Ene 14 2018
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Ambiente

El futuro de la Tierra no cae del cielo

Lo que voy a escribir aqu铆 ser谩 de dif铆cil aceptaci贸n por la mayor铆a de los lectores y lectoras. Aunque lo que diga est茅 fundamentado en las mejores cabezas cient铆ficas, que hace casi un siglo, vienen pensando el universo, la situaci贸n del planeta Tierra y su eventual colapso, o un salto cu谩ntico a otro nivel de realizaci贸n, no ha penetrado, sin embargo, en la conciencia colectiva ni en los grandes centros acad茅micos. Contin煤a en vigor el viejo paradigma, surgido en el siglo XVI con Newton, Francis Bacon y Kepler, un paradigma atom铆stico, mecanicista y determinista, como si no hubiera existido un Einstein, un Hubble, un Planck, un Heisenberg, un Reeves, un Hawking, un Prigogine, un Wilson, un Swimme, un Lovelock, un Capra y tantos otros que nos elaboraron la nueva visi贸n del Universo y de la Tierra.

Para empezar, cito las palabras del premio Nobel de biolog铆a (1974) Christian de Duve que escribi贸 uno de los mejores libros sobre la historia de la vida: Polvo vital: la vida como imperativo c贸smico (editorial Norma, 1999). 芦La evoluci贸n biol贸gica marcha a ritmo acelerado hacia una grave inestabilidad. Nuestro tiempo recuerda una de aquellas importantes rupturas en la evoluci贸n, se帽aladas por grandes extinciones masivas禄 (p. 355). Esta vez no procede de alg煤n meteoro rasante, como en eras pasadas, que casi elimin贸 toda la vida, sino del propio ser humano, que puede ser no s贸lo suicida y homicida, sino tambi茅n ecocida, biocida e incluso geocida. Puede poner fin a la vida en nuestro planeta, quedando s贸lo los microorganismos del suelo, bacterias, hongos y virus, que se cuentan por cuatrillones de cuatrillones.

En raz贸n de esta amenaza montada por la m谩quina de muerte fabricada por la irracionalidad de la modernidad, se introdujo el concepto 芦antropoceno禄, para denominar como una nueva era geol贸gica la actual, en la que la gran amenaza de devastaci贸n se proviene del ser humano mismo (anthropos). Ha intervenido y contin煤a interviniendo de forma tan profunda en los ritmos de la naturaleza y de la Tierra, que est谩 afectando las bases mismas ecol贸gicas que lo sostienen.

Seg煤n los bi贸logos Wilson y Ehrlich desaparecen entre 70 a 100 mil especies de seres vivos por a帽o debido a la relaci贸n hostil que el ser humano mantiene con la naturaleza. La consecuencia es clara: la Tierra perdi贸 su equilibrio y los acontecimientos extremos lo muestran irrefutablemente. S贸lo ignorantes como Donald Trump niegan las evidencias emp铆ricas.

En cambio, el conocido cosm贸logo Brian Swimme, que en California coordina una decena de cient铆ficos que estudian la historia del Universo, se esfuerzan por presentar una salida salvadora. Digamos de paso que B. Swimme, cosm贸logo, y el antrop贸logo de las culturas Thomas Berry, publicaron, con los datos m谩s seguros de la ciencia, una historia del universo, desde el big-bang hasta la actualidad (The Universe Story, San Francisco, Harper 1992), conocido como el m谩s brillante trabajo hasta hoy realizado. (La traducci贸n al portugu茅s se hizo, pero fue m谩s fuerte la tonter铆a de los editores brasile帽os, y hasta hoy no fue editado. Al espa帽ol se desestim贸 su traducci贸n, porque el libro dedica demasiadas p谩ginas a la situaci贸n concreta de Estados Unidos). Los autores crearon el concepto 芦la era ecozoica禄, o 芦el ecoceno禄, una cuarta era biol贸gica que suceder铆a al paleozoico, al mesozoico y a nuestro neozoico.

La era ecozoica parte de una visi贸n del universo, como cosmog茅nesis. Su caracter铆stica no es la permanencia, sino la evoluci贸n, la expansi贸n y la auto-creaci贸n de 芦emergencias禄 cada vez m谩s complejas, que permiten el surgimiento de nuevas galaxias, estrellas y formas de vida en la Tierra, hasta nuestra vida consciente y espiritual.

No temen la palabra 芦espiritual禄 porque entienden que el esp铆ritu es parte del Universo mismo, siempre presente, pero que en una etapa avanzada de la evoluci贸n se ha vuelto en nosotros autoconsciente, percibi茅ndonos como parte del Todo.

Esta era ecozoica representa una restauraci贸n del planeta mediante una relaci贸n de cuidado, respeto y reverencia frente a ese don maravilloso de la Tierra viva. La econom铆a no debe buscar la acumulaci贸n, sino lo suficiente para todos, de modo que la Tierra pueda rehacer sus nutrientes. El futuro de la Tierra no cae del cielo, sino de las decisiones que tomemos para estar en consonancia con los ritmos de la naturaleza y del Universo. Cito a Swimme:

El futuro se va a decidir entre quienes est谩n comprometidos con el tecnozoico 鈥搖n futuro de exploraci贸n creciente de la Tierra como recurso, todo para el beneficio de los humanos鈥, y quienes se comprometen con el ecozoico, un nuevo modo de relaci贸n para con la Tierra en que el bienestar de la Tierra y toda la comunidad de vida terrestre es el principal inter茅s (p. 502).

Si no vence el ecozoico, probablemente conoceremos una cat谩strofe, esta vez producida por la propia Tierra, para librarse de una de sus criaturas, que ocup贸 todos los espacios de forma violenta y amenazadora de las dem谩s especies, especies que, por tener el mismo origen y el mismo c贸digo gen茅tico, son sus hermanos y hermanas, no reconocidos sino maltratados y hasta asesinados.

Tenemos que merecer subsistir en ese planeta. Pero eso depende de una relaci贸n amistosa hacia la naturaleza y la vida, y una profunda transformaci贸n en las formas de vivir. Swimme a帽ade: 芦No podremos vivir sin esa intuici贸n (insight ) especial que las mujeres tienen en todas las fases de la existencia humana禄 (p. 501).

脡sta es la encrucijada de nuestro tiempo: o cambiar o desaparecer. Pero, 驴qui茅n se lo cree? Nosotros seguiremos gritando.

 

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