Sep 22 2016
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Economía

El cansancio del peakoiler

En el √ļltimo post en Crashoil, JotaEle terminaba su an√°lisis sobre el futuro de los precios formulando un deseo, el de que los precios del petr√≥leo vuelvan pronto a ser altos, y no s√≥lo porque as√≠ el mercado se comportar√≠a de manera m√°s eficiente, sino porque si ya es dif√≠cil explicar el problema delpeak oil con precios del petr√≥leo altos, con precios del petr√≥leo bajos es simplemente imposible.

A pesar que desde el principio de este blog se explicó que el peak oil lo que genera es volatilidad de los precios, y la cantidad de veces que hemos repetido el mismo concepto y las peligrosas implicaciones del mismo, da exactamente igual, lo que impregna el discurso propagado por los medios de comunicación y repetido acríticamente por la mayoría es que si el precio es bajo quiere decir que hay abundancia de petróleo y que esta abundancia continuará en el futuro.

La realidad es, sin embargo, muy diferente y mucho m√°s t√©trica, pero el sesgo persistente en la informaci√≥n relacionada con la energ√≠a hace que el lector desinformado no puede entender qu√© est√° pasando y c√≥mo le van a afectar en los pr√≥ximos a√Īos las graves decisiones err√≥neas que se est√°n tomando ahora. De entrada, muchas veces los medios hablan de ¬ępetr√≥leo¬Ľ queriendo decir ¬ęhidrocarburos l√≠quidos¬Ľ. En el mundo se producen hoy en d√≠a m√°s de 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de hidrocarburos l√≠quidos, de los cuales petr√≥leo crudo es la mayor√≠a, representando algo menos de 80 Mb/d. Es el crudo el hidrocarburo l√≠quido verdaderamente vers√°til, lo que normalmente llamamos petr√≥leo (aunque la categor√≠a tambi√©n es bastante vasta e incluye petr√≥leos de diferentes calidades y densidades), y est√° formado mayoritariamente (casi el 95%) por lo que llamamos crudo convencional (extra√≠do con las t√©cnicas de siempre en reservorios con las caracter√≠sticas geol√≥gicas habituales) y una parte no convencional (poco m√°s del 5%), que es b√°sicamente el petr√≥leo extra√≠do por la t√©cnica del fracking en los EE.UU. petroleo Fracking1

Todo lo que no es crudo es discutible categorizarlo como petr√≥leo, e incluye cosas como los biocombustibles (aut√©ntico pozo energ√©tico y econ√≥mico), las arenas bituminosas del Canad√° (de baj√≠sima rentabilidad) y los denominados ¬ęl√≠quidos del gas natural¬Ľ, que son en su mayor√≠a (m√°s del 80%) propano y butano y que s√≥lo sirven para ahorrar consumo de petr√≥leo en las refiner√≠as en las l√≠neas de producci√≥n de propileno y etileno, y s√≥lo en modesta cantidad. Pero al mirar la evoluci√≥n de la producci√≥n de ¬ępetr√≥leo¬Ľ entendido como ¬ętodos los hidrocarburos l√≠quidos¬Ľ uno no entiende nada, pues cada cosa all√≠ acumulada tiene una demanda y un comportamiento diferente.

As√≠, mientras la producci√≥n del m√°s vers√°til y barato, el crudo convencional, lleva cayendo desde hace m√°s de 10 a√Īos por razones meramente geol√≥gicas, la de l√≠quidos del gas natural ha seguido aumentando con la producci√≥n de gas natural (pero √©stos son los menos √ļtiles), la de biocombustibles se ha estrellado contra el muro de la falta de rentabilidad, y el fracking y las arenas asf√°lticas se hunden ahora mismo despu√©s de haber causado la descapitalizaci√≥n y hasta la quiebra de las empresas que se han dedicado a su producci√≥n.
Antonio Turiel| En el √ļltimo post, JotaEle terminaba su an√°lisis sobre el futuro de los precios formulando un deseo, el de que los precios del petr√≥leo vuelvan pronto a ser altos, y no s√≥lo porque as√≠ el mercado se comportar√≠a de manera m√°s eficiente, sino porque si ya es dif√≠cil explicar el problema delpeak oil con precios del petr√≥leo altos, con precios del petr√≥leo bajos es simplemente imposible. A pesar que desde el principio de este blog se explic√≥ que el peak oil lo que genera es volatilidad de los precios, y la cantidad de veces que hemos repetido el mismo concepto y las peligrosas implicaciones del mismo, da exactamente igual, lo que impregna el discurso propagado por los medios de comunicaci√≥n y repetido acr√≠ticamente por la mayor√≠a es que si el precio es bajo quiere decir que hay abundancia de petr√≥leo y que esta abundancia continuar√° en el futuro.

