Ago 28 2018
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EconomíaPolítica

El apuro de Trump y Peña Nieto por firmar el nuevo TLC sin Canadá

 Los presidentes de México y Estados Unidos, Enrique Peña Nieto y Donald Trump, anunciaron al inicio de semana que alcanzaron un acuerdo para renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) al margen de Canadá, y ambos está apurados para que se firme antes de 90 días.

Ambos gobiernos quieren que el un nuevo TLCAN termine antes de agosto para poder cumplir los plazos legales que permitan, por un lado, que Peña Nieto lo firme antes de que Andrés López Obrador asuma el primero de diciembre y, por otro, que lo rubrique Trump antes de que los demócratas puedan ganar más peso en el Congreso en las elecciones legislativas de medio término de noviembre. Peña resaltó que un representante de López Obrador participó en las negociaciones como observador.

Trump no descartó que Canadá quede fuera de lo negociado, y amenazó con aplicar aranceles a los automóviles fabricados en Canadá si no se alcanzaba un acuerdo entre las tres partes.”Creo que con Canadá, francamente, lo más fácil que podemos hacer es aplicar un arancel a la entrada de sus automóviles. Es una cantidad tremenda de dinero y es una negociación muy simple. Podría terminar en un día y recibimos mucho dinero al día siguiente”, amenazó.

El representante republicano Kevin Brady, presidente de la Comisión de Recursos y Arbitrios de la Cámara de Representantes estadounidense y aliado crucial de Trump, expresó cautela sobre el aparente adelanto del lunes y señaló que prevé “analizar cuidadosamente los detalles y hacer consultas en las próximas semanas para determinar si la nueva propuesta cumple con las prioridades comerciales establecidas por el Congreso.

Con la renegociación, Trump cedió respecto de su demanda de implementar una “cláusula de caducidad” que pondría fin al pacto a menos que se renegocie cada cinco años y que las empresas dijeron que obstaculizaría la inversión a largo plazo en la región. Canadá y México se oponían estrictamente a la cláusula. En cambio, Estados Unidos y México acordaron una vida útil de 16 años para el TLCAN, con una revisión cada seis años que puede extender el pacto durante 16 años más, lo que proporcionaría más seguridad empresarial.

México ha conseguido también salvaguardas en materia de soberanía energética y un alza vinculatoria de los salarios para trabajadores mexicanos en la industria automotriz, pero también se comprometió a importar un número mayor de productos agrícolas estadounidenses, con lo que será difícil la recuperación de algunos sectores del agro mexicano.

Al margen del optimismo oficial, los analistas mexicanos ven el nuevo convenio con cautela, pues no existe certeza alguna de que Canadá apruebe los términos del documento, lo que lo podría dejar al margen del bloque comercial y, en la práctica, significaría su extinción y su remplazo por un instrumento comercial estrictamente bilateral y de obvia asimetría.

Lo cierto es que Canadá pocas veces hizo causa común con México ante Washington en las negociaciones, pero para el gobierno de Trump resulta más ventajoso, negociar de manera separada.

Las reuniones bilaterales, según la versión oficial, tenían el objetivo de cerrar temas que solo afectan a Estados Unidos y México antes de regresar a una mesa trilateral, algo que no ocurre desde mayo, ante las  diferencias sobre las reglas de origen para el sector automotriz.

Washington presionó para que el contenido regional del producto final fuera mucho mayor al 62,5% actual y que la mayor parte de ese fuera fabricado por EE.UU.. La Oficina del Representante Comercial (USTR) estadounidense anuncia que el nuevo convenio establece que el 75 por ciento sea fabricado en EE.UU. y México.

El acuerdo también exigiría que entre 40 y 45 por ciento del contenido de un automóvil sea hecho por trabajadores que ganen al menos 16 dólares por hora (lo que obviamente no sucede en México). Asimismo, requiere un mayor uso de acero, aluminio, vidrio y plásticos de Estados Unidos.

Para Trump el objetivo principal de la renegociación del tratado era reducir el déficit comercial con México –que fue de 70.952 millones de dólares en 2017– y una mayor producción de manufacturas, recortando las que entran a la zona desde China.

Los próximos días irán indicando si Canadá acepta las condiciones de Trump y si los respectivos cuerpos legislativos de EE.UU. y México dan luz verde a este nuevo  tratado a gusto de Trump.

 

*Antropólogo y economista mexicano, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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