Jul 23 2013
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EconomíaPolítica

El banco vaticano se lava la cara

Mientras el papa Francisco estaba en los últimos días de intensos preparativos para su primer viaje internacional, a Brasil, la prensa italiana seguía sacando a relucir cuestiones y escándalos relativos al IOR, porque el banco vaticano promete dar mucho que hablar todavía después de las medidas tomadas por el papa argentino para echar luz sobre sus actividades financieras.

Las últimas de estas noticias salieron publicadas ayer, precisamente cuando Francisco emprendía su vuelo a Brasil desde el aeropuerto romano de Fiumicino y en compañía de 70 periodistas de todo el mundo. Según el diario romano La Repubblica, 20 jóvenes expertos –que algunos han llamado bromeando “agentes 007”– de la consultora financiera estadounidense Promontory están trabajando en el torreón dentro del Vaticano, donde tiene sede del IOR.

Veinte jóvenes que a través de sus computadoras tienen acceso a todas las cuentas existentes en el banco vaticano. Se habla de unas 13.500 cuentas a nombre de individuos y de 5300 instituciones –buena parte de ellas religiosas– que tienen una o más cuentas dentro del IOR.

Se espera que para el mes de diciembre este trabajo de análisis cuenta por cuenta esté terminado. Al menos así lo espera el presidente del IOR, el alemán Erns Von Freyberg, y sobre todo la supercomisión nombrada por papa Francisco para controlar este proceso, presidida por el cardenal Raffaele Farina. La privacidad de los ahorristas está garantizada –se asegura– pero la limpieza y la transparencia serán arrasadoras. Lo que las autoridades vaticanas querrían evitar es que la Justicia italiana les ganara de mano al detectar nuevas operaciones financieras dudosas, como ha sucedido hasta ahora en varias ocasiones, y en cambio ser ellos los que procesen a sus propios dependientes si estuvieran implicados.

La idea de que todo esté aclarado en diciembre es además importante, porque ese mes llegan los inspectores de Moneyval, la entidad de control financiero y contra el lavado de dinero del Consejo de Europa, que hacen luego un informe. Y un informe positivo le permitiría a la Santa Sede demostrar sus serias intención de adecuarse a la normativa europea en este campo, cosa que se viene diciendo desde el papado de Benedicto XVI pero sin demasiados resultados.

Mientras tanto, otro escándalo está enturbiando este proceso. Se trata de una

Monseñor Battista Ricca

Monseñor Battista Ricca

historia ligada al “lobby gay” de la que el mismo papa Francisco habría hablado con algunos sacerdotes latinoamericanos. Según la revista semanal L’Espresso, en un artículo firmado por el prestigioso vaticanista Sandro Magister, monseñor Battista Ricca, nombrado prelado interino del IOR el pasado 15 de junio por el papa Francisco –un cargo casi paralelo al del presidente Von Freyber– habría estado implicado en una historia sexual de repercusión internacional en Uruguay, pero el pontífice no habría sido informado de estos antecedentes. Casi como para demostrar –dice la revista– que el lobby gay y su poder en el Vaticano siguen existiendo.

Al parecer, Ricca, que había emprendido la carrera diplomática dentro de la Santa Sede y había estado antes en el Congo, Colombia y Suiza entre otros países, llegó a la nunciatura o embajada vaticana en Montevideo en 1999. Y llegó con un capitán del ejército suizo. Pidió en la nunciatura que se le diera un cargo al suizo, pero el nuncio se rehusó.

Al retornar éste a Roma y quedar Ricca como nuncio interino, hizo asumir al capitán suizo asignándole un sueldo y dejándolo que viviera en la nunciatura, dejando estupefactos por su comportamiento –dice Magister– a sacerdotes, laicos y monjas que allí trabajaban. Pero Magister habla de otros escándalos, siempre ligados a su sexualidad, mucho más pesados. Pese a que el siguiente nuncio, un polaco, dejó cesante al capitán suizo y alejó a Ricca de su nunciatura, éste fue a parar a la nunciatura de Trinidad y Tobago hasta 2004, y en 2005 trabajó en la Secretaría de Estado vaticana, lo que significa la oficina del virtual primer ministro vaticano. El periodista de L’Espresso asegura que dentro del Vaticano muchos conocían este pasado, pero otros han querido expresamente ocultárselo al papa Francisco.

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