo de la pandemia. Luego de la pol√©mica generada por la apertura de tiendas en moneda libremente convertible, parec√≠a que la libreta se adentraba en una segunda juventud, a hombros del reclamo popular y la necesidad gubernamental de rebajar tensiones.

Fue una luna de miel que duró menos de dos meses. Hacia mediados de octubre, Marino Murillo Jorge fue sacado de su virtual retiro al frente de una inocua comisión del Comité Central del Partido y convocado a la televisión nacional para, junto al actual ministro de Economía y Planificación, anunciar la inminencia de un drástico proceso de reformas.

Las medidas ya aprobadas por el Partido y el gobierno, que entrar√°n en vigor ¬ęa partir del d√≠a primero de alguno de los meses pr√≥ximos¬Ľ, contemplan la desaparici√≥n del CUC, la devaluaci√≥n del peso cubano, que quedar√° como moneda √ļnica, y el aumento simult√°neo de los salarios estatales y de los precios de pr√°cticamente la totalidad de los productos y servicios.

Cuba Crisis aleja el fin del racionamiento de alimentos - Texcoco Estado de M√©xicoEntre tantos asuntos, Murillo Jorge no perdi√≥ oportunidad para recordar que la desaparici√≥n de la libreta se mantiene como una tarea pendiente, ¬ępues no debemos subsidiar los productos, sino a las personas¬Ľ. Un largo listado de ¬ęgratuidades indebidas¬Ľ dejar√°n de ser pagadas por el Estado, anticip√≥ con su habitual estilo cuartelario.

Muchos de sus conciudadanos tomaron a mal las declaraciones del exzar de las reformas en Cuba, quien a comienzos de la década llegó a acumular las potestades de ministro, vicepresidente del Consejo de Ministros, miembro del Buró Político (instancia superior del Partido) y jefe de la entonces poderosa Comisión de Implementación de los Lineamientos. Fue un camino jalonado de éxitos burocráticos, pero no de respaldo popular.

Manuel Marrero Cruz tampoco sale bien parado ante la opini√≥n p√ļblica. A todas luces habituado a un est√°ndar de vida muy superior al del cubano promedio, lleg√≥ al puesto de premier en diciembre de 2019, luego de haber pasado toda su carrera profesional en empresas del sector turismo y desempe√Īar esa cartera ministerial durante 15 a√Īos.

Su nombramiento dejó descolocados a todos los cubanólogos, que lo descartaban por su escasa experiencia en temas considerados estratégicos, como la agricultura y la construcción de viviendas.

Esperando el cero                                       

La reunificaci√≥n monetaria es imprescindible para La Habana, que se ha embarcado en una campa√Īa de promoci√≥n de exportaciones que busca cubrir el d√©ficit de ingresos causado por el desplome del turismo, las misiones de colaboraci√≥n en el exterior y las remesas familiares.

Incluso economistas cr√≠ticos del gobierno defienden la conveniencia de la medida, aunque alertan sobre el peligro de que luego del ¬ęd√≠a cero¬Ľ el pa√≠s caiga en un c√≠rculo vicioso.Cuba y el postergado fin de la vieja libreta de abastecimiento - Clar√≠n

¬ęNo veo c√≥mo es posible impedir la presi√≥n inflacionaria ante un incremento de la demanda [‚Ķ] sin que se incremente la oferta de productos¬Ľ, advert√≠a en julio del a√Īo pasado, en un art√≠culo publicado en el blog El Estado como tal, el profesor universitario Julio Carranza Vald√©s, que pon√≠a as√≠ en entredicho el optimismo oficial ante la primera subida masiva de salarios a los funcionarios estatales (v√©ase ¬ęCuesti√≥n de precios¬Ľ, Brecha, 23-VIII-19). Los hechos terminaron por darle la raz√≥n.

Otro peligro es que la devaluación del peso cubano dé el pistoletazo a una carrera por adquirir dólares que amplíe el ya pujante mercado paralelo de divisas: desde el comienzo de la pandemia, el billete verde prácticamente ha duplicado su valor.

¬ęLos que previeron de alguna manera esta situaci√≥n y tienen una composici√≥n de ahorros m√°s concentrada en monedas extranjeras est√°n menos expuestos y tambi√©n quienes tienen inversiones f√≠sicas¬Ľ, reflexion√≥ en setiembre el economista Pavel Vidal Alejandro, de la Universidad Javeriana de Cali, en Colombia, al ser entrevistado por El Toque, una revista digital alternativa.

No es la realidad de la mayor√≠a de la poblaci√≥n, que lleva d√©cadas viviendo con sus cuentas en n√ļmeros rojos y cada comienzo de mes se apresura a ¬ęsacar los mandados¬Ľ: adquirir la cuota normada que se distribuye mediante la libreta. ¬ęEs lo que nos toca y con eso no se juega¬Ľ, coment√≥ a Brecha un consumidor habanero. As√≠ ha sido desde julio de 1963.

 

 

*Licenciado en Periodismo por la Universidad Central de Las Villas (2009). M√°ster en Comunicaci√≥n Social por la Universidad de Camag√ľey Ignacio Agramonte Loynaz (2016).

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