Abr 27 2008
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Política

El laborismo británico, Ken Livingston y los latinos

Isaac Bigio, Análisis Global

El partido del gobierno británico se auto-proclama como el vocero de los latinos, al mismo tiempo que viene imponiendo sobre los inmigrantes las peores restricciones en la historia británica. 

El partido laborista ha publicado un aviso contratado que lleva su firma y logotipo así como también las del sello, el color lila y la Web de la campaña de Ken Livingstone. Este tiene la siguiente consigna ‘Los latinos votamos unidos por ken livingstone para alcalde de Londres’.

 Nosotros respetamos a todo aquel medio que publique dicha publicidad y a muchos latinos que creen que el actual burgomaestre de Londres puede ser mejor para su comunidad que su rival Boris Johnson. Sin embargo, este tipo de proclamaciones hace daño tanto a Ken como a los latinos. 

¿Quién es el partido laborista para hablar en nombre de los latinos y afirmar que todos ellos están unidos tras su candidato?  ¿Hay alguna reunión, asamblea o votación que haya tenido alguna de las tantas organizaciones latinas para que haya apoyado a Livingstone? Por lo que hemos consultado, no conocemos de una sola entidad de las tantas comunidades de habla castellana o portuguesa que haya votado respaldar a Livingstone. Ninguno de los medios radiales o televisivos y la mayoría de la prensa escrita de los latinos no se ha pronunciado por dicha posición. Tampoco conocemos de alguna sección latina dentro del laborismo o si alguna vez este partido ha lanzado algún candidato latino.

Por otra parte, los latinos bien pudieran unirse a un candidato siempre y cuando éste les represente en sus aspiraciones o sea expresión de múltiples reuniones y eventos que ésta hubiese organizado. Sin embargo, que sepamos nunca Ken ha asistido a alguna reunión comunitaria latina, o si quiera a algunos de sus festivales. En vez de lanzar tales consignas Ken debería asistir a un foro, asamblea o reunión con la comunidad latina antes de la contienda del primero de Mayo.

Este aviso ha generado protestas dentro de muchos latinos, tal como ha pasado en el Pueblito Paisa, el mercado latino con más puestos en el Reino Unido. Su dirigente Victoria Álvarez se quejó ante la radio ‘Latinísimo’ por algo que ella veía como algo inconsulto y que no respeta a la comunidad. Además, los cientos de trabajadores y los miles de clientes de dicho centro comercial tienen sus dudas sobre Ken pues el terreno sobre el cual están pertenece a Transporte para Londres (que depende de la alcaldía) y éste quiere demolerlo para hacer departamentos de lujo poniendo en riesgo a sus empleos y al principal punto de concentración de los latinos al norte del río.

A los latinos, por su parte, tampoco les conviene polarizar étnicamente a las elecciones. En EEUU Obama, pese a ser afro-americano, no levanta la consigna ‘los negros estamos unidos con Obama’ pues él sabe que eso nunca va a poder ser cierto (siempre habrá miembros de su propia raza que no le acepten) y porque eso genera como reacción que muchos blancos y latinos voten por su rival (como se ha visto en las últimas internas demócratas).

Los liberales no plantean que los ‘gays unidos votamos por Brian Paddick’ o los conservadores que los ‘británicos blancos votamos unidos por Johnson’ pues esas consignas tienden a generar rechazo dentro de las personas que no pertenecen a esos grupos sociales. Los latinos no quieren terminar siendo rechazados por otros partidos, candidatos y electores, sino, más bien, que se les permita integrarse a esta sociedad, que aquí puedan votar y candidatear por todas las fuerzas que les aceptan y que el conjunto del espectro político los conozca y busque dialogar con ellos.

El intento del laborismo de irrogarse la representación unificada de la comunidad latina es algo que no ayuda a mejorar las credenciales democráticas de un partido cuya última elección interna de líder se dio hace 14 años. Dentro de la población no hay mucho respaldo al hecho que al actual primer ministro haya llegado a la jefatura de su partido como a la del gobierno sin que hubiese habido alguna forma de votación popular. Ken, por su parte, a diferencia de Boris Johnson, no ha sido elegido candidato para la alcaldía en el 2008 mediante comicios internos y, cuando ganó las internas laboristas en el 2000, él fue vetado y luego expulsado teniendo que ganar estas compitiendo con el candidato oficial de Blair y Brown.

