Sep 3 2019
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EconomíaPolítica

El futuro de Macri depende del desembolso de un FMI que duda: ¿llegará a diciembre?

En un cambio radical de sus políticas económicas, el gobierno neoliberal de Mauricio Macri dispuso un decreto de necesidad y urgencia que impuso límites a las compras y transferencias de divisas, con el fin de lograr que el Fondo Monetario Internacional (FMI) desembolse el último tramo de un préstamo que podría facilitarle llegar al 10 de diciembre, fin constitucional de su mandato.

Pero el camino no parece simple: Italia, Suecia y Holanda se opusieron en el directorio del organismo a un nuevo desembolso del FMI y expresaron su negativa a validar el próximo tramo del préstamo. Los tres miembros que representan a un total 29 países y suman el 12,85 por ciento de los votos en el organismo proponen postergar la evaluación del próximo desembolso hasta el recambio presidencial.

Consideraron que el gobierno de Macri viola los términos del programa pactado con el organismo y exigen que se suspenda el desembolso de 5.400 millones de dólares, previsto para el 15 de setiembre, hasta el recambio presidencial. Ni siquiera está prevista la fecha para la revisión formal que deben realizar los técnicos del Fondo.

El rechazo del directivo holandés expresa también el creciente malestar de países como Ucrania (con quien comparte silla en el Directorio del Fondo), que recriminaron la flexibilidad exhibida por las autoridades organismo en el caso argentino a diferencia de las férreas exigencias establecidas en su programa para otras naciones.

La caída de Macri arrastra, a la figura de la ex titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde, al quedar en descubierto que por pedido expreso de Estados Unidos prestó y siguió prestando dinero a este gobierno a sabiendas de que no iban a poder pagar y exigiendo cada vez más ajustes, cuando se estaba llegando al límite del estallido social.

Sólo EU está dispuesto a salvar a Macri, porque lo necesita como asociado en el sur cuando incluso la figura del presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, está cayendo a pasos agigantado. El respaldo estadounidense y su poder de veto mantienen viva la esperanza en el gobierno para recibir los fondos necesarios para cerrar el programa financiero.

Aunque los funcionarios argentinos remarcan el cumplimiento de las metas previstas en el programa de austeridad, las consecuencias de la corrida cambiaria dejaron al descubierto que Argentina no cumple con los criterios para acceder a un “acuerdo stand-by de acceso excepcional”.

Nerviosismo por un nuevo “corralito”

En su decreto promulgado el domingo, Macri dispuso que hasta fin de año las personas físicas sólo puedan adquirir 10 mil dólares al mes. Cualquier cifra mayor deberá ser autorizada por el Banco Central. Empresas, bancos y fondos de inversión deberán pedir autorización a la entidad emisora para cualquier compra de divisas.Las empresas energéticas lideran las bajas, con derrumbes de hasta 15,5 por ciento.

Se prohibió a las empresas comprar dólares con fines de atesoramiento y se redujeron los plazos para que los exportadores liquiden en el mercado local las divisas que obtienen por sus operaciones. Desde 2016 muchas empresas no estaban liquidando, y para ello contaron con la anuencia del gobierno.

Las nuevas regulaciones sobre acceso al mercado cambiario que impuso el Banco Central empezaron a regir cuando casi todos los capitales golondrina arribados al país en los últimos tres años ya emigraron. Entre enero y julio la salida neta de esas inversiones fue de 3.551 millones de dólares y desde abril de 2018, cuando comenzó el proceso devaluatorio, el egreso neto fue de 10.785 millones de dólares.

Al entrar en vigor el decreto de necesidad y urgencia que impuso límites a las compras y transferencias de dólares, centenares de personas se agolparon afuera de los bancos para retirar dinero, preocupados por la repetición  del cepo bancario (“corralito”) impuesto en 2001, que terminó con la fuga del entonces presidente Fernando de la Rúa.

El presidente Mauricio Macri.Los medios oficialistas festejaron la leve recuperación del peso (tres por ciento), pero la incertidumbre cambiaria continúa, y tanto empresarios como industriales, coinciden en que son medidas tardías y en algunos casos cosméticas, ante el industricidio, que ha producido casi cuatro años el gobierno de la alianza macrista Cambiemos.

