May 10 2005
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Sociedad

El holocausto silenciado

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

¬ęYou take my life when you do take the means where by I live¬Ľ.
(¬ęUsted me quita la vida cuando me quita los medios por los que vivo¬Ľ).

William Shakespeare

(Altercom). En la II Guerra Mundial murieron alrededor de 37 millones de personas, de las cuales en el frente oriental europeo, se habrían perdido 24 millones de vidas; de éstas, 20 millones habrían correspondido a ciudadanos de los países que conformaron la desaparecida Unión Soviética. Los soldados estadounidenses que ofrendaron su vida llegarían a 457.000, sobre todo en el frente japonés.

La historia también recoge los datos de seis millones de personas asesinadas en los campos de concentración y exterminio del nazismo. Auschwitz-Birkenau, Manthausen, Dachau, Treblinka, Maidanek, Sobibor, Belzec, Buchanwald, Bergen Belsen, Chelmno, Ravensbruck, Sachenhausen, Flossenburg, Sutthof, Theresienstadt, entre otros, son sinónimo de perversión inhumana incalificable.

Desde entonces la palabra ¬ęHolocausto¬Ľ adquiri√≥ ribetes de dolor, angustia e indignaci√≥n.

No puede tampoco dejar de anotarse que existe un √°nimo visible para que estas p√°ginas de horror sean extraviadas en el olvido, sobre todo en la desmemoria de las nuevas generaciones, merced al apoyo c√≥mplice de determinadas cadenas informativas de alcance planetario y a un sistema educativo mutilante, entre cuyos condue√Īos y gu√≠as aparecen las empresas y accionistas del m√°s grande complejo industrial-militar del planeta.

Adolfo Hitler hoy revolcar√≠a de envidia ante la capacidad depredadora de los mayores entes genocidas que han conocido los pueblos a lo largo de los √ļltimos milenios, como son en la pr√°ctica comprobable el Fondo Monetario Internacional, FMI y el Banco Mundial, BM, conforme lo vamos a demostrar.

I – LAS CIFRAS DEL HORROR

El 25 de septiembre del 2000, en la primera p√°gina de los diarios del mundo rebot√≥ la siguiente noticia de AFP: ‚ÄúUnos 19.000 ni√Īos mueren diariamente por las pol√≠ticas monetarias‚ÄĚ. El dato ven√≠a de Praga, Rep√ļblica Checa, donde se llevaba a efecto la asamblea anual conjunta del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, y donde estaban presentes los delegados de los pa√≠ses m√°s ricos del planeta.

La misma informaci√≥n daba cuenta que en el marco del Encuentro unos 600 miembros del movimiento Jubileo 2000 participaron en una marcha f√ļnebre en recuerdo de los 19.000 ni√Īos que mueren a diario en el Tercer Mundo. Estos ni√Īos v√≠ctimas de las pol√≠ticas fondomonetarista y del Banco Mundial constituyen una parte importante de los cerca de once millones de menores de cinco a√Īos que perecen cada a√Īo por estos y otros motivos, previsibles en gran parte, seg√ļn c√°lculo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

De estos 11 millones de vidas infantiles que desaparecen al a√Īo, seg√ļn la Organizaci√≥n Mundial de la Salud, OMS, el 15 por ciento perece por enfermedades que se pueden prevenir con simples vacunas, el 18 a causa de infecciones controlables de las v√≠as respiratorias, 17 por enfermedades diarreicas, 20 por trastornos perinatales, siete por paludismo y 23 por ciento por otras causas previsibles. No hacemos la cuenta con los datos de los mayores de cinco a√Īos, situaci√≥n que multiplicar√≠a los alcances de este genocidio.

Son 6.935.000 los infantes que fallecen cada a√Īo por estas causas. Esta cantidad inmensa de criaturas es mucho grande que la de todos los fallecidos en los campos de concentraci√≥n en la II Guerra Mundial a manos del hitlerismo. El FMI y el BM son mucho m√°s r√°pidos y eficaces que los nazis. S√≥lo que no usan gas sino gobiernos sicarios, encargados de colaborar en la matanza masiva de sus propios pueblos.

Las pol√≠ticas depredadoras y genocidas del FMI y el BM suman en una sola d√©cada 69.350.000 de ni√Īos peque√Īitos muertos, sin contar a las personas adolescentes y mayores, esto es casi el doble de todos los muertos en la II Guerra Mundial. Debemos destacar que el FMI y el Banco Mundial han actuado en forma impune en nuestros pueblos, con la complicidad de los gobiernos de turno, no s√≥lo en una d√©cada, sino en varias.

Con estas pol√≠ticas genocidas perecen cada cuatro d√≠as tantos ni√Īos como el n√ļmero de personas que fallecieron el d√≠a 6 de agosto de 1945 a consecuencia del impacto directo de la bomba at√≥mica de Hiroshima, en Jap√≥n. La diferencia es que estas otras bombas son silenciosas porque nadie reclama por ellas.

M√°s todav√≠a: si a todos los fallecidos en los campos de concentraci√≥n sumar√≠amos las v√≠ctimas de otras matanzas conmovedoras, impulsadas por las fuerzas m√°s regresivas del orbe, como las de L√≠dice, en Checoeslovaquia; Guernica, en Espa√Īa; Orandur, en Francia; Bataki, en Bulgaria; My Lai y Songmy, en Vietnam; Sabra y Chatila, en el L√≠bano, entre otros, no se llegar√≠a ni lejan√≠simamente al n√ļmero de v√≠ctimas que provocan los acreedores internacionales por intermedio del FMI y el BM y sus instrumentos, los gobiernos ap√°tridas y sicarios encaramados en la direcci√≥n de nuestros pa√≠ses.

II – NUEVO HOLOCAUSTO, NUEVOS M√ČTODOS

Los m√©todos han variado, la capacidad depredadora se ha multiplicado. Los datos de la II Guerra Mundial hablan de seis millones de muertos por la llamada ‚Äúsoluci√≥n final‚ÄĚ en contra de comunistas, jud√≠os, socialistas, cristianos, gitanos, ciudadanos de otras nacionalidades, discapacitados, entre otras v√≠ctimas de este genocidio que todav√≠a estremece al mundo.

Sin embargo √©se no es el peor holocausto que conoce la humanidad. Existe uno peor, pero silenciado: el holocausto que aplica ‚Äďcon sus pol√≠ticas de exterminio social y verdadero aniquilamiento biol√≥gico‚Äď el FMI y el BM. Cada a√Īo superan, y con v√≠ctimas de solamente ni√Īos menores de cinco a√Īos, en n√ļmero y en dolor, lo que hicieron los nazis en los campos de extermino con ciudadanos de toda edad.

Existe una diferencia cualitativa, pues mientras los nazis utilizaron m√©todos fulminantes directos, los instrumentos de Wall Street y los acreedores internacionales, tanto el FMI como el Banco Mundial ‚Äďy otros organismos multilaterales de car√°cter regional‚Äď recurren a procedimientos much√≠simo m√°s eficaces, crueles, irreversibles y perversos, y que adem√°s se aplican en forma paralela a saquear toda la riqueza y recursos posibles de las naciones sometidas a un pillaje extenuante y a un holocausto igualmente conmovedor y espantoso, aunque silenciado por los due√Īos de la opini√≥n mundial al ser √©stos los mismos acreedores internacionales, esto es: los representantes de los colosales grupos financieros y transnacionales que dominan y atracan al mundo.

Socios de estos grupos ‚Äďel verdadero poder del planeta‚Äď responsables de haber convertido en un gigantesco campo de concentraci√≥n a todas las naciones en v√≠as de desarrollo, para saquearlas, piratearlas y exprimirlas a niveles inauditos ‚Äďen los hechos para debilitar y extinguir biol√≥gicamente a los pueblos‚Äď, son los c√≠rculos dominantes, oligarqu√≠as, roscas, argollas, las trincas cerradas, due√Īas del poder pol√≠tico y econ√≥mico, de cada uno de nuestros pa√≠ses.

Si revisamos los efectos de las pol√≠ticas del FMI y del BM en todos los confines del mundo, pero sobre todo en el llamado Tercer Mundo, avistaremos el incremento ilimitado de la pobreza y sus secuelas de mortalidad infantil, insalubridad, desnutrici√≥n, analfabetismo, migraci√≥n masiva, reducci√≥n marcada de las expectativas de vida, entre otros males sociales. Podr√≠amos sumar muchas decenas ‚Äďy acaso centenas‚Äď de millones de difuntos, much√≠simos m√°s de los seis millones que se calcula murieron en todos los campos de concentraci√≥n utilizados en los a√Īos de la II Guerra Mundial.

Y se presenta un hecho complementario grave: la complicidad pol√≠tica, legal, moral y humana de los propios gobiernos de los pa√≠ses capitalistas en v√≠as de desarrollo. Ellos saben los efectos de sus pol√≠ticas y las aplican como una gran tarea ‚Äúhist√≥rica‚ÄĚ . Se jactan de su ‚Äúcapacidad de tomar decisiones‚ÄĚ, frase que no esconde su esp√≠ritu genuflexo y de subordinaci√≥n homicida.

Son las clases dominantes nativas el instrumento m√°s directo o visible de este genocidio planificado. Para este mismo objetivo incrementan el costo de los derivados del petr√≥leo, de los servicios b√°sicos (agua potable -si acaso existe-, energ√≠a el√©ctrica, telefon√≠a, costos administrativos); crean y alzan los impuestos en forma irrefrenable; cobran la salud y la educaci√≥n, antes gratuitas, para que el dinero vaya ahora a manos de los acreedores injustificados; desaparece el mantenimiento vial y las obras p√ļblicas en tanto se entregan concesiones a grandes compa√Ī√≠as para que estas cobren peaje y pontazgo.

Y encima de todo ello, aceptando id√©nticas imposiciones del FMI y el BM, entregan las empresas fiscales m√°s rentables y jugosas a las multinacionales y acreedores internacionales ‚Äďen asocio con sus c√≥mplices nativos que usufruct√ļan migaja‚Äď-, de tal modo que el agua, la telefon√≠a, electricidad, petr√≥leo, puertos, aeropuertos, sean eliminados como patrimonio p√ļblico y se conviertan en bot√≠n de grandes consorcios allegados a las mismas transnacionales, que no trepidan en dar dinero, cohechar y corromper para robar la propiedad social de las naciones.

Mientras los nazis robaban las joyas y los dientes de oro de quienes iban a hornos crematorios y c√°maras de gas, estos hampones internacionales depredan al mundo entero. En capacidad de robo y refinamiento del latrocinio los piratas de todos los siglos no llegan ni a compararse con estos ladrones de la ‚Äúm√°s avanzada tecnolog√≠a de todos los tiempos‚ÄĚ.

¬ŅNo merecer√≠an por ello ir a un nuevo proceso de N√ľremberg, o a la Corte Penal Internacional? ¬ŅNo es acaso el gobierno de EEUU el mayor responsable pol√≠tico, moral y penal de estas pr√°cticas? ¬ŅNo es √©ste r√©gimen el que dispone quienes deben ser las autoridades o verdugos de turno de este trapiche de la muerte para la humanidad entera?

¬ŅNo acaba de resolver George W. Bush que su subsecretario de Defensa, Pa√ļl Wolfowitz, impulsor de la pol√≠tica militarista de Israel, director para Asia del Departamento de Estado en el r√©gimen de Ronald Reagan, brazo derecho de Dick Cheney cuando √©ste fu√© Secretario de Defensa de Bush padre ‚Äďdurante la primera guerra del Golfo P√©rsico‚Äď, subsecretario de Defensa desde el gobierno de Bill Clinton, propulsor y codirector de las guerras ‚Äúpreventivas‚ÄĚ contra Afganist√°n e Iraq, sea el nuevo Director del Banco Mundial, instrumento de la pol√≠tica imperial de EEUU y sus aliados militares?

III – ¬ŅPERO ES UN GENOCIDIO?

Alguien puede, empero, suponer que exageramos al hablar de genocidio del FMI, el BM, aliados a los gobiernos sumisos a sus mandatos, pero no es así.

Genocidio de acuerdo al Diccionario de la Lengua de la Real Academia Espa√Īola, significa ‚Äúexterminio o eliminaci√≥n sistem√°tica de un grupo social por motivo de raza, de religi√≥n o de pol√≠tica‚ÄĚ.

¬ŅNo se apunta acaso, con las pol√≠ticas del FMI y el BM ‚Äďejecutadas con la complicidad de los gobiernos entreguistas de turno‚Äď al ‚Äúexterminio o eliminaci√≥n sistem√°tica de un grupo social‚Ä̬Ľ, como el caso de las naciones latinoamericanas, africanas o asi√°ticas, por razones obvias de car√°cter pol√≠tico y econ√≥mico, y si acaso no subyacen razones de tipo socio-√©tnico, aspecto demostrable por una serie de hechos nada casuales?

¬ęGenocidio¬Ľ, seg√ļn el Diccionario de Ciencias Jur√≠dicas, Pol√≠ticas y Sociales, de Manuel Ossorio y Florit (Editorial Heliasta S.R.L., Buenos Aires, 1982, p√°g. 334), tiene la siguiente conceptualizaci√≥n: ‚ÄúDerivado del griego (genos), raza o clan, y del lat√≠n (caedere), matar, el vocablo fue aplicado por primera vez por el penalista polaco Semkim, que lo us√≥ para dar una denominaci√≥n precisa al crimen sin nombre que tantas v√≠ctimas caus√≥ durante el auge del nacismo en Europa. El delito o crimen a que nos referimos ha sido caracterizado por el Derecho Penal Internacional, como delito internacional com√ļn, no pol√≠tico, de la m√°xima gravedad. Es un delito tendencioso y premeditado, que se cumple con el prop√≥sito de destruir, total o parcialmente, un grupo humano determinado. Es, adem√°s, un delito cont√≠nuo que puede exteriorizarse en forma individual o masiva‚ÄĚ.

¬ęGenocidio¬Ľ, para el tratadista argentino Guillermo Cabanellas de Torres, significa ‚ÄúCrimen de Derecho Internacional, consistente en el exterminio de grupos humanos por razones raciales, pol√≠ticas o religiosas, o en la implacable persecusi√≥n de aquellos por estas causas‚ÄĚ. (Diccionario Jur√≠dico Elemental, de Guillermo Cabanellas de Torres, Editorial Heliasta S.R.L., Buenos Aires, 1993).

El 12 de diciembre de 1948, la III Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobó por unanimidad, la Convención sobre Genocidio, que entró en vigencia el 12 de enero de 1951.

Pero en el campo estrictamente legal, jur√≠dico y sociol√≥gico, no s√≥lo debemos referirnos a lo que en forma conceptual y doctrinaria significa el genocidio, sino tambi√©n debemos remitirnos a lo que establece el propio Derecho Internacional, como es el caso de la Convenci√≥n sobre la Prevenci√≥n y Castigo del Crimen de Genocidio, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 9 de diciembre de 1948, y que luego de la ratificaci√≥n estipulada por m√°s de 50 pa√≠ses entr√≥ en vigencia el 12 de enero de 1961. Este instrumento va acompa√Īado con la Resoluci√≥n 96 (1), del 11 de diciembre de 1948, de la propia Asamblea General de la ONU, en el que se califica como delito y crimen internacional contrario al esp√≠ritu de las Naciones Unidas y de sus pa√≠ses miembros.

El Art. 2¬ļ de esta Convenci√≥n sobre la Prevenci√≥n y Castigo del Crimen de Genocidio de las Naciones Unidas dice en forma textual:

En la presente Convención el genocidio significa cualquiera de los siguientes actos cometidos con la intención de destruir, en todo o en parte, un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como:

a) Asesinando a miembros del grupo;

b) Causando serios da√Īos f√≠sicos o mentales a miembros del grupo;

c) Infligiendo deliberadamente sobre el grupo condiciones de vida tendientes a causar la destrucción física, parcial o total del mismo;

d) Imponiendo medidas dirigidas a prevenir los nacimientos en el grupo;

e) Trasladando por la fuerza los ni√Īos de un grupo hacia otro.

El Art. 3¬ļ de esta misma Convenci√≥n se√Īala que los actos que ser√°n penados en cualquier rinc√≥n del planeta son los siguientes:

a) El genocidio;

b) La conspiración para cometer genocidio;

c) La incitaci√≥n directa y/o p√ļblica para la comisi√≥n del genocidio;

d) Atentado para cometer el genocidio;

e) Complicidad en el genocidio‚ÄĚ.

Queda absolutamente claro que el genocidio entra√Īa tambi√©n las pol√≠ticas y decisiones encaminadas a debilitar y da√Īar f√≠sica o mentalmente a la poblaci√≥n de una naci√≥n, de un grupo √©tnico, racial o religioso, que debiliten biol√≥gicamente, produzcan angustia colectiva, destruyan sus perspectivas de vida o adelanten y propicien la muerte o enfermedad de los miembros de dichos grupos.

En base a los aludidos conceptos idiom√°ticos, de la doctrina jur√≠dica de maestros de reconocido prestigio, o del propio derecho positivo internacional, cuyas normas pertinentes de la ONU se han transcrito, ¬Ņalquien puede dudar del genocidio que cometen con las pol√≠ticas del FMI y el BM los gobiernos c√≥mplices?

Los resultados obvios de estas pol√≠ticas son evidentes: debilitan biol√≥gicamente ‚Äďpor el hambre, la necesidad y la desnutrici√≥n‚Äď a la mayor√≠a absoluta de seres humanos de un pa√≠s; saquean econ√≥micamente a l√≠mites intolerables a sus ciudadanos y a las arcas fiscales; y, oprimen pol√≠ticamente a sus propios pueblos.

¬ŅAlguien entonces puede dudar que el conjunto de criminales y forzosas pol√≠ticas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), de ‚Äúajustes¬Ľ y ‚Äúreajustes‚ÄĚ, no son sino un men√ļ de crueldades previstas y perversidades dise√Īadas con antelaci√≥n que sirven para el ‚Äúexterminio o eliminaci√≥n sistem√°tica de un grupo social‚ÄĚ?

¬ŅNo es acaso el recetario fondomonetarista ‚Äúun delito tendencioso y premeditado, que se cumple con el prop√≥sito de destruir, total o parcialmente, un grupo humano determinad‚Ä̬Ľ, y que es, adem√°s, ‚Äúun delito cont√≠nuo que puede exteriorizarse en forma individual o masiva‚ÄĚ?

IV – ¬ŅEXISTE UN ESTADO SICARIO C√ďMPLICE?

El DRAE define de manera brev√≠sima y precisa al sicario como ‚Äúasesino asalariado‚ÄĚ (XIX edici√≥n, tomo 2, p√°g. 1876, Madrid, 1992.). Pero, en la perspectiva de nuestro an√°lisis, es preciso preguntarse: ¬Ņpuede haber o existir un Estado sicario, esto es una instituci√≥n que, a trav√©s de sus representantes reciba dinero o comisiones para agobiar y eliminar a muchos seres humanos, incluso de su propio pa√≠s?

Recordemos que por lo general los círculos oligárquicos, por intemedio de sus partidos políticos defensores del statu quo u orden establecido, que manejan el Estado mediante el uso amoral de fondos reservados o recursos manejados clandestinamente, pagan sicarios para eliminar dirigentes populares o críticos de su gestión. Esta situación es muy conocida en América Latina.

Pero ¬Ņel Estado, como el representante de la sociedad, puede convertirse en sicario, esto es en ‚Äúasesino asalariado‚ÄĚ? La respuesta es s√≠, en la medida que quienes dirigen, conducen y encarnan dicho tipo de Estado reciben recursos o emolumentos (directos o indirectos) para ‚Äďconvertidos en instrumentos asalariados de los acreedores internacionales‚Äď propiciar el debilitamiento biol√≥gico, la muerte masiva y la eliminaci√≥n de incontables seres humanos de los pa√≠ses a los que ellos dirigen.

Cabe se√Īalar, por lo dem√°s -de entrada-, que si existen recursos para que se produzca un crimen, debe ubicarse al tenebroso mentalizador o autor intelectual de este inconcebible e imperdonable delito.

¬ŅQui√©n podr√≠a en sus cabales pagar o entregar recursos para que quienes dirijan un Estado cometan semejante tropel√≠a, incompatible con una sociedad civilizada y humana? La respuesta es p√ļblica y es conocido el asesino bic√©falo (los grandes c√≠rculos financieros del mundo y las m√°s poderosas multinacionales); perfectamente ubicable a trav√©s de sus brazos visibles: el FMI, y el BM, criatura siamesa con dos nombres, dos apariencias y dos locales distintos, pero con un s√≥lo inter√©s y objetivo verdadero: saquear, esquilmar, despojar, exprimir, succionar, empobrecer, debilitar econ√≥mica, org√°nica y biol√≥gicamente a los pueblos, hasta extinguirlos.

Estas conductas de despojar, saquear y empobrecer a colectividades nacionales enteras, a las que los autoproclamados due√Īos del mundo creen grupos humanos desechables, debe ser desenmascarada, evidenciada y combatida sin cuartel ni tregua alguna. Lo que est√° de por medio es la vida misma de nuestras naciones y la garant√≠a de sobrevivencia de √©sta y, sobre todo, las futuras generaciones de la humanidad entera.

V – LA APROPIACI√ďN DEL PLANETA

Se est√° llevando a efecto el plan m√°s acabado de saqueo total que hubiese conocido la humanidad en su a existencia. Se est√° exprime a niveles inconcebibles a pueblos ya hambrientos y empobrecidos al m√°ximo por concepto de una deuda que jam√°s la pidieron ni la usufructuaron. Pero esto tampoco es todo. Resulta probablemente el preludio de otro previsible mayor y √ļltimo super genocidio que se consumar√≠a con el brotamiento intensivo de las enfermedades originadas en retrovirus de laboratorio para extinguir f√≠sicamente a las masas hambrientas todav√≠a sobrevivientes.

Se aprecia que estamos viviendo en una primera etapa donde se tiene previsto el saqueo sistem√°tico de familias y naciones, como jam√°s ha acontecido en la historia precedente. Luego, con las econom√≠as de los pa√≠ses en v√≠as de desarrollo devastadas, con sus recursos naturales transferidos o tomados por la nueva Roma y sus multinacionales ‚Äďen parte como probable cambio de esa deuda externa impaga‚Äď, tendr√≠an previsto ingresar en una segunda fase, la de la reducci√≥n intensiva de los pobladores del mundo, la eliminaci√≥n de las masas ¬ędesechables¬Ľ, la eliminaci√≥n f√≠sica de colectividades enteras.

Para ello, seg√ļn se ha difundido en reiteradas veces por voces vinculadas a la ciencia, se habr√≠an creado en laboratorios enfermedades tremendas, algunas ya conocidas, como es el caso del Sida, Mal de Ebola, Hantavirus, Viruela del Mono, Hepatitis C, y, seg√ļn la Academia Rusa de Geopol√≠tica, el Sears o gripe asi√°tica, que pende como espada de Damocles sobre la colectividad nacional m√°s numerosa del orbe. Este es el verdadero Apocalipsis que se atisba.

Este plan meticuloso de dominio mundial, insistimos, con el previsible uso de armas biol√≥gicas ‚Äďpara lo cual incluso han creado la cobertura encubridora y anticipada justificaci√≥n de las eventuales acciones de inescrutables terroristas‚Äď, ser√≠a el que pretenden aplicar los opulentos del planeta. Por supuesto que, para la consolidaci√≥n de este plan catacl√≠smico de subyugaci√≥n mundial, tampoco pueden descartarse las guerras abiertas contra los pa√≠ses arbitrariamente ya ubicados o a incorporarse en el artificioso Eje del Mal.

¬ŅQui√©n reclamar√≠a a futuro? ¬ŅCu√°ntos menores de 40 a√Īos conocen lo que signific√≥ el Holocausto? ¬ŅQui√©n se acordar√≠a en el a√Īo 2.100 lo que se consum√≥ hasta el a√Īo 2030 o 2040? ¬ŅCu√°ntos recuerdan lo que aconteci√≥ en la II Guerra Mundial, con sus decenas y decenas de millones de muertos, que concluy√≥ hace 60 a√Īos? ¬ŅQui√©nes controlan y supervigilan el sistema educativo, financian a cierta intelectualidad mercenaria al servicio de la justificaci√≥n de sus acciones criminales, y son, adem√°s, los propietarios del sistema satelital as√≠ como las cadenas informativas del mundo entero? ¬ŅNo son las mismas multinacionales y c√≠rculos que controlan de manera monop√≥lica los negocios de las armas, la deuda externa, las drogas y la banca a nivel mundial?

Bien se√Īala el propio Evangelio: Quien tenga ojos para ver, que vea.

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* Ecuatoriano, doctor en Jurisprudencia y profesor de Derecho Económico de la Universidad de Cuenca. Ex legislador, autor de varios libros sobre deuda externa, Plan Colombia, asalto bancario en Ecuador.

El artículo completo puede leerse en www.altercom.org/article5075.html

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