La realidad es, sin embargo, muy diferente y mucho m√°s t√©trica, pero el sesgo persistente en la informaci√≥n relacionada con la energ√≠a hace que el lector desinformado no puede entender qu√© est√° pasando y c√≥mo le van a afectar en los pr√≥ximos a√Īos las graves decisiones err√≥neas que se est√°n tomando ahora. De entrada, muchas veces los medios hablan de ¬ępetr√≥leo¬Ľ queriendo decir ¬ęhidrocarburos l√≠quidos¬Ľ. En el mundo se producen hoy en d√≠a m√°s de 93 millones de barriles diarios (Mb/d) de hidrocarburos l√≠quidos, de los cuales petr√≥leo crudo es la mayor√≠a, representando algo menos de 80 Mb/d. Es el crudo el hidrocarburo l√≠quido verdaderamente vers√°til, lo que normalmente llamamos petr√≥leo (aunque la categor√≠a tambi√©n es bastante vasta e incluye petr√≥leos de diferentes calidades y densidades), y est√° formado mayoritariamente (casi el 95%) por lo que llamamos crudo convencional (extra√≠do con las t√©cnicas de siempre en reservorios con las caracter√≠sticas geol√≥gicas habituales) y una parte no convencional (poco m√°s del 5%), que es b√°sicamente el petr√≥leo extra√≠do por la t√©cnica del fracking en los EE.UU.

Todo lo que no es crudo es discutible categorizarlo como petr√≥leo, e incluye cosas como los biocombustibles (aut√©ntico pozo energ√©tico y econ√≥mico), las arenas bituminosas del Canad√° (de baj√≠sima rentabilidad) y los denominados ¬ęl√≠quidos del gas natural¬Ľ, que son en su mayor√≠a (m√°s del 80%) propano y butano y que s√≥lo sirven para ahorrar consumo de petr√≥leo en las refiner√≠as en las l√≠neas de producci√≥n de propileno y etileno, y s√≥lo en modesta cantidad. Pero al mirar la evoluci√≥n de la producci√≥n de ¬ępetr√≥leo¬Ľ entendido como ¬ętodos los hidrocarburos l√≠quidos¬Ľ uno no entiende nada, pues cada cosa all√≠ acumulada tiene una demanda y un comportamiento diferente. As√≠, mientras la producci√≥n del m√°s vers√°til y barato, el crudo convencional, lleva cayendo desde hace m√°s de 10 a√Īos por razones meramente geol√≥gicas, la de l√≠quidos del gas natural ha seguido aumentando con la producci√≥n de gas natural (pero √©stos son los menos √ļtiles), la de biocombustibles se ha estrellado contra el muro de la falta de rentabilidad, y el fracking y las arenas asf√°lticas se hunden ahora mismo despu√©s de haber causado la descapitalizaci√≥n y hasta la quiebra de las empresas que se han dedicado a su producci√≥n.

Uno puede coger y mostrar los datos, intentando una vez m√°s convencer a aquellos que se creen a pies juntillas las informaciones poco elaboradas que se sirven en la tele. As√≠, uno puede ense√Īar que, de acuerdo con el ultimo Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energ√≠a¬† la producci√≥n total de hidrocarburos l√≠quidos no s√≥lo no sube, sino que parece haber llegado a su m√°ximo y haber iniciado un ligero descenso.

