May 18 2015
2476 lecturas

Sociedad

El Oil Crash a escala humana

驴Han notado la fascinaci贸n que produce la hollywoodense frase un mill贸n de d贸lares?…un mill贸n de d贸lares鈥 Si hacemos memoria, la locuci贸n ha sido repetida hasta la saciedad en cuanta pel铆cula gringa se haya proyectado en nuestras pantallas y en esa banal repetici贸n del enunciado (鈥n mill贸n de d贸lares鈥) se patentiza no lo material y concreto del concepto, tanto como su componente m谩gico, fant谩stico y, si se quiere, sobrenatural.

Hay tantas cosas en la vida m谩s importantes que el dinero! 隆Pero cuestan tanto!
Groucho Marx

聽La cifra (un mill贸n) seduce por lo聽 que insin煤a, no por lo que compra鈥, la oraci贸n funciona igual para un mill贸n de pesos, un mill贸n de pesetas, de bol铆vares, soles, euros, libras, marcos鈥o encantador de la frase trasciende los idiomas, las medidas y el valor objetivo de cada moneda, todos repitiendo embelesados el mantra m谩gico de la felicidad鈥n mill贸n de d贸lares鈥n mill贸n. Pero, 驴porque?

Digamos, primeramente, que no es la primera vez en la historia que una cifra objetiva, sirve o se usa para designar otra cosa u otro concepto distinto a la propia unidad num茅rica que nominalmente representa; el diluvio dur贸 40 d铆as y 40 noches, los israelitas vagaron por el desierto 40 a帽os, Jes煤s ayun贸 40 d铆as, Ali Bab谩 y los 40 ladrones鈥 驴lo van adivinando? s铆, el n煤mero 40, en la antig眉edad, era la forma para expresar el concepto de mucho o聽 incontable si se quiere; cuesta creer (y que nos haga reflexionar) que una cifra hoy tan b谩sica, hace algo m谩s de 2000 a帽os ten铆a el valor casi de infinito.

Hoy mismo, el n煤mero 7 es el n煤mero de la suerte por excelencia. Luego, para preguntarnos -y bien respondernos- qu茅 se esconde detr谩s de esa cifra m谩gica (un mill贸n) y como nos afecta en la actualidad de cara al fen贸meno del peak o铆l, primero debemos preguntarnos 驴qu茅 es realmente el dinero?…puntualizo, energ茅ticamente hablando, 驴qu茅 es el dinero? Y para llegar a esa respuesta que, a su vez, ser谩 la base del an谩lisis de los cap铆tulos subsecuentes de este post, estimo que lo primero es un peque帽o, pero necesario, recorrido por la historia primera del ser humano y el desarrollo primigenio de su relaci贸n con 茅l dinero. A saber.dolares montones

El hombre aparece en la tierra en la primera fase de 鈥渉ominizacion鈥, que se sit煤a, temporalmente, alrededor de los diez millones de a帽os atr谩s; preantropida e irracional, sus vestigios dicen relaci贸n con el Oreophitecus (Italia), Ramaphitecus (India) y el Keniaphitecus (脕frica del Sur); no existen mayor informaci贸n de esta etapa, y lo cierto es que muchos estudiosos del tema ni siquiera la consideran como efectivamente existente. Una segunda etapa se sit煤a alrededor de los cinco millones de a帽os atr谩s; a los hom铆nidos que vivieron en esta fecha se les denomin贸, de forma general, Australopitecus, y constituyen, precisamente, el g茅nero anterior al g茅nero 鈥渉omo鈥.

Entre sus m谩s famosos representantes tenemos al Australopitecus africanus y prometeus descubiertos ambos por Raymond Dart, en Taugs y Makapansgat, en el a帽o 1925 y 1948 respectivamente; tambi茅n el Plesianthropus Transvaalensis descubierto por R. Broom, en Sterkfontein, en 1936. Una tercera fase de hominizaci贸n comienza con el descubrimiento del Homus Habilis (con lo que efectivamente se da inicio al g茅nero Homo) descubierto por Louis S. Leakey en Oldubai, Tanzania, al que se lo data con una fecha aproximada a los 1.8 millones de a帽os antes de Cristo. Una cuarta fase la constituye la del homus erectus que nos acerca al a帽o 500.000 a. c; dentro de este per铆odo encontramos el Pithecantropus Erectus, (Hombre de Java, descubierto en Trinil, Java, por Dubois en 1891) y el Sinantropus Pekinensis (Pitecantropus Sinensis, Hombre de Pek铆n, Black, 1929).

