Ago 4 2017
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Sociedad

El calvario de los migrantes en Chile

‚ÄúMucho de lo que pasa en torno a la migraci√≥n es que vamos haciendo fe en mitos, nos da miedo, y creamos prejuicios a partir de esos mitos‚ÄĚ, dice Pablo Valenzuela, director regional del Servicio Jesuita a Migrantes (SJM), cuya oficina en Santiago funciona en Lord Cochrane 104, a pasos de La Moneda. ‚ÄúNacimos al alero del Hogar de Cristo, con la migraci√≥n peruana y la discriminaci√≥n que sufr√≠an. Actualmente, la poblaci√≥n haitiana nos enternece: son buena onda, alegres‚Ķ Pero nos hemos olvidado cu√°nto tiempo discriminamos a nuestros hermanos peruanos y bolivianos‚ÄĚ, agrega.

El SJM naci√≥ como Pastoral de Inmigrantes Pedro Arrupe en 2000. Jesuitas y laicos crearon una oficina de atenci√≥n de migrantes cuando la migraci√≥n peruana crec√≠a. Sus condiciones laborales, de vivienda y acceso a derechos sociales eran muy precarias. En las dependencias de la Parroquia Jes√ļs Obrero, al costado del Santuario del Padre Hurtado y del Hogar de Cristo, se instal√≥ la primera oficina.

El SJM tiene oficinas en Arica, Antofagasta y Santiago, con programas de educaci√≥n e interculturalidad, donde el foco es c√≥mo asegurar acceso a educaci√≥n para los migrantes, que las escuelas se transformen en comunidades interculturales, que las comunidades escolares sean protagonistas de ese cambio, y que los funcionarios p√ļblicos tengan un proceso de informaci√≥n y reflexi√≥n para terminar con los prejuicios hacia la migraci√≥n. Tiene un √°rea social que atiende a cuatro mil migrantes al a√Īo‚ÄĚ.

-¬ŅCu√°l es la situaci√≥n de la migraci√≥n a nivel mundial?

-‚ÄúNunca se hab√≠an desplazado tantas personas en el mundo: cerca de 300 millones. La OCDE acaba de sacar un reporte: 267 millones, movi√©ndose desde sus pa√≠ses de origen para desarrollar un proyecto de vida. Los movimientos migratorios se han acelerado. Es de p√ļblico conocimiento la crisis de refugiados, conflictos armados y fen√≥menos clim√°ticos profundos, dram√°ticos, de un d√≠a para otro. Un estudio de la Universidad de Chile eval√ļa el cambio clim√°tico y nuestro pa√≠s ser√° afectado gravemente. Eso acelera los procesos migratorios y los hace m√°s impredecibles. A nivel mundial a√ļn las pol√≠ticas p√ļblicas se debaten entre el respeto a los derechos humanos, el enfoque de seguridad y el instrumental -que pretende que la migraci√≥n es mano de obra barata, el ‚Äėbienvenidos, pero a trabajar por menos salario y con menos derechos‚Äô-. Un ejemplo del enfoque de seguridad es el muro que anuncia Donald Trump. M√©xico y Estados Unidos ya tienen un muro de seis metros de altura pero hay catorce millones de migrantes irregulares viviendo en Estados Unidos. No hubo muro que los detuviera pues la migraci√≥n es natural y seguir√° produci√©ndose. El enfoque de derechos humanos es el que nos gustar√≠a que imperara, pero en Chile tampoco impera‚ÄĚ.

Foto de la migración

-¬ŅY las cifras de migraci√≥n en Chile?

-‚ÄúHay que esperar el Censo que establecer√° estad√≠sticas m√°s precisas. Pero se calculan en torno a 600 mil los migrantes residiendo en Chile. La migraci√≥n sigue siendo por lejos laboral: ocho de cada diez migrantes vienen con √°nimo de residir para encontrar una oportunidad de trabajo que en su pa√≠s de origen no encuentran. Es una migraci√≥n joven: entre 18 y 40 a√Īos. Y es feminizada, aunque cambia seg√ļn los colectivos. Por ejemplo, en los haitianos es masculinizada: 60%. Se concentra en Santiago, porque Chile es un pa√≠s centralizado, y las oportunidades de trabajo no est√°n en cualquier regi√≥n, sino en la Metropolitana, que concentra el 62% de los migrantes. Es latinoamericana: 74% viene de nuestro continente.

