Abr 18 2015
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Sociedad

El campesinado latinoamericano, por otro modelo de campo

 

Bajo la consigna “contra los agronegocios, América latina lucha”, más de dos mil personas de distintas agrupaciones campesinas provenientes de veintiún países latinoamericanos y nucleadas en la Coordinación Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) realizaron una marcha en Palermo desde la Embajada de los Estados Unidos hasta la Sociedad Rural Argentina, dos símbolos de los poderes que repudian. Fue el cierre, en el Día Mundial de la Lucha Campesina, del VI Congreso Continental CLOC-Vía Campesina, que durante una semana debatió en Buenos Aires los reclamos y las propuestas políticas del otro campo, por la Reforma Agraria Integral y Popular.

Una mujer de sien curtida, arrugado entrecejo y acento riojano pidió tímidamente “un matecito” a sus compañeros. Flanqueada por dos “cumpas”, Mari agradeció y comenzó a narrar que es de Cruz de Caña, departamento de Cruz del Eje, y que integra el Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero).

A su alrededor, estandartes con cuadros multicolores flameaban sostenidos por cañas de diversos largos junto a banderas de Honduras, Cuba, Bolivia, Perú, México, Ecuador, Uruguay, Chile, Colombia, Brasil y Venezuela. Algunos niños correteaban alrededor de sus madres dando saltos y preguntando cuándo empezaría la movilización.

Poco después, los organizadores comenzaron a deslizarse hacia la calzada de la avenida Sarmiento, seguidos por la marea de remeras y banderas verdes y rojas. Los presentes se ordenaron en una columna organizada en tres filas, mientras cantaban diferentes tonos. A la cabeza de la marcha, una decena de referentes llevaron las banderas de las organizaciones. Detrás de ellos, la caja de un gran camión hizo las veces de escenario y fue marcando el paso leve de una larga columna de manifestantes que ocuparon un carril entero de la avenida Sarmiento y varias cuadras desde la calle Colombia hasta alcanzar la puerta de la Rural.

“Compañeros, Patria o Muerte”, se escuchaba desde los parlantes del camión en el que se trasladaban los oradores de las agrupaciones campesinas; las tres columnas, ordenadas por país y por agrupación, contestaron al unísono: “¡Venceremos!”. Abajo del camión, Mari informó, con pausadas palabras, que el congreso estuvo instalado en los Piletones de Ezeiza, que todo fue “muy bien organizado” en comisiones de Salud, Mística, Cultura, Higiene, Alimentación y que hasta hubo un “congresito” permanente en el cual los niños tuvieron su espacio propio de contención e intercambio. cloc jovenes1

“Las banderas de todos los rincones de Latinoamérica se unen para defender la soberanía de nuestros pueblos”, decía una oradora desde el escenario móvil. “Es el día internacional de la lucha campesina y los pueblos originarios. Somos las raíces, vinieron para pisotearnos pero estamos en pie y peleamos por lo que es nuestro”, enfatizó la voz. “Estamos vivos y vamos a defender con alma y vida nuestra amada tierra”, concluyó entre aplausos.

El camión siguió su tránsito por Sarmiento con parsimonia, seguido por una extensa columna que se movió al canto de “alerta que camina, la lucha campesina por América latina”. Una mujer con la bandera de Venezuela se sumó a los cantos: en su remera se leía #ObamaDerogaelDecretoYa.

Violeta, una joven antropóloga, se integró a la mateada de Mari y caminó con su bicicleta inglesa, un tanto oxidada pero aún funcional. Con su acento, aportó a la diversidad de los interlocutores. “Yo soy misionera de Posadas, ¿ustedes?”. Tras cebarle un mate, Mari le pidió que fuera más adelante para que les contara “cómo es la marcha allá lejos, vos que sos joven y podés”.

Las columnas eran muy largas y avanzaron lentamente por Sarmiento hacia Plaza Italia. Entre los integrantes de las filas predominaron las mujeres por sobre los hombres, de todas las edades, altas, bajas, medianas, de caderas anchas, de cinturas delgadas, tez morena, trigueña y blanca, todas envueltas en banderas de agrupaciones campesinas, la mayoría sonrientes y alguna que otra luchando con más de un hijo.

