May 1 2007
551 lecturas

Opini贸n

EL MERCOSUR Y LA CULTURA Y EL ROL DE TELESUR

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Lo que trataremos de analizar en este peque帽o ensayo son las estrategias para la integraci贸n por parte del grupo de los pa铆ses del MERCOSUR. Para una mejor explicaci贸n y comprensi贸n del fen贸meno del proceso del MERCOSUR y sus posibilidades, intentaremos una comparaci贸n entre el proceso de integraci贸n regional europeo y el que se intenta llevar a cabo en Latinoam茅rica.

La generaci贸n de un bloque pol铆tico y econ贸mico regional trae aparejada tambi茅n la necesidad de un proceso de integraci贸n cultural hacia el interior y el exterior de los pa铆ses de la regi贸n. La importancia del proceso de integraci贸n est谩 en que a mayor integraci贸n en el marco social y cultural en los pa铆ses que forman el bloque, mayores y menos traum谩ticos ser谩n los cambios y nuevas pol铆ticas que se apliquen para asegurar la supervivencia en lo pol铆tico y econ贸mico del bloque1.

Tomando como paradigma de la uni贸n regional a la Uni贸n Europea, podemos afirmar que el mayor peligro que ha tenido que enfrentar en los cincuenta a帽os que ha tomado la organizaci贸n y consolidaci贸n del proyecto, han sido el resurgimiento de conflictos nacionalistas y regionalistas al interior de los pa铆ses miembros, o en v铆as de serlo. Esto llama a demostrar la importancia que cobra el aspecto cultural en la integraci贸n regional, para que los sentimientos nacionales no se interpongan a los intereses comunes de la regi贸n.

Una uni贸n como la europea, basada exclusivamente 鈥 al menos en su origen 鈥 en lo econ贸mico, pero que ha buscado acercar el proyecto hacia lo social, ha logrado trascender lo puramente econ贸mico, no sin conflictos2. Al respecto Jean Monnet ha dicho 鈥渟i tuviera que comenzar de nuevo comenzar铆a por la educaci贸n y la cultura鈥.

Hoy, el MERCOSUR tiene una posibilidad hist贸rica que es la de lograr un proyecto de integraci贸n propio, habiendo aprendido las lecciones que la Uni贸n Europea ense帽a. En la actualidad, la uni贸n latinoamericana se juega no s贸lo en lo econ贸mico y en lo pol铆tico, sino en lo cultural, y para ello hacen falta instrumentos de concientizaci贸n.

Entre los proyectos latinoamericanos de crear una conciencia, nosotros destacamos a TeleSur que, seg煤n sus promotores, busca posicionarse como una alternativa latinoamericana de noticias frente a las grandes usinas de comunicaci贸n que provienen de los pa铆ses centrales.

Este proyecto no excluye, por supuesto, lo econ贸mico y lo pol铆tico, pero entendemos que estos dos pilares requieren de otras negociaciones y que lo cultural s贸lo representa un pilar necesario para que el proyecto se imponga. Entra aqu铆 a jugar un tema m谩s espinoso, y es el control pol铆tico y social que ejercen las elites locales, que a su vez representan intereses extranjeros.

TeleSur y el intelectual org谩nico

La idea de este texto es tomar la relaci贸n CNN-TeleSur y explicarla a trav茅s del concepto gramsciano de 鈥渋ntelectual org谩nico鈥, y la relaci贸n que este tiene con los distintos sectores sociales. A su vez, intentaremos demostrar que en esta dicotom铆a se juegan dos visiones del mundo diferentes y dos intenciones hegem贸nicas contrarias.

Creemos necesario analizar cu谩l es el rol de los intelectuales en todo proceso de consolidaci贸n de hegemon铆a; siendo el intelectual el que tiene a su cargo la tarea de dotarlo de sentido es, en definitiva, un arma necesaria y fundamental para la fijaci贸n de dicho proceso.

