May 14 2018
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Opini贸nPol铆tica

El Fondo no cambia, cambi贸 la Argentina

El martes 8 de mayo el ministro de Finanzas Nicol谩s Dujovne plante贸 que el gobierno del presidente Mauricio Macri apelar铆a al Fondo Monetario Internacional para conseguir financiamiento. Al referirse al organismo plante贸 que era 鈥渦n Fondo Monetario Internacional muy distinto al de hace 20 a帽os鈥.

Si bien el ministro no explic贸 por qu茅 este Fondo ser铆a diferente al de 20 a帽os atr谩s ni por qu茅 eligi贸 la fecha de 1998 como referencia, vale preguntarse si ante una posible asistencia del FMI lo que ha cambiado no es el Fondo sino la sociedad argentina y la respuesta que se puede generar ante su nuevo desembarco.

En realidad, cuando se piensa en las pol铆ticas del FMI y los diversos organismos financieros internacionales uno deber铆a remontarse a煤n diez a帽os m谩s atr谩s de 1998, al momento en que se plante贸 el famoso 鈥渃onsenso de Washington鈥 y sus recomendaciones para Am茅rica Latina. En aquella 茅poca, un grupo importante de economistas 鈥搈uchos de ellos conocidos como 鈥渓os Chicago Boys鈥- lograron imponer la idea generalizada de que todo lo p煤blico era 鈥渋neficiente鈥, que el Estado es intr铆nsecamente perverso, que era necesario achicarlo, que la 煤nica manera de que las empresas de servicios p煤blicos funcionaran era privatiz谩ndolas, que as铆 se reducir铆an gastos y se eliminar铆a la corrupci贸n; que deb铆a bajarse el gasto p煤blico, abrir los mercados, incrementar la producci贸n de art铆culos destinados a la exportaci贸n, flexibilizar y 鈥渕odernizar鈥 los mercados laborales, quebrar el poder de los sindicatos -supuestamente interesados solamente en enriquecer a sus c煤pulas- y reducir los gastos sociales, entre tantos otros postulados.

Estas pol铆ticas, en l铆neas generales, fueron las que se implementaron en la d茅cada de los noventa del siglo pasado en la Argentina, M茅xico y Per煤, pa铆ses tomados como 鈥渕odelos鈥 de las reformas neoliberales, y cuyos resultados fueron desastrosos.

Carlos Menem asumi贸 la presidencia argentina en 1989 despu茅s de una crisis hiperinflacionaria que disciplin贸 a la sociedad para que se aceptara el plan de convertibilidad de 鈥渦n peso-un d贸lar鈥. Hubo varios factores que le permitieron a Menem y a su superministro de econom铆a Domingo Cavallo implementar su pol铆tica de ajuste durante varios a帽os. La Argentina reci茅n hab铆a dejado atr谩s la dictadura y los militares todav铆a representaban una amenaza latente. Ra煤l Alfons铆n sufri贸 algunos levantamientos durante su presidencia y el 煤ltimo de ellos sucedi贸 en 1990 durante el gobierno de Menem.

El temor a un retorno de los militares era real y la consolidaci贸n de la democracia era apenas como una vaga aspiraci贸n. El menemismo promet铆a un futuro auspicioso sobre la base de un relato m谩gico-religioso consistente en predicar que las reformas neoliberales derramar铆an riqueza sobre toda la sociedad. Ese relato mesi谩nico tranquiliz贸 porque proporcion贸 una explicaci贸n coherente de la realidad, aunque tuviera una connotaci贸n religiosa y dogm谩tica. La concepci贸n neoliberal simplificadora part铆a de una ruptura con el populismo y el estatismo para lograr el bienestar prometido y arribar a un imaginario 鈥淧rimer Mundo鈥. Como los mitos tienen un car谩cter ritual y simb贸lico para que la sociedad crea en ellos es necesaria su repetici贸n ritual, la f谩cil asociaci贸n de ideas que inculca un sentido de rectitud, as铆 como de inevitabilidad (las reformas eran 鈥渋nevitables鈥). Y si la d茅cada del ochenta fue definida como la d茅cada 鈥減erdida鈥, la posterior fue la d茅cada del 鈥渕ito neoliberal鈥.

Durante la d茅cada de los noventa se construy贸 un mito basado en un hecho real: la estabilidad monetaria lograda luego de detener procesos hiperinflacionarios. El 鈥渦no a uno鈥 domestic贸 a una parte importante de la sociedad durante un tiempo mientras 鈥損ara poder financiar esa ecuaci贸n- se privatizaron 谩reas estrat茅gicas, se desarticul贸 al movimiento obrero y se desarroll贸 un fuerte discurso 鈥渁ntipol铆tica鈥 en los medios de comunicaci贸n que intent贸 alejar a una generaci贸n de la participaci贸n ciudadana.

Hoy sabemos que la riqueza no 鈥渄erram贸鈥 como promet铆an y que hubo que recurrir al FMI y cumplir sus exigencias para sostener la ecuaci贸n 鈥渦n d贸lar-un peso鈥 y que su pol铆tica de ajuste provoc贸 altos niveles de desocupaci贸n y culmin贸 en la implementaci贸n del tristemente llamado 鈥渃orralito鈥 bancario que degener贸 en el 鈥渃orral贸n: la imposibilidad de los ahorristas de a pie de retirar de los bancos sus ahorros en d贸lares. Esa experiencia concluy贸 con la revuelta del 19 y 20 de diciembre de 2001 que le abri贸 las puertas al kirchnerismo, los gobiernos de N茅stor Kirchner y Cristina Fern谩ndez.

En 2018 nuevamente un gobierno intenta traer al Fondo Monetario Internacional pero ahora necesita decir que este es un 鈥渘uevo鈥 Fondo y 鈥渄istinto鈥 del anterior porque las experiencias anteriores culminaron en la catastr贸fica salida del presidente Fernando de la R煤a, muertos en las calles y un pa铆s virtualmente destruido.

Sin embargo, la sociedad argentina de hoy no es la misma que hace veinte o treinta a帽os. Las Fuerzas Armadas est谩n muy lejos de tener el poder de anta帽o, muchos militares purgan largas condenas de prisi贸n y la lucha por los derechos humanos ha sido legitimada como bien lo comprob贸 este gobierno en 2017 cuando intent贸 liberar militares con el 鈥2脳1鈥. No pudo.

El kirchnerismo tambi茅n repolitiz贸 a amplios sectores de la sociedad como se pudo apreciar con la organizaci贸n de numerosos j贸venes en las m煤ltiples agrupaciones que apoyaron el gobierno de Cristina Fern谩ndez despu茅s de la muerte de N茅stor Kirchner. Estos movimientos surgieron en apoyo al gobierno, algo poco usual en la pol铆tica porque -por lo general- los j贸venes se incorporan a la pol铆tica en un contexto de oposici贸n a un gobierno. Un eje central que contribuy贸 a su crecimiento fue la proyecci贸n de un futuro mejor, promisorio, y el de formar parte de este proceso contrapuesto a la sensaci贸n de a帽os anteriores de que todo iba a ser peor.

M谩s all谩 de cierta demonizaci贸n medi谩tica por el rol de algunos dirigentes en funciones dentro del aparato estatal durante la gesti贸n kirchnerista, la mayor铆a de estos movimientos se construy贸 desde las bases disfrutando de nuevos derechos en la vida cotidiana: desde la apertura de nuevas universidades p煤blicas hasta el matrimonio igualitario, pasando por el f煤tbol gratuito en televisi贸n.

Justamente, la gran pregunta que por ahora no tiene respuesta es c贸mo responder谩 ante un ajuste una generaci贸n que se politiz贸 durante los a帽os de expansi贸n del kirchnerismo apoyando pol铆ticas de crecimiento. Muchos de estos j贸venes apenas recuerdan el 19 y 20 de diciembre de 2001 y tienen en la retina la imagen de N茅stor Kirchner cancelando la deuda con el Fondo y los discursos de Cristina Fern谩ndez criticando duramente al FMI.

Por otra parte, vale la pena recordar lo sucedido en diciembre de 2015 cuando Cristina Fern谩ndez dej贸 la presidencia. Un d铆a antes de abandonar el poder convoc贸 a una multitud para despedirse despu茅s de doce a帽os de kirchnerismo, casi como si estuviera festejando la victoria de su movimiento y no una derrota. En ese momento en esta misma columna dec铆amos que el kirchnerismo hab铆a sufrido una derrota electoral pero que no hab铆a sido derrotado en el sentido hist贸rico del t茅rmino, como en 1955 y l976. El pa铆s en 2015 no estaba en llamas, sus l铆deres no estaban presos ni tampoco hab铆an sido forzados al exilio, aunque s铆 demonizados por un aparato de comunicaci贸n exitoso que insist铆a en que recib铆a 鈥渦na pesada herencia鈥 y un pa铆s destruido.

Si bien durante dos a帽os el macrismo insisti贸 en la 鈥減esada herencia鈥, su discurso tuvo como epicentro mantener 鈥渓o bueno鈥 que se hab铆a hecho y las posibilidades de vivir mejor. Ahora, cuando est谩 a la vista la especulaci贸n financiera -tan ajena a la mayor铆a de la poblaci贸n- con el pedido de auxilio al Fondo se refuerzan las palabras 鈥渁juste鈥 y 鈥渢arifazo鈥, expresiones 茅stas a las que ning煤n aparato comunicacional puede darle una connotaci贸n positiva. Esto quiere decir que las posibilidades de vivir mejor aparecen desdibujadas.

En 1990 el plan de convertibilidad tuvo amplios niveles de consenso y permiti贸 implementar las pol铆ticas de ajuste 鈥渟in anestesia鈥. Hoy ese consenso no existe ni se puede lograr. Por tal motivo la pregunta es c贸mo har谩n para imponer las pol铆ticas del FMI de siempre en una Argentina tan diferente.

La demonizaci贸n del Fondo no es producto del kirchnerismo sino de la propia pr谩ctica del organismo a nivel internacional. Es m谩s, el 19 de septiembre de 2017, J. Kyle Bass del Fondo de Inversi贸n Hayman Capital Management public贸 un art铆culo en la Agencia Bloomberg cuyo t铆tulo era 鈥淓l FMI debe dejar de torturar a Grecia鈥 porque los griegos ya hab铆an sufrido demasiado. Si uno toma el art铆culo de Kyle Bass se podr铆a decir que hoy el FMI es 鈥渄istinto鈥, pero en sentido inverso al que intenta difundir el gobierno argentino. En 2011, hace apenas siete a帽os, el ex ministro de finanzas griego Evangelos Venizelos recordaba las negociaciones con el Fondo para aplicar las pol铆ticas de ajuste en su pa铆s y dec铆a que hab铆a insistido en medidas crueles para probar que su gobierno estaba dispuesto a pagar el costo pol铆tico.

En el caso argentino el rechazo al FMI es producto directo de las pol铆ticas de ajuste que causaron la crisis del 2001 y su recuerdo traum谩tico. Como en los noventa tratar谩n de culpar a 鈥渓os intereses mezquinos鈥 de la pol铆tica que impide los ajustes 鈥渜ue hay que hacer鈥, el mantra habitual de los economistas y comunicadores neoliberales. Pero propios y ajenos coinciden en que el llamado del gobierno al Fondo es un pedido de socorro y que tiene poco tiempo para construir un nuevo relato por la positiva que supere al de 鈥渓a pesada herencia鈥.

驴Aceptar谩 mansamente la sociedad argentina la disminuci贸n de subsidios, el recorte de jubilaciones y planes sociales, o los aumentos desmedidos de las tarifas de servicios p煤blicos cuando no hay amenazas de golpe militar, ni un pasado reciente de hiperinflaci贸n que sirva como disciplinador social? Con el tiempo tendremos la respuesta.

*Director de NODAL

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