Jul 29 2021
276 lecturas

Ciencia y Tecnolog铆a

El ciberabismo

En febrero, Janet Yellen, la secretaria del Tesoro de Estados Unidos, anunci贸 a sus hom贸logos del G-20 la decisi贸n de cancelar la previsi贸n de 芦Puerto seguro禄 que, desde 2019, amparaba a los gigantes digitales (Amazon, Google, Facebook, Apple鈥) para facturar y hacer transacciones financieras desde para铆sos fiscales. En otras palabras: evadir cantidades monumentales de impuestos.

Desde finales de la d茅cada de los 90, el car谩cter supraterritorial de la red permiti贸 a las industrias del Big Data situar libremente sus sedes fiscales en pa铆ses que los exoneraban de obligaciones frente al fisco. Al parecer, la pandemia y la consiguiente hiperdigitalizaci贸n de la vida cotidiana han llevado la situaci贸n al l铆mite. Tan s贸lo entre 2019 y 2021, su 铆ndice de concentraci贸n de capital aument贸 14 por ciento, una cantidad inimaginable.No hay ninguna descripci贸n de la foto disponible.

En los 煤ltimos dos meses, la posici贸n de Washington se radicaliz贸 a煤n m谩s: inicialmente se pensaba en un impuesto de 15 por ciento, ahora la cifra subi贸 a 20 por ciento. Y los ministros del G-20 parecen coincidir. Se trata de una medida realmente inesperada, incluso ins贸lita. Para darse una idea de los ingresos que esto representa, en Francia se calcul贸 que podr铆an ascender a 隆2 por ciento del PIB general! De alguna manera, todo esto recuerda la demanda del Foro de San Paulo y el ATTAC de los movimientos antiglobalizantes de la d茅cada de los 90 de imponer impuestos globales para compensar la transferencia sistem谩tica de capitales 鈥撀贸lo que ahora como vindicaci贸n del Departamento del Tesoro!鈥

驴Qu茅 ha llevado a los Estados de los pa铆ses centrales a adoptar un s煤bito giro de 180 grados frente al coraz贸n mismo del proceso de globalizaci贸n, es decir, las industrias del mundo cyber? 驴Despu茅s de este impuesto global, seguir谩n otros, como, por ejemplo, el olvidado Tobin Tax, concebido para regular las transacciones financieras y dificultar el paso a las inversiones rapi帽a? Por cierto, una de las propuestas centrales de Thomas Piketty para redistribuir la riqueza a escala mundial.

Acaso habr铆a que recordar la sentencia de Blanqui frente al colapso que desemboc贸 en las rebeliones (y revoluciones) de 1848: 芦No hay un term贸metro m谩s exacto de una crisis de Estado que el momento de la desesperaci贸n por hacerse de impuestos a cualquier precio禄. Las cosas son hoy, por supuesto, muy distintas, aunque algo hay de verdad en ese axioma. Tal vez no nos hemos percatado que bajo la detenci贸n de la maquinaria social y econ贸mica provocada por la pandemia se ha larvado una severa 芦crisis de Estado禄.

  1. Ya sea porque han gastado su super谩vit o han crecido sus deudas, los Estados nacionales se acercan, como lo advirti贸 Angela Merkel el mes pasado, a un 芦punto de inacci贸n禄. Son ellos quienes han asumido el reto de mantener el gasto social para sostener a sus sociedades a flote. Pero todo tiene l铆mites. El impuesto digital contiene el mensaje de que ahora le toca tambi茅n al capital poner su parte.Puede ser una imagen de de pie y al aire libre
  2. Los gigantes digitales han situado al Estado frente a un abismo: no s贸lo representan centros de acumulaci贸n a una velocidad inaudita, sino que condensan al general intellect de lo privado en todos sus 谩mbitos, es decir, de la producci贸n de un sin-sentido en el 谩mbito de lo p煤blico, que es el de lo pol铆tico. Entre la verdad fake y la pol铆tica fake la distancia es cada vez m谩s estrecha. No es improbable que en un momento el Estado considere a la red y sus agentes como hoy entiende a las carreteras, las escuelas o la salud p煤blica. Simplemente, otra parte de su 谩mbito. En Uruguay, por ejemplo, todo el mundo agradece a la presidencia de Pepe Mujica la gratuidad de un eficiente wi-fi.
  3. 驴Qu茅 parte de los 60 millones de desempleados (en el mundo central) engendrados durante la crisis de la pandemia no son m谩s bien el resultado de la digitalizaci贸n salvaje de la vida cotidiana? Lo que no queda claro en la propuesta del G-20 es el destino del 芦impuesto digital禄. Podr铆a tambi茅n ser empleado para pagar las deudas nacionales y sacar a la banca de su estado actual de inanici贸n, lo cual no aliviar铆a nada. 驴Cu谩nto tiempo se podr谩 esgrimir la amenaza de la pandemia para desmovilizar protestas (como Black Lives Matter en Estados Unidos), rebeliones (como en Chile) o insurrecciones (como en Colombia)? Por lo pronto, China, con su acostumbrada verticalidad, ya adopt贸 previsiones: el impuesto a sus gigantes digitales es de 20 por ciento y les ha prohibido actuar en los 谩mbitos del peque帽o y el mediano comercio, favorecer la privatizaci贸n de la educaci贸n y reducir los salarios de sus empleados ad absurdum.
  4. Alemania ha optado por otro camino. Crear sus propias industrias digitales bajo un 芦esp铆ritu social禄. Tienen que entregar una parte de sus ganancias a mejorar la ecolog铆a, la salud y la educaci贸n. Una extra帽a conjunci贸n entre capitalismo y anti-concentraci贸n del ingreso.

Y, sin embargo, nada de esto logra ahuyentar las malas noticias en Wall Street, que hace una semana prendi贸 los focos rojos por primera vez en los recientes cinco a帽os.

*Investigador, acad茅mico e historiador. Curs贸 la licenciatura y la maestr铆a en la Universidad de Humboldt en Berl铆n y tiene estudios de posgrado en la Facultad de Ciencias Pol铆ticas y Sociales de la Universidad Nacional Aut贸noma de M茅xico. Actualmente es acad茅mico del Departamento de Historia de la Universidad Iberoamericana. Ha sido profesor de diversos programas de posgrado en M茅xico y Estados Unidos.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario