Nov 30 2013
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OpiniónPolítica

El nuevo estilo de gobierno kirchnerista

Ya no quedan dudas, con Jorge Capitanich en la Jefatura de Gabinete, hay un indudable ‚Äúcambio de estilo‚ÄĚ en la Casa Rosada. Despu√©s de 12 a√Īos al frente de la gobernaci√≥n de Santa Cruz y de m√°s de 10 a√Īos de ejercicio en el mando del gobierno nacional, el kirchnerismo cambia su forma de ejercer el gobierno.

Han sido 22 a√Īos de una pr√°ctica caracterizada por un estilo absolutamente personalizado y donde la confianza no se ampliaba m√°s all√° de la pareja integrada por N√©stor y Cristina.Ellos ocupaban la c√ļspide de un poder que¬† no se compart√≠a ni se delegaba. Ahora por causas que tienen que ver con razones m√©dicas, familiares y pol√≠ticas la situaci√≥n ha cambiado.

A la temprana desaparici√≥n f√≠sica de N√©stor le sigui√≥ una fren√©tica actividad de Cristina. Con ella pretend√≠a ocupar el vac√≠o pol√≠tico y afectivo que se hab√≠a producido. Fueron 3 a√Īos de intensa actividad. El reciente parate, obligado por las conocidas circunstancias f√≠sicas, fue el detonante sobre el que se mont√≥ este nuevo escenario. Desde el punto de vista m√©dico se plante√≥ la necesidad de aflojar las tensiones de aquella hiperactividad diaria.

Los miembros de su familia, particularmente sus hijos, advirtieron sobre el destino que tuvo la sobrecarga de actividades que hab√≠a desarrollado su padre. Pol√≠ticamente, los resultados electorales del 27 de octubre hab√≠an demostrado que el ‚Äúmodelo‚ÄĚ en marcha mostraba fisuras que exig√≠an cambios. Ante ese c√ļmulo de razones, Cristina tom√≥ un camino in√©dito. Deleg√≥ funciones. Lo hizo dejando el manejo de la econom√≠a y el gobierno en un mix, una dupla, que articulara al tradicional pejotismo con el nuevo kirchnerismo

Jorge Milton Capitanich y Axel Kicillof serían los ejecutantes de esta nueva versión del kirchnerismo o de una transición, con destino indefinido. Las comunes experiencias anteriores de ambos facilitaban la tarea y le daban una mayor viabilidad a estos cambios.

Capitanich se coloc√≥ en el centro de la escena, con sus diarios v√≠nculos con la prensa va explicitando lo que ‚Äúpiensa hacer‚ÄĚ. Su propia pr√°ctica adelanta los cambios que se esperan en el sistema comunicacional. Sabe que en estos meses se juega buena parte de su futuro pol√≠tico. Es obvio que la delegaci√≥n de poderes producida por Cristina no es un cheque en blanco, ni menos a√ļn por tiempo indeterminado.

Este nuevo funcionario es consciente que estos cambios, con la importancia que tienen, no alcanzan. Son modificaciones estéticas que impactan a la vista, pero no cambian la realidad. Del mismo modo que impresiona el nuevo decorado en las oficinas que ocupa y que perteneciera a Juan Manuel Abal Medina. El espacio que estuviera ocupado -casi exclusivamente- por fotos de y con Cristina y Néstor, ha sido reemplazado por otras más familiares, con el Papa Francisco e imágenes religiosas, además de los cuadros institucionales.

Es sabido que la suerte de este ‚Äúnuevo estilo‚ÄĚ, que despierta variados entusiasmos, est√° en la evoluci√≥n de la realidad econ√≥mica social y pol√≠tica. A la espera de las medidas que se ir√°n adoptando y sus efectos pr√°cticos, hay una serie de movimientos pol√≠ticos que no se pueden soslayar. El principal de ellos pasa por el justicialismo y los movimientos vinculados a las candidaturas presidenciales con vistas al 2015.arg capitanich y cris

Daniel Scioli, principal afectado por la designación de Capitanich, parece haber tomado conciencia que su futuro como heredero del kirchnerismo se va alejando. Ante esa evidencia, en esta semana, buscó cerrar acuerdos con las huestes que comandan Francisco de Narváez y  Hugo Moyano. Como parte de ese acuerdo está procurando colocar a miembros de esos sectores en su gabinete provincial.

El entrerriano Sergio Uribarri est√° intentando llegar al gabinete nacional para mantener sus expectativas a una candidatura presidencial.

Sergio Massa, un tanto descolocado ante la nueva situación, medita acerca del espacio en el que debería colocarse. Por ahora terminó acordando con Scioli para destrabar la aprobación del presupuesto provincial.

En otro orden de cosas est√° culminando el a√Īo parlamentario. Para esta fecha, tal como sucede todos los a√Īos, se votan los paquetes de leyes pendientes de aprobaci√≥n. Este a√Īo, dentro de este aluvi√≥n de leyes aprobadas, se plantearon situaciones particulares respecto de dos normas.

Por una de ellas se elimina la responsabilidad del Estado y sus funcionarios por decisiones que puedan causar perjuicios. Esta norma fue aprobada en Diputados. En la cuesti√≥n del C√≥digo Civil y Comercial, el gobierno ahora opt√≥ por dejar su aprobaci√≥n definitiva para el pr√≥ximo a√Īo. Fue votada afirmativamente en el Senado, con una ins√≥lita fundamentaci√≥n de Miguel Angel Pichetto, a cargo del bloque oficialista. Sostuvo que ten√≠a cuestionamientos a la norma pero que la sostendr√≠a por ‚Äúobediencia partidaria‚ÄĚ, confiando que la C√°mara de Diputados la modifique.

Otro tema de la semana ha sido el de la Seguridad. En este sentido hay un par de cuestiones que se deben citar. Por un lado que volvieron a manifestarse en Rosario algunos saqueos, tan caracter√≠sticos para esta √©poca del a√Īo. Hubo algunas decenas de detenidos y varios heridos. El gobierno socialista, sin penetrar en la situaci√≥n social existente, encuentra en el narcotr√°fico a su responsable y promotor.

Hay otro tema que causa seria preocupaci√≥n. Se trata de una tendencia, en debate en la legislatura de la Provincia de Buenos Aires. All√≠ se discute acerca de la posibilidad por la cual, para varios casos, se asimilar√≠a la acci√≥n de los integrantes de empresas de seguridad privada a las actuales fuerzas policiales. Esto ser√≠a posible en caso de flagrancia. Basta recordar que las represiones a movilizaciones y acciones de masas usualmente se producen en situaci√≥n de flagrancia. De lo cual deducimos los riesgos que esta tendencia entra√Īa. M√°s a√ļn si tenemos en cuenta que, en sitios como la Provincia de Buenos Aires donde – en medio del debate parlamentario- se ha planteado que hay unos 100 mil integrantes de estas fuerzas organizados en unas 700 empresas.

 El tema Repsol

repsoloEl acuerdo con REPSOL para indemnizarlo con unos 5 mil millones de d√≥lares, por la expropiaci√≥n de una parte de YPF tiene una ‚Äúletra chica‚ÄĚ que no conocemos y cuyo ‚Äúcierre‚ÄĚ va a demandar alg√ļn tiempo m√°s. Eso lo anunci√≥ Kicillof. Sin embargo, m√°s importante que conocer esa ‚Äúletra chica‚ÄĚ es saber que nos dice ‚Äďsobre los rumbos futuros- este acuerdo.

La cuesti√≥n pol√≠tica con la p√©rdida de votos del oficialismo es la manifestaci√≥n, no la causa, de la evoluci√≥n de la situaci√≥n econ√≥mica. La esencia del problema radica en nuestra realidad econ√≥mica. Ella transcurre por un momento complejo. Uno de los temas centrales tiene que ver con la inflaci√≥n, reconocida por los nuevos funcionarios con el nombre de ‚Äúvariaci√≥n de precios‚ÄĚ. ¬†Adem√°s, la falta de d√≥lares -que repercute sobre la p√©rdida de reservas- y el d√©ficit fiscal que se resuelve apelando a emisiones constituyen, junto al d√©ficit energ√©tico, los principales desaf√≠os a resolver.

Ya se ha dicho en otras oportunidades que la principal apuesta del gobierno es que no baje el nivel de consumo. Ahora empiezan a escasear los recursos para mantenerlo. Frente a ello transita dos caminos estrat√©gicos: Lograr m√°s d√≥lares y desarrollar un ‚Äúajuste moderado‚ÄĚ.

Los acuerdos con REPSOL, como hace unas semanas atrás lo fueron con el CIADI y el reconocimiento que se pagarían otras demandas internacionales, están en la línea de obtener recursos externos, emitiendo bonos que dejen para más adelante el pago de los compromisos que se van asumiendo. El caso de REPSOL, además, apunta a resolver el déficit energético que nos obliga a comprar gas y petróleo, siendo el principal agujero  por donde se van las divisas.

Con el llamado ‚Äúajuste moderado‚ÄĚ, que est√° en carpeta aunque hay sectores donde ya se ha iniciado, se tratar√°n de reducir los costos estatales, eliminando ‚Äďparcialmente- algunos subsidios (luz, agua, combustible). Desde el gobierno procurar√°n que tales eliminaciones solo afecten a los sectores de mayores recursos. Esa es la nueva ‚Äúsinton√≠a fina‚ÄĚ que tiene a su cargo Kicillof.

En el mismo sentido est√° en curso una situaci√≥n bastante compleja cuyos efectos pueden ser gravosos. Hay compromisos, con bonistas acreedores, seg√ļn los cuales cuando el crecimiento del PBI sea superior al 3,25% corresponde que nuestro pa√≠s pague las cuotas con un incentivo ¬†especial, cuya cifra ronda los 3,6 mil millones de d√≥lares. El INDEC viene realizando un c√°lculo de crecimiento que supera ese porcentaje. Seg√ļn diversas estimaciones privadas el crecimiento del presente a√Īo rondar√≠a el 2%. De mantenerse la tasa informada por el INDEC, que superan aquel 3,25%, nuestro pa√≠s deber√≠a pagar ‚Äďindebidamente- el monto indicado.

Desde muchos lugares se denuncia que los ‚Äúdibujos‚ÄĚ del PBI responden a conveniencias electorales. De concretarse lo que se est√° se√Īalando podr√≠a pensarse que tambi√©n tienen por objetivo crear las condiciones para abrir las puertas al ingreso de dinero fresco mediante nuevos endeudamientos. Los pagos pertinentes por esos bonos indexados (por cup√≥n de crecimiento del PBI) se concretar√≠an mediante bonos a varios a√Īos.

Vale aclarar que paralelamente a estos bonos indexados por el crecimiento hay otros que se pagan seg√ļn la inflaci√≥n. En este caso los ‚Äúdibujos‚ÄĚ del INDEC, por debajo de los valores reales, evitan pagar un volumen importante de d√≥lares.

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