Nov 30 2010
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Ciencia y Tecnología

El caso de las Papas Fritas Genetic y el brote epidemiológico de sed

Rodolfo Novakovic.*

Advertencia:  el siguiente relato, ambientado en Chile del futuro, y sin relación alguna con la actualidad de ese país, que tiene como protagonista a las autoridades de Salud, constituye un texto de ciencia-ficción; de modo que cualquier parecido con la realidad es, naturalmente, sólo infortunada coincidencia.

Corría inicios de un tórrido mes de enero de 2013, y mientras la gran mayoría de los chilenos disfrutaba del comienzo de sus vacaciones, en una oficina mas bien oscura, y alejada de todos los placeres del verano, un eminente toxicólogo, de apellido Lyon, analizaba importantes datos que, hasta ahora, ni médicos, ni científicos, ni personal de Inteligencia habían considerado.

El doctor Oscar Lyon, director del Grupo de Toxicología del Xtiano (GTX), como profesional y como católico agradeció a la Providencia la oportunidad que le otorgaba de poner al mundo en alerta frente a un grave problema de salud pública: había detectado, tanto entre sus pacientes, como entre los pacientes de diversas clínicas chilenas, que en medio de la población chilena se había inoculado un nuevo brote epidemiológico.

Luego de consultar numerosos textos de estudio y apuntes clínicos, diversos artículos científicos y de recibir cuantiosas respuestas de su correspondencia con diversos institutos toxicológicos internacionales de referencia mundial, nuestro doctor chileno no tuvo mayor duda y procedió a llamar a una experta periodista en el área, de la televisión nacional, para dar su comunicado al mundo.

Fue de esta manera que un 18 de enero, en conferencia de prensa, el Dr. Lyon expone oficialmente su descubrimiento: “En las clínicas chilenas, en los hospitales públicos, y en los consultorios de todo el país", había descubierto la aparición de un brote epidemiológico de sed, "cuya causa mas probable era que los niños y adultos, muchos de ellos con diversas patologías de base, consumían una línea de alimentos genéricos de nombre Papas Fritas Genetic, elaborado por una empresa filial de una europea que estaba en manos del hijo de Wernher Magnus von Braun”. 

Según el eximio toxicólogo, la empresa elaboradora de papas fritas habría agregado de modo premeditado mas cantidad de sal de la que usualmente tienen las papas fritas deshidratadas, lo cual habría dado origen —según su lógico razonamiento— a consecutivos cuadros de sed, que al presentarse entre toda la población consumidora se trataba evidentemente de un brote epidemiológico. Y los médicos, pediatras, nutricionistas y enfermeras tratantes, al desconocer que Papas Fritas Genetic tenían mayor cantidad de sal que la señalada en el rotulado, los médicos no podían saber que sus pacientes estaban presentando cuadros de sed, resultando en graves y tristes consecuencias: muchos de los pacientes fallecieron.

Los notables profesionales del Servicio Médico Legal (SML) certificaron en todos ellos la causa inmediata de muerte: “Cuadro de sed; deshidratación severa; falla renal; falla multisistémica”.

Las sabias autoridades de Salud del país, tras escuchar las declaraciones del médico, tomaron inmediatas medidas: ordenaron el retiro y la destrucción de aquellos lotes de papas fritas saladas y procedieron a interponer denuncia ante el Ministerio Público para que se investigara a fondo y que se sancionara ejemplarmente a los ejecutivos chilenos, a cargo de dicha producción defectuosa.

Tras varios y sesudos análisis químicos, los diversos laboratorios chilenos, utilizando la más alta y envidiable tecnología, concluyeron unánimemente lo siguiente: que uno de los químicos de la empresa de papas fritas habría ordenado agregar mayor cantidad de sal que la usual, lo cual contravenía los artículos expresados en el reglamento sanitario de los alimentos.

