Jul 7 2016
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Opinión

El enfoque internacional se disipa y reaparece el nacional

Una se√Īal de los tiempos actuales es que Alemania organiza una revuelta contra el presidente de la Comisi√≥n Europea, Jean-Claude Juncker, a quien la canciller (jefa de gobierno) alemana Angela Merkel impuso en 2014, tras una fuerte confrontaci√≥n con David Cameron, entonces poderoso primer ministro brit√°nico.

Adem√°s, el grupo de Visegr√°d, formado por Polonia, Hungr√≠a, Eslovaquia y Rep√ļblica Checa, que resurgi√≥ de las cenizas para oponerse a Bruselas, sede de la Comisi√≥n Europea, solicit√≥ que este √≥rgano volviera a quedar bajo la autoridad de los estados miembros de la Uni√≥n Europea (UE).

Cuando Merkel organiz√≥ una reuni√≥n de los seis pa√≠ses fundadores de la UE en Berl√≠n, invit√≥ a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, pero no a Juncker. Y fue el ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Sch√§uble, quien lanz√≥ la propuesta: ‚Äúes hora de que Bruselas vuelva a estar bajo el control de los estados‚ÄĚ.

Es curioso que el debate sobre el brexit ignore completamente la paulatina iniciativa de terminar con el car√°cter supranacional de la UE. Lo que est√° en proceso es, de hecho, algo de extrema importancia: el fin del internacionalismo y el regreso al √°mbito de lo nacional, uno de los frutos de la globalizaci√≥n‚Ķ y Jap√≥n, China y Rusia est√°n en la c√ļspide del nacionalismo.

La globalizaci√≥n no es un concepto neutral. La globalizaci√≥n que se impuso tras la ca√≠da del Mundo de Berl√≠n (1989) fue una gb thatcher y reagancamisa de fuerza tan fuerte como las ideolog√≠as acusadas de propiciar la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y los 50 a√Īos de Guerra Fr√≠a.

Esa globalizaci√≥n present√≥ al mercado como la √ļnica base de la sociedad, con la eliminaci√≥n de las barreras nacionales para la libre circulaci√≥n de capitales y el comercio, y rechaz√≥ por obsoletos los valores de justicia social, instituciones sociales (como el bienestar), y el Estado pas√≥ a verse como un impedimento y un problema, y no como una soluci√≥n.

Los nuevos valores fueron, por ejemplo, el √©xito individual por encima de los valores comunitarios. Ronald Reagan y Margaret Thatcher cambiaron el rumbo del mundo. La primera ministra brit√°nica (1979-1990) dijo: ‚Äúno existe la sociedad, solo hay individuos‚ÄĚ. Por su parte, el presidente estadounidense (1981-1989) originalmente quer√≠a eliminar el Ministerio de Educaci√≥n.

Ahora, los periodistas descubren que el brexit y (el precandidato republicano estadounidense) Donald Trump son el resultado de la revuelta de las v√≠ctimas de esa globalizaci√≥n. Es importante se√Īalar que estas suelen inclinarse hacia la derecha, salvo pocas excepciones como Podemos, en Espa√Īa, o el (precandidato dem√≥crata) Bernie Sanders, en Estados Unidos.

Sanders denuncia que ‚Äúen los √ļltimos 15 a√Īos, casi 60.000 f√°bricas y m√°s de 4,8 millones de puestos de trabajo obrero bien remunerados desaparecieron por los desastrosos acuerdos comerciales que alentaron a las corporaciones a desplazarse a pa√≠ses con bajos salarios‚ÄĚ. Incluso arremeti√≥ contra un tab√ļ que no discuten ni las √©lites ni los principales economistas: el libre comercio es un motor del crecimiento y las estad√≠sticas lo comprueban.eeuu Bernie-Sanders

El problema, prosigue Sanders, ‚Äúes que el trabajador promedio gana 726 d√≥lares menos que en 1973, y la trabajadora promedio 1.154 d√≥lares menos que en 2007. Y casi 47 millones de estadounidenses son pobres. Mientras, la d√©cima parte del uno por ciento de los estadounidenses m√°s ricos gana tanto como 90 por ciento de los m√°s pobres. Las 62 personas m√°s ricas del planeta concentran tanta riqueza como la mitad m√°s pobre de la poblaci√≥n, unos 3.600 millones de personas‚ÄĚ.

Sanders nos plantea un dilema: ‚Äúel cambio provendr√° de la demagogia, del fanatismo y de sentimientos contra los inmigrantes, la xenofobia y el populismo, a menos que el nuevo presidente estadounidense apoye de forma contundente la cooperaci√≥n internacional, que acerca a los pueblos del mundo, reduce el hipernacionalismo y disminuye las posibilidades de guerra y, por encima de todo, que proteger√° a las y los trabajadores, y no solo a la √©lite‚ÄĚ.

El problema no es que la globalizaci√≥n fomente el crecimiento, sino que el Estado dej√≥ un mercado sin regulaci√≥n y sin redistribuci√≥n. ¬ŅPor qu√© votar√≠an por la sabidur√≠a convencional del sistema quienes quedaron al margen, cuando son las v√≠ctimas?

El motor del crecimiento fue la codicia. El temor que evoca Sanders est√° bien instalado en Europa. Las migraciones lo alimentan, en medio de temores de diversa √≠ndole, desde el terrorismo hasta el cambio clim√°tico, y desde la mala alimentaci√≥n hasta el deterioro de los servicios sociales. Es f√°cil avanzar con miedo y resentimiento, y Europa lo sabe bien, ocurri√≥ en los a√Īos de la d√©cada de 1930, y Hitler dej√≥ un continente destruido.

Una serie de referendos precipitan ahora la desaparición de la democracia. En la consulta popular por el brexit votó 70 por ciento de las personas habilitadas, es decir que 36 por ciento representó a la mayoría, uno de cada tres ciudadanos.

Seg√ļn el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, hay 32 referendos convocados en 18 pa√≠ses de la UE y hay 47 partidos pol√≠ticos que comparten visiones antieuropeas. En uno de cada tres de los 28 miembros del bloque, esas agrupaciones integran las coaliciones de gobierno y su posible salida es una presi√≥n que ha obligado a los partidos tradicionales a adoptar algunas de sus posiciones.europa rompecbezas1

Las consultas populares se asemejan a un veto. La UE deber√° afrontar un duro desaf√≠o con ese proceso de ‚Äúvetocracia‚ÄĚ, cuya v√≠ctima tambi√©n ser√° la idea de internacionalismo.

La idea detrás del internacionalismo, y más exactamente del derecho internacional, se basa en la aceptación del principio y de los valores bajo los cuales la ciudadanía se siente parte de una comunidad y participa. Es sobre esa base que las entidades nacionales accedieron a ceder parte de su soberanía. Sienten que se expande el consenso nacional sobre los tratados y los acuerdos, que proyectan sus visiones e intereses en un mundo de cooperación internacional.

El derecho internacional y la cooperación fueron las nuevas ideas que emergieron de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. La Organización de las Naciones Unidas fue el instrumento sin precedentes para lograr la cooperación y la paz duradera. Poco después, apareció la idea de la UE, como entidad supranacional, y no solo como una organización intergubernamental, como es la ONU.

Fue al amparo de foro mundial que pudieron ponerse bajo cierto control los peligros de la Guerra Fría y que se dirigió el proceso de descolonización. La ONU fue el marco para las relaciones Norte-Sur, e hizo del desarrollo, su filosofía, compartiendo el derecho internacional como instrumento para el diálogo, y la justicia social, la participación y la democracia, sobre la base del diálogo y de la cooperación, para convertir a la paz duradera y al desarrollo humano en los nuevos logros de la humanidad.

Todo anduvo bien hasta 1981, en la Cumbre de Canc√ļn, cuando Reagan y Thatcher reflotaron la idea de que la democracia universal era una injusta ilusi√≥n. El entonces presidente estadounidense pregunt√≥ a los otros jefes de Estado reunidos para debatir c√≥mo promover la cooperaci√≥n, por qu√© su pa√≠s deb√≠a tener los mismos derechos que San Marino; y propuso regresar a una pol√≠tica en la cual los pa√≠ses pudieran defender sus intereses sin estar atados por acuerdos y principios generales.

