Ago 27 2013
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CulturaOpinión

El Mercurio, los medios y el cuco del chavismo

El Mercurio parece convencido de la inevitabilidad del triunfo de Michelle Bachelet en las pr√≥ximas elecciones presidenciales y se muestra empe√Īado en ponerse el parche antes de la herida o, lo que viene a ser lo mismo, ejercer su influencia para descalificar propuestas program√°ticas de la Nueva Mayor√≠a(1) que podr√≠an cambiar el statu quo y corregir ostensibles d√©ficits pol√≠ticos, sociales y econ√≥micos de nuestra democracia.

¬†Las p√°ginas editoriales del decano de la prensa nacional muestran en los √ļltimos meses un compendio de alarmas a prop√≥sito del ‚Äúinnecesario af√°n refundacional‚ÄĚ que implica una Asamblea Constituyente y de la emergencia de un ‚Äúsentimiento antiempresarial y estatista‚ÄĚ que pone en peligro ‚Äúel crecimiento logrado gracias a la econom√≠a de mercado‚ÄĚ, para mencionar los dos t√≥picos principales de la preocupaci√≥n mercurial, que coincide obviamente con el discurso de la Alianza por Chile (2).

¬†En los √ļltimos d√≠as El Mercurio a√Īadi√≥ un nuevo tema que, a decir verdad, ha estado soslayado en la vitalicia transici√≥n chilena por los cuatro gobiernos concertacionistas y la administraci√≥n de Pi√Īera: el de la industria medi√°tica. El jueves 30 de julio, el matutino dedic√≥ su principal editorial, bajo el t√≠tulo ‚ÄúRiesgo para los medios de comunicaci√≥n‚ÄĚ, a los planteamientos que al respecto contiene el documento ‚ÄúCompromisos para el Chile que queremos‚ÄĚ, elaborado por la Comisi√≥n de Programa de los partidos de la Nueva Mayor√≠a .

¬†Se debe celebrar que por fin las colectividades de la llamada centroizquierda aborden este vital asunto, y si bien habr√≠a que agradecerle al ‚Äúdiario de Agust√≠n‚ÄĚ (3)¬† por contribuir a su manera a hacer visible un problema que viene afectando profundamente la calidad de la democracia, no cabe sino impugnar la forma en que lo hace, con un discurso fundamentalista que desconoce los datos de la realidad y cae livianamente en la descalificaci√≥n, recurriendo a dos t√©rminos que el lenguaje derechista utiliza majaderamente como estigmas: chavismo y kirchnerismo.

¬†En una suerte de postre del plato fuerte editorial, el lunes 5 de agosto, tambi√©n en la p√°gina 3 del decano, se incluye una columna de opini√≥n de la periodista Tamara Avetikian (‚ÄúHegemon√≠a medi√°tica ¬°no!‚ÄĚ), acerca del enfrentamiento en Venezuela entre el gobierno de Nicol√°s Maduro y el diario El Nacional. La columnista cierra su texto diciendo que se le encendieron ‚Äúalarmas‚ÄĚ a prop√≥sito de las propuestas program√°ticas sobre los medios recibidas por Michelle Bachelet, que podr√≠an replicar en Chile la situaci√≥n venezolana.

¬†En los ‚ÄúCompromisos para el Chile que queremos‚ÄĚ se postula ‚Äúel derecho a una informaci√≥n plural, veraz y transparente, lo que nos lleva a luchar por establecer las condiciones para democratizar el actual sistema de medios de comunicaci√≥n, que ha permitido concentrar en pocas personas o empresas, nacionales o extranjeras, el control de los medios de comunicaci√≥n masivos‚ÄĚ.

¬†‚ÄúTambi√©n resulta necesario incentivar en los medios de comunicaci√≥n tradicionales un aut√©ntico pluralismo tanto en los contenidos como en la propiedad‚ÄĚ, a√Īade el documento de las comisiones program√°ticas de los partidos de la Nueva Mayor√≠a.

 En la visión mercurial el diagnóstico sobre la concentración de la propiedad de los medios y las aspiraciones de pluralismo vendrían a ser consignas chavistas o kirchneristas, que amenazarían el sistema de medios de comunicación  en Chile, que por oposición a esos oscuros designios no tendría rasgos monopólicos ni oligopólicos y sería garantía de una información veraz, plural y transparente.

¬†Ha sido este propio sistema de medios de comunicaci√≥n el que se ha encargado de construir visiones sesgadas, estereotipos, demonizaciones y estigmas sobre las experiencias pol√≠ticas de Venezuela y Argentina, as√≠ como de Ecuador y Bolivia (seguidores del ‚Äúmodelo chavista‚ÄĚ en el discurso editorialista de El Mercurio). As√≠, viene a ser casi un pase de prestidigitaci√≥n dar por cerrado el debate acerca del paisaje medi√°tico chileno con el simple expediente de calificar de chavistas a quienes reclaman su democratizaci√≥n.