Gramsci define a los intelectuales como 鈥渓os empleados del grupo dominante para el ejercicio de las funciones subalternas de la hegemon铆a social y pol铆tica鈥3. Su funci贸n en el bloque hist贸rico consiste en dar coherencia, homogeneidad y sentido a una sociedad atravesada por el conflicto.

El intelectual es, por esto, un actor ineludible del momento de construcci贸n de hegemon铆a, en la medida en que todo grupo dominante precisa, para convertirse en gobernante para 鈥渢odos鈥, que 鈥溾a conciencia de que los propios intereses corporativos (鈥) superan los l铆mites de la corporaci贸n, de un grupo puramente econ贸mico y pueden y deben convertirse en los intereses de otros grupos subordinados鈥4. Esto es: el rol crucial de los intelectuales (y de los aparatos ideol贸gicos del Estado) consiste en, justamente, presentar el inter茅s particular de una clase o grupo dominante como e inter茅s general.

Para esto, el intelectual opera sobre el sistema de representaciones culturales y el imaginario, construyendo una concepci贸n del mundo determinada, a la que Gramsci denomina 鈥渟entido com煤n鈥.

Para entender mejor los sucesivos procesos hegem贸nicos en Am茅rica Latina, es de gran ayuda hacer un recorrido por la historia de sus intelectuales, insertando los pensamientos de cada 茅poca en el contexto de cada bloque hist贸rico.

A finales del siglo XIX y hasta alrededor de 1930, las elites tradicionales en Latinoam茅rica mantuvieron una relaci贸n muy estrecha con sus ra铆ces europeas, llegando al punto de considerarse m谩s europeas que latinoamericanas. El clima cultural que era correlato del modelo agroexportador, se caracteriz贸 por la exaltaci贸n de una 鈥渇orma de vida鈥 europea (en cuanto fantas铆a ideol贸gica).

La intelectualidad local, actuando como generadora de consenso para el orden neocolonial, proclam贸 su abierta simpat铆a por la metr贸polis europea, glorificando el valor est茅tico y de sofisticaci贸n del mundo desarrollado, ubicando en el extremo opuesto de la dicotom铆a a toda manifestaci贸n local.

A partir de la d茅cada de 1930, y en el per铆odo comprendido entre las guerras, los pa铆ses del Cono Sur y M茅xico entraron en una etapa de industrializaci贸n forzada para sustituir aquellos productos que los pa铆ses desarrollados ya no estaban en condiciones de exportar. Tras esta transformaci贸n forzada en el patr贸n de acumulaci贸n, comienzan a consolidarse y a cobrar relevancia dos nuevas clases que, o bien eran inexistentes, o bien no eran actores centrales de la vida econ贸mica de estos pa铆ses.

Estas son: la clase obrera industrial y la burgues铆a nacional. Con ellas, surgen nuevas camadas de intelectuales, que comienzan a hablar de 鈥渄esarrollo鈥 para Am茅rica Latina, y a reflexionar acerca de las inequidades estructurales del capitalismo global, a la vez que exaltan valores nacionales y latinoamericanistas. Su funci贸n en el marco pol铆tico-institucional era el mantenimiento del nuevo r茅gimen de caracter铆sticas nacionalistas, o la b煤squeda de la imposici贸n de dicho r茅gimen (cabe recordar que el per铆odo 1930-1980 se caracteriz贸 por una gran inestabilidad pol铆tica en nuestros pa铆ses).

Las elites industriales surgidas con la explosi贸n del fen贸meno capitalista en la regi贸n, fueron seducidas, en la d茅cada de los setenta, por el fen贸meno de la especulaci贸n financiera, hecho que provoc贸 un acelerado proceso de desindustrializaci贸n. Nace, as铆, una nueva corriente de intelectuales, ligada a los tecn贸cratas que surgieron con la crisis del Estado de Bienestar.

