Nov 13 2018
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Opini贸n

El avance del retroceso: Ganan con los prejuicios

Es casi una de pistoleros en el (demasiado) Cercano Oeste del mundo. El capital ha entrado en una carrera rentista desbocada y no tolera el costo m铆nimo que garantice un remedo de paz social. La tecnificaci贸n y consiguiente eliminaci贸n de puestos de trabajo – en muchos casos alienantes 鈥 no ha tra铆do liberaci贸n sino precarizaci贸n y retroceso a una renovada servidumbre.

A su vez, millones de campesinos expulsados de la ruralidad ya no encuentran trabajo en los cinturones industriales de las grandes ciudades, sino simple y llana indigencia. Las f谩bricas prefieren robots, se retiran a otros mercados laborales mucho m谩s 鈥渁migables鈥 o simplemente fugan sus ganancias al Gargant煤a de la especulaci贸n, que acaba trag谩ndose la fantas铆a de un capitalismo otrora productivo.

En un desesperado intento de escapar de la miseria, masas de migrantes emprenden la traves铆a a otros lugares, encontrando vallas, muros, mares, r铆os, polic铆a de fronteras y todo tipo de obst谩culos en el camino. En caso de llegar ilesos al ansiado para铆so, los espera la hiperexplotaci贸n, la discriminaci贸n y la dolorosa nostalgia del exilio, apenas mitigada por聽 saber que su familia en tierra natal podr铆a sobrevivir con las migajas obtenidas en suelo lejano.

Para el insensible capital, subsisten algunos problemas a resolver. Al ficticio, pero imponente valor agregado que ofrece la econom铆a financiera, se opone un 鈥渃osto agregado鈥, remanente del estado de cosas anterior. Costo con el que no est谩 dispuesto a cargar.

Sin la transferencia necesaria de trabajadores j贸venes condenados a la desocupaci贸n, 驴c贸mo habr铆an de financiarse las jubilaciones de los mayores? Que para colmo de efemeistas son cada vez m谩s… 驴C贸mo habr铆an de pagarse sueldos a maestros y profesores de la educaci贸n p煤blica, a profesionales de la salud, a servidores estatales? 驴C贸mo, si en vez de solventarlo con impuestos proporcionales a sus ganancias, el capital se oculta en guaridas fiscales y pide a trav茅s de sus voceros 鈥渆liminar el d茅ficit鈥? Es decir, la inversi贸n social.

En su inmoralidad radical, el capital va m谩s all谩. El delito de evasi贸n representa un doble negocio. Por un lado, exime de manera fraudulenta de responsabilidad impositiva. Por el otro, produce enormes agujeros en los presupuestos p煤blicos, acudiendo luego en 鈥渁yuda鈥, para obtener fabulosas ganancias usurarias. El ladr贸n se vuelve rico prest谩ndole a la v铆ctima lo que primero le rob贸. Da帽o que en definitiva se traslada a la poblaci贸n sometida a este r茅gimen infame.

Desde el punto de vista del capital, hay que achicar el Estado, pero no abolirlo. Sino 驴qui茅n tomar铆a deuda y garantizar铆a luego este expolio tercerizado? A lo que hay que sumar la inefable atracci贸n del consumo masivo, que ofrecido en cuotas, agrega inter茅s usurario y nuevas alegr铆as al capital, reservando al pueblo puntuales malestares mensuales.

La plusval铆a se extrae hoy de manera el铆ptica. A la desaparici贸n de la relaci贸n directa entre amo y esclavo se corresponde un despojo refinado a trav茅s del cr茅dito de consumo y los聽 impuestos exigidos para pagar la deuda del Estado.

Guerra judicial y extrema derecha, gendarmes del capital

Al igual que en toda 茅poca hist贸rica anterior, los pueblos no aceptan pasivamente la situaci贸n. Movidos por la evidente sinraz贸n capitalista salen a las calles a exigir derechos o, al menos, para impedir su eliminaci贸n. Las organizaciones populares y el descontento dieron as铆 origen a gobiernos y l铆deres llamados a revertir la injusticia de un sistema para pocos.

Esto fue intolerable para el capital concentrado. Con ayuda de sus medios de difusi贸n 鈥 propios o alquilados con publicidad 鈥 se habr铆a de difamar y desacreditar a los rebeldes. La campa帽a publicitaria llevaba como nombre 鈥渃orrupci贸n鈥 y el objetivo era extender sospechas sobre todo aquel que no comulgara con la injusticia agravada.