untitled-1

Por otro lado, si uno toma los datos de la Energy Information Administration del Departamento de Energía de los EE.UU. lo que se ve es que la producción de petróleo crudo (convencional y no convencional) está ya en disminución:
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Obviamente esta disminución se debe al hundimiento final de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU.; por ejemplo, en los dos territorios más importantes, Bakken y Eagle Ford, las caídas de producción son de más del 25%.
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untitled-4 Y si se piensan que la actual caída de la producción se debe a una razón coyuntural, esto es, por los bajos precios actuales, deberían enterarse de que en realidad el fracking ha estado desde el principio perdiendo a dinero a espuertas, como se explica en este muy recomendable artículo de SRSrocco Report, del cual viene la siguiente figura (y las de Bakken y Eagle Ford de antes) sobre las pérdidas acumuladas en Bakken :
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A pesar de lo cual todav√≠a hoy podemos encontrar a gente (algunos de ellos, los t√≠picos expertos despistados pero no por ello menos medi√°ticos) que nos dicen que EE.UU. ha alcanzado la autosuficiencia energ√©tica gracias al fracking, cuando una simple comprobaci√≥n del anuario estad√≠stico de BP nos muestra que hasta el a√Īo pasado EE.UU. segu√≠a importando m√°s del 40% del petr√≥leo que consum√≠a (y a√ļn importaba algo de gas natural).

untitled-6Imagen obtenida de Flujos de Energía, http://mazamascience.com/OilExport/index_es.html

Es obvio que el fracking ha supuesto una revoluci√≥n en los EE.UU., cambiando la tendencia de d√©cadas de ca√≠da continuada de la producci√≥n en muy pocos a√Īos; pero eso se ha hecho a costa de grand√≠simas p√©rdidas de las empresas del sector: como coment√°bamos en ¬ęLa il√≥gica financiera¬Ľ, durante los tres a√Īos de los precios medios del petr√≥leo m√°s altos de la historia las 127 compa√Ī√≠as productoras de petr√≥leo y gas del mundo hab√≠an perdido m√°s de 100.000 millones de d√≥lares anuales.

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Imag√≠nense c√≥mo deben estar ahora, con los precios a menos de lamitad desde finales de 2014. Las consecuencias no se han hecho esperar: d√©ficits fiscales monstruosos en Arabia Saudita, dificultades financieras terribles e inestabilidad en Venezuela, Argelia, Nigeria;revueltas, guerras… Y desde el punto de vista de las compa√Ī√≠as petrol√≠feras, la necesidad de recortar gastos a la desesperada para sobrevivir: dos a√Īos seguidos de recortes en la b√ļsqueda y explotaci√≥n de nuevos yacimientos, y el riesgo de que la tendencia se mantenga en 2017, como informaba la Agencia Internacional de la Energ√≠a en su √ļltimo World Energy Investment Outlook:
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Con dos a√Īos y posiblemente tres seguidos de fuerte desinversi√≥n cuando hac√≠a m√°s falta que nunca invertir, aunque no m√°s fuera para mantener la producci√≥n, y teniendo en cuenta que el tiempo de poner una nueva explotaci√≥n en l√≠nea es de 2 a 5 a√Īos, se est√° garantizando que a m√°s tardar a finales del a√Īo que viene va a faltar petr√≥leo y el precio se va a disparar (para luego caer en un nuevo ciclo de la espiral). A no ser, claro, que alg√ļn consumidor importante se hunda y nos deje m√°s a los dem√°s (suponiendo que nosotros nos contemos entre esos dem√°s).

En fin, hasta aqu√≠ todo son datos. Son datos que no son nuevos, actualizados quiz√°, puestos al d√≠a, pero no nuevos. Forman parte de un proceso hist√≥rico que lleva a√Īos desarroll√°ndose y que nos va sumiendo cada vez m√°s profundamente enuna crisis que no acabar√° nunca. Sin embargo, al ciudadano medio todas estas cosas le resultan indiferentes cuando no estramb√≥ticas. Por ejemplo, el ciudadano espa√Īol medio no ve la crisis tan profunda en la que se est√°sumiendo China; las guerras del Oriente Medio y √Āfrica o el malestar enVenezuela, Brasil o M√©xico le suenan lejan√≠simos; y el hundimiento de la naviera Hajin le parece algo anecd√≥tico. √Čl s√≥lo sabe que los datos macroecon√≥micos de Espa√Īa durante los dos √ļltimos a√Īos han sido buenos, con una considerable subida del PIB, aunque m√°s de uno (sobre todo el que la padece) se da cuenta de que tal hito se ha conseguido con una m√°s que considerable devaluaci√≥n interna de consecuencias nefastas sobre el consumo patrio.

