Mar 26 2016
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Despacito por las piedras

EL ATENTADO DE BRUSELAS: DUDAS E INCÓGNITAS

Nuevamente un atentado terrorista del Estado Islámico (ISIS) conmueve a Europa. Esta vez golpeó a Bruselas, que puede ser considerada como la capital de la Unión Europea. Son varias decenas de muertos producidas en un sitio donde este atentado era esperado. A pocas cuadras de los sucesos, donde funcionan varias instituciones europeas, fue detenida una de las personas considerada como responsable del atentado en París a una revista cómica.

Más allá de las declaraciones públicas, circulan versiones de todo tipo ante estos hechos y acerca de la propia existencia y objetivos del Estado Islámico. Es sabido que estos reivindican a sectores del mayoritario islamismo sunnita. Los sunnitas tienen su mayor base social en Arabia Saudita y tienen fuertes enfrentamientos con los chiitas que predominan entre los persas de Irán y con fuerte influencia en Irak, donde tienen el gobierno a pesar de ser una minoría social. Los sunnitas también confrontan con los alauitas -una rama de los chiitas- a la que pertenecen los gobernantes sirios.

El objetivo público del ISIS radica en controlar un territorio que restablezca la vigencia de un califato que abarque –aproximadamente- el espacio que tuvo el Imperio Otomano. Éste, que llegó hasta las primeras décadas el siglo pasado, se extendió por 6 siglos y tuvo fronteras variables que llegaron a abarcar, en sus mejores momentos, a gran parte del Medio Oriente.

Este deseo, integrado al conflicto religioso y las humillaciones sufridas por muchos pueblos sunnitas, en las últimas décadas, constituyen el componente que sostiene y alimenta el reclutamiento de sus miembros.

Sin embargo no faltan los analistas internacionales que ven la mano de sectores guerreristas estadounidenses, junto a israelíes y sauditas, como los promotores de esta conformación. Además de contribuir al despliegue de la industria bélica, estos analistas, ven otros objetivos detrás del ISIS. Entre esos motivos señalan la “conveniencia” de mantener dividido al islam promoviendo el conflicto interno; la generación de confrontaciones interestatales que impidan la unidad de la región; una avanzada para debilitar a Siria e Irán, países que limitan el control estadounidense de la región; mantener la tensión en Europa con lo que reducen su rol internacional al frente de occidente –favoreciendo la hegemonía norteamericana- y reduciendo el marco de las libertades democráticas lo que acota las luchas sociales en Europa y los países (como los nuestros) formados en ese clima cultural.

Quienes piensan de esta manera avalan sus dudas en el origen del grupo; la formación de sus líderes; la provisión de su armamento; la compra del petróleo que extraen de las zonas que el ISIS controla lo que lo provee de cuantiosos recursos.

Mientras hacemos estas reflexiones otros analistas ya hablan que el próximo blanco podría ser el Vaticano. Ello permitiría seguir encubriendo ciertos intereses económicos y geopolíticos bajo la forma de una “guerra de religiones”.

Juan Guahán

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