¬†Para que la operaci√≥n sea completa, los medios de comunicaci√≥n tradicionaleschi el mercurio (prensa escrita, radio y televisi√≥n) han ignorado, o censurado, los numerosos informes y estudios que documentan la concentraci√≥n de la propiedad de los medios en Chile, elaborados por investigadores a salvo de cualquier sospecha de chavismo. ‚ÄúLos magnates de la prensa‚ÄĚ, de la Premio Nacional de Periodismo Mar√≠a Olivia M√∂nckeberg (Random House Mondadori, 2009), fue mencionado por El Mercurio, contra su voluntad, solo en los rankings de altas ventas de las librer√≠as.

¬†La lista de ejemplos similares es demasiado extensa. Basta citar dos casos recientes. La prensa tradicional ha silenciado las ‚ÄúPropuestas del Colegio de Periodistas de Chile sobre Pol√≠ticas P√ļblicas para la Comunicaci√≥n Social‚ÄĚ, dirigidas a candidatas y candidatos presidenciales y parlamentarios presentado el 11 de julio. Seg√ļn los c√°nones mercuriales, este documento estar√≠a tambi√©n contaminado con el virus del chavismo, pese a su aprobaci√≥n por unanimidad en el Consejo Nacional de esta orden, donde est√°n representadas diversas corrientes ideol√≥gicas y pol√≠ticas, algunas francamente identificadas con la oposici√≥n venezolana. (Nota: el texto puede leerse en¬†www.colegiodeperiodistas.cl/images/documentos/propuestapolitica.pdf).

¬†Entre otros puntos, el Colegio de Periodistas se hace eco de planteamientos de las relator√≠as para la Libertad de Expresi√≥n de las Naciones Unidas y de la Organizaci√≥n de Estados Americanos, en el sentido de que el pluralismo comunicacional se garantiza con la convivencia en pie de igualdad de tres tipos de medios: comerciales, comunitarios y p√ļblicos (no gubernamentales).

¬†Segundo caso: cuando en enero-febrero de 2014 se re√ļna el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para su examen peri√≥dico universal sobre la situaci√≥n en los pa√≠ses miembros de la organizaci√≥n mundial, contar√° cuando analice la situaci√≥n de la libertad de prensa con la contribuci√≥n de Reporteros sin Fronteras (RSF), ONG internacional con car√°cter consultivo en esa instancia.

¬†¬ŅQu√© dice RSF sobre la libertad de prensa en Chile? Vale la pena leer el primer p√°rrafo del informe:

¬†‚ÄúChile ocupa el lugar 60, entre 179 pa√≠ses, en la Clasificaci√≥n Mundial de la Libertad de Prensa 2013 de Reporteros sin Fronteras. Este pa√≠s se caracteriza por una concentraci√≥n excesiva de los medios de comunicaci√≥n, de all√≠ su flagrante falta de pluralismo. Cerca de 95% de las publicaciones de prensa escrita se encuentran en manos de dos grupos de comunicaci√≥n privados: El Mercurio y Copesa,¬† √ļnicos beneficiarios del sistema de subvenci√≥n del Estado instaurado bajo la dictadura ‚Äďpor el que reciben cerca de 5 millones de d√≥lares al a√Īo‚Äď, en detrimento de los medios de comunicaci√≥n independientes. Asimismo, cerca de 60% de las estaciones de radio pertenecen al grupo de prensa espa√Īol Prisa. As√≠, los medios de comunicaci√≥n independientes ‚Äďcomo las radios comunitarias‚Äď se debaten para sobrevivir y asegurar su subsistencia econ√≥mica, puesto que el pa√≠s a√ļn no cuenta con un marco legislativo que garantice un equilibrio entre los diferentes tipos de medios de comunicaci√≥n en el espacio de difusi√≥n‚ÄĚ.

¬†Dif√≠cilmente RSF puede ser acusada de organizaci√≥n chavista. Al contrario, desde sectores de izquierda afines a los gobiernos de Cuba y Venezuela, se la acusa de ser una entidad ‚Äúpantalla‚ÄĚ de la CIA estadounidense y de recibir financiamiento del Departamento de Estado norteamericano. El ranking de la libertad de prensa en 179 pa√≠ses, donde Chile aparece en el lugar 60, relega a Venezuela al puesto 117 y a Cuba al 171. Estados Unidos ocupa la posici√≥n n√ļmero 32, aunque RSF llev√≥ a cabo una campa√Īa de defensa del soldado Bradley Manning, condenado a 35 a√Īos de c√°rcel por una corte marcial estadounidense, bajo cargos de espionaje por las informaciones que filtr√≥ a WikiLeaks.