Por mucho que los ejecutivos intentaron explicar que, aunque reconocían su falta —que para ellos era un mero error administrativo— no era su culpa que los médicos prescribieran Papas Fritas Genetic, un alimento genérico y para cualquier persona, a niños y pacientes con enfermedades de base, los avezados fiscales no quisieron escuchar sus artimañas, y así, los representantes legales de la empresa y algunos ejecutivos fueron formalizados por distribuir “un alimento adulterado, peligroso, nocivo y con abierto menoscabo de sus propiedades alimenticias”, delito que es contemplado en el Artículo 315 inciso segundo del Código Penal; y dado que Papas Fritas Genetic con alto contenido en sodio, provocó cuadros de Sed entre los consumidores, algunos de éstos fallecidos de sed severa, fueron además formalizados por resultado con causa de muerte, es decir, por el Artículo 317 del Código Penal.  

Dado lo complejo del escenario los ejecutivos de la empresa, para su defensa, contrataron a Don, uno de los mejores abogados de la plaza y quien fuera elegido democráticamente como decano de la Facultad de Derecho de una importante universidad chilena. Don —a quien ciertos ex diputados acusaban de haber participado intelectualmente en el asesinato de una señora, heredera de una fundación que fue de su fallecido marido— tenia como ayudantes al Gordo y al Flaco, quienes, de manera desinteresada, y cuando el tiempo se los permitía, ayudaban a que santos sacerdotes tiernamente entregasen estampitas y caricias a los niños (para mantener vivo el recuerdo de nuestra tonada chilena, “Cura de mi Pueblo”).

El estudio jurídico, su oficina, era oneroso, y con justa razón, puesto que el Don aseguraba y garantizaba una contundente defensa, con fallos inapelables emitidos por los tribunales del país en favor de sus clientes.

El caso era de por sí complejo: pacientes con patologías de base o enfermedades crónicas experimentaban intensos y recurrentes cuadros de sed hasta el punto de fallecer por deshidratación prolongada, sin que los médicos  pudiesen hacer algo, porque éstos desconocían que los decesos se producían por un consumo de papas fritas saladas, cuyo etiquetado señalaba un contenido de cloruro de sodio inferior al valor que realmente contenía.

Los médicos del SML que extendían los certificados de defunción no lograban comprender lo que sucedía, de modo que había necesariamente que intentar demostrar la relación “causa-efecto” entre un recurrente consumo de sal y cuadros de sed; lo que a todas luces no era obvio. Para ello, las autoridades de Salud dispusieron que fuese un eximio periodista “caza nazis”, de nombre Schlau quien desarrollara la ardua tarea de emitir un informe de prensa con toda la situación.

El periodista atrapador de nazis

Schlau y su equipo de investigadores procedieron a entrevistar a todos y a cada uno de los protagonistas, poniendo especial atención en la menor Emilia, de 11 años de edad, que había sido paciente del Dr. Lyon, y fallecida de sed, en presencia de destacados nefrólogos, en uno de los centros médicos más conocidos del Chile. Emilia había llegado al hospital con unos cortes quirúrgicos recientes en su cuerpo, y filtrando sólo agua de sus riñones.

Los facultativos la observaron atentamente por espacio de cuatro horas sin siquiera tocarla o intentar compensarla, porque debían primero estar seguros de los cuadros que la paciente experimentaba. De este modo los especialistas hicieron caso omiso a las peticiones reiteradas que la pequeña Emilia les suplicaba: "¡Agua, por favor! ¡Tengo sed!".

Transcurridas esas cuatro largas horas, que para la paciente se hicieron eternas, y luego de una junta médica extraordinaria, los adustos nefrólogos llegaron a la conclusión que aquellas desesperadas peticiones formuladas por Emilia — solicitando el “vital líquido”— obedecían quizá a un continuo proceso de deshidratación, cuya etiología no estaba aún precisada, sugiriendo entonces, de común acuerdo, su hidratación.

Dos horas después de haber sido hidratada, la menor demostraba aún síntomas de deshidratación crónica. Pero como la hidratación fue más bien tardía, luego de sufrir compromiso de conciencia, la paciente dejó de existir, quedando estampada como causa directa de muerte: Cuadro de sed severa.

Cuando Schlau conversó con los médicos y les hizo ver que Emilia había consumido Papas Fritas Genetic, las cuales eran más saladas de lo de costumbre, los nefrólogos se alegraron, terminaron de comprender lo que había sucedido, y agradecieron con sinceridad el aporte del periodista.

¿Qué había sucedido?, preguntó finalmente el Ministerio Público al perito médico y Dr. Lyon. ¿Por qué las personas fallecieron de Sed?

El eximio toxicólogo tosió un poco para aclarar la voz, sorbió un poco de agua mineral, y tomó la palabra:

“Papas Fritas Genetic había sido administradas por los médicos, siempre suponiendo que la cantidad de sal era la óptima de siempre. Sin embargo, al aumentarse la concentración de cloruro de sodio en las mismas, las personas consumían las dosis de papas fritas de siempre pero agregando a su organismo una dieta de sal superior a la que nosotros como facultativos esperábamos.

"Y claro, al existir mayor cantidad de sal en dichas papas de la que su etiquetado indicaba, no había forma de que los nutricionistas, los pediatras, nefrólogos y toxicólogos supiéramos que el paciente se deshidrataba, provocándose, en ellos, severos cuadros de sed y por tanto, el respectivo fallecimiento”.

El "perito de lo obvio"

Dadas las anteriores aseveraciones, y no existiendo prueba en contrario a tan científica explicación, era evidente que tanto el Ministerio Público como el GTX dirigido por el toxicólogo reaccionaran con cierta brusquedad y algo de enojo cuando uno de los abogados del caso contrató los servicios profesionales del llamado Perito de lo obvio, así conocido porque luego de estudiar —por largo tiempo— complejos temas anteriores, siempre llegaba a una conclusión diciendo: “Esta conclusión mía es obvia”.

Asustados con la presencia de este intruso, los abogados querellantes, los de la defensa, los médicos, los fiscales y las autoridades de salud intentaron desprestigiarlo entre las víctimas diciendo que no era más que un pseudo-perito. El desazón alcanzó incluso al católico Dr. Lyon, quien —aunque seguía agradeciendo a la Providencia la misión que le encomendaba— con la aparición de esa especie de “Columbo”, sus agradecimientos estaban matizados de ciertos pensamientos profanos.
 
Aquel “pseudo-perito”, de nombre Strpljenje, ajeno a los quehaceres del poder y absorto como siempre en sus actividades, decidió como primera medida visitar restaurantes y sandwicherías del Gran Santiago, donde pudo notar que, de todos los asistentes, sólo un reducido número consumía un alimento sin líquido, y casi siempre porque el consumidor “ahorraba” dinero no ingiriendo bebida alguna (resultado de la sólida economía de don Sebastián).

El total restante de los humanos siempre consumía una deliciosa pizza, o un chacarero acompañado con bebidas, o líquidos de cualquier clase. En efecto, todos aquellos que consumen pescados, mariscos, papas fritas, carnes rojas, etc., de no consumir productos líquidos, experimentarían intensa sed. Pero nadie publicaría en los diarios “Brote epidemiológico de sed ha sido detectado en el Mercado Central”. Rió para sus adentros el perito, puesto que al ser la sed un estímulo fisiológico, que conlleva un mecanismo automático para medir y combatir la deshidratación, es el propio consumidor y ser humano quien se auto-administra el líquido suficiente para que la sensación de sed desaparezca.

Lo segundo que llamó la atención a Strpljenje fueron los certificados de defunción extendidos para los consumidores de Papas Fritas Genetic. No le parecía comprensible que los médicos y avezados funcionarios del SML indicaran como causa de muerte “cuadros severos de sed”, puesto que al ser pacientes ambulatorios resultaba evidente que los médicos tratantes notarían los cuadros de deshidratación antes de transcurridos diez días, mientras que en pacientes hospitalizados, controlándolos diariamente, los facultativos notarían cualquier falta de líquido tanto en el intra- (LIC) como en el extracelular (LEC).