Probablemente no se haya enterado de la reciente interrupci√≥n durante tres d√≠as ¬ępor razones t√©cnicas¬Ľ del suministro de gas desde Argelia (pa√≠s que ha superado sus picos de gas y de petr√≥leo, y cuya estabilidad est√° en entre dicho). Y queinevitablemente se continuar√° en la senda del descenso energ√©tico que emprendimos hace a√Īos (Espa√Īa consume hoy un 20% menos de energ√≠a primaria que hace 8 a√Īos, con la consiguiente traslaci√≥n de tal descenso a su econom√≠a) le parece algo demasiado hipot√©tico para ser tenido en cuenta.

En la demasiado individualista y c√≠nica sociedad actual, se considera que todo es opinable e incluso peor, que a todo se le puede dar leg√≠timamente un punto de vista y el contrario. M√°s a√ļn, que quien sustenta cualquier opini√≥n lo hace siempre desde una agenda propia, y que por tanto no hay hechos indiscutibles sino posiciones interesadas. Pero no es cierto. Todo es discutible pero no todo es opinable. Hay cosas que son hechos, y se tienen que discutir sobre la base factual de las cosas. Por ejemplo, no es leg√≠timo defender que ¬ęEE.UU. es independiente energ√©ticamente¬Ľ cuando eso es una absoluta falacia. Ytampoco se puede poner en pie de igualdad una noticia sobre un presunto milagro tecnol√≥gico en materia de energ√≠a ¬ęque est√° a la vuelta de la esquina¬Ľ con los datos fr√≠os e incontestables sobre la decadencia de la producci√≥n de las materias primas energ√©ticas (petr√≥leo, carb√≥n y gas natural) que proporcionan m√°s del 86% de la energ√≠a primaria que mueve nuestro mundo.

Pero todo eso, al final, es igual. Despu√©s de 8 a√Īos de crisis econ√≥mica ala que no se la ve un final claro, despu√©s de la severa disminuci√≥n de los salarios y creciente malestar social en Occidente, golpes de estado encubiertos en Italia y Grecia incluidos, refer√©ndum fallido en Grecia, Brexit y cada vez m√°s atentados, despu√©s de las crecientes guerras en pa√≠ses vinculados con la producci√≥n y extracci√≥n de hidrocarburos, despu√©s de que las diversas predicciones sobre la producci√≥n de los hidrocarburos se hayan cumplido con bastante precisi√≥n (y por supuesto han sido mucho m√°s certeras que las que nos hablaban no hace tanto de abundancia, y a√ļn lo hacen)… despu√©s de todo eso, se sigue pidiendo no, exigiendo, al bando picolero que demuestre que no va a surgir un milagro que en el futuro no se va a cambiar una tendencia que ya es p√©sima; se nos pide no, se nos exige, que predicamos con toda precisi√≥n y sin ninguna incertidumbre cu√°l ser√° el precio del petr√≥leo en cada momento, y no vale que uno d√© un intervalo no excesivamente grande (meses, unos pocos a√Īos): uno debe acertar lo que no aciertan ni los analistas del Deutsche Bank. Y si por lo que sea uno aventur√≥ que se descadenar√≠a la crisis ya este a√Īo y no lo hizo, a√ļn cuando lo haga el a√Īo que viene, siempre se mofar√°n de ti, diciendo: ¬ę¬ŅVes? Es que no das una.¬Ľ

Ese √©nfasis en lo que se consideran ¬ęerrores¬Ľ, mientras se ignora que el curso general corrobora de manera tremenda lo que uno lleva a√Īos anticipando, mientras se niegan los tristemente clamorosos aciertos (e.g., Yemen) es bastante duro y bastante pesado. Cualquier ministro del ramo o cualquier analista puede salir diciendo cualquier barbaridad y eso est√° bien; una persona com√ļn, sin grandes medios, analiza los datos p√ļblicos, siempre paciales e incompletos, y elucida una tendencia, y si se produce una m√≠nima desviaci√≥n es que uno es un negado. ¬ŅA qu√© se debe esta doble vara de medir? A que unos hablan de un futuro que es conforme a las expectativas, en tanto que el otro las contradice. Y por eso se pone una enorme carga de prueba en el que osa contradecir el infundado optimismo dominante.

