Feb 20 2012
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Pol铆tica

El eje Wojtyla-Ratzinger y Calder贸n

Cuando en marzo de 2005 el papa Karol Wojtyla agonizaba en Roma, hac铆a ya a帽os que hab铆a dejado de gobernar a la Iglesia cat贸lica. El dilema del c贸nclave de cardenales que deber铆a designar a su sucesor era si elegir铆an a un pont铆fice que retomara el Concilio Vaticano II o uno que prolongara la contrarreforma cat贸lica. La inc贸gnita estribaba en qui茅n predominar铆a: 驴Juan XXIII o Juan Pablo II? 驴Una nueva transici贸n o el continuismo?

El designado fue Joseph Ratzinger, quien de noviembre de 1981 al momento de su nombramiento como nuevo pont铆fice se hab铆a desempe帽ado como prefecto de la Congregaci贸n para la Doctrina de la Fe. Te贸logo de profesi贸n, durante el pontificado restaurador de Juan Pablo II ese teut贸n nacido en Baviera se hab铆a convertido en su verdadero alter ego, liderando desde el edificio de la antigua Inquisici贸n, cual fiel cruzado, todas las guerras de Wojtyla contra los obispos, sacerdotes, religiosas y te贸logos contestatarios que osaron poner en duda su magisterio, incluidos los juicios sumar铆simos propios del ex Santo Oficio contra reputados te贸logos de la talla de Hans K眉ng, Edward Schillebeeckx y Leonardo Boff, as铆 como el acoso permanente a obispos prof茅ticos como Sergio M茅ndez Arceo, 脫scar Arnulfo Romero, Le贸nidas Proa帽o, Pedro Casald谩liga y Samuel Ruiz.

Duro, ortodoxo y 鈥渕ordedor鈥 鈥揺l diario brit谩nico Daily Mirror recibi贸 su designaci贸n con una foto en portada coronada por un encabezado que rezaba: 鈥淒e rottweiler de Dios a Benedicto XVI鈥, mientras The Sun, el tabloide m谩s popular del Reino Unido, titul贸 鈥淒e las juventudes de Hitler a papa Ratzi鈥, exhibiendo una foto de Ratzinger adolescente con el uniforme hitleriano鈥, el nuevo Papa hab铆a sido visto como forjador y continuador de la Iglesia de neocristiandad wojtyliana 鈥撯渄e reconquista en el sentido medieval, de contrarreforma y de antimodernismo鈥 la hab铆a caracterizado Hans K眉ng a帽os antes, cuando acus贸 al Vaticano de ser 鈥渆l 煤ltimo Estado totalitario de Europa鈥濃, que reafirm贸 como esenciales los valores del patriarcado y la represi贸n sexual en la Iglesia (haci茅ndose de la vista gorda en los escandalosos casos de abusos sexuales contra menores perpetrados por obispos y sacerdotes), as铆 como de la supeditaci贸n de la ciencia a la religi贸n.

En un mundo capitalista depredador y globalizado, consumista y secularizado, y en el marco de una nueva guerra imperial por territorios y recursos geoestrat茅gicos, la Iglesia cat贸lica se hab铆a inclinado ante el dios mercado y se hac铆a cada vez m谩s romanoc茅ntrica. Junto con el desaparecido Wojtyla, Ratzinger emerg铆a como el hombre que 鈥渘ormaliz贸鈥 a la Iglesia con un 鈥渆stilo estalinista鈥: sacando del paso a los inc贸modos. Como brazo de hierro de Juan Pablo II, ayud贸 a convertir a la Iglesia en un feudo. Para decirlo con las palabras que utiliz贸 Leonardo Boff hace unos a帽os, cuando se帽al贸 que el pontificado de Wojtyla era la 煤ltima expresi贸n de un tipo de Iglesia que naci贸 en 1077 con Gregorio VII, el antiguo pont铆fice y su guardi谩n de la ortodoxia forjaron 鈥渦na Iglesia feudal controlada y dominada desde Roma鈥; clericalizaron la Iglesia a partir de una visi贸n imperial, dando pie a 鈥渓a dictadura del clero sobre toda la comunidad cristiana鈥.

La nueva religi贸n, el integrismo neoliberal 鈥撯渆l imperialismo del mercado total鈥 lo llam贸 Franz Hinkelammert鈥, impuso una ideolog铆a global que lleg贸 acompa帽ada de un credo pol铆ticamente desactivador, que estimul贸 la pasividad y el conformismo. Wojtyla y Ratzinger contribuyeron a fomentar la amnesia hist贸rica impuesta por el modelo de dominaci贸n imperial estadunidense, con la represi贸n a la Iglesia popular en Am茅rica Latina y sus te贸logos de la liberaci贸n, y con sus llamados a la resignaci贸n ante el poder de los due帽os del dinero. Al despuntar el siglo XXI y el pontificado de Ratzinger, el resultado es un mundo sin reglas (o desregulado), donde se ha instalado un neodarwinismo social, una lucha de todos contra todos. Un mundo medievalizado sumamente violento, signo que no escapa al M茅xico ca贸ticamente sangriento de nuestros d铆as, cuando fenece el sexenio de Felipe Calder贸n.

Wojtyla y Ratzinger respondieron a una de las m谩s cl谩sicas amenazas de falsificaci贸n del fen贸meno religioso: la tentaci贸n de dominar a Dios y de mantenerlo 鈥渁tado y bien atado鈥, seg煤n la cl谩sica expresi贸n de la Espa帽a franquista. La del cardenal Ratzinger fue la obsesi贸n por una forma de ortodoxia que quiere tener la verdad amurallada, incontaminada. Lo que seg煤n el jesuita espa帽ol Jos茅 Ignacio Gonz谩lez Faus corresponde a ese tipo de patolog铆a que la Escuela de Francfort denomina 鈥渓a personalidad autoritaria鈥 y que Max Horkheimer describ铆a como 鈥渦na entrega mec谩nica a los valores convencionales; sumisi贸n ciega a la autoridad, junto a un odio ciego a todos los oponentes y marginados; pensamiento r铆gido y estereotipado鈥.

En ese contexto, a partir de la matriz ideol贸gica de Ratzinger, se puede conjeturar que su visita a M茅xico en marzo 鈥揹ado que a nivel temporal y espacial la misma se verificar谩 al filo del arranque de las campa帽as electorales por la Presidencia de la Rep煤blica y se circunscribir谩 a Guanajuato, tierra de raigambre cristera y gobernada los 煤ltimos dos decenios por el conservador Partido Acci贸n Nacional鈥 fue minuciosamente calculada para apoyar al PAN y avalar el sue帽o cristero de Felipe Calder贸n.

La visita forma parte de la ofensiva de la ultraderecha y la jerarqu铆a cat贸lica local en la perspectiva de construcci贸n de un Estado confesional en M茅xico, que se incuba en la contrarreforma al art铆culo 24 constitucional a estudio en el Senado 鈥搎ue incluye la educaci贸n religiosa en las escuelas p煤blicas, la posesi贸n y administraci贸n de medios electr贸nicos por las asociaciones religiosas y la abierta participaci贸n pol铆tica y electoral de los ministros de culto, de manera colectiva y fuera de los templos sin necesidad de pedir permiso a la autoridad鈥 y se nutre del mesianismo de fin de sexenio que aqueja al 鈥減residente cat贸lico鈥 Calder贸n.

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