Desde el escloc deolinda castillo MNCI y Fausto Torres, Nicacenario, una voz masculina recordó que “son 19 años desde los compañeros caídos por defender su tierra. Hay que recordar a quienes dieron su vida por defender la tierra. ¡No avanzarán ni un metro más, la tierra es nuestra!”, cantó interpelando a la multitud que seguía al camión. Una banda musical folklórica tomó su turno en el micrófono desde el improvisado camión-escenario. La voz principal cantó que “la cumbia del agronegocio la bailan los asesinos y la cumbia de la tierra la bailan los campesinos”.

Jeny contó que llegó con su delegación desde Bolivia y que el motivo de la movilización fue “reclamar por la soberanía alimentaria, luchar contra el avance de los transgénicos y demostrar que existe unidad y organización para hacer frente a estos abusos de las multinacionales y el imperialismo en América latina”. Atrás de ella, una mujer gritó haciéndola sobresaltar: “¿Globalicemos la lucha!”. Enseguida, la multitud y Jeny también respondieron: “¡Globalicemos la esperanza!”.

Desde el escenario que siguió en un movimiento pausado, una voz femenina resaltó que ya habían llegado frente a la entrada de la Rural. “Venimos a decírselos acá, a la Rural. Globalizamos la lucha. Acá está la Sociedad Rural Argentina”, dijo señalando hacia el edificio. “Mejor dicho, que dice ser argentina, porque si lo fuera estaría velando por los intereses del país, de nuestros pueblos y de nuestra tierra. Pero pacta con las multinacionales y nos vende a todos”, concluyó entre los aplausos.

“Queremos que la tierra esté en manos de los campesinos”, explicó Laura, que llegó desde Santiago del Estero con su delegación del Mocase. “Nuestro mensaje es de unidad y de lucha contra el saqueo que sufren nuestras tierras, este reclamo tenemos que hacerlo acá frente a la Sociedad Rural y la Embajada, no existe otro lugar.”

Declaración Final del VI CONGRESO de la CLOC LVC

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano

En Argentina, tierra natal del Che Guevara, de Evita, Juana Zurduy, Mercedes Sosa, a 200 años del Congreso de los Pueblos Libres convocado por el General Artigas, que impulsdiaó la primera Reforma Agraria de América Latina y a 10 años del entierro del ALCA en Mar del Plata, hemos realizado el VI Congreso Latinoamericano de Organizaciones del Campo. Somos la CLOC-VC, expresión organizada de los campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, asalariadas y asalariados del agro.

La CLOC, es el fuego, la luz y la acción de la Vía Campesina en Latinoamérica. Surgimos del corazón mismo del proceso de los 500 años de Resistencia Indígena, Campesina, Negra y Popular, que unió al movimiento campesino histórico y los nuevos movimientos que surgían como respuesta a los procesos de desmantelamiento impuestos por las políticas neoliberales.

Unimos fuerza, experiencia y lucha, y construimos propuestas organizativas y programáticas de acuerdo a los nuevos momentos políticos, afirmando que la cuestión agraria compete a toda la sociedad y como tal debemos abordarla dentro de una estrategia de poder alternativo y popular.

Nuestro Congreso se ha desarrollado en un momento en que las contradicciones y la lucha de clases se reflejan en una ofensiva del capital que promueve nuevas guerras, opresión y conspiración contra los pueblos, cuya expresión máxima es el ataque directo a Venezuela al declararlo un peligro para la seguridad de EEUU, pero también en las diversas estrategias golpistas y desestabilizadoras, instrumentadas por la alianza de los grandes grupos empresariales de la comunicación y el capital financiero, buscando derrotar la soberanía de nuestros pueblos e impedir la acción de los gobiernos progresistas en la región.

Reconociendo el avance de los procesos regionales y continentales de integración como UNASUR, ALBA, MERCOSUR y CELAC, el VI Congreso saludó la contundente solidaridad y unidad entre las organizaciones y países de América Latina y el Caribe, que respaldaron la posición de Cuba y su denuncia sobre el bloqueo norteamericano y las maniobras y campañas contra su pueblo; actitud que nos alienta a continuar la construcción de la Patria Grande de Bolívar, San Martín, Martí, Sandino y Chavez.

Rechazamos el patriarcado, el racismo, el sexismo y la homofobia. Luchamos por sociedades democráticas y participativas, libres de explotación, discriminación, opresión y exclusión de las mujeres y los jóvenes. Condenamos toda forma de violencia doméstica, social, laboral e institucional hacia las mujeres.
Levantamos la bandera de nuestras compañeras: el feminismo campesino y popular es parte de nuestro horizonte estratégiccloc mujereso de transformación socialista.

El trabajo de fortalecimiento de nuestras organizaciones y especialmente de nuestras bases seguirá estando en el centro de nuestras prioridades. Nos comprometemos a fortalecer la participación e integración de la juventud en todos los procesos organizativos.

Reafirmamos la Reforma Agraria Integral y Popular, la agricultura campesina e indígena de base agroecológica como componentes imprescindibles de nuestro camino hacia la Soberanía Alimentaria y el enfriamiento del planeta, garantizando el acceso a la tierra y el agua a las mujeres, los jóvenes, los sin tierra, y asegurando la recuperación de los territorios por parte de los pueblos originarios y afro descendientes. También luchamos por el reconocimiento de la función social de la tierra y el agua, y la prohibición de toda forma de especulación y acaparamiento que las afecte.

Nos comprometemos a seguir defendiendo y manteniendo vivas nuestras semillas campesinas e indígenas, para que en manos de las comunidades las recuperemos, reproduzcamos y multipliquemos, desde nuestros sistemas campesinos. No vacilaremos en la lucha contra cualquier forma de privatización y apropiación de las semillas y toda forma de vida.

Debemos derrotar el modelo agrícola impuesto por las corporaciones del agronegocio que apoyado por los capitales financieros internacionales y basado en monocultivos transgénicos, uso masivo de agrotóxicos y expulsión de campesinas y campesinos del campo, es el principal responsable de las crisis alimentaria, climática, energética y de urbanización.

Llamamos a continuar luchando sin cansancio por un mundo libre de transgénicos y agrotóxicos que contaminan, enferman y matan a nuestros pueblos y a la madre tierra. Resistiremos junto a pueblos y comunidades el extractivismo, la megaminería y todos los megaproyectos que amenazan nuestros territorios.

Celebramos el logro de la Vía Campesina al colocar la Carta de los derechos de los campesinos y campesinas en la agenda del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU y demandamos que los gobiernos ratifiquen nuestras posiciones. Llamamos a nuestras organizaciones a convertir la Carta en un instrumento de lucha de los pueblos del campo y toda la sociedad.

El futuro se nos hace fértil cuando la tierna sonrisa de los cientos de niños, desde el 1º Congresito, entregó su mensaje por la paz y el cuidado de nuestra madre tierra.

El futuro son nuestros niños, el presente se ilumina con el vigor y la fuerza de la juventud, y nuestras principales herramientas son la formación, la educación, la comunicación y la movilización de masas, la unidad y las alianzas entre campesinos y campesinas, pueblos originarios, afro descendientes, trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, estudiantes y sectores populares, organizados en pos de conformar una fuerza capaz de hacer los cambios por los que luchamos.

Vivimos un momento histórico muy inédito y complejo, determinado por una nueva correlación de fuerzas entre el capital, los gobiernos y las fuerzas populares. El capital imperialista ahora está bajo el control financiero y de las transnacionales, por lo que identificamos el socialismo, como el único sistema capaz de alcanzar la soberanía de nuestras naciones, resaltando los valores de la solidaridad, el internacionalismo y la cooperación entre nuestros pueblos.

¡Contra el capitalismo y por la soberanía de nuestros pueblos, América unidad sigue en lucha!

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