As铆 llegamos a las 煤ltimas dos d茅cadas del siglo pasado, con una elite financiera fuerte, unida a una burgues铆a industrial d茅bil, pero bien posicionada pol铆ticamente, que desde los setenta se han acercado cada vez m谩s a los intereses del capital transnacional: de 鈥減ol铆ticas para el desarrollo鈥 para el Tercer Mundo, la cr铆tica contra el 鈥渋mperialismo鈥 y la defensa del 鈥減roteccionismo鈥, la intelectualidad ha pasado a reflexionar y divulgar nociones referidas a las ventajas de la desregulaci贸n, en todos los sentidos posibles, pero especialmente, de los mercados financieros.

Esta nueva intelectualidad latinoamericana, formada principalmente en escuelas de los pa铆ses desarrollados, reivindica posiciones similares a las del per铆odo 1880-1930: la 鈥渧uelta al mercado鈥 y la liberalizaci贸n de todos los campos de la vida de los pa铆ses.

La producci贸n intelectual de estas 煤ltimas dos d茅cadas se basa en justificar este modelo, rechazando la postura del Estado de Bienestar, y retomando las ideas abandonadas desde el crack de 1929. Este neoliberalismo 鈥搊 neoconservadurismo鈥 fue casi absolutamente hegem贸nico hasta finales de los 90, y a pesar de que algunas cuestiones del modelo sufran cierto descr茅dito en la actualidad, gran parte de las nociones b谩sicas del mismo est谩n a煤n arraigadas en el 鈥渟entido com煤n鈥, y m谩s a煤n, las 煤nicas alternativas viables al modelo que se plantean en la actualidad no cuestionan temas estructurales del modelo, lo cual indica la profunda penetraci贸n que ha tenido la labor de los intelectuales ligados al modelo neoliberal.

Con esta breve cronolog铆a hemos expuesto como juega su papel en la sociedad el 鈥渋ntelectual org谩nico鈥 de Gramsci, quien propone que para cada clase dominante, debe haber un grupo de intelectuales que justifique y extienda al resto de la sociedad civil la visi贸n de esta clase.

foto

La cadena de la informaci贸n

Las cadenas de noticias con sede en los pa铆ses centrales, son una herramienta de difusi贸n de la visi贸n de estas para los pa铆ses no desarrollados5. Las elites locales, comprometidas con capital extranjero apoyan y refuerzan esta visi贸n por medio de gustos y est茅ticas importadas de los pa铆ses centrales.

Esto se puede verse en la difusi贸n de los productos culturales. Con respecto al trabajo desplegado por las usinas de informaci贸n, se puede decir que son intelectuales en la medida en que cumplen con esa funci贸n social que les es asignada por el bloque hist贸rico (鈥淭odos los hombres son intelectuales pero no todos los hombres tienen en la sociedad la funci贸n intelectual6. Podemos relacionar entonces la tarea de las grandes cadenas de informativas con la funci贸n de dar una informaci贸n parcializada y comprometida con una determinada realidad que se pretende crear.

La crisis del modelo neoliberal a principios de este siglo, llev贸 la revalorizaci贸n de posiciones antag贸nicas a las del neoliberalismo imperante hasta ese momento. Estas posturas contra-hegem贸nicas, que pugnan para mantenerse en el poder en los distintos pa铆ses latinoamericanos, buscan distintos m茅todos para perpetuarse: por un lado, buscan profundizar acuerdos de bloques regionales para tener posiciones fuertes ante los intereses de los pa铆ses desarrollados.

As铆 es como se busca transformar al MERCOSUR de una mera 谩rea de libre comercio a un bloque regional fuerte con peso internacional. Por otro lado tambi茅n, se crea el proyecto de TeleSur para tener una v铆a alternativa en los medios para la difusi贸n de las posiciones intelectuales que apoyan a este nuevo proyecto contra-hegem贸nico.

El proyecto de TeleSur nace tras la crisis del orden neoliberal en Latinoam茅rica y por la voluntad de nuevos sectores asociados a pociones nacionalistas y de izquierda que, en esta coyuntura, se establecieron en los distintos gobiernos de los pa铆ses de la regi贸n y buscan crear, desde all铆, hegemon铆a.