Los industriales festejaron (¿o conmemoraron?) este lunes el Día de la Industria, con la remarcable ausencia de Macri, quien al término de una reunión de gabinete manifestó su tranquilidad tras las medidas que adoptó su gobierno el domingo para resguardar las reservas internacionales ante la demanda de dólares por parte de inversionistas y ahorradores.

En el Día de la Industria el presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, remarcó que es necesario superar falsos dilemas para reiniciar el crecimiento. “Argentina no tiene que discutir entre dos modelos de país, sino acordar un modelo que impulse el desarrollo, que distribuya a partir de la riqueza que genere, que incluya a partir del trabajo, que aumente todas sus capacidades productivas y que apueste a ser un protagonista en esta cuarta revolución industrial que estamos viviendo”, dijo.Entre los aumentos mayoristas se destaca la suba de la harina en un 30 por ciento.

A pedido del FMI, durante el encuentro con el gabinete, Macri solicitó moderar la campaña contra el candidato del opositor Frente de Todos, Alberto Fernández, amplio ganador de las elecciones primarias del 11 de agosto, para estabilizar el país, que atraviesa una profunda crisis, ante la corrida del dólar que el gobierno disparó horas después de su derrota, para sostener el apoyo de los mercados financieros (y a la vez para castigar a los votantes).

Pero la crisis ya había comenzado en abril de 2018 con el cierre de los mercados externos y una megadevaluación que benefició solo a la usura internacional. Ahora lo que se teme es el estallido de la crisis que podría obligar a Macri a abandonar el gobierno antes que se cumpla el plazo constitucional. En tres semanas, la caída de los reservas internacionales fue de 12 mil 200 millones de dólares y la devaluación llegó al 20 por ciento.

Los analistas económicos, muchos de los cuales habían aplaudido hasta el 11 de agosto las medidas de Macri, estimaron que estas medidas son tardías y que hay puntos muy confusos que deben reconsiderarse. Otros indicaron que se trata tan solo de un maquillaje para llegar a las elecciones presidenciales del 27 de octubre próximo.

Las centrales sindicales estudian la situación ante el ofrecimiento –que rechazaron– de un aumento de 35 por ciento en el salario mínimo, pagado en tres cuotas, porque ya quedó totalmente superado por la galopante inflación.

El ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, asesor económico del candidato presidencial Alberto Fernández, criticó las restricciones a la compra de dólares y advirtió –al igual que muchos otros economistas-  que podría provocar la aparición de un dólar paralelo muy alto.

Para el ex ministro de Economía Axel Kicillof (eventual próximo gobernador de la provincia de Buenos Aires), Macri fue irresponsable por haber demorado la implementación de medidas para contener el dólar. “Tuvo un comportamiento obtuso y absolutamente irresponsable”, dijo.

Lo que se hizo evidente es la diferencia entre sectores internos de la macrista alianza Cambiemos, donde la mayoría llegó a la conclusión que la política agresiva y de confrontación permanente no ha dado resultados, pero el sector encabezado por el candidato a vicepresidente, Miguel Angel Picheto, quien desertó del peronismo de derecha, la diputada Elisa Carrió, y la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, creen que las medidas acordadas aparecerán como una rendición del gobierno de Macri.

Los precios de los bienes de consumo masivo tuvieron subas mayoristas del 25 por ciento en promedio en las últimas tres semanas. Los incrementos tienen un componente asociado al encarecimiento de los insumos importados pero sobre todo se relacionan a comportamientos masivos de protección de la rentabilidad frente al enorme grado de incertidumbre económica, en mercados oligopólicos en donde el control del Estado brilla por su ausencia.

La crisis económica y social generada por el plan neoliberal de Macri y el FMI, que empujó a millones de personas a la pobreza, el desempleo y la miseria, tiene su contracara en las ganancias extraordinarias que obtuvieron los bancos, las energéticas y grupos oligopólicos.

El gobierno anunció que liberará esta semana el segmento mayorista de combustibles y esto significará para las petroleras la primera flexibilización del congelamiento de precios que regirá hasta mediados de noviembre, a la vez que reconocerá un tipo de cambio subvencionado de 50 pesos por dólar para las operaciones del sector.

Llegar al 27 de octubre primero y al 10 de diciembre después; esa pareciera ser la consigna. ¿Lo lograrán Macri y el FMI?

*Periodista económico argentino, analista asociado a al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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