Ene 1 2014
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Opinión

El espejismo del TLCAN

En v√≠speras de que se cumplan 20 a√Īos de la firma del Tratado de Libre Comercio de Am√©rica del Norte (TLCAN), el embajador de M√©xico en Estados Unidos, Eduardo Medina Mora, anticip√≥ que el gobierno de nuestro pa√≠s, junto con los de Washington y Ottawa, buscar√° avanzar en una nueva visi√≥n estrat√©gica de ese instrumento comercial durante la cumbre de l√≠deres a realizarse en febrero pr√≥ximo.

Por su parte, el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Gerardo Gutiérrez Candiani, dijo que en la coyuntura actual es oportuno replantear y relanzar el TLCAN, el cual ha entrado a una fase de relativo estancamiento.

La insistencia de las autoridades y de la iniciativa privada en la necesidad de reformular el TLCAN obliga a recordar el car√°cter inequitativo y contrario a los intereses de la naci√≥n que tuvo desde sus or√≠genes ese convenio, el cual constituy√≥ en su momento un espejismo de impulso para nuestro pa√≠s. Por el contrario, a lo largo de estas dos d√©cadas ese acuerdo comercial tripartito ha tenido grav√≠simas consecuencias en M√©xico para los sectores mayoritarios, ha causado un profundo da√Īo en diversos ramos de la econom√≠a nacional ‚Äďcomo el sector agr√≠cola y el industrial‚Äď y ha debilitado el mercado y la econom√≠a internos, a consecuencia de los t√©rminos inequitativos en que fue suscrito ‚Äďel sometimiento de nuestro pa√≠s a un proceso integracionista profundamente desigual‚Äď as√≠ como por el cumplimiento irregular de ese instrumento del gobierno de Washington, el cual ha mantenido los subsidios a su sector agr√≠cola y ha tolerado e impulsado pr√°cticas comerciales desleales.

En t√©rminos macroecon√≥micos las cifras son contundentes. Al momento de la firma del TLCAN, la balanza comercial de M√©xico con el exterior registraba un super√°vit de m√°s de 500 millones de d√≥lares; ese mismo balance acusaba un d√©ficit de m√°s de 2 mil millones de d√≥lares al primer semestre de este a√Īo. En estos 20 a√Īos, las importaciones de granos y oleaginosas pasaron de 8.8 millones de toneladas en 1993 a 29.26 millones en 2012, lo que ha destruido una parte significativa de la infraestructura productiva, ha multiplicado el desempleo agr√≠cola y ha profundizado el abandono de los entornos rurales.

En lo social, la promesa de que el TLCAN acelerar√≠a el ingreso de M√©xico al primer mundo se ve desmentida por datos como los recientemente publicados en un reporte del Banco Mundial, seg√ļn el cual la proporci√≥n de mexicanos en pobreza respecto del total de la poblaci√≥n es ahora tan alta como hace dos d√©cadas: 52 habitantes de cada 100.

En una circunstancia como la actual, y habida cuenta de la correlación de fuerzas políticas y la ideología del grupo en el poder, es previsible que el anunciado relanzamiento del TLCAN, en caso de concretarse, derivaría en un apuntalamiento de los vicios y del potencial nocivo de ese instrumento. Es de suponer, por ejemplo, que se incorpore a él la apertura del sector energético de nuestro país, derivada de la reforma constitucional recientemente aprobada y promulgada.

Con todo, es pertinente y necesario insistir en que la superaci√≥n de los rezagos sociales y econ√≥micos del pa√≠s requiere de este gobierno una reformulaci√≥n profunda de ese instrumento, que corrija las enormes deficiencias estructurales del mismo: la dependencia econ√≥mica de M√©xico respecto a la naci√≥n vecina; el abandono de los entornos agr√≠colas, con la correspondiente p√©rdida sostenida de soberan√≠a alimentaria, la destrucci√≥n de tejidos sociales comunitarios y la dolorosa emigraci√≥n del agro; el desmantelamiento de la industria nacional, acompa√Īado de contenciones salariales injustificables, y el abaratamiento de la mano de obra nacional con el fin de beneficiar a los capitales trasnacionales.

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