Alrededor del a帽o 200.000 a c se distingue la pen煤ltima etapa de Hominizacion llamada Paleantropida, cuyos principales representantes f贸siles son el homus sapiens Neardentalis (Hombre de Neanderthal), y聽 el homus sapiens neardantaloide, ya en pleno periodo Paleolitico. Por ultimo, nos queda la etapa Neantropida, donde el paradigma lo constituye el Hombre de Cro-Magnon, homus sapiens sapiens, el que se sit煤a alrededor del a帽o 35.000 a. c., y cuya capacidad craneana, es sensiblemente parecida a la del hombre moderno, y que por lo mismo se constituye, precisamente, en su referente inmediato.

Bien, durante el Neol铆tico (10.000-3000 a. c. aprox.) los hielos glaciares se desplazaron lentamente hacia los Polos, las tundras y las estepas se convirtieron en bosques frondosos鈥stas mejoras en las condiciones clim谩ticas dan lugar a la primera y posiblemente una de la m谩s significativa revoluci贸n social que ha conocido de la humanidad, comparable solo con la anterior conquista y manipulaci贸n del fuego.

Ella establece los cimientos de toda la expresi贸n econ贸mica subsiguiente, hablamos el nacimiento de la domesticaci贸n de la planta y el animal, origen de la agricultura y la ganader铆a respectivamente; lo que junto a la conquista de la metalurgia, hace finalizar la etapa de 鈥渆conom铆a de apropiaci贸n, basada en la caza y la recolecci贸n como actividades principales, para dar paso a la 鈥渆conom铆a de producci贸n鈥.

Lo anterior, a su vez, tendr谩 consecuencias directas en la vida desarrollada a partir de dicha etapa y que nos alcanza hasta hoy; pasamos de una vida n贸mada a una vida sedentaria, nacen聽 los asentamientos urbanos estables鈥s el inicio estructural de las primeras ciudades.

Pareciera ser que el primero de los dos fen贸menos en desarrollarse fue el de la ganader铆a; por un lado estaba referido a seres vivos con una vitalidad m谩s cercana a la humana, como es el caso de los animales, y por tanto m谩s f谩cil de conocer y asimilar, que la vitalidad inherente a los vegetales, m谩s lejana a nuestra propia forma esencial. Por otro lado, el pastoreo o ganader铆a, se acomodaba mejor a la primitiva forma de vida n贸made del hombre prehist贸rico; mismo que estaba obligado a recorrer, con sus animales, distintas comarcas en busca de los pastos que les serv铆an como alimento. Sin embargo, esta vida n贸mada, implic贸 que mucho de esos pueblos quedaran rezagados en su desarrollo en favor de quienes ya comenzaban a asentarse a su lado鈥os pueblos agr铆colas.

Es con la agricultura con que el hombre, derechamente, comienza a afianzar su esp铆ritu civilizador. Entre otras razones tenemos que el fen贸meno de la agricultura implica por primera vez el sedentarismo absoluto; lo anterior, toda vez que, por un lado,聽 el agricultor debe esperar indefectiblemente la recolecci贸n de su cosecha; por otro lado, porque ya no dejar谩 las tierras que considere buenas o aptas para el cultivo. Esto 煤ltimo supuso la construcci贸n de viviendas permanentes; actividad necesaria puesto que las cuevas, en las que antes se cobijaba, no siempre coincidir谩n con el lugar donde se encuentran las tierras de cultivo.ec agricultura campesina

Lo anterior, obviamente, evolucion贸 progresivamente en la misma medida en que el hombre se asentaba m谩s fijamente en una localidad, y esa localidad, por su ubicaci贸n geogr谩fica, o la especial caracter铆stica de fertilidad de sus tierras, permit铆a el sustento de una mayor cantidad de personas, mismas que tambi茅n contribu铆an a su defensa. Luego, esos asentamientos, derivaron naturalmente en el poblado y en la aldea como primeros n煤cleos urbanos. El nacimiento de la ciudad (y si se quiere del reino y el imperio posteriormente) como una nueva etapa hist贸rica, estaba a la vuelta de la esquina. Decir que el concepto de propiedad territorial, que decant贸 del fen贸meno de la agricultura, se perfeccion贸 y ampli贸 en la medida en que las grandes ciudades se volvieron m谩s importantes y permanentes.

Por 煤ltimo, una tercera conquista vino a complementar las dos anteriores, y aunque su efecto civilizador, en principio, no fue tan evidente como el de la domesticaci贸n y la agricultura, fue la que termin贸 por perfilar la base t茅cnica con la cual el hombre se planteaba ante esta nueva etapa de desarrollo humano: la metalurgia.

Pero, se preguntaran ustedes amigos lectores 驴de qu茅 manera conectamos este resumido relato prehist贸rico con el peak o铆l?…paciencia, para all谩 vamos.

Digamos que lo trascendente de cambio anterior (fuego, ganader铆a, agricultura, metalurgia鈥 observemos ya el detalle que las tres primeras de las cuatro patas del banco civilizador son manifestaciones f铆sicas de energ铆a concentrada) es que, al pasar el hombre de una econom铆a natural de 鈥渁propiaci贸n鈥, b谩sicamente dada por la recolecci贸n y la caza, a una econom铆a artificial de 鈥減roducci贸n鈥, dada por la ganader铆a y la agricultura; aparece un nuevo elemento en el desarrollo de la humanidad, y que ser谩 factor clave en todo su progreso futuro y hasta nuestros d铆as, hablamos del 鈥渆xcedente鈥濃 padre de la riqueza, hermano del dinero y aunque cueste creerlo, bisnieto de la bater铆a de ion de litio鈥 es ah铆 donde quiero llegar鈥l excedente, definido como 鈥渓o que resta una vez suplidas las necesidades del individuo鈥, es lo que permite al hombre, por primera vez, invertir energ铆a ya no en 鈥渕antener鈥 sino en 鈥渄esarrollar鈥. Energ茅ticamente, el excedente, no es otra cosa que energ铆a sobrante, excesiva y/o vacante.

As铆, en la medida en que se 鈥減roduc铆a鈥 las relaciones humanas dentro de la comunidad se fueron complejizando, toda vez que el 鈥渆xcedente鈥, al que ya hicimos referencia, permite ocupar parte de la poblaci贸n en tareas espec铆ficas; o sea permite, sin poner en riesgo la supervivencia de la comunidad, una especializaci贸n mayor. La importante consecuencia subyacente de lo anterior es la conquista del tiempo.

Al escapar de la sobrevivencia, como actividad diaria y necesaria, lo mejor y mayor de las capacidades humanas se invierten en 鈥減roducir鈥; pero luego, cuando ya la producci贸n misma no necesita de la dedicaci贸n, ni f铆sica ni intelectual, que requiri贸 en sus comienzos, lo que el hombre comenz贸 a 鈥減roducir鈥 fue 鈥渢iempo鈥, el que se tradujo a su vez en la 鈥渁cumulaci贸n鈥, con el que nace definitivamente el concepto de riqueza. La acumulaci贸n y la riqueza a la que hacemos referencia tuvieron dos expresiones concretas, una, por cierto, m谩s evidente que la otra. Por un lado la acumulaci贸n de riquezas en el puro orden material, granos, tierras, joyas, metales preciosos, reba帽os, telas y esclavos. Pero por otro lado se dio tambi茅n, aunque de forma mucho m谩s sutil la acumulaci贸n de conocimiento, eclipses, ciclos clim谩ticos, medicina etc., siendo ambos en definitiva los que ayudar铆an al fen贸meno de la acumulaci贸n de poder.

Ahora, volviendo sobre el tema, 驴De qu茅 manera se manifest贸 ese excedente energ茅tico en los albores de la civilizaci贸n?, pues bien, primigeniamente en la cosecha y el reba帽o. Particularmente, el segundo, sin mucho esfuerzo, podemos considerarlo la primera 鈥渂ater铆a energetica鈥 con que cont贸 la humanidad, energ铆a envasada, movible, transferible, constante y utilizable seg煤n las necesidades de su propietario. Desde una perspectiva concreta de la vida y de la energ铆a, y particularmente de la vida en aquel periodo, podemos decir que fue el trueque fue la primera forma de intercambio energ茅tico, traslado o transferencia energ茅tica, que no refiriera al trabajo mismo del hombre (o al propio hombre).

