Ene 28 2017
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Opini贸nPol铆tica

El ingreso de Colombia a la OTAN

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El pasado 23 de diciembre el presidente Juan Manuel Santos anunci贸 que la OTAN acept贸 la solicitud del Estado Colombiano para establecer un Acuerdo de Cooperaci贸n Estrat茅gica y Militar. Este anuncio tiene como antecedente el Acuerdo de Intercambio y Seguridad de Informaci贸n firmado en B茅lgica el 6 de Junio de 2013, ratificado por el Congreso de la Rep煤blica en 2014 y declarado inexequible por la Corte Constitucional al a帽o siguiente.

Al decir del Ministro de Defensa de la 茅poca a trav茅s de este acuerdo se buscaba,聽鈥渢ener acceso a conocimiento, experiencia, buenas pr谩cticas en materia de misiones de paz, misiones humanitarias, derechos humanos, justicia militar, procesos de transformaci贸n y mejoramiento del sector de defensa y seguridad, adem谩s de ayudar en la lucha contra el narcotr谩fico鈥.

As铆 las cosas, se tratar铆a desde la perspectiva gubernamental, de una cualificaci贸n de las FFMM colombianas en asuntos de operaciones humanitarias y de paz.

El acuerdo Colombia-OTAN de 2013 ten铆a como uno de sus objetivos estrat茅gicos que el pa铆s sudamericano se constituyera en un aliado para combatir 鈥渓a delincuencia trasnacional y otras amenazas鈥 a la seguridad hemisf茅rica.
Esto es, un territorio para el control geo-estrat茅gico de un continente que durante la 煤ltima d茅cada hab铆a puesto en cuesti贸n la capacidad hegem贸nica de los EE.UU.. De ah铆, el amplio rechazo que gener贸 el acuerdo en los gobiernos boliviano, venezolano, ecuatoriano y brasile帽o.

En su momento, estos gobiernos se帽alaron que este acuerdo pon铆a en cuesti贸n la integraci贸n regional y los acuerdos establecidos en el marco de la CELAC y Unasur a trav茅s de los cuales se reconoci贸 a Am茅rica Latina y el Caribe como zona de paz.latam-zona-de-paz

As铆, la condici贸n de 鈥渁liado extra-OTAN鈥 fue catalogada como una amenaza a los equilibrios geopol铆ticos alcanzados en la regi贸n, para Atilio Boron esta iniciativa ten铆a unas graves implicaciones en tanto conduc铆a a tensar la cuerda de las relaciones colombo-venezolanas; amenazar a sus vecinos y precipitar el aumento del gasto militar en la regi贸n; debilitar a la Unasur y la CELAC; alinearse con Gran Breta帽a en el diferendo con la Argentina por Las Malvinas, dado que esa es la postura oficial de la OTAN.

Y quien menciona esta organizaci贸n no puede sino recordar que, como concuerdan todos los especialistas, el nervio y m煤sculo de la OTAN los aporta Estados Unidos y no los otros estados miembros, reducidos al triste papel de simples peones del mandam谩s imperial. En suma: una nueva vuelta de tuerca de la contraofensiva imperialista en Nuestra Am茅rica.

Este nuevo anuncio del presidente Santos revive algunos de los temores se帽alados tres a帽os atr谩s, aunque en un contexto regional menos favorable para frenar los embates imperialistas de esta fuerza pol铆tico-militar.

Esto a raz贸n del giro a la derecha en Argentina y Brasil y su firme prop贸sito de debilitar los procesos de integraci贸n regional, el caso de Venezuela ante el Mercosur es ilustrativo de esta cuesti贸n. Tambi茅n, debe leerse este acuerdo como un intento por frenar los espacios ganados en los 煤ltimos a帽os por Rusia en la regi贸n.

maduro y santosPor eso, es importante el comunicado del gobierno venezolano manifestando su rechazo a dicho anuncio, el gobierno venezolano se opone firmemente ante el intento de introducir factores externos con capacidad nuclear en nuestra Regi贸n, cuyas actuaciones pasadas y recientes reivindican la pol铆tica de la guerra (鈥). Este anuncio desvirt煤a los principios de Bandung que dieron origen al Movimiento de Pa铆ses No Alineados (Mnoal), que proh铆be expresamente a sus Estados Miembros formar parte de alianzas militares.

Ahora bien, es importante se帽alar que aunque este anuncio va en contrav铆a de los anhelos de paz del pueblo colombiano y de Nuestra Am茅rica y de los importantes espacios que abren los acuerdos de paz con las insurgencias, no implica, en si mismo, un freno a lo all铆 acordado.

Los Acuerdos alcanzados con las FARC-EP son de una gran envergadura pol铆tica ya que generan condiciones de posibilidad para que se desate la lucha popular en unas condiciones m谩s favorables.

Por esa raz贸n, es fundamental que el movimiento popular y la sociedad civil en general exijan la implementaci贸n de todo lo acordado. De igual modo, el gobierno de Juan Manuel Santos debe asumir con f茅rreo compromiso la defensa de la vida de nuestros l铆deres y lideresas sociales que est谩n siendo sistem谩ticamente asesinados y amenazados por grupos paramilitares y un sector de la clase dominante enemiga de la paz. Son muchos retos y desaf铆os a los que nos enfrentamos, por eso saludamos el esfuerzo que hacen los ciudadanos y ciudadanas del Movimiento Pol铆tico 鈥淰oces de Paz y Reconciliaci贸n鈥 en procura de la construcci贸n de una paz estable y duradera.

*Docente y Coordinadora de la maestr铆a en estudios pol铆ticos latinoamericanos de la Universidad Nacional de Colombia. Doctora en Estudios latinoamericanos. Secretaria de SEPLA

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