Abr 27 2016
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Pol铆tica

El mal paso de la oposici贸n venezolana

En su b煤squeda de apoyo internacional para una inconstitucional ley de amnist铆a, los dirigentes opositores venezolanos han viajado por todo el continente, desde la Patagonia hasta el R铆o Grande. Chile fue uno de los pa铆ses visitados. Por cierto, la llamada ley de amnist铆a no constituye un hecho aislado, ni su 煤nico prop贸sito es la liberaci贸n del opositor 聽golpista Leopoldo L贸pez. De hecho, esto constituye solo uno de los ejes y argumentos que conforman la campa帽a medi谩tica que cada vez se hace m谩s virulenta y peligrosa contra el gobierno constitucional de Venezuela.

La campa帽a fue estimulada por 聽la decisi贸n del gobierno estadounidense de renovar el decreto presidencial calificando a Venezuela como 鈥渦na amenaza a la seguridad nacional de EE.UU., hecho que incitar铆a a la risa y burla, si no fuera por el peligro real que esta decisi贸n de Washington representa para la paz y estabilidad no solo de Venezuela, sino de todo el resto de la regi贸n. El decreto estadounidense abre las puertas para tratar de justificar una agresi贸n militar directa contra ese pa铆s y es visto por los leales seguidores de la Casa Blanca en la regi贸n como una orden tacita para gobiernos y pol铆ticos de derecha, a no escatimar recursos y acciones que contribuyan con las acciones desestabilizadoras de los sectores m谩s violentos de la oposici贸n venezolana.

Solo baste mencionar el editorial publicado el pasado 12 de abril por el diario estadounidense The Washington Post, donde se indica que 鈥淰enezuela requiere de forma desesperada la intervenci贸n pol铆tica (y no tan pol铆tica) por parte del resto de los gobiernos latinoamericanos鈥, vaticinando una 鈥渆xplosi贸n social鈥 en dicho pa铆s.

No es casual que la visi贸n apocal铆ptica que trata de presentar The Washington Post sobre Venezuela coincida con el incremento de los llamados que realizan conocidos representantes de 鈥渟ectores duros鈥 de la oposici贸n, especialmente representantes de Voluntad Popular (del cual es l铆der Leopoldo L贸pez), a retomar nuevamente las llamadas guarimbas y acciones violentas de desestabilizaci贸n como v铆a para tratar de derrocar al gobierno democr谩ticamente electo del presidente Nicol谩s Maduro.

No pod铆a faltar entre los componentes de la estrategia de Washington los esfuerzos por involucrar a la Organizaci贸n de Estados Americanos (OEA) en estos prop贸sitos, con la desesperada y fren茅tica actividad de su secretario general Luis Almagro, que bajo las instrucciones de Washington, trata de convencer a los gobiernos latinoamericanos de que es 鈥渋mpostergable鈥 involucrar de forma directa a esta organizaci贸n, activando la 鈥渇amosa鈥 carta democr谩tica de la OEA, bajo la cual EE.UU. ha justificado en el pasado intervenciones de todo tipo contra los pa铆ses latinoamericanos.

La nueva escalada estadounidense tiene su causa en que pese a todos los esfuerzos de Washington y sus aliados en la regi贸n, no han logrado que la oposici贸n venezolana logre la capacidad de derrocar al gobierno bolivariano por las v铆as institucionales y democr谩ticas.

Los partidos de oposici贸n en Venezuela no alcanzan a superar sus propios desatinos y divergencias internas, basados en ansias individuales o sectoriales de poder: es 聽lo 煤nico que le interesa. Varios de ellos, buscando mayor notoriedad y convertirse en los 鈥渇avoritos del imperio鈥, asumen posiciones tan extremistas y beligerantes que obliga en ocasiones a sus propios aliados a ser cautelosos en sus v铆nculos, e incluso a tomar distancia de estos grupos.

Cuando pa麓 Chile me voy鈥

Walker y Luis Florido

Una muestra de ello fue lo sucedido con la delegaci贸n de opositores venezolanos que visit贸 Chile a inicios de marzo para reunirse con miembros del parlamento chileno y l铆deres de los diferentes partidos pol铆ticos del pa铆s, tanto de la oposici贸n como de la Nueva Mayor铆a.

Pese a las incesantes gestiones realizadas por los opositores Luis Florido -de la agrupaci贸n Voluntad Popular- y los miembros de Acci贸n Democr谩tica William D谩vila y Timoteo Zambrano, 茅stos no fueron recibidos oficialmente por ning煤n representante pol铆tico chileno. Como gesto singular, apenas se reunieron de forma breve con el senador de la Democracia Cristiana Patricio Walker, que en esos momentos aun ocupaba el cargo de presidente del Senado y quien, por su compromiso con la oposici贸n venezolana, le fue imposible rehuir este encuentro.

Sin embargo, el parlamentario chileno les manifest贸 directamente a los venezolanos su descontento con el presidente del parlamento de dicho pa铆s Henry Ramos Allup, por haber cedido a las presiones de Voluntad Popular y Primero Justicia, de permitir desmantelar el partido COPEI, viejo y cercano aliado de la Democracia Cristiana chilena, y practicar una pol铆tica de exclusi贸n de este partido, uno de m谩s larga tradici贸n (uno de los integrantes del bipartidismo junto a Acci贸n Democr谩tica) en el entorno pol铆tico venezolano.

La actuaci贸n de Ramos Allup contra Copei, en complicidad con otros partidos opositores que defienden posiciones de abierto enfrentamiento y cero di谩logos con el gobierno de Nicol谩s Maduro, ha tenido una incidencia negativa dentro de las fuerzas dem贸cratas cristianas venezolanas representadas en COPEI.

Tambi茅n ha afectado la capacidad de acci贸n e influencia directa en Venezuela de organizaciones internacionales que hist贸ricamente han apoyado a COPEI como la ODCA (Organizaci贸n Dem贸crata Cristiana para las Am茅ricas) y la propia Internacional Dem贸crata Cristiana.

En contraposici贸n con el debilitamiento de la Democracia Cristiana en Venezuela, nuevos partidos como Voluntad Popular y Primero Justicia, ganaron m谩s protagonismo, lo que ha. provocado gran preocupaci贸n en las filas de lo que queda de COPEI que ven en peligro el hist贸rico papel que han tenido en la pol铆tica venezolana, as铆 como el reconocimiento y financiamiento logrado de organizaciones vinculadas a la Democracia Cristiana europea, en especial los alemanes, en especial la Fundaci贸n Konrad Adenauer.

Las profundas divisiones, aspiraciones pol铆ticas personales de los principales exponentes de la oposici贸n venezolana y la falta de una agenda alternativa y atractiva para la poblaci贸n en Venezuela, los debilitan enormemente. Esa es una de las razones por la que luego de recorrer casi todos los pa铆ses de la regi贸n, no han logrado el apoyo que esperaban para convocar a la OEA y utilizar a este organismo como justificaci贸n para una prometida intervenci贸n directa estadounidense en Venezuela.

La cobertura medi谩tica que han tenido estos recorridos encubre el hecho de que ning煤n presidente los recibi贸, ning煤n gobierno del 谩rea emiti贸 alg煤n tipo de declaraci贸n a favor de sus planes. Aunque hayan sido recibidos de forma protocolar por alg煤n que otro ministro, no lograron el compromiso de un solo gobierno de la regi贸n para solicitar que se active la llamada Carta Democr谩tica de la OEA, a pesar del apoyo y ansiedad de su secretario general, el uruguayo Luis Almagro y el gobierno de EE.UU. al respecto.

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