Los latinos no están unidos ni estarán unidos tras un candidato.
Hay muchos latinos que si van a votar por Livingstone. Muchos de ellos ven bien su relación con Chávez, su ataque a la guerra de Iraq y a Bush, el acuerdo hecho con la petrolera venezolana para subsidiar los pasajes de los cientos de miles de londinenses que reciben ‘apoyo a sus ingresos’, su impulso en pro del transporte público masivo, sus intentos de reducir la polución mediante el peaje a la congestión, y su imagen de aglutinador de las diversas etnias minoritarias.

Igualmente, dentro de muchos sectores latinos, hay mucha desconfianza en Boris Johnson, quien nunca se ha aparecido en esa comunidad, cuyo partido es el más duro ante la inmigración y quien anteriormente ha expuesto frases que muchos asocian con el racismo. Por eso, es que muchos de ellos piensan optar por Ken contra Boris en la segunda preferencia.

La alcaldía ha establecido una relación especial con un solo y respetable noticiero latinoamericano al cual es el único que da becas y pone avisos, mientras que este distinguido medio hace una activa campaña por Ken  sin sugerir ninguna crítica a él y en sus artículos no menciona a ninguno de los partidos menores (incluyendo a los liberales, a los que en las pasadas elecciones municipales del 2004 mostraron sus simpatías).

No obstante, hay latinos que van a votar por otras fuerzas. Hay algunos ibero americanos, especialmente aquellos con pasaporte europeo o británico, quienes creen que es hora de renovar al alcalde, oponerse a los planes del gobierno de imponer carnés de identidad y creen que Boris es mejor para incentivar las inversiones privadas, desactivar el peaje a la congestión, promover  el transporte privado de autos y para contrarrestar al chavismo, al cual ellos conciben como un factor desestabilizador. 

Tony Portillo, hijo de refugiados izquierdistas españoles, es hoy el hispano que ha logrado escalar mejor en el sistema del Reino Unido. Sin embargo, Portillo es conservador y casi llega a convertirse en el jefe de este partido.  

Los liberales tienen cierto peso dentro de la comunidad latina. Son los únicos que han llevado candidatos andinos en las elecciones municipales (la colombiana Gloria Gómez y la ecuatoriana María Linford). Su presidente Simón Hughes es el parlamentario que más aparece en festivales y eventos latinos. Algunos empresarios y profesionales latinos emergentes se sienten más atraídos a las posiciones pro-libre empresa y pro mayores libertades políticas de los liberal-demócratas.  Saben que este partido es reacio a plantear una amnistía para los indocumentados, pero creen que la posición inmigratoria de éste es mejor que la dureza que tiene este gobierno y su oposición ‘tory’.

Las izquierdas también tienen influencia dentro de muchos latinos que son estudiantes, asalariados o que han sido refugiados. Estos sectores son críticos a Ken por estar en el partido oficialista o por haber apoyado con todo al jefe de la policía (Sir Ian Blair) cuando la corte castigó a esta fuerza por el asesinato del brasilero Jean Charles de Menezes. También cuestionan al actual gobierno que ha impuesto las mayores restricciones inmigratorias en la historia británica, que ha quitado beneficios a las madres y padres solteros, que liberó y no extraditó a Pinochet, que eliminó la gratuidad de la educación universitaria, que es el mayor aliado mundial de Bush y que lanzó cuatro guerras (siendo la última la de Iraq). Estos sectores simpatizan con candidatos como German o Galloway a quienes han visto en marchas contra la guerra, en pro de los limpiadores, contra Pinochet, por la amnistía a todos los indocumentados, etc. Los verdes también tienen una pequeña, aunque significativa, audiencia dentro de algunos de estos sectores.

La comunidad latina en Reino Unido, EEUU y en cualquier país siempre estará dividida por razones de ideas, intereses, segmentos sociales, etc. Los latinos no quieren una fuerza que inconsultamente trate de aparecer como la encarnación suya y de su unidad sino que quiere que los distintos partidos les hagan propuestas para que sus diferentes integrantes puedan tomar posición al respecto.  

Ken debería ir a una asamblea o foro con los latinos si quiere ganar su apoyo y no permitir que el u otros pongan avisos en su nombre afirmando que los latinos están unidos para votar tras el.  
¿Qué debe hacer Ken para ganar el apoyo de los latinos?
¿Por qué no ha querido dar el voto a los latinos?

A pesar que nos parece equivocado que el laborismo quiera reivindicar la representación de los latinos, hay un elemento positivo en ello y es que el partido del gobierno se va dando cuenta el peso que viene teniendo la comunidad latina. Por otra parte ven lo que pasa en EEUU donde los demócratas, su partido hermano, solo podrían ganar la presidencia si logran consolidar al voto hispano.
En el caso de Londres si el laborismo fuese consistente con su tesis que “los latinos unidos votamos por Ken” lo más inteligente que podrían hacer, es darles el voto a los 500,000 latinos que habitan en esta urbe.

En las elecciones londinenses, a diferencia de las nacionales, están habilitados para votar cualquier ciudadano que provenga de los 4 países del Reino Unido, de los 13 territorios británicos de ultramar (incluyendo Gibraltar, Las Malvinas/Falklands, Antártica, etc.), de los 27 países de la Unión Europea y de los 53 países de la Mancomunidad de naciones (Commonwealth).

Mientras que ciudadanos que recién llegan de dichas nacionesa esta urbe tienen derecho a sufragar casi inmediatamente (aunque puedan estar de paso), este mismo derecho no lo tienen personas que puedan estar viviendo o trabajando hace una década o más en esta ciudad, y aunque tuviesen muchos hijos nacidos o viviendo en Inglaterra. No importa que paguen muchos impuestos (como Al Fayed, propietario de Harrods y padre de la difunta pareja de la princesa Diana) o que hayan pasado toda su vida en Reino Unido.
Las etnias más desfavorecidas son las de las comunidades turcas, árabes, chinas y, sobre todo, la latinoamericana (que es la más grande de todas aquellas que no pueden votar).

Esta ley es incongruente.  Pueden votar africanos, indios, pakistaníes o bangladeshis que no tienen la residencia o que el gobierno los quiere echar ya sea porque su visa expira o porque no les aceptan como refugiados.  Sin embargo, no pueden votar algunos sud o norte americanos que hayan combatido junto al Reino Unido en algunas guerras y que tengan la residencia legal.

Mientras las encuestas ponen a Ken y a Boris casi en empate, unos cuantos votos pueden ser decisivos para Ken y él, por no haber dado el voto a los latinos, si perdiese pudiese sentir que ello es por culpa de no haber dado el voto a los latinos y a todos aquellos que viven o trabajan en Londres (y que Ken considera, como dice a todos los que viven en esta urbe de inmigrantes, ser todos londinenses).

En vez de reclamar encarnar la unidad de la comunidad latina Ken debió haberles dado el voto a ellos y a las otras etnias y con eso haber avanzado en poder querer ganar las elecciones. 
El laborismo junto a los verdes y los liberales bien pudieron haber impuesto su mayoría en la asamblea para dar tal derecho que se da en otras urbes del mundo.

¿El laborismo puede querer representar a los latinos si les viene recortando sus derechos?

Tradicionalmente el laborismo fue el partido de las minorías étnicas, pero su actual gobierno se ha ido distanciando de ellas con su guerra a Iraq (que ha ofendido a la principal minoría religiosa de estas islas) y con sus nuevas restricciones a la inmigración (las cuales son las más duras de la historia británica).

A inicios de los 1980s los conservadores les quitaron el derecho a los hijos de extranjeros a tener la nacionalidad del suelo donde nacían. Cuando en 1997 los laboristas volvieron al poder no restablecieron ese derecho y, más bien, fueron creando nuevas restricciones.

El laborismo empezó a pedir visas a los colombianos, ecuatorianos, peruanos, etc. A los brasileros aún no les piden visas en sus respectivos países pero ellos encabezan la lista de quienes son detenidos en los aeropuertos y devueltos a su país.
Si antes un turista podía cambiar en Reino Unido su visa a una de estudio o trabajo, ahora uno debe cambiar de status aplicando desde sus respectivas naciones. Si antes alguien podía casarse en Reino Unido y quedarse, ahora se le pide que se despose en su respectiva nación, que pase un examen de inglés y que espere muchos meses para que se le dé la visa.

Una reciente disposición es que quien emita la visa para los andinos no es un funcionario que vive en Sudamérica sino alguien de la oficina de EEUU, con lo cual el proceso se alarga y complica.
Cada vez hay más deportaciones y controles. Encima el gobierno viene sugiriendo recortar los accesos al servicio universal de salud o a cualquier beneficio a los que no son nacionales, eliminar el derecho a la residencia o pedir que para ser naturalizado hay que pasar por muchos test y trabajos comunitarios impagos.

Hay varios connotados dirigentes de las comunidades latinas que no pueden regresar al Reino Unido. Uno de ellos es Gloria Quintanilla, ex presidente del consejo peruano quien, pese a haberse desposado con un residente y a que nunca fue deportada, sigue sin poder retornar a su comunidad que tanto la aprecia. 

Estas medidas afectan a todos los latinos, sobre todo a la mayoría que no tiene la ciudadanía e incluso a los más acomodados quienes ahora tienen más restricciones para atraer familiares o amigos de visita, poderse desposar con una o un compatriota, o traer a alguna o algún latino que les ayude en sus empresas, en sus casas o en el cuidado de sus hijos.

Con ese tipo de medidas el laborismo ha querido apelar a quienes piden más empleos a los británicos, pero, en vez de lograr ello, le ha dado confianza a los ultra-nacionalistas (como a los neo-nazis del BNP que pueden lograr un asambleísta en Londres, lo cual sería la mayor noticia en estas elecciones) y ha socavado su base social y electoral (el laborismo ha perdido la mitad de sus afiliados).

¿Qué es lo que Ken proclama haber hecho por los latinos y qué debería hacer?

En un artículo que la oficina de Ken envío para MINKA y que este boletín ha publicado dos veces uno de los argumentos para re-elegir al alcalde, es que él ha destinado £50,000 ($100,000) para el Carnaval del Pueblo.

Sin embargo, en toda la Web oficial de Ken  no se menciona una sola vez a dicho festival ni a ningún latino. Ese monto equivale al salario del alcalde por 8 días trabajados y a menos del 0.0001% del presupuesto anual de £9 mil millones (casi $20 mil millones) que tiene su alcaldía. Es el equivalente de menos de un penique por cada salario anual de un trabajador con sueldo básico.
En Londres hay al menos una decena de festivales latinos (el de los evangelistas o ‘Summer Festival’, el de ’las independencias’ de Extra, el de Cuba, los dos que hacen las caridades pro-latinas, el portugués, el español, los carnavales brasileros, etc.) y cientos de eventos culturales latinos cada año. Esta muy bien que la alcaldía apoye a dicho carnaval y ojala le pudiese mejorar dicha partida; pero sería mejor si el alcalde apoyase a todos y no solamente a un festival  que es hecho por una empresa particular o, en todo caso, ayudase a organizar uno que realmente uniese y expresase a toda la comunidad.   

Mientras Londres celebra el año nuevo chino, kurdo o indio con gran pompa, nunca el alcalde ha hecho algo por el año nuevo andino (algo que si ha hecho MINKA). Mientras hay meses dedicados a los negros, chinos o musulmanes no hay si quiera una semana anual para los latinos.

La alcaldía no rinde homenaje a Miranda, Bolívar, o Higgins o Viscardo que vivieron en Londres y que fueron vitales en la lucha por la independencia de las repúblicas latinas. Nunca ha hecho algo para homenajear a Juan Pablo Viscardo y Guzmán, el autor de varias actas de independencia en los Andes, quien murió en la peor miseria en Londres 1798 o a la primera expedición emancipadora que partió de Londres con Miranda a la cabeza y que fue derrotada en Cobos (Agosto 1806).

A pesar que el portugués es la segunda lengua de Lambeth y, especialmente, en el área cercana al Ojo de Londres (donde estaba el anterior Gran Consejo de Londres) no hay escuelas que enseñen esa lengua.

Muchos trabajadores latinos ven con agrado el que Ken haya presionado para que suban los sueldos londinenses, pero ellos quieren que se reconozca a todos los limpiadores (la mayoría de ellos son latinos y andinos), el que tengan derecho a la residencia y a que se les pague igual que al resto (hay mucho pago negro y a menor precio).

Ken sostiene que ha logrado que se amplíe el cupo para chóferes de taxis en algunos cientos para los 3 millones de londinenses de minorías étnicas, aunque esto no mejorará las condiciones al 0.0001% de los latinos, caribeños, etc.

Una cosa es que se le pida a los latinos que escojan entre cual de los dos candidatos de los dos partidos que han venido restringiendo a los inmigrantes es el que menos perjuicios les pueden hacer. Otra cosa es querer entregarse incondicionalmente a alguno de ellos.

Por último vale la pena decirles a los partidarios de Ken que no buscamos que los latinos no voten por él. Todo lo contrario, queremos que los que lo hagan lo hagan de manera crítica y pidiéndole a cambio que no se debe seguir creyendo que los latinos son una masa manipulable y a la cual solo se le acerca a pedirle votos; sino que ésta es una comunidad vibrante que se merece respeto y consideración y que ésta debe unirse y ponerse firme pero no tras un candidato sino para poder plantear sus aspiraciones y demandas a cualquiera que sea electo.
 

 

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