Feb 19 2014
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Sociedad

El declive de la clase media

En la actualidad se reconoce ampliamente que la divisi√≥n entre Norte y Sur del mundo, que se conform√≥ tras la era colonial junto con la coalici√≥n de los ¬ęnuevos pa√≠ses¬Ľ contra las potencias del Norte, termin√≥ con la llegada de la globalizaci√≥n. Hoy hay partes del ¬ęTercer Mundo¬Ľ en el Norte y partes del ¬ęNorte¬Ľ en el Sur. El mundo ya no es bipolar, con dos grandes potencias que crearon la otra gran divisi√≥n,¬† Este-Oeste. Nos encontramos en un mundo multilateral, donde una pl√©tora de siglas (BRICS, G-20, TTP, etc√©tera) muestran la presencia de numerosos actores.
 
Pese a la irrelevancia actual de la división entre Este-Oeste (aunque el presidente Vlamidir Putin instrumenta una astuta estrategia para sostener a Rusia como un competidor mundial, en lugar de aceptar ser solo un actor regional), la división Norte-Sur se mantiene en el plano cultural, mientras el comercio y especialmente las finanzas, son poderosas fuerzas de integración.
 
En el √°mbito cultural, la gente del Norte sigue teniendo una visi√≥n estrictamente geoc√©ntrica del mundo y las estad√≠sticas muestran que solo una peque√Īa cantidad de productos culturales fluye desde el Sur hacia el Norte. El gran caudal se intercambia entre Estados Unidos y Europa. Asimismo, en t√©rminos pol√≠ticos, las dos mitades del Norte interact√ļan mucho m√°s que con el Sur.
 
El crecimiento de China y de Asia, como centro neur√°lgico del siglo XXI, no se refleja en absoluto en el campo de la cultura y la pol√≠tica. Los blancos conservan un sentido de comunidad, que la campa√Īa contra los inmigrantes contin√ļa reforzando.
 
Mientras mayor es la p√©rdida de importancia del Norte en el nuevo mundo multipolar, la reacci√≥n es refugiarse en el populismo, en partidos xen√≥fobos y nacionalistas, que sue√Īan con volver a los viejos tiempos. Ello explica la aparici√≥n de nuevos movimientos pol√≠ticos como el Tea Party en Estados Unidos y agrupaciones similares que jugar√°n un gran papel en las pr√≥ximas elecciones europeas.
 
En el intercambio pol√≠tico y cultural el centro del Norte sigue siendo Estados Unidos. Sus ciudadanos no est√°n muy interesados en Europa, considerada un mundo diferente, que intenta proteger el bienestar y donde hay un tinte de socialismo (Rush Limbaugh de Fox News ha acusado al papa Francisco de ¬ęinculcar el marxismo puro¬Ľ). Al contrario, Europa mira con atenci√≥n a Estados Unidos.
 
Por lo tanto, en esta era de la globalizaci√≥n neoliberal, lo que ocurre en Estados Unidos todav√≠a tiene muchas posibilidades de reverberar en Europa. Ning√ļn ejemplo es m√°s contundente que el sector financiero.
 
Los bancos europeos est√°n comport√°ndose cada vez m√°s como los bancos estadounidenses y para ellos Wall Street es el punto de¬† referencia en conducta y estilo. Seg√ļn la Asociaci√≥n Bancaria Europea, en 2013 cerca de 2.000 banqueros de este continente ganaron m√°s de un mill√≥n de euros (1.186 solo en Gran Breta√Īa).¬†
 
También en la industria se observa una brecha creciente entre lo que gana un jefe y sus dependientes.
 
Esta tendencia, que nació en Estados Unidos y luego se expandió hacia Europa, no muestra en absoluto signos de desaceleración. Por esta razón tenemos que considerar a Estados Unidos como el modelo.
 
A fines de enero, el banco JPMorgan Chase anunci√≥ que en 2013 hab√≠a aumentado en 74 por ciento la remuneraci√≥n de su presidente, Jamie Dimon, totalizando la¬† pasmosa cifra de 20 millones de d√≥lares. Esto por un a√Īo en que el banco pag√≥ 20.000 millones de d√≥lares de multa y escap√≥ por poco a una acusaci√≥n de culpabilidad penal.eeuu american dream is over
 
Unos días después, Francisco González, presidente del Banco de Bilbao y Vizcaya (BBVA), imitó a Dimon de forma modesta, al anunciar que su remuneración de 2013 había sido de siete millones de dólares. El salario combinado de Dimon y González es equivalente al ingreso anual promedio de 2.250 personas jóvenes de ambas regiones.
 
Recientemente, el New York Times public√≥ un reportaje con el t√≠tulo ¬ęLos vendedores preguntan: ¬ŅD√≥nde van los adolescentes?¬Ľ, en el que anunciaba que las¬† compras de ropa de los adolescentes estadounidenses bajar√≠an en 6,4 por ciento entre el tercero y el cuarto trimestre.
 
La tasa de desempleo de los estadounidenses de 16 a 19 a√Īos es de 20,2 por ciento, muy superior al √≠ndice nacional de 6,7 por ciento. Empero, esto ser√≠a un sue√Īo en Europa, donde el desempleo juvenil es mucho mayor.
 
En estudio constat√≥ que en Italia la mayor√≠a de los solteros mayores de 35 a√Īos siguen viviendo con sus padres. Y otros datos muestran que las tiendas de la clase media baja se encuentran en crisis, mientras que las tiendas para ricos est√°n en pleno auge.
 
Como es evidente, la desigualdad social est√° aumentando. Las estad√≠sticas demuestran que casi todo el crecimiento en los √ļltimos a√Īos ha ido a la cima de la pir√°mide, formada por uno por ciento de la poblaci√≥n.¬†
 
La clase media, resultante de una lucha centenaria por la justicia social y la redistribución de los ingresos, está desapareciendo rápidamente. 
 
Seg√ļn un estudio realizado por la London School of Economics, dentro de 16 a√Īos habremos retrocedido al grado de desigualdad social de los tiempos de la reina Victoria (1837-1901).
 
Todo esto, en un contexto de indiferencia generalizada de las elites políticas, enfrascadas en un combate autorreferencial sobre cuestiones del día a día.
 
La √ļnica voz que denuncia el actual proceso es el nuevo papa. En lugar de ser simplemente el guardi√°n de la teolog√≠a y de la doctrina, est√° hablando en nombre de las multitudes marginadas.¬†
 
La capacidad de ir más allá de la dimensión cotidiana parece lamentablemente ausente, especialmente en el Norte. En 2000, los jefes de Estado de todo el mundo se comprometieron a cumplir diversas metas sociales, los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, que están lejos de ser alcanzados.
 
No hablemos sobre los problemas del cambio climático, el desarme nuclear, la eliminación de los paraísos fiscales, la incorporación de la perspectiva de las mujeres y tantas otras cuestiones que tuvieron su momento y ahora han pasado al olvido.
 
Pero el papa Francisco es coherente y perseverante. Si el sistema no lo metaboliza, es posible que contin√ļe agitando la vida de las elites pol√≠ticas anestesiadas del Norte.(FIN/COPYRIGHT IPS)

*Fundador y presidente emérito de la agencia informativa Inter Press Service y publisher de Other News.

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