Han cambiado √ļltimamente algunos pa√≠ses de origen. Se han triplicado en dos o tres a√Īos haitianos y venezolanos. No deja de llamar la atenci√≥n. Venezuela, obviamente: hay problemas all√°, y Hait√≠ porque se les cierran las puertas en los pa√≠ses del norte. Aunque existe precarizaci√≥n de derechos sociales y laborales, Chile les muestra m√°s posibilidades de prosperar, lo que no significa que se cumpla el proyecto migratorio de quienes llegan a nuestro pa√≠s. Muchas veces no hay sinton√≠a entre ese proyecto y la vida que realizan. Sin embargo, sigue pesando m√°s el lado bueno que el malo. Un estudio de Nicol√°s Rojas, se√Īala que el migrante no se saca la foto en la pieza que comparte con cinco o m√°s migrantes en Estaci√≥n Central, sino en el Costanera Center.

La encuesta Casen demostr√≥ que tienen un par de a√Īos m√°s de escolarizaci√≥n que los chilenos, y eso derriba el mito de ‚Äėson todos ignorantes‚Äô o ‚Äėno saben nada‚Äô. Como SJM nos preocupa la educaci√≥n e interculturalidad, intentamos derribar las barreras que pueden llevar a respuestas xen√≥fobas, a prejuicios. Un grave problema es la validaci√≥n de estudios. Hemos visto la pol√©mica que desata el Eunacom en salud, y as√≠ hay un mont√≥n de trabas‚ÄĚ.

-A pesar de tener m√°s estudios que los trabajadores chilenos, tienen que optar a empleos que no se corresponden con su preparaci√≥n y capacidades…

-‚ÄúEn un programa proempleo del SJM capacit√°bamos en oficios y ten√≠amos a un doctor venezolano que no pod√≠a desempe√Īarse en lo suyo‚Ķ No hay sinton√≠a entre la preparaci√≥n t√©cnica, capacidad profesional y el oficio que aqu√≠ desempe√Īan. Es un problema porque no estamos aprovechando el potencial de los migrantes. Podr√≠an entregar mucho m√°s a nuestra comunidad pero no lo est√°n haciendo. Una de las herencias de la dictadura es nuestra regulaci√≥n migratoria, el enfoque de seguridad del Estado, que hay que decirlo con todas sus letras: se mantiene. En muchas resoluciones administrativas de este gobierno se mantiene. Siguen las expulsiones de migrantes. La Corte Suprema las revoca, porque no est√°n bien hechas, no tienen siquiera respeto al debido proceso.

Y una vez que son revocadas, en la regularizaci√≥n del ingreso, el Ministerio del Interior no enmienda el error porque ‚Äėpudieran ser un riesgo para la sociedad‚Äô. Todav√≠a impera esa mentalidad policiaca que no piensa en los derechos humanos, en la reciprocidad. Tenemos alrededor de un mill√≥n de chilenos en el extranjero: entonces, ¬Ņqu√© trato queremos que les den? Los derechos humanos se basan en una √©tica: ‚ÄėTrata al otro como quieres que te traten a ti‚Äô. Y vemos un gobierno que a pesar de tener un diagn√≥stico correcto, porque en la p√°gina 155 del programa de la Nueva Mayor√≠a hab√≠a un p√°rrafo destinado a la regulaci√≥n migratoria y dec√≠a la verdad, se√Īalaba que tenemos una regulaci√≥n que no respeta los derechos humanos, un enfoque de seguridad que dificulta su formalizaci√≥n, y se propone y promete que se van a evaluar esas pol√≠ticas p√ļblicas‚Ķ Pero estamos llegando a final de a√Īo, la presidenta Bachelet lo dijo de nuevo en un discurso, que habr√° una ley migratoria, pero a√ļn estamos esperando‚ÄĚ.

Violaciones a sus derechos  

-¬ŅEl proyecto se convers√≥ con las organizaciones de migrantes y se les prometi√≥ para 2015?

-As√≠ es, todav√≠a no se presenta. Supimos que el Ministerio de Hacienda est√° evaluando su costo‚Ķ Nos parece que esa es una mirada miope. ¬ŅSabemos todo lo que los migrantes pueden generar? Basta ver, aunque suene nimio, la revoluci√≥n gastron√≥mica que han significado los restaurantes peruanos. Significan empleos de micro y mediana empresa. Deber√≠amos abrir las puertas a quienes vienen con la idea de armar un proyecto de vida y con ganas de aportar. No vienen a delinquir. Ese es otro mito, muy usual lamentablemente en ciertos candidatos: culpan a los de afuera de nuestros propios dramas‚ÄĚ.

-¬ŅQu√© problemas enfrentan los migrantes?

-‚ÄúPodemos hacer una ruta: llegan con √°nimo de trabajar, pero en la frontera hay mucha discrecionalidad. A veces, dependiendo de la pigmentaci√≥n de su piel, se le piden papeles y efectos que a otros no: una c√°mara fotogr√°fica, carta de invitaci√≥n, cierta cantidad de dinero. Si logran entrar, se ubican en Arica, Iquique o Antofagasta en un primer momento. Luego, en Santiago o alguna ciudad del sur. Tienen de inmediato dos problemas: vivienda y trabajo. Por un desregulado mercado del arriendo, abusan de ellos arrend√°ndoles espacios peque√Ī√≠simos, que no re√ļnen condiciones de habitabilidad. Les arriendan a varias personas una pieza de tres por dos metros o menos, deben compartir ba√Īo con otros veinte o m√°s migrantes, y les cobran 150 mil pesos ¬°por persona! No hay viviendas adecuadas para este tipo de migraci√≥n. Otro problema es regularizar su estad√≠a. Quien entra con √°nimo de trabajar tiene que conseguir un contrato de trabajo, pero no puede trabajar si no est√° regularizado. Incluso si consigue un contrato, tiene que presentar los papeles y pedir un permiso provisorio para trabajar, que en Santiago puede demorar 90 d√≠as. ¬ŅQui√©n contrata migrantes que solo podr√°n trabajar en noventa d√≠as m√°s? Se aprovechan de eso: ‚Äėte contrato pero como no tienes papeles, te pago menos, te exploto m√°s‚Äô.

Los prejuicios positivos tambi√©n operan: ‚ÄėLos haitianos son muy buenos trabajadores‚Ķ Entonces carga dos sacos de cemento en vez de uno‚Äô. Se cae en abusos. Nuestra pol√≠tica p√ļblica al fomentar la irregularidad de los migrantes, promueve el abuso. Eso hay que cambiarlo. En educaci√≥n se ha avanzado algo m√°s, pero hasta hace poco sus hijos no ten√≠an RUT, no pod√≠an acceder al registro social de hogares, a programas sociales. Pasan seis u ocho meses con ni√Īos en situaci√≥n irregular. En salud tambi√©n se han dado algunos pasos, pero todav√≠a falta mucho en el trato persona a persona. Los migrantes se sienten discriminados en las salas de espera, donde incluso les dicen que ‚Äėpor qu√© est√°n ocupando ese espacio‚Äô, ‚Äėque el consultorio no es para ellos‚Äô, etc. El personal de salud los discrimina. Nos ha pasado con las madres haitianas, que quiz√°s no tienen el tipo de apego que est√° de moda o es la usanza en Chile, y son calificadas como ‚Äėmalas madres‚Äô. No se entiende que son culturas distintas.

Necesitamos una nueva legislaci√≥n. En este pa√≠s, tan legalista, no hay una legislaci√≥n sobre migraci√≥n que tenga enfoque de derechos, que aplique los principios contenidos en las convenciones de las que somos parte. Que los procedimientos que se establezcan para las expulsiones respeten los derechos fundamentales. Que se establezca un visado multiprop√≥sito, similar a los que tenemos con los pa√≠ses del Mercosur, cuyos ciudadanos pueden quedarse un a√Īo en nuestro pa√≠s. Es fundamental una visa acorde a nuestra realidad. No hay forma de regularla diciendo ‚Äėqueremos que venga gente de Finlandia‚Äô, y d√°ndoles facilidades los finlandeses. No van a venir. Hay que establecer reglas para nuestra realidad migrante. Nosotros no promovemos la irregularidad, las evidencias nos demuestran que las barreras f√≠sicas, los muros o la burocracia y tr√°mites desmedidos o absurdos, no detienen la migraci√≥n.

