Jul 25 2018
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Política

El ‘Benallagate’ pone a Macron contra las cuerdas

En la noche del 15 de julio, miles de ¬†franceses recibieron en las calles de Par√≠s a la selecci√≥n ¬†campeona del Mundial de F√ļtbol. Millones de franceses, que miraban el espect√°culo desde sus televisores, pudieron ver c√≥mo el presidente recib√≠a ¬†a los futbolistas, que abrazaba como amigos de toda la vida. Una jugada estupenda de publicidad para Macron, un hiperpresidente que cuenta, adem√°s, con mayor√≠a absoluta en el Congreso.

Pero héte aquí que desde tres días después del espectáculo, un video aficionado revelado por la periodista del diario Le Monde, Ariane Chemin, pone a Macron en una situación muy delicada por culpa del caso Alexadre Benalla, el responsable de seguridad del presidente y la fiesta se convierte en un gran escándalo político, epicentro de los titulares de los medios de comunicación (desde los hegemónicos hasta los alternativos), poniendo al gobierno neoliberal al borde del escándaloResultado de imagen para el escandalo benalla

La prensa mostr√≥ a Benalla como un adepto de la seguridad privada que ha construido su ascensi√≥n profesional dentro del mundillo del partido socialista, hasta acabar como hombre de confianza y guardaespaldas de Macron en su campa√Īa presidencial, ¬†construyendo un peque√Īo imperio dentro del palacio del El√≠seo, donde vive y ¬†goza de privilegios llamativos como un coche de polic√≠a digno de un ministro.

Oficialmente, es el encargado de la seguridad de Macron bajo la responsabilidad del jefe de gabinete presidencial, aunque existan ya servicios oficiales de policía y gendarmería (la guardia civil) dedicados a la protección del presidente.

El video, tomado por un militante de la Francia Insumisa, hab√≠a circulado en las redes para denunciar la violencia policial que se utiliz√≥ en contra de algunos manifestantes del 1 de mayo, muestra una interminable escena de violencia contra dos j√≥venes que son golpeados en el suelo. El video, que se viraliza, revela que los autores de esta violencia son agentes de seguridad del El√≠seo, colaborando con la polic√≠a en sus misiones oscuras de represi√≥n de un peque√Īo grupo en la plaza de la Contrescarpe, al margen del desfile del 1 de mayo.

Es m√°s, muestra a Benalla, trasvestido de polic√≠a sin serlo, enfrent√°ndose con una violencia injustificada a dos manifestantes en medio de los polic√≠as, con total impunidad y como si fuera el jefe de orquesta de este dispositivo. Lo acompa√Īa Vincent Crase, un guardia civil reservista que es empleado de seguridad del partido del presidente, LREM, quien tambi√©n se comporta de forma muy violenta, portando una pistola.

Resultado de imagen para el escandalo benallaDesde ese momento, m√°s all√° de los delitos evidentes (violencia injustificada, usurpaci√≥n de funci√≥n oficial‚Ķ) uno se pregunta,¬Ņqu√© hacen los hombres de confianza del presidente en medio del dispositivo oficial de la prefectura de polic√≠a, como si de un clich√© de alguna dictadura tropical se tratara.

El caso Benalla no es un problema de elección equivocada de un colaborador presidencial, en cambio, sí es un asunto de Estado al plantear la posibilidad de que existan dispositivos operativos extraoficiales y extrapoliciales pilotados desde la presidencia. El caso Benalla entra en total contradicción con la voluntad explícita del nuevo presidente de conducirse con transparencia y nuevos métodos políticos.

Y salen del escondido imaginario colectivo francés la policía paralela del SAC creada para proteger a de Gaulle o el escándalo del Rainbow Warrior, el barco de Greenpeace hundido por los servicios secretos en épocas de Mitterrand.

El problema fundamental es la p√©sima gesti√≥n del gobierno en esta situaci√≥n de crisis: un Macron silencioso content√°ndose con la informaci√≥n de su equipo gubernamental, haciendo ¬†creer que se hab√≠an aplicado sanciones contra Benalla despu√©s de los hechos (en realidad apenas una suspensi√≥n de sueldo durante 15 d√≠as) y la mentira de que √©ste hab√≠a sido apartado desde el 1 de mayo de sus funciones principales, cuando reaparece dos meses y medio despu√©s en los principales dispositivos de seguridad a la llegada del autob√ļs del equipo de f√ļtbol de Francia.

La prensa divulg√≥, asimismo, que Benalla obtuvo, de manera ilegal de parte de altos Resultado de imagen para el escandalo benalla el videocargos de la polic√≠a, las im√°genes de las c√°maras de vigilancia de las ciudad de Par√≠s, situadas en la plaza donde ocurrieron los hechos en cuesti√≥n. Este desastre comunicacional se traslad√≥ a la Asamblea Nacional donde esta semana los diputados ten√≠an la tarea de aprobar la nueva reforma constitucional lanzada para fortalecer los poderes presidenciales y reducir el n√ļmero de diputados.