Esta maquinaci贸n publicitaria urdida por sutiles guionistas, se asienta y reproduce con facilidad debido a un prejuicio preexistente en la poblaci贸n acerca de un generalizado 鈥渧entajismo鈥 criollo. Prejuicio que indica que no se puede confiar en las caracter铆sticas de un pueblo presto a transgredir normas y obtener de ello beneficio.

Ventajismo que, en los casos efectivamente existentes, no es posible atribuir a una supuesta 鈥渋diosincrasia鈥 local, sino al sistema de sobornos utilizado por la plutocracia empresarial para sus propios negociados.

La imagen europea de una poblaci贸n ind铆gena carente de moral, sirvi贸 anteriormente a designios de exterminio y represi贸n y termin贸 naturaliz谩ndose en segmentos sociales tendientes a identificarse con la cultura opresora. De all铆 a pensar que los sectores plebeyos aprovechan la oportunidad de gobernar para 鈥渞obarse todo鈥, hay s贸lo un paso.

Pero si la mentira falla, siempre queda el recurso de la persecuci贸n pol铆tica, la proscripci贸n y la represi贸n. Recurso largamente utilizado por todos los poderes de la historia para evitar que sus privilegios sean abolidos, o al menos, limitados.

La cacer铆a judicial en curso contra l铆deres pol铆ticos y sociales, contra organizaciones sociales, el llamado 鈥渓awfare鈥 es acompa帽ada de amplias campa帽as medi谩ticas para continuar abonando el nuevo viejo prejuicio sobre el 鈥減opulismo鈥, o 鈥渓a izquierda鈥. El objetivo es desorganizar toda posibilidad de resistencia popular e impedir su recomposici贸n, desmoralizando a militantes y alejando adherentes. Esas campa帽as permanentes y cotidianas han abierto la puerta al hast铆o popular y al clamor por soluciones r谩pidas y de cuajo.

El neofascismo brota de esa cloaca comunicacional, junto a la falta de futuro que ofrece el real existente capitalfinanciarismo. Es el mismo camino demencial que el sistema contrapuso en las primeras d茅cadas del siglo XX para contrarrestar el avance de las corrientes anarquistas y socialistas.

La ideolog铆a fascista encuentra arraigo una vez m谩s en prejuicios preexistentes, convenientemente amplificados y distorsionados por discursos de odio. Sentencias que toman como blanco a inmigrantes, mujeres, la comunidad de diversidad sexoafectiva y todos los sectores con aspiraciones y conductas divergentes del imaginario normado patriarcal- y eclesi谩sticamente.

La corporaci贸n capitalista llama a escena entonces a personajes que blanden el garrote y prometen gobiernos para 鈥渞estaurar el orden.鈥澛 Orden que, efectivamente, ha perdido ya vigencia. Desorden, que asfixia a los pueblos.

Juicios y Pre-juicios

En la presente coyuntura, se multiplican las apreciaciones para entender el panorama y obtener la f贸rmula correcta que permita salir del pantano de retroceso hist贸rico. Es justo considerar en el an谩lisis de las actuales derrotas a factores objetivos como las campa帽as electorales de manipulaci贸n a trav茅s de medios y redes sociales, el desgaste de los gobiernos progresistas o la depreciaci贸n de materias primas que permit铆an cierta redistribuci贸n.

Como as铆 tambi茅n se帽alar y reparar el abandono militante de la formaci贸n y movilizaci贸n social, producido en parte por las nuevas responsabilidades de un inmenso aparato burocr谩tico de gobierno. O interpelar, sin autoflagelaci贸n, las concesiones dadas a los sectores conservadores como por ejemplo, la continuidad de la concentraci贸n en el sector de la comunicaci贸n, la banca y la propiedad de la tierra. Incluso reflexionar sobre cierta actitud reactiva y de inercia propositiva en los planteamientos del ideal revolucionario o reformista en tiempos vertiginosos.

Sin embargo, se hace necesario ir a mayor profundidad, destacando cu谩n subjetivas son las fibras que se tocan en esta dial茅ctica entre lo que se resiste a morir y lo que pugna por nacer. Por ello es que no ha bastado con mejorar las condiciones de vida objetivas de millones de personas para garantizar su ulterior apoyo a las pol铆ticas emprendidas.

Se trata de un ataque basado en categor铆as 茅ticas (corrupci贸n, valores, conductas), perge帽ado desde un sector privilegiado cuya 煤nica moral es protegerse a s铆 mismo.

Se trata de discursos inmovilistas que entroncan con el intento de resistir la tormenta de cambios que barre con los h谩bitos del ayer. Argumentos que conectan en su esencia con el deseo de muchos de volver atr谩s o, al menos, de parar las agujas de un reloj que se mueve a velocidad pasmosa.