 Lo sustantivo es que el diagnóstico sobre la falta de pluralismo en el sistema mediático chileno es compartido por los más variados sectores y solo desde una mirada tendenciosa, como la que trasuntan los editoriales de El Mercurio, se pueden negar los peligros reales que representa la concentración de la propiedad de los medios tradicionales.

¬†La prensa y la televisi√≥n chilenas est√°n contaminadas de afanes censuradores, que incluso alcanzan a un canal supuestamente p√ļblico como TVN, manejado ya no con criterios solamente comerciales, sino con la l√≥gica empresarial que permea a todo el actual gobierno. La bochornosa censura a la exhibici√≥n de ‚ÄúEl diario de Agust√≠n‚ÄĚ, la clausura solapada del programa ‚ÄúLa nueva belleza de pensar‚ÄĚ y el pat√©tico episodio de los ‚Äúproblemas t√©cnicos‚ÄĚ que derivaron en mutilaciones del documental ‚ÄúNostalgia de la luz‚ÄĚ, son actos atentatorios a la libertad de expresi√≥n.

 No es una simple anécdota que el Canal 13, del grupo Luksic, con un directorio encabezado por el militante del PPD y exministro de Hacienda Nicolás Eyzaguirre, censure un programa de investigación periodística que denuncia malas prácticas de empresas elaboradoras de alimentos de consumo masivo. Lo que este hecho puso de manifiesto es la contradicción implícita entre la libertad de información y la apropiación de los medios por grandes grupos económicos.

¬†Cuando El Mercurio embiste contra el borrador program√°tico de la Nueva Mayor√≠a, lanza advertencias, impl√≠citos chantajes en t√©rminos de sus pautas de cobertura de la campa√Īa electoral y, sin duda, busca tambi√©n que en el variopinto comando de Michelle Bachelet se impongan figuras moderadas y, obviamente ‚Äúantichavistas‚ÄĚ. Entre ellos, Ren√© Cort√°zar, otro exministro y miembro del directorio de Canal 13, quien seg√ļn el exsenador Ricardo Hormaz√°bal no est√° all√≠ representando a la Democracia Cristiana sino al grupo Luksic.

¬†Juan Somav√≠a, hasta hace poco director general de la Organizaci√≥n Internacional del Trabajo, integrante tambi√©n del comando bacheletista, tuvo el honor en los a√Īos 80 de acompa√Īar a Gabriel Garc√≠a M√°rquez como miembro de la comisi√≥n redactora del Informe McBride, documento se√Īero de la Unesco que puso en el debate internacional el tema de la democratizaci√≥n de las comunicaciones. Una asignatura pendiente en Chile que debe ser debatida de cara al pa√≠s en esta hora de promesas de cambios, al margen de las interesadas ‚Äúalarmas‚ÄĚ de El Mercurio.

 

(1) Nueva Mayoría, el conglomerado político que respalda la candidatura presidencial de Michelle Bachelet, integrado por los partidos de la Concertación Democrática -Democracia Cristiana, Socialista, Radical Socialdemócrata y Partido por la Democracia (PPD)-, más el Partido Comunista, el Movimiento Amplio Social y la Izquierda Ciudadana.
(2) Coalición política de la derecha chilena.

¬†(3) El Mercurio, principal diario chileno, desde el a√Īo 1875 propiedad de la familia Edwards. Agust√≠n Edwards Eastman (85 a√Īos), presidente de la empresa desde 1956, conspir√≥ junto a Henry Kissinger contra el gobierno de la Unidad Popular y recibi√≥ financiamiento de la CIA, seg√ļn consigna el censurado documental ¬ęEl diario de Agust√≠n¬Ľ.

¬†*Periodista. exacad√©mico del Instituto de la Comunicaci√≥n e Imagen, Universidad de Chile. Director de la¬† Escuela de Periodismo de esa universidad¬† desde 2003 hasta 2007.¬† Entre 1978 y 2006, desempe√Ī√≥ funciones de¬† editor y corresponsal de IPS, en Quito, Roma, San Jos√© de Costa Rica y Santiago de Chile.

 

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Antonio Casalduero Recuero
      11 septiembre 2013 21:43

      Muy buen art√≠culo, devela la miser√≠a moral en los principales medios de comunicaci√≥n chilenos. Nunca he podido entender c√≥mo El Mercurio, probadamente un diario golpista, probadamente financiado por EE.UU., probadamente incitador del golpe de estado, a√ļn tenga tanta relevancia en el pa√≠s. Y para peor, su director, Agust√≠n Edwards, se sabe que fue a entrevistarse con Nixon Y Kissinger para pedir la intervenci√≥n de los marines y derrocar a Allende, demostrando con ellos su mentalidad criminal y fascista… entonces c√≥mo a√ļn puede tener tanta injerencia en los asuntos nacionales… No lo entiendo.