El gobierno y su mayor√≠a han perdido terreno y tenido que abandonar su prepotencia habitual cediendo en todos los terrenos. No solamente se ha abierto una instrucci√≥n penal en contra de Benalla y de su c√≥mplice Crase, sino que los diputados han obtenido tambi√©n, la creaci√≥n de una comisi√≥n parlamentaria de investigaci√≥n, con debates p√ļblicos y el pedido de dimisi√≥n del ministro del interior, G√©rard Collomb.

Esto ha supuesto una forma de gobernar muy vertical con decretos ley que permiten obviar el debate parlamentario y decisiones autoritarias (recortes, reforma laboral, reforma de la sociedad p√ļblica de ferrocarril y del acceso a la universidad) y por eso, quiz√°s, era fundamental evitar que cuajara cualquier tipo de movimiento social duradero y evitar que las manifestaciones produjeran puntos de fijaci√≥n.

Pero la derecha se basa en la represión y lo ha hecho el primero de mayo y en todos los intentos de protesta en las universidades con una violencia sistemática y brutal. El caso Benalla, su impunidad, las complicidades y protecciones policiales, se inscriben en este sistema general de arrogancia y prepotencia del poder macroniano.Resultado de imagen para el escandalo benalla el video

‚ÄúEsta no es la Rep√ļblica de los fusibles, la Rep√ļblica del odio‚ÄĚ, declar√≥ Macron, invitado a sorpresa delante de los miembros del gobierno reunidos en la casa de Am√©rica Latina. ‚ÄúNo se puede ser jefe solamente cuando la cosas salen bien. Si quieren un responsable, est√° delante de ustedes. Que lo vengan a buscar. Respondo al pueblo franc√©s‚ÄĚ, agreg√≥ el presidente, despu√©s que su silencio a continuaci√≥n del affaire Benalla fue reprochado por los opositores.

‚ÄúFui yo quien tuvo confianza en Alexandre Benalla. Y fui yo qui√©n confirm√≥ la sanci√≥n‚ÄĚ dijo tambi√©n Macron, seg√ļn el diario Liberation.

El culebrón del Palacio

Imagen relacionadaEl palacio del El√≠seo parece haberse convertido en el teatro de farsas, bufonadas y otros vodeviles. Comedias m√°s picantes a cada mandato presidencial, con esa inclinaci√≥n a las historias galantes de los franceses desde la √©poca de la monarqu√≠a, se√Īala la analista Vilma Fuentes.

Recuerda que a la esposa del general De Gaulle no le agradaba mucho habitar un palacio ¬ęconstruido para una cortesana¬Ľ (la marquesa de Pompadour, favorita de Luis XV), pero los gustos dieron un giro de 90 grados con la llegada de Giscard a la presidencia y sus escapadas nocturnas en busca de aventuras femeninas. Sigui√≥ Mitterrand y su doble vida: todo un servicio de espionaje telef√≥nico para guardar en secreto la existencia de su hija natural que pod√≠a impedirle ser electo y reelecto.

De Chirac hubo rumores, pero logr√≥ evitar cualquier esc√°ndalo y con Sarkozy, la vida Imagen relacionadaprivada se volvi√≥ p√ļblica: Cecilia lo abandon√≥ por el director de campa√Īa apenas electo su marido, quien se consuela cas√°ndose con la atrevida modelo Carla Bruni. Fuentes indica que el vodevil llega al colmo con Hollande, quien reh√ļye el matrimonio como la peste y llega al El√≠seo con su compa√Īera, la periodista Valerie Trierweiler, a quien enga√Īa con una joven actriz. Fotografiado en una motoneta para ir a sus citas amorosas, Valerie estalla en una de esas escenas conyugales donde se arrojan los muebles, en el caso los del El√≠seo, a la cabeza del otro.

Al fin, con la entrada de Emmanuel y Brigitte Macron al palacio, el p√ļblico puede so√Īar con una bella historia de amor entre una mujer m√°s de 20 a√Īos mayor que el joven alumno, por quien rompe con el padre de sus tres hijos.

Ahora un director de polic√≠a afirma que nunca se suspendi√≥ a Benalla. El conjunto de la oposici√≥n reclama una respuesta a Macron, mientras la polic√≠a levanta una queja por usurpaci√≥n de identidad, ya que la impostura de Benalla los desprestigia. El Prefecto habla de ¬ęamiguismo malsano¬Ľ en el Palacio del El√≠seo. Los pol√≠ticos hablan de favoritismo, de protecci√≥n demasiado aproximada e incluso de ¬ęfavorito¬Ľ. Y la trama se desarrolla entre mentiras y revelaciones de un asunto de Estado.

Por desgracia para los cr√©dulos lectores de novelas rosas, las cosas han tomado otro aspecto, ¬†en los √ļltimos d√≠as. Un verdadero culebr√≥n tiene lugar en el El√≠seo: suspenso, revelaciones, mentiras y esc√°ndalos se suceden a un ritmo vertiginoso que convierte el culebr√≥n en un affaire de Estado y hace tambalearse al inquilino del El√≠seo, el presidente Macron.

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