Al peakoiler se le presupone una agenda derrotista (apocal√≠ptica o catastrofista, se suele decir), que proviene de una mezquindad interior (uno desea que pase las cosas malas que se apuntan) o bien porque tiene un proyecto pol√≠tico de reforma de la sociedad que quiere imponer por el miedo. El com√ļn de los ciudadanos suele pensar mal del que dice que no todo es de color de rosa y que hay problemas graves en el horizonte, y no se paran a pensar que si el tipo dice eso no es ¬ępor joder¬Ľ, sino porque, justamente, quiere evitar lo peor que puede venir si no reaccionamos. peak_oil_earth

Pero el cortoplacismo de una sociedad basada en el crecimiento exponencial hace que sea impensable que alguien piense a un horizonte de a√Īos o d√©cadas (la misma dificultad afecta, por cierto, atanta discusi√≥n de problemas medioambientales). Que la consecuencia del peak oil (lo que yo suelo llamar el Oil Crash, y que da t√≠tulo a esteblog) no sea un evento, sino un proceso que se dilata en el tiempo, hace tambi√©n imposible que se de una respuesta adecuada tanto por los medios de comunicaci√≥n (con su cr√≥nico trastorno de d√©ficit de atenci√≥n) como por los medios pol√≠ticos (que s√≥lo piensan, como mucho, a cuatroa√Īos vista, hasta las siguientes elecciones).

Los tiempos propios de este proceso no ayudan a su divulgaci√≥n, pues la gente tiende a adaptarse a la creciente depauperizaci√≥n (¬ęesto es lo que hay¬Ľ) pensando que ya estamos en el estadio final del descenso energ√©tico y econ√≥mico, y no en un escal√≥n que est√° m√°s alto que los siguientes.

Al final, viendo que sus esfuerzos son in√ļtiles y que por m√°s razones que uno d√© corroborando lo que dice no se hace ni pu√Īetero caso, y con la popularidad en su c√≠rculo social bajando en picado, el peakoiler se da porvencido y acaba dicendo: ¬ęEn fin, que se vaya todo al carajo, pues nadie quiere o√≠r y mucho menos trabajar para evitarlo¬Ľ. Es por eso que veo, en mi c√≠rculo m√°s pr√≥ximo, mucha gente que ya da por hecho que no va ahaber ninguna reacci√≥n antes de la siguiente gran bofetada, del siguientegran escal√≥n de ca√≠da del descenso energ√©tico. Y que al final es mejor esperar a esta debacle, confiando en que no sea la √ļltima, para ver si despu√©s se produce por fin esa reacci√≥n.

Por mi parte debo decir que nada de lo que he visto o vivido todos estos a√Īos me ha sorprendido; todo ha ido m√°s o menos como yo pensaba que iba a ir desde el mismo d√≠a que decid√≠ que comenzar√≠a a hacer p√ļblicamente divulgaci√≥n del peak oil. De hecho, y por el contrario, veo cosas que han ido mejor de lo que esperaba, y aqu√≠ y all√° identifico ciertas grietas en el pensamiento dominante que me hacen albergar una esperanza que antes no ten√≠a, y es que al final la discusi√≥n de la adaptaci√≥n al peak oil llegue a ser mainstream, en vez de ser una cuesti√≥n marginalizada y ninguneada como lo es ahora mismo.

No va a ser fácil, pero eso ya lo sabíamos cuando comenzamos. Lo importante es seguir ahí, ofreciendo una explicación alternativa y coherente cuando todas las demás fallen, cuando los parches que se han puesto para explicar la realidad salten por los aires

Uno puede coger y mostrar los datos, intentando una vez m√°s convencer a aquellos que se creen a pies juntillas las informaciones poco elaboradas que se sirven en la tele. As√≠, uno puede ense√Īar que, de acuerdo con el ultimo Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energ√≠a¬† la producci√≥n total de hidrocarburos l√≠quidos no s√≥lo no sube, sino que parece haber llegado a su m√°ximo y haber iniciado un ligero descenso.