Esta primera forma de intercambio del excedente energ茅tico, el trueque, la permuta de bienes materiales tangibles, estuvo condicionada por su tiempo hist贸rico; frente a seres de experiencia concreta, con elementos particularmente reconocibles, una primera ventaja de este intercambio energ茅tico聽 era la certeza de la transacci贸n ej. Energ铆a de alimentos por energ铆a de las pieles, las primeras llamadas a cubrir nuestro d茅ficit interno de energ铆a (hambre) y las otras llamadas a paliar la p茅rdida ex贸gena de energ铆a (frio), que en aquellos tiempo y (aunque nadie quiera admitirlo) hoy mismo, un nivel cr铆tico en cualquiera de ellas lleva a una muerte segura.

Con la ventaja de la certeza, el trueque, tambi茅n incubaba la desventaja de la limitaci贸n, la que no tard贸 en hacerse presente, en la misma medida en que se complejizaba la sociedad que utilizaba dichos mecanismos de trasvasije energ茅tico. Luego, las dificultades inherentes al trueque, llevaron a la utilizaci贸n de diversos bienes 鈥損articularmente, aunque no primeramente, metales- para facilitar los intercambios. Estos bienes convertidos en instrumentos generales de cambio se convirtieron en las primeras formas de dinero.

Decir que a lo largo de la historia, se han utilizado muchos tipos de bienes como medios generales de pago; se ha buscado bienes con un valor estable, de alto valor en relaci贸n con su volumen y disponible en cantidades suficientes a las exigencias. Tambi茅n se ha exigido que sean bienes f谩cilmente almacenables, que puedan ser transportados sin dificultad, divisibles, inalterables y no perecederos. En los primeros casos de comercio con dinero, la mayor utilidad y fiabilidad de los bienes para ser reutilizados y vuelto a intercambiar (su comercializaci贸n), determinaron su elecci贸n como objeto de intercambio. As铆 en las sociedades agr铆colas, los bienes necesarios para la producci贸n de cereales de una forma eficiente y c贸moda eran los que m谩s f谩cilmente adquir铆an significaci贸n monetaria en los intercambios directos.

Pero, como dijimos, en la medida que las necesidades b谩sicas de la existencia humana fueron satisfechas, se increment贸 la divisi贸n del trabajo que a su vez permiti贸 crear nuevas actividades para el uso del tiempo y resolver problemas m谩s avanescala humanazados. Conforme las necesidades de los pueblos se volvieron m谩s refinadas, se hizo m谩s necesario el intercambio de modo indirecto, de la misma forma la separaci贸n f铆sica de trabajadores especializados (oferentes) de sus posibles clientes (demanda) requer铆a el uso de un medio com煤n a toda la comunidad, para facilitar un mercado m谩s amplio.
El historiador griego Her贸doto atribuye la invenci贸n moderna del dinero a los habitantes de Lydia, un pueblo del Asia Menor ubicado en las costas del Mar Egeo, entre las costas de las actuales Grecia y Turqu铆a. All铆, en el Siglo VIII antes de Cristo, se hizo circular monedas hechas de una aleaci贸n de oro y plata que llevaban la imagen de un le贸n que era el s铆mbolo del pueblo. Por su parte la palabra 芦moneda禄 deriva del lat铆n 芦moneta禄, que era el apodo de la diosa Juno, porque en su templo de Roma se acu帽aban las monedas. De hecho, durante el Imperio Romano se empez贸 a acu帽ar una 煤nica moneda, igualando los tama帽os, pesos y valores de todas las monedas existentes, y prohibiendo la acu帽aci贸n de monedas por parte de individuos particulares, debido a que esa actividad era un monopolio del Estado. En tanto, la palabra 芦dinero禄 deriva del lat铆n denarium, que era una moneda utilizada por los romanos para realizar actividades comerciales.聽 La historia indica adem谩s que el personaje que m谩s ayud贸 a diseminar el uso de las monedas de metal fue el Rey de Macedonia, Alejandro Magno, quien desde el a帽o 335 Antes de Cristo, impuso el sistema de acu帽ar monedas en Persia, Mesopotamia, Siria, Egipto y en varios territorios que hoy forman parte de Turqu铆a, Afganist谩n, Pakist谩n y la India. Despu茅s de su muerte, en esos territorios se continu贸 con la pr谩ctica de acu帽ar monedas y, muchas de ellas, con el busto del propio Alejandro Magno.聽 Tambi茅n en China hay evidencia del uso y la acu帽aci贸n de monedas durante la dinast铆a Chou, que gobern贸 por cerca de un milenio hasta el siglo tercero antes de Cristo. En las ruinas excavadas se han encontrado monedas de cobre de forma circular, con un agujero cuadrado en el centro. Igualmente, fue en China donde se us贸 por primera vez el papel moneda, lo que ocurri贸 en el Siglo IX. Su valor era garantizado por el oro y la plata del gobierno, y su gran ventaja era que no era tan pesado como las monedas. En Europa, el papel moneda apareci贸 en el siglo XVI y su valor depend铆a de los dep贸sitos en oro que pose铆a cada pa铆s que lo emit铆a.