Pas√≥ en el caso de la Rep√ļblica Dominicana, se les puso una visa consular de forma unilateral, y lo que sucedi√≥ es que se ha multiplicado el ingreso irregular. El Estado promueve el tr√°fico de migrantes y el ingreso irregular con medidas as√≠. En el Congreso est√°n pensando en una ‚Äėvisa para haitianos‚Äô. Con el fin de que no se vulneren m√°s sus derechos, la ‚Äėsoluci√≥n‚Äô es que no entren m√°s. El mundo al rev√©s. Permitamos gestionar el ingreso de mejor manera, dar seguridad. Nuestra realidad econ√≥mica finalmente a lo mejor no cumple con las expectativas de muchos migrantes; pero poner barreras f√≠sicas o muros administrativos no detendr√° la migraci√≥n‚ÄĚ.

-¬ŅChile viola los derechos de los migrantes?

-‚ÄúHay violaciones todos los d√≠as. Hace poco se empez√≥ a reconocer la nacionalidad a ni√Īos de migrantes que nac√≠an en Chile. Se les calificaba como ‚Äėhijos de extranjeros transe√ļntes‚Äô. Hemos detectado cobros ilegales por atender a migrantes: les cobran 600 mil pesos. Les dan mala informaci√≥n, hay aprovechamientos, abusos, violencia y xenofobia‚Ķ Pero tambi√©n hay que ser justos y destacar que Fonasa y el Ministerio de Salud han sido los m√°s proclives en dar pasos de integraci√≥n. Obviamente, se requiere un cambio mayor. No podemos decir que toda la responsabilidad sea del Estado, hay una sociedad que tambi√©n tiene que entender que nos vamos a volver interculturales, as√≠ es el desarrollo. Fuimos durante mucho tiempo un pa√≠s arrinconado entre cordillera y mar, y nada indica ahora que vaya a decaer el flujo de migrantes. Puede que el crecimiento no sea tan acelerado pero tendremos cada vez m√°s migrantes, entonces, como sociedad hay que cambiar y el Estado, como garante del respeto de los derechos humanos, tiene la primera responsabilidad.

El SJM tiene espacios de formaci√≥n pues en nuestra sociedad hay mucha violencia xen√≥foba y paternalismo. Tenemos que cambiar como sociedad. Hay violaciones a los derechos humanos y no estamos garantizando el derecho a migrar, a salud, trabajo, vivienda, educaci√≥n‚Ķ Pero hay una verdad que pocos quieren ver: los migrantes comparten los problemas econ√≥mico-sociales de la mayor√≠a de los chilenos. Quiz√°s nos llame a una reflexi√≥n sobre lo precario que son nuestros derechos en general, porque, ¬Ņcu√°ntas familias chilenas viven todav√≠a hacinadas en campamentos? ¬ŅCu√°ntos viven en la miseria? El problema no son los migrantes, aunque a algunos les guste se√Īalarlos a ellos porque se quita el foco del lugar donde est√°n las injusticias para todos‚ÄĚ.

 

*Publicado en ‚ÄúPunto Final‚ÄĚ, edici√≥n N¬ļ 881, 4 de agosto 2017.

 

 

 

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      11 agosto 2017 21:44

      Nada nuevo nace bajo el sol. La contrataci√≥n de inmigrantes como mano de obra barata data de muy antiguo. La inmoralidad de algunos empresarios por ahorrarse algunos pesos resulta pat√©tica; reciben a haitianos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos, hasta argentinos, con salarios miserables, los que dif√≠cilmente un chileno se lo aguantar√≠a, pero… ¬ŅQui√©n le pone el cascabel al gato ante tama√Īo despotismo? ¬ŅSon los migrantes quienes deben oponerse o es el gobierno el que debe sentar normas m√°s civilizadas para protegerlos?