May 14 2021
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Opini贸n

Cuando los diques se quiebran

El estallido social de 2019 en Chile sacudi贸 la modorra de una sociedad que parec铆a dormida desde el fin de la dictadura. Daba la impresi贸n de que todo el mundo se hab铆a acostumbrado a que hubiera una alternancia pac铆fica y ordenada entre dos grandes bloques y que 茅sta cosechara elogios en el 谩mbito internacional. Por un lado hab铆a (y a煤n hay) partidos de derecha y extrema derecha que conten铆an los resabios del pinochetismo; y por el otro, los restos de gran parte de la izquierda diezmada durante la dictadura y algunos partidos de centro y centroizquierda.

Chile era presentado como un modelo de estabilidad econ贸mica y pol铆tica donde parec铆a existir un acuerdo que no se deb铆a tocar lo estructural, aunque gran parte fuera una herencia de la dictadura. Hubo dos toques de atenci贸n. En 2006, al poco tiempo de asumir Michelle Bachelet, una prolongada protesta de estudiantes secundarios y en 2011, ya bajo la presidencia de Sebasti谩n Pi帽era, una gran protesta universitaria. En ambos casos, tanto Bachelet como Pi帽era, lograron que las protestas se disiparan con el correr de las semanas.

Hasta que el diablo meti贸 la cola en octubre de 2019 y lo que comenz贸 como una protesta casi banal por el aumento de 30 pesos del boleto de metro desemboc贸 en un estallido social. 鈥淣o son treinta pesos, son treinta a帽os鈥 fue la consigna que incendi贸 el pa铆s. El gobierno respondi贸 con la violencia habitual pensando que la protesta se disipar铆a como hab铆a sucedido tantas otras veces. Pero algo se hab铆a quebrado en ese dique que conten铆a tanta agua.

Los partidos de los dos grandes bloques tardaron en comprender que no era una protesta m谩s y que esas masivas manifestaciones, calificadas incluso como las m谩s grandes de la historia chilena, ped铆an cambios estructurales. El estallido social puso a los dos grandes bloques pol铆ticos contra la pared y oblig贸 -s铆, oblig贸- al presidente Pi帽era a comenzar un proceso constituyente al que se opon铆a expl铆citamente. Hay que se帽alar que durante a帽os se alzaron voces que ped铆an una Asamblea Constituyente para eliminar definitivamente la constituci贸n elaborada durante la dictadura, pero fueron tildadas de 鈥渋rrealistas鈥 porque la misma se ven铆a modificando paulatinamente, aunque sin tocar su esencia.

El 15 y 16 de mayo en Chile se eligen 155 constituyentes que deber谩n redactar una nueva constituci贸n. Si bien las 1300 candidaturas son a t铆tulo personal de la llamada 鈥渟ociedad civil鈥, obviamente hay representantes de todos los partidos pol铆ticos. Tambi茅n hay que se帽alar que el poderoso movimiento feminista con sus movilizaciones logr贸 que la Convenci贸n Constitucional fuera paritaria y que la nueva constituci贸n -en un hecho in茅dito en el mundo- deba ser redactada por la misma cantidad de hombres y mujeres. En el camino a la nueva constituci贸n Chile tendr谩 una elecci贸n presidencial en noviembre y se elegir谩 un nuevo Congreso, lo que agrega confusi贸n e incertidumbre a este ciclo que comenz贸 en octubre 2019.

En Colombia tambi茅n se quebr贸 un dique el 28 de abril. Y aunque las comparaciones 鈥渟on odiosas鈥, sirven para pensar. La gran pregunta es qui茅n y c贸mo se canalizar谩 el estallido social colombiano. Pero eso, es otra historia.

 

*Soci贸logo y analistas internacional argentino, director de Nodal.am, colaborador del Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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