鈥hora bien, para continuar, ya definido el excedente desde un punto de vista energ茅tico como energ铆a vacante鈥regunto, desde ese mismo punto de vista, 驴qu茅 es realmente el dinero?

Segundo

El dinero no es nada, pero muchdolares rolloo dinero, eso ya es otra cosa.
George Bernard Shaw

Como en todas las cosas importantes, pocas veces nos detenemos a pensar cual es, efectivamente, su verdadero significado; damos por descontado el conocer su esencia sin que siquiera nos la hayamos cuestionado una vez. Por de pronto, el dinero, no comprende una sola definici贸n sino varias; la m谩s conocida de ellas es la definici贸n econ贸mica del dinero: un medio de intercambio y/o de pago. Pero, dijimos, no es la 煤nica; sociol贸gicamente se ha considerado al dinero como un s铆mbolo operador de la unidad social (moneda, naci贸n y estado).

Psicol贸gicamente, al menos la escuela conductista, ha definido el dinero como un reforzador condicionado generalizado.聽 Antropol贸gicamente el dinero ha sido considerado como un catalizador de la equivalencia, hace que聽 todo sea equivalente (incluso lo que en alg煤n periodo de la humanidad se consider贸 irreductible, ej.: el honor, la pertenencia social, los valores y principios). En fin, para quienes tengan un inter茅s mayor en el tema recomendable es el libro de Georg Simmel 鈥淟a filosof铆a del dinero鈥. Mientras prosigo.

Ya defin铆 el excedente, padre del trueque, abuelo del dinero, b谩sicamente como energ铆a sobrante. En el mismo sentido, desde el tema que nos convoca a todos en este blog, la energ铆a, 驴c贸mo puede ser definido el dinero? O, dicho de otro modo, energ茅ticamente hablando, 驴qu茅 es el dinero? Al entender de este servidor el dinero puede ser definido, o encasillado, de dos formas o en dos definiciones:
a) bater铆a energ茅tica (medio de pago, ahorro o acumulaci贸n)
b) vector energ茅tico (medio de intercambio).

La definici贸n de la RAE para bater铆a es acumulador el茅ctrico, mas t茅cnicamente se define a las bater铆as y pilas como acumuladores, siendo esta otra forma de nomenclatura para dichos artefactos.聽 Luego, el dinero no es otra cosa que una bater铆a energ茅tica, que anta帽o por valor material de que estaba confeccionado, y hoy por fe y abstracci贸n, es transmutable聽 en m煤ltiples y casi infinitas expresiones de esa energ铆a, desde unas manos m谩gicas que聽 te trasportan en el aire a 10000 km y te depositan suavemente en las playas de Varadero, hasta la pizza o el kilo de arroz para la reuni贸n de amigos o con el que el indigente vive una semana.

Es una bater铆a energ茅tica m谩gica; cuyo sortilegio reside, precisamente, en que nos permite la transformaci贸n de la energ铆a 鈥搑eitero, por fe, abstracci贸n y representaci贸n- en casi en lo que deseemos鈥 entonces, 驴qu茅 hay de m谩gico en la frase un mill贸n de d贸lares?, pues simple, esa frase no es m谩s que una forma de representarnos la idea, posibilidad fant谩stica (y la palabra nunca estuvo mejor utilizada), de ser due帽os de una fuente de energ铆a infinita para hacer todo cuanto queramos鈥 ese es su encanto, su hechizo. El brillo del oro, m谩s que el oro, es lo que atrapa y pierde al avaro y al ladr贸n (ni una ni otra cosa pierde al banquero, a 茅l lo seduce la cantidad num茅rica, sea escrita en un libro de contadur铆a o en la pantalla de un computador) lo que insin煤a que vale y no lo que vale.