La existencia de cadenas de noticias internacionales tales como CNN o CBS, y sus correspondientes versiones para Am茅rica Latina, fueron un efectivo instrumento del modelo previo para imponer su noci贸n de la realidad como sentido com煤n en la regi贸n. Es as铆 como TeleSur se crea como un proyecto con un similar prop贸sito: difundir la visi贸n del mundo de la intelectualidad que se ve reflejada en estos nuevos regimenes y cuestionar las nociones arraigadas en el sentido com煤n impuestas por la intelectualidad adepta al modelo anterior; esto como movimiento contra-hegem贸nico.

Durante la d茅cada de 1980, y principalmente la de 1990, la funci贸n de los medios como organismos capaces de darle legitimidad a las reformas neoliberales que los gobiernos de turno implantaron en la regi贸n, es ampliamente reconocible. Las ya mencionadas versiones latinoamericanas de las cadenas como CNN y CBS tambi茅n participaron en el proceso de convertir las nociones neoliberales en sentido com煤n que desemboc贸 en un marcado corrimiento a la derecha de la pol铆tica, sacando del debate pol铆tico cuestiones tales como la acci贸n moderadora del Estado en la econom铆a, o la cuesti贸n del desarrollo industrial en nuestro pa铆ses.

Los programas de noticias se plagaron de economistas 鈥搃ntelectuales predilectos, leg铆timos e incuestionables por estos tiempos- que pregonaban el discurso del racionalismo econ贸mico en nuestros pa铆ses. En t茅rminos gramscianos, esto es la acci贸n de una intelectualidad org谩nica activa, que influye en la modificaci贸n de la realidad y luego trabaja para que esta sea tomada como parte de un sentido com煤n.

Esto cambia a partir de la crisis del modelo neoliberal de finales del siglo pasado y principios del actual, llegan al poder en la regi贸n distintos mandatarios que tienen discursos nacionalistas o de izquierda, que implican una fuerte critica al modelo anterior y una b煤squeda de reinstaurar en el debate pol铆tico cuestiones anteriormente excluidas de dicho marco, tales como la participaci贸n del el Estado en la econom铆a o las relaciones con los pa铆ses vecinos y los pa铆ses desarrollados.

Como los medios internacionales y los medios locales con intereses ligados a los sectores dominantes jugaron parte fundamental en la aplicaci贸n y mantenimiento de las reformas neoliberales, los nuevos sectores en el poder buscan una forma de hegemonizar sus posiciones. En primera instancia, los sectores que apoyan a estos gobiernos (burgues铆a nacional, sectores sindicales) utilizan sus influencias en la sociedad civil para generar apoyo y cooptan medios locales para lograr el mismo objetivo. En este sentido, se puede se帽alar al proyecto de TeleSur como el m谩s ambicioso intento de los nuevos sectores gobernantes para difundir, a nivel local y regional, las posturas de sus intelectuales org谩nicos adeptos.

Es interesante se帽alar c贸mo ven los sectores dominantes tradicionales a TeleSur, qu茅 criticas le hacen y cu谩les son los fundamentos para ellas; m谩s interesante a煤n es ver c贸mo estos sectores, que utilizan los medios para difundir su visi贸n, reconocen impl铆citamente el funcionamiento de los medios de comunicaci贸n como herramientas de persuasi贸n, y como estas no son desinteresadas o desconectadas de intereses sectoriales o particulares. Al respecto se puede se帽alar que para gran parte de la prensa, la cadena TeleSur no pasa de ser un instrumento particular de un gobernante en particular, que la usa para su antojadizo gusto. Se impugna a TeleSur por responder a intereses particulares. Se critica adem谩s, cuestiones t茅cnicas o de 铆ndole informativa.