Lo tercero que al perito le extrañó es que los médicos administrasen un alimento genérico, las papas fritas (que se elaboran para población sana), precisamente a personas con enfermedades asociadas, o que estaban hospitalizadas, llegando incluso a la intrepidez de prescribir Papas Fritas Genetic a la población internada en la UCI.

¿Por qué “diantre” los profesionales médicos suministrarían un producto salado, y genérico, a sus pacientes enfermos? No parecía lógico, por tanto, que los ejecutivos de la empresa estuviesen detenidos por ser los responsables de la muerte, por cuadros de sed, sufridos entre pacientes, cuando eran precisamente los facultativos quienes habían prescrito, como si fuese un fármaco, un alimento genérico; y mas encima que los elaboradores fuesen formalizados y culpabilizados por las muertes de personas, fallecidas de sed, sin que los médicos las hubiesen hidratado y compensado.

La explicación técnica de Strpljenje fue la siguiente:

Los pacientes consumieron diaria, o periódicamente, papas fritas saladas con bebidas levemente hiperosmolares, de modo que al mezclarse ambas (las bebidas con las papas), se obtenía una papilla con una smolaridad neta de aproximadamente 1.200 miliosmoles por litro (mOsm/l). Los médicos saben que sus pacientes deben consumir al día unos 600 mOsm de soluto.

Más, si la cantidad de miliosmoles entregada al día es muy superior a este valor, será el riñón el encargado de concentrar la orina y excretarla para mantener una osmolaridad de la sangre dentro del rango de 290 a 300 mOsm/litro. La capacidad máxima de concentrar la orina en los riñones es de 1200 mOsm/litro, de modo que el volumen mínimo de orina que deberá excretarse resulta de la división matemática entre 600 mOsm/día y 1200 mOsm/litro, lo que da 500 cc de orina al día, esto es, medio litro diario.

Esta pérdida mínima de volumen en la orina, contribuye obviamente a la deshidratación, debiendo la persona o el médico tratante suplir esta pérdida. Y dado que el mecanismo de la sed no es una enfermedad, ni un brote epidemiológico, no será nada extraño que los médicos diariamente aporten los requerimientos de líquido a sus pacientes cada vez, o incluso antes, que sus “clientes” lo requieran.

La concentración máxima de cloruro de sodio, NaCl, que los riñones humanos podrán excretar, será de unos 600 mOsm/litro, aproximadamente. Por ello, al consumir la mezcla de Papas Fritas Genetic con otras bebidas de alta Osmolaridad, el resultado será la ingesta de un alimento con una Osmolaridad de 1200 mOsm/litro, de modo tal que, por cada litro de esta mezcla que se consuma, serán necesarios dos litros de volumen de orina para eliminar del organismo los 1200 mOsm de NaCl ingeridos. Ello da como resultado, y esto los médicos lo saben, una pérdida corporal neta de un litro por cada litro de mezcla consumida, lo cual explica la rápida deshidratación que se produjo entre las víctimas a quienes sus propios médicos le dieron papas fritas ahora con mayor contenido de sal.

¿Por qué es necesaria una buena hidratación? La respuesta es obvia:

–para evitar un exceso de trabajo a los riñones, quienes para excretar una orina concentrada, deben cumplir con los siguientes requisitos: primero, una elevada concentración de hormona Anti-diurética (ADH), lo que permite aumentar la permeabilidad de los túbulos distales y los conductos colectores de agua, permitiendo a los segmentos tubulares reabsorber agua con avidez;

–segundo, una médula renal hiperosmótica, puesto que una elevada osmolaridad del líquido del intersticio medular renal proporciona el gradiente osmótico necesario para reabsorber el agua en presencia de altas concentraciones de ADH.

La sed, siendo un estímulo fisiológico, es una respuesta secundaria a un proceso de deshidratación que en el organismo ya ha comenzado. En efecto, los procesos de deshidratación se inician antes de que el sujeto sienta ganas de tomar agua; de modo tal que cuando aparece el mecanismo de la sed la pérdida de agua ya ha sido evidente para el cuerpo humano”.