Pero ese dinero esa moneda tiene sus ra铆ces bien hundidas en la realidad, y en la m谩s b谩sica de todas, despojada de su fulgurante canto de sirena ( detr谩s de la moneda est谩 Dios dice Borges en El zahir)聽 proviene, directamente de aquella oveja o cabrito criado en las pasturas neol铆ticas; as铆 la palabra 鈥減ecuniario鈥, lo atingente al dinero, viene etimol贸gicamente del lat铆n 鈥減ecus鈥 鈥渞eba帽o鈥; lo mismo el vocablo espa帽ol 鈥済anancia鈥 que pareciera provenir de 鈥済anado鈥濃 tambi茅n la cosecha es parte de esa consideraci贸n y hasta hoy lo extremadamente valioso vale como 鈥 grano de oro鈥.聽 Por favor, no nos olvidemos, en las ra铆ces del dinero solo encontramos comida y abrigo, una forma de acumulaci贸n y reemplazo de esa energ铆a que se nos escapa inclemente cada d铆a, junto con la vida, a trav茅s del hambre y el frio.china dolares y yuan

Igualmente, el dinero, puede ser considerado un vector en la medida en que este es definido como (RAE) Agente que transporta algo de un lugar a otro. As铆, el dinero, es un vector energ茅tico, el elemento trasmisor de energ铆a entre personas, jur铆dicas y naturales, al interior de la comunidad y entre comunidades (si se quiere pa铆ses). M谩s a煤n, con la digitalizaci贸n del dinero hemos llegado, tambi茅n al punto de la transferencia m谩gica del mismo. La tele transportaci贸n de la energ铆a,鈥uiz谩 por primera y 煤nica vez en la historia del hombre, hemos roto las leyes de la materia鈥 si no es as铆, el truco ha quedado lo suficientemente perfecto como para que el p煤blico no descubra el enga帽o.
Preguntaba al inicio del cap铆tulo 1 de este post: 驴Han notado la fascinaci贸n que produce la hollywoodense frase un mill贸n de d贸lares? Pues ah铆 est谩 la respuesta, energ铆a infinita, en infinitas formas, y para satisfacci贸n infinita de las necesidades y m谩s probablemente hoy de los deseos, placeres y vicios. Igualmente podr铆a decir, que la energ铆a infinita podr铆a llevar al bien infinito, pero esa afirmaci贸n, contrastada con la realidad, no alcanza a durar el tiempo que me demoro en escribir la frase.

Pero volvamos a lo nuestro. La tesis pikolera b谩sica es que vivimos en un tiempo con energ铆a menguante o estamos ad portas de entrar en 茅l. Ahora, si este es fen贸meno real y concreto como lo anunciamos y defendemos los pikoleros, 驴c贸mo se manifiesta? Y m谩s precisamente 驴c贸mo se manifiesta entre nosotros, hombre de a pie, ciudadanos comunes y corrientes del mundo? simple, en este mundo, t煤 tienes menos dinero鈥煤 tienes menos energ铆a. Deteng谩monos en este punto. Actualmente la unidad internacional de energ铆a, definida de esa manera por el Sistema Internacional de Unidades es el julio, que se define como el trabajo realizado por una fuerza de un newton en un desplazamiento de un metro en la direcci贸n de la fuerza, es decir, equivale a multiplicar un Newton por un metro ( para los humanistas, como este servidor, casi chino mandar铆n). Asimismo, existen muchas otras unidades de energ铆a, algunas de ellas utilizadas actualmente, otras en desuso鈥alor铆a (cal) ,Frigor铆a (fg), Termia (th), Kilovatio hora (kWh) Tonelada equivalente de petr贸leo (Tep) Tonelada equivalente de carb贸n (Tec) Electronvoltio (eV) Brit ish Thermal Unit (BTU o BTu) Caballo de vapor聽 (CVh) Ergio (erg) Pie por libra( ft 脳 lb).