En consonancia a la l铆nea de pensamiento que venimos planteando, consideramos que tales impugnaciones al proyecto informativo de contenido latinoamericano (mas all谩 de cuestiones puramente t茅cnicas, que no nos ata帽e criticar) es una forma de impugnar un pensamiento y una visi贸n pol铆tica que se aleja de los centros de pensamiento a los cuales los intelectuales que critican representan, tanto conciente como inconcientemente7.

TeleSur podr谩 cobrar relevancia s贸lo en la medida en que pueda poner en evidencia que nuestra realidad puede ser pensada de manera distinta a la que se nos presenta desde los grandes centros productores de la informaci贸n. De esta manera, no s贸lo ser铆a una herramienta gigantesca para ayudarnos a reflexionar negando lo pensado por otros, sino que pondr铆a en evidencia la condici贸n particular, no-verdadera, no-objetiva y no-universal de aquello que se nos presenta como 鈥渞ealidad鈥.

Notas

1 Partimos de considerar que la integraci贸n no es una verdad correspondiente a la esfera de las leyes naturales, sino un proceso socio-historico que ha de ser construido mediante practicas de igual car谩cter, las teor铆as, por mas iluminadoras que sean, solo constituyen un aporte parcial al mismo. Al ser la econom铆a la disciplina que viene detentando una intervenci贸n privilegiada en esa producci贸n te贸rica, es solo una dimensi贸n del objeto integraci贸n, la econ贸mica-comercial, la priorizada

Velleggia, Susana, Comunicaci贸n e industrias culturales, citado en MERCOSUR: La dimensi贸n cultural de la integraci贸n (comp) Recondo Gregorio, Bs As, Ciccus.

2 El resurgimiento de los nacionalismos y regionalismos que la integraci贸n europea se propuso remediar, luego de una larga historia de cruentas guerras de conquista, pone en evidencia la importancia de dicha dimensi贸n, en general, bastante soslayada. Esta claro ahora que la agregaci贸n de mercados, o de 鈥渋ntegraci贸n econ贸mica鈥, no provee respuestas a los conflictos emergentes de la constituci贸n de un espacio multicultural, en el que se producen nuevas relaciones de convivencia.

Velleggia, Susana, Comunicaci贸n e industrias culturales, citado en MERCOSUR: La dimensi贸n cultural de la integraci贸n (comp) Recondo Gregorio, Bs As, Ciccus.

3 Gramsci, A, Cuadernos de la c谩rcel. Edici贸n critica del Instituto Gramsci.

4 Portelli, Gramsci y el bloque hist贸rico

5 Es en la lucha por la posesi贸n del conocimiento, y de manera indisoluble, por la imposici贸n de sentido- donde reside el n煤cleo del poder de las naciones para definir la calidad de su inserci贸n en el sistema mundial.

Velleggia, Susana, Comunicaci贸n e industrias culturales, citado en MERCOSUR: La dimensi贸n cultural de la integraci贸n (comp) Recondo Gregorio, Bs As, Ciccus.

6 Portelli, Gramsci y el bloque hist贸rico.

7 La racionalidad del actual proceso de integraci贸n subregional se inscribe en la lucha por la imposici贸n del sentido en el marco del sistema mundial global. En ella interviene un grupo de actores, regionales y extra-regionales, cuyos intereses, aunque no exentos de contradicciones, concurren a suscribir la toma de decisiones pol铆ticas y las elaboraciones te贸ricas sobre el progreso integracionista a una restringida gama de opciones, entendida como la 煤nica factible o viable y, por consiguiente, sustentados en el principio que amalgama racionalidad-verdad-factibilidad, gira de manera pr谩cticamente excluyente en torno a la dimensi贸n econ贸mico-comercial, ubic谩ndola como fen贸meno puramente material.

Velleggia, Susana, Comunicaci贸n e industrias culturales, citado en MERCOSUR: La dimensi贸n cultural de la integraci贸n (comp) Recondo Gregorio, Bs As, Ciccus.

————————————-

* En Diario Sic
www.diariosic.com.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


    Su nombre (requerido)

    Su Email (requerido)

    Amigo(requerido)

    Mensaje

    A帽adir comentario