“En resumen: el prolongado consumo de Papas Fritas Genetic, administrado por los médicos como fármaco, sumado a un mayor contenido de NaCl en las mismas, provocaron los siguientes síntomas: diarrea, una mejora en el estreñimiento, retención de líquidos, aumento de edemas, de peso y aumento de volumen plasmático, cefalea y presión arterial alta.”

Conclusiones

A la luz de los hechos analizados, frente a este brote epidemiológico de sed, detectado por el toxicólogo de GTX, Dr. Oscar Lyon, el “Perito de lo Obvio”, Strpljenje, concluyó lo siguiente:

1.- Que los médicos prescribieron Papas Fritas Genetic, un alimento común en general, como si fuese un fármaco, y precisamente lo administraron entre la población más sensible del país, con patologías de base u otras enfermedades crónicas asociadas.

2.- Que la empresa elaboradora agregó mayor cantidad de sal a sus papas fritas, con lo cual, al mezclarla junto con bebidas azucaradas, aumentó los valores de la osmolaridad de la ingesta, transformando al alimento en un producto hiperosmolar, con valores cercanos a 1200 miliosmoles por litro.

3.- Que, dado los valores hiperosmolares, muy superiores a los 290 ó 300 miliosmoles por litro para el plasma humano, por cada litro de esta mezcla de papas fritas y bebidas azucaradas que se ingiere el organismo expulsa dos litros de agua.

Así, si se continúa en forma recurrente dentro de este proceso, el resultado será una deshidratación corporal progresiva, la cual no resultaría difícil tanto de detectar como de controlar por parte de los médicos de cabecera, toda vez que tanto en pacientes ambulatorios como hospitalizados, los exámenes de rigor, establecidos en el protocolo médico y en su “lex artis”, arrojarían la aparición de estos cuadros clínicos.

4.- Que, sólo en aquellos casos donde los pacientes fueron “olvidados”, abandonados o nunca controlados, se estaría en presencia de lo que el Dr. Lyon denomina “Cuadros de Sed”. Y peor aun, en aquellos pacientes en que nunca se analizaron los cuadros de deshidratación, las muertes por “Cuadros de Sed” sólo muestran y evidencian hechos de negligencia médica, puesto que nadie bajo tratamiento puede fallecer por sed sin haber pasado primero por una prolongada etapa de deshidratación, la cual evidentemente detectaría el médico tratante. 

5.- Que, el mecanismo de la sed es secundario, esto es, aparece como respuesta a los fenómenos de deshidratación, pero de ningún modo constituye una enfermedad ni un brote epidemiológico. El hecho que en un determinado grupo etario aparezcan cuadros de deshidratación, no implica con ello que se pueda suponer que se está en presencia de brotes epidemiológicos de sed. Además, la sed es una respuesta fisiológica que se hace evidente cuando los procesos de deshidratación ya se han iniciado.
  
6.- Que, aumentar la cantidad de cloruro de sodio en un alimento genérico, destinado a una población mayoritariamente sana, no constituye un delito contra la salud pública, de modo que Papas Fritas Genetic con alto contenido de NaCl no se transforma, en sí, en un “alimento adulterado, peligroso, nocivo, ni con abierto menoscabo de sus propiedades alimenticias”, por lo que no puede formalizarse a los elaboradores del producto por el inciso 2° del Artículo 315 del Código Penal.

Del mismo modo, el hecho que los fallecidos por “Cuadros de Sed” sean de exclusiva responsabilidad de los médicos tratantes (por su falta de control de sus pacientes), tampoco los ejecutivos de la empresa pueden ser formalizados por el Artículo 317 del Código Penal de Chile. En cambio, quienes debieran ser formalizados por este último artículo son los eximios médicos y toxicólogos que administraron estas papas fritas a personas claramente enfermas.  

7.- Que, los abogados del estudio jurídico encabezados por (quien se conoce como): El Don, a cargo de la defensa de los ejecutivos de Papas Fritas Genetic, no solo desconocen de temas metabólicos y clínicos (debiendo obviamente haber contratado peritos científicos “ad hoc”) sino que además parecen no saber de leyes.

* Escritor.

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