Se coloca en el horizonte de esperanza de los pueblos a energ煤menos violentos que representan s贸lo una agudizaci贸n del problema, pero cuyo discurso se apropia de la urgente necesidad.

Es importante apreciar cabalmente como la derecha ha utilizado el poder contestatario generacional, que se rebela siempre contra la estructura construida por la generaci贸n antecedente. Cada generaci贸n tiene una memoria diferente y eso explica porqu茅 un joven, nacido despu茅s del final de una dictadura, puede llegar a aprobar un gobierno tutelado por los militares.

Aunque no todos los miembros de una generaci贸n adhieran a una misma actitud pol铆tica, es imprescindible leer y tener en cuenta los proyectos de las nuevas generaciones si es que se aspira a contar con ellos para emprender transformaciones profundas. Incluir revolucionariamente a los j贸venes, es estar dispuestos a adaptar proyectos gestados anteriormente en vez de forzar un alineamiento imposible de las nuevas generaciones con aqu茅llos.

El abandono, la expropiaci贸n de la espiritualidad y las vacas sagradas del racionalismo

Al panorama sist茅mico de exclusi贸n y asfixia se suma el desgarramiento social producido por la ruptura de lazos. Soledad y desarraigo comunitario incentivados por una cruel cultura individualista, a lo que se agrega un tremendo vac铆o existencial que no es llenado por la dependencia consumista. 驴A cu谩l m谩stil abrazarse en este naufragio?

Esta carencia de relaci贸n y pertenencia, este abandono social de las periferias es lo que ha facilitado el avance pol铆tico de la versi贸n regional del fundamentalismo, las iglesias neopentecostales de diverso cu帽o.

Aunque no sea f谩cil penetrar su densa capa de oscurantismo, aunque sea manifiesto su sistema de desarrollo comercial y su oferta de prosperidad autosuficiente, debe se帽alarse que hay en la adhesi贸n a 茅stas un elemento de necesidad que no puede menospreciarse en el an谩lisis. Es inconveniente, pero sobre todo muestra de soberbia, degradar a quienes se enrolan en estas corrientes sin comprender la necesidad que los motiva.

El mundo actual evidencia la decadencia de una etapa de la historia, signada por un progreso material mal distribuido y confundido con la posesi贸n de objetos como fuente de sentido vital. En ese transcurso se relegaron temas existenciales, al tiempo que se denigr贸, en nombre de un todopoderoso racionalismo triunfante, todo factor de espiritualidad como herramienta de sujeci贸n popular y r茅mora de un oscuro pasaje medieval.

Quiz谩s en un rebote de la historia o acaso impulsado por necesidades profundas, hoy las b煤squedas de nuevos rumbos espirituales son un dato innegable de la realidad humana. Sin embargo, 驴debe tolerarse la expropiaci贸n de la espiritualidad, dejando que las religiones la reduzcan a rito, costumbre y obediencia? 驴Puede acaso aceptarse la verticalizaci贸n social en nombre de un supuesto orden divino de las cosas, justificando as铆 la desigualdad y la injusticia? Sin duda que estas viejas interpretaciones del quehacer espiritual ser铆an una fatal regresi贸n.

Esto hace evidente que las futuras revoluciones deber谩n incluir como componente de su utop铆a social una nueva espiritualidad, amplia, incluyente de la diversidad cultural y no verticalista, centrada en la empat铆a y la evoluci贸n humana. Un componente intangible coherente con el tipo de sociedad a la que se aspira y que sirva a las mayor铆as de sost茅n y bandera para abordar los necesarios cambios estructurales en la superficie social.

Una espiritualidad cuya 茅tica libertaria promueva transformaciones al efectivo servicio del bienestar colectivo y generalizado. Una espiritualidad que no humille sino que enaltezca al ser humano, una espiritualidad humanista. No tener en cuenta esto supone dejar el terreno libre al campo retr贸grado para que subordine al alma humana con prescripciones r铆gidas y antihist贸ricas.

Si el capital politiza la religi贸n a la derecha, la izquierda puede espiritualizar la pol铆tica, para que el mundo sea un hogar de verdadera compasi贸n y vida digna. Por otra parte, desde el an谩lisis realizado, es manifiesta la prioridad estrat茅gica de fortalecer el sentido de comunidad en la base social. S贸lo desde all铆 podr谩n construirse las nuevas utop铆as.

De otra manera, continuar谩n ganando con los prejuicios. Y no s贸lo con los ajenos.

*Investigador del Centro de Estudios Humanistas de C贸rdoba, Argentina y comunicador en agencia internacional de noticias Pressenza, investigador asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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