Desde entonces, la ONU perdió su primacía. Las grandes potencias retiraron el comercio, uno de los dos motores de la globalización; el otro, las finanzas, nunca estuvo en Nueva York, sino en Washington. El foro mundial se quedó solo con las cuestiones sociales, cada vez más irrelevantes. Y cuando el secretario general Boutros Boutros Ghali (1992-1996) trató de recuperar algo de poder para la secretaría, Estados Unidos vetó su reelección.

onu boutros ghaliEl mismo mecanismo que ahora ocurre con Juncker, Boutros Ghali se convirti√≥ en el chivo expiatorio del entonces presidente estadounidense Bill Clinton (1993-2001), en plena campa√Īa electoral. La ONU organiz√≥ la invasi√≥n a Somalia para instalar la paz y llevar alimentos a pedido de Estados Unidos, bajo su conducci√≥n y su control.

Pero la invasi√≥n fracas√≥, con soldados estadounidenses muertos y arrastrados por las calles por una multitud negra. De inmediato, se responsabiliz√≥ a Boutros Ghali, y Estados Unidos qued√≥ como la v√≠ctima de la ONU. Ahora Juncker aparece como el responsable del brexit, se√Īalado por Alemania, cuya pol√≠tica fiscal y su imposici√≥n de medidas de austeridad desencant√≥ a muchas de las personas que ahora eligieron irse de Europa.

El mundo postideolog√≠as, que acompa√Ī√≥ a la globalizaci√≥n, transform√≥ a los partidos pol√≠ticos en m√°quinas de opini√≥n p√ļblica, dirigidos para resolver problemas administrativos.

La ciudadanía deserta de instituciones sin visión, donde los dirigentes políticos parecen más interesados en perpetuarse en el cargo, y las herramientas de mercadeo y las encuestas sustituyeron al diálogo entre los ciudadanos. Los valores desaparecieron del debate político. Los asuntos globales convirtieron a los parlamentos en asambleas cada vez más irrelevantes.

No hubo respuesta global en materia de finanzas, con cuatro billones de dólares en paraísos fiscales, sin un órgano mundial de regulación y moviendo 40 veces más dinero que la economía real de producción y servicios. Una respuesta excepcional fue la que se dio al cambio climático, una verdadera amenaza para la supervivencia de la humanidad, pero claramente insuficiente.crisis bursatil

Los partidos tradicionales han tratado de frenar su declive adoptando las banderas de los nuevos partidos. El mejor ejemplo es Austria, donde las dos agrupaciones tradicionales cambiaron sus posiciones en materia de inmigraci√≥n con el argumento de que no le dejar√≠an esa consigna al populismo. El resultado fue la legitimaci√≥n de la xenofobia. La extrema derecha perdi√≥ en el √ļltimo referendo por 36.000 votos, y puede ser que en la nueva consulta popular para las presidenciales, que se volvi√≥ a convocar por irregularidades, obtenga su victoria.

Debe quedar claro que en todos estos a√Īos se llev√≥ adelante un juego irresponsable. Cuando las cosas sal√≠an mal, era culpa de la UE, cuando sal√≠an bien, era gracias a las pol√≠ticas nacionales.

Pero como cualquier persona informada sabe, es el Consejo Europeo, donde están representados los estados miembro, el que toma las decisiones sobre estrategias y políticas. La Comisión Europea es básicamente el ejecutivo; solo el Banco Central Europeo, con gran pesar de Alemania, y el Tribunal de Justicia de la UE, de la que Cameron había anunciado que su país quería retirarse aun antes del brexit, tienen cierto poder supranacional. Todos los esfuerzos de los países se concentraron en recuperar la mayor soberanía posible. Y ahora estamos obligados a escribir una defensa de Juncker; si se va será por las razones equivocadas.

De todos modos, después de él, aparecerá otro hombre débil como ya pasó. En la ONU, la principal candidata para ocupar la secretaría general es Irina Bokova, la directora general saliente de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), mucho menos impresionante que las otras mujeres en carrera.

Entonces, para ver el momento en el que estamos con el deterioro del internacionalismo, ¬ŅEstados Unidos se comprometer√≠a a financiar 25 por ciento del presupuesto regular de la ONU, como hizo al momento de su creaci√≥n? ¬ŅSe aprobar√≠a la Declaraci√≥n Universal de los Derechos Humanos?

Y finalmente, ¬Ņser√≠a posible suscribir el Tratado de Roma, de 1947, cuando se aprob√≥ de forma un√°nime la visi√≥n de una Europa unida? Los gobiernos tendr√≠an dificultades para responder, imaginemos los pueblos.

 

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