Por otro lado, si uno toma los datos de la Energy Information Administration del Departamento de Energía de los EE.UU. lo que se ve es que la producción de petróleo crudo (convencional y no convencional) está ya en disminución:
Obviamente esta disminución se debe al hundimiento final de la producción de petróleo de fracking en los EE.UU.; por ejemplo, en los dos territorios más importantes, Bakken y Eagle Ford, las caídas de producción son de más del 25%.

Y si se piensan que la actual caída de la producción se debe a una razón coyuntural, esto es, por los bajos precios actuales, deberían enterarse de que en realidad el fracking ha estado desde el principio perdiendo a dinero a espuertas, como se explica en este muy recomendable artículo de SRSrocco Report, del cual viene la siguiente figura (y las de Bakken y Eagle Ford de antes) sobre las pérdidas acumuladas en Bakken.

A pesar de lo cual todav√≠a hoy podemos encontrar a gente (algunos de ellos, los t√≠picos expertos despistados pero no por ello menos medi√°ticos) que nos dicen que EE.UU. ha alcanzado la autosuficiencia energ√©tica gracias al fracking, cuando una simple comprobaci√≥n del anuario estad√≠stico de BP nos muestra que hasta el a√Īo pasado EE.UU. segu√≠a importando m√°s del 40% del petr√≥leo que consum√≠a (y a√ļn importaba algo de gas natural).

Es obvio que el fracking ha supuesto una revoluci√≥n en los EE.UU., cambiando la tendencia de d√©cadas de ca√≠da continuada de la producci√≥n en muy pocos a√Īos; pero eso se ha hecho a costa de grand√≠simas p√©rdidas de las empresas del sector: como coment√°bamos en ¬ęLa il√≥gica financiera¬Ľ, durante los tres a√Īos de los precios medios del petr√≥leo m√°s altos de la historia las 127 compa√Ī√≠as productoras de petr√≥leo y gas del mundo hab√≠an perdido m√°s de 100.000 millones de d√≥lares anuales.eeuu petroleo

Imag√≠nense c√≥mo deben estar ahora, con los precios a menos de lamitad desde finales de 2014. Las consecuencias no se han hecho esperar: d√©ficits fiscales monstruosos en Arabia Saudita, dificultades financieras terribles e inestabilidad en Venezuela, Argelia, Nigeria;revueltas, guerras… Y desde el punto de vista de las compa√Ī√≠as petrol√≠feras, la necesidad de recortar gastos a la desesperada para sobrevivir: dos a√Īos seguidos de recortes en la b√ļsqueda y explotaci√≥n de nuevos yacimientos, y el riesgo de que la tendencia se mantenga en 2017, como informaba la Agencia Internacional de la Energ√≠a en su √ļltimo World Energy Investment Outlook:

Con dos a√Īos y posiblemente tres seguidos de fuerte desinversi√≥n cuando hac√≠a m√°s falta que nunca invertir, aunque no m√°s fuera para mantener la producci√≥n, y teniendo en cuenta que el tiempo de poner una nueva explotaci√≥n en l√≠nea es de 2 a 5 a√Īos, se est√° garantizando que a m√°s tardar a finales del a√Īo que viene va a faltar petr√≥leo y el precio se va a disparar (para luego caer en un nuevo ciclo de la espiral). A no ser, claro, que alg√ļn consumidor importante se hunda y nos deje m√°s a los dem√°s (suponiendo que nosotros nos contemos entre esos dem√°s).