Y si bien, para medir cient铆fica o matem谩ticamente cierta cantidad de energ铆a, dichos conceptos o unidades otorgan la certeza y objetividad que requieren las ciencias exactas, claramente, a un nivel social, individual o comunal, medir nuestro acceso a la energ铆a o la cantidad de energ铆a con la que contamos, utilizando las medidas o unidades anteriores, es un desprop贸sito. Se puede hacer s铆,聽 en un laboratorio, como objeto de estudio cient铆fico o en modelos matem谩ticos, ideales y te贸ricos;聽 pero en el aqu铆 y ahora, en la realidad concreta del cuerpo social, esas unidades no tienen sino una cabida marginal.

Quiz谩, dejando de lado la calor铆a (cal) por su directa relaci贸n alimenticia, el decir que Fulano, o que el pueblo de Zutano, tiene acceso a un julio diario de energ铆a, a 100 julios mensuales o anuales,聽 a Fulano y al pueblo de Zutano, les dice nada. En la realidad, en el d铆a a d铆a, la f贸rmula es m谩s sencilla, t煤 tienes menos dinero, t煤 tienes acceso a menos energ铆a.

As铆, si en la prehistoria, en los albores de la humanidad, el acceso a la energ铆a estaba determinado derechamente por tu fuerza o la de tu clan (la ley del m谩s fuerte); si en la antig眉edad (y posiblemente hasta el inicio de la edad de los combustibles f贸siles) el acceso a la energ铆a acumulada o vacante estaba determinada casi exclusivamente por el nacimiento, esto es la pertenencia desde la cuna a cierta clase social dominante( nobleza, aristocracia, militar o religiosa) que solo dejar铆as en la muerte, el solo hecho del nacimiento aseguraba, contra todo evento, el dominio y la propiedad de los bienes materiales para mantener dicho status (paradigm谩tico de ese inmovilismo energ茅tico es precisamente la 茅poca o edad feudal). Bien, ahora, en el presente, sin eufemismos, tu acceso a la energ铆a est谩 determinado por la cantidad de dinero con que cuentes (ello incluso independiente de la forma en que te hayas hecho de ese dinero鈥a luego llegar茅 a ese punto) en el aqu铆 y el ahora鈥 t煤 tienes menos dinero, t煤 tienes menos energ铆a.

Decir, que no es necesario se帽alar lo pendiente que estamos los pikoleros de los macro procesos energ茅ticos en desarrollo, en sus distintas vertientes, pol铆ticas, econ贸micas, geogr谩ficas, militares, mismas que apoyen nuestra opini贸n o la subviertan; todos aqu铆 participamos de esa din谩mica. Lo anterior, claramente, tiene sus consecuencias a la hora de mirar e interpretar el mundo desde la perspectiva pikolera; entre ellas, sino una de las m谩s importantes, seguro una de las m谩s parad贸jica es que, aunque aceptamos el Crash oil como un fen贸meno que se desarrolla d铆a a d铆a y que, por tanto,聽 necesariamente se est谩 desarrollando a nuestro alrededor; pero, asimismo, por imperceptible, sencillamente no acertamos a verlo. petroleo mundo

Y sin embargo, lo anterior, porque el fen贸meno es cierto, debiera ser posible. Refiramos que, quiz谩,聽 la raz贸n de este vicio de refracci贸n sea l贸gica 鈥o grande es m谩s f谩cil de ver que lo peque帽o; las actuaciones del conjunto son m谩s uniforme y coherente que las actuaciones del individuo; es razonable, entonces, que desde la ciencias, particularmente las exactas (aunque tambi茅n las sociales), las actuaciones humanas, desarrolladas en el 谩mbito de la cotidianeidad, merezcan siempre ser vistas, 煤nicamente, desde una perspectiva unitaria o individual atomizada, sin conexi贸n directa con macro-procesos civilizatorios (como el que nosotros propugnamos con el Crash Oil.). Y si bien es l贸gico considerar que en el actuar de un solo individuo est谩 m谩s presente la voluntad individual del mismo, de quien realiza el acto,聽 que el reflejo de procesos culturales, econ贸micos o sociales, tal vez esto 煤ltimo no sea tan as铆.

Dicho de otro modo, el cuadro del todo que nos entrega la ciencia solo puede pintarse con n煤meros; posiblemente, la ciencia, solo pueda mirar con la certeza que de ella se reclama exclusivamente a trav茅s de la cantidad. Pero para el caso del todo y la parte,聽 de la civilizaci贸n y el individuo, la conexi贸n no se puede (ni se debe) hacer, a todo evento, en arreglo a cifras, gr谩ficos o estad铆sticas. El hombre puede hacer lo que no el n煤mero, puede mirar a trav茅s de la pupila de otro hombre; luego, y quiz谩 si estamos atentos, podamos ver la verdad de lo continente (la humanidad) en un solo gesto o palabra de lo contenido (el humano)鈥 entonces pregunto: 驴qu茅 tendr铆a que ver que el fontanero deje mal un arreglo en las ca帽er铆as de mi casa con el Crash oil?

Antes de responder, o tratar de responder, la pregunta anterior -que es en definitiva donde quiero llegar- perm铆tanme, primero, hacerles otra pregunta: 驴Qu茅 es lo realmente m谩gico que tienen los hidrocarburos?

Sociol贸gicamente, estimo (y s铆, esta es una apreciaci贸n que puede ser subvertida), permiten, por primera vez en la historia de la humanidad, disociar, masivamente, el excedente energ茅tico y su utilizaci贸n en las cobertura de necesidades, para colocar dicho excedente, como resultados de satisfacci贸n segura de las primeras, en los simples deseos. Al d铆a de hoy lo anterior tiene, podr铆a tener, una primera y posiblemente tr谩gica consecuencia, el creer que las necesidades, particularmente las b谩sicas, se cubren solas鈥 hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio (y que no se me mal interprete, hablo desde la perspectiva del hombre promedio occidental, que bien o mal se las apa帽a dentro del BAU聽 鈥減ara llegar a fin de mes鈥濃 驴 se entiende no?) dec铆a que hace tanto ya que nadie pasa hambre o frio, que nadie asocia la falta de energ铆a o, su equivalente, el dinero, con esos fen贸menos.mex petroleo

La neol铆tica relaci贸n directa entre excedente energ茅tico y cobertura de las necesidades b谩sicas, en gran parte de pa铆ses occidentales solo se da al interior del fen贸meno de la indigencia y de manera m谩s global en ciertos pa铆ses con amplios y brutales problemas de pobreza鈥 es ah铆 donde efectivamente un euro o peso o d贸lar de menos significa un d铆a de hambre o frio. Pero en el contexto BAU (incluso entre las clases m谩s bajas del 鈥渟istema鈥) el excedente energ茅tico y su merma dejar谩n en evidencia otro tipo de 鈥渘ecesidades鈥 o 鈥渃arencias鈥, casi simples deseos.

Ya la conexi贸n anterior les quita, objetivamente, el grado de tragedia y de profundidad abismal que la frase 鈥渦na necesidad insatisfecha鈥 de por s铆 plantea鈥os ejemplos cotidianos: a) el sufrimiento de quien tiene que cambiarse de barrio pijo a uno menos considerado socialmente porque su situaci贸n financiera cambi贸; ese es un sufrimiento real para los involucrados鈥 驴 cu谩ntos MILLONES familias est谩n viviendo en este momento ese drama replicado en el auto, la casa, el colegio de los ni帽os? b) 驴cuantos millones de familias de las clases m谩s desprotegidas y vulnerables socialmente tienen como primera prioridad el pago de la TV por cable, siendo elevado, de facto , ese elemento, al car谩cter de esencial?…(el sufrimiento es real pero, esencialmente, 驴est谩 justificado?) .

As铆 las cosas, los hidrocarburos, permitieron confundir masivamente necesidades con deseos; luego, en un rizo maquiav茅lico, ha hecho desaparecer las necesidades y en su lugar se han colado,聽 impostados, los deseos. Mientras exista energ铆a vacante la ilusi贸n se mantiene y se mantendr谩, social y personalmente, global o unitariamente. Se conservar谩 ese ingenuo delirio mientras los niveles de energ铆a no meng眉en al punto de hacernos volver, de rompe y raja, a los l铆mites esenciales, al n煤cleo duro de lo que malamente debemos considerar verdadera energ铆a cubriendo verdaderas necesidades (pan techo y abrigo).

As铆, por ejemplo, si alguien gana 1000 (solo como ejercicio 1000 unidades de energ铆a) y con eso cubre sus necesidades esenciales un recorte del 50 % 500 unidades implicara que efectivamente pueda dejar de cubrir conceptos energ茅ticos b谩sicos como abrigo y comida (comenzar谩 a pasar hambre y frio) sin embargo si alguien gana 20.000 unidades de energ铆a un recorte de 500 unidades implicar谩 posiblemente un d铆a menos de