En fin, hasta aqu√≠ todo son datos. Son datos que no son nuevos para los lectores asiduos de este blog; actualizados quiz√°, puestos al d√≠a, pero no nuevos. Forman parte de un proceso hist√≥rico que lleva a√Īos desarroll√°ndose y que nos va sumiendo cada vez m√°s profundamente enuna crisis que no acabar√° nunca. Sin embargo, al ciudadano medio todas estas cosas le resultan indiferentes cuando no estramb√≥ticas. El ciudadano espa√Īol medio no ve la crisis tan profunda en la que se est√°sumiendo China; las guerras del Oriente Medio y √Āfrica o el malestar enVenezuela, Brasil o M√©xico le suenan lejan√≠simos; y el hundimiento de la naviera Hajin le parece algo anecd√≥tico. √Čl s√≥lo sabe que los datos macroecon√≥micos de Espa√Īa durante los dos √ļltimos a√Īos han sido buenos, con una considerable subida del PIB, aunque m√°s de uno (sobre todo el que la padece) se da cuenta de que tal hito se ha conseguido con una m√°s que considerable devaluaci√≥n interna de consecuencias nefastas sobre el consumo patrio. Probablemente no se haya enterado de la reciente interrupci√≥n durante tres d√≠as ¬ępor razones t√©cnicas¬Ľ del suministro de gas desde Argelia (pa√≠s que ha superado sus picos de gas y de petr√≥leo, y cuya estabilidad est√° en entre dicho). Y queinevitablemente se continuar√° en la senda del descenso energ√©tico que emprendimos hace a√Īos (Espa√Īa consume hoy un 20% menos de energ√≠a primaria que hace 8 a√Īos, con la consiguiente traslaci√≥n de tal descenso a su econom√≠a) le parece algo demasiado hipot√©tico para ser tenido en cuenta.

En la demasiado individualista y c√≠nica sociedad actual, se considera que todo es opinable e incluso peor, que a todo se le puede dar leg√≠timamente un punto de vista y el contrario. M√°s a√ļn, que quien sustenta cualquier opini√≥n lo hace siempre desde una agenda propia, y que por tanto no hay hechos indiscutibles sino posiciones interesadas. Pero no es cierto. Todo es discutible pero no todo es opinable. Hay cosas que son hechos, y se tienen que discutir sobre la base factual de las cosas. Por ejemplo, no es leg√≠timo defender que ¬ęEE.UU. es independiente energ√©ticamente¬Ľ cuando eso es una absoluta falacia. Ytampoco se puede poner en pie de igualdad una noticia sobre un presunto milagro tecnol√≥gico en materia de energ√≠a ¬ęque est√° a la vuelta de la esquina¬Ľ con los datos fr√≠os e incontestables sobre la decadencia de la producci√≥n de las materias primas energ√©ticas (petr√≥leo, carb√≥n y gas natural) que proporcionan m√°s del 86% de la energ√≠a primaria que mueve nuestro mundo.

Pero todo eso, al final, es igual. Despu√©s de 8 a√Īos de crisis econ√≥mica ala que no se la ve un final claro, despu√©s de la severa disminuci√≥n de los salarios y creciente malestar social en Occidente, golpes de estado encubiertos en Italia y Grecia incluidos, refer√©ndum fallido en Grecia, Brexit y cada vez m√°s atentados, despu√©s de las crecientes guerras en pa√≠ses vinculados con la producci√≥n y extracci√≥n de hidrocarburos, despu√©s de que las diversas predicciones sobre la producci√≥n de los hidrocarburos se hayan cumplido con bastante precisi√≥n (y por supuesto han sido mucho m√°s certeras que las que nos hablaban no hace tanto de abundancia, y a√ļn lo hacen)… despu√©s de todo eso, se sigue pidiendo no, exigiendo, al bando picolero que DEMUESTRE que no va a surgir un milagro que en el futuro no se va a cambiar una tendencia que ya es p√©sima; se nos pide no, se nos exige, que PREDIGAMOS con toda precisi√≥n y sin ninguna incertidumbre cu√°l ser√° el precio del petr√≥leo en cada momento, y no vale que uno d√© un intervalo no excesivamente grande (meses, unos pocos a√Īos): uno debe acertar lo que no aciertan ni los analistas del Deutsche Bank. Y si por lo que sea uno aventur√≥ que se descadenar√≠a la crisis ya este a√Īo y no lo hizo, a√ļn cuando lo haga el a√Īo que viene, siempre se mofar√°n de ti, diciendo: ¬ę¬ŅVes? Es que no das una.¬Ľ

Ese √©nfasis en lo que se consideran ¬ęerrores¬Ľ, mientras se ignora que el curso general corrobora de manera tremenda lo que uno lleva a√Īos anticipando, mientras se niegan los tristemente clamorosos aciertos (e.g., Yemen) es bastante duro y bastante pesado. Cualquier ministro del ramo o cualquier analista puede salir diciendo cualquier barbaridad y eso est√° bien; una persona com√ļn, sin grandes medios, analiza los datos p√ļblicos, siempre paciales e incompletos, y elucida una tendencia, y si se produce una m√≠nima desviaci√≥n es que uno es un negado. ¬ŅA qu√© se debe esta doble vara de medir? A que unos hablan de un futuro que es conforme a las expectativas, en tanto que el otro las contradice. Y por eso se pone una enorme carga de prueba en el que osa contradecir el infundado optimismo dominante.

Al peakoiler se le presupone una agenda derrotista (apocal√≠ptica o catastrofista, se suele decir), que proviene de una mezquindad interior (uno desea que pase las cosas malas que se apuntan) o bien porque tiene un proyecto pol√≠tico de reforma de la sociedad que quiere imponer por el miedo. El com√ļn de los ciudadanos suele pensar mal del que dice que no todo es de color de rosa y que hay problemas graves en el horizonte, y no se paran a pensar que si el tipo dice eso no es ¬ępor joder¬Ľ, sino porque, justamente, quiere evitar lo peor que puede venir si no reaccionamos. Pero el cortoplacismo de una sociedad basada en el crecimiento exponencial hace que sea impensable que alguien piense a un horizonte de a√Īos o d√©cadas (la misma dificultad afecta, por cierto, atanta discusi√≥n de problemas medioambientales). Que la consecuencia del peak oil (lo que yo suelo llamar el Oil Crash, y que da t√≠tulo a esteblog) no sea un evento, sino un proceso que se dilata en el tiempo, hace tambi√©n imposible que se de una respuesta adecuada tanto por los medios de comunicaci√≥n (con su cr√≥nico trastorno de d√©ficit de atenci√≥n)como por los medios pol√≠ticos (que s√≥lo piensan, como mucho, a cuatroa√Īos vista, hasta las siguientes elecciones). Los tiempos propios de este proceso no ayudan a su divulgaci√≥n, pues la gente tiende a adaptarse a la creciente depauperizaci√≥n (¬ęesto es lo que hay¬Ľ) pensando que ya estamos en el estadio final del descenso energ√©tico y econ√≥mico, y no en un escal√≥n que est√° m√°s alto que los siguientes.

Al final, viendo que sus esfuerzos son in√ļtiles y que por m√°s razones que uno d√© corroborando lo que dice no se hace ni pu√Īetero caso, y con la popularidad en su c√≠rculo social bajando en picado, el peakoiler se da porvencido y acaba dicendo: ¬ęEn fin, que se vaya todo al carajo, pues nadie quiere o√≠r y mucho menos trabajar para evitarlo¬Ľ. Es por eso que veo, en mi c√≠rculo m√°s pr√≥ximo, mucha gente que ya da por hecho que no va ahaber ninguna reacci√≥n antes de la siguiente gran bofetada, del siguientegran escal√≥n de ca√≠da del descenso energ√©tico. Y que al final es mejor esperar a esta debacle, confiando en que no sea la √ļltima, para ver si despu√©s se produce por fin esa reacci√≥n.

Por mi parte debo decir que nada de lo que he visto o vivido todos estos a√Īos me ha sorprendido; todo ha ido m√°s o menos como yo pensaba que iba a ir desde el mismo d√≠a que decid√≠ que comenzar√≠a a hacer p√ļblicamente divulgaci√≥n del peak oil. De hecho, y por el contrario, veo cosas que han ido mejor de lo que esperaba, y aqu√≠ y all√° identifico ciertas grietas en el pensamiento dominante que me hacen albergar una esperanza que antes no ten√≠a, y es que al final la discusi√≥n de la adaptaci√≥n al peak oil llegue a ser mainstream, en vez de ser una cuesti√≥n marginalizada y ninguneada como lo es ahora mismo.

No va a ser fácil, pero eso ya lo sabíamos cuando comenzamos. Lo importante es seguir ahí, ofreciendo una explicación alternativa y coherente cuando todas las demás fallen, cuando los parches que se han puesto para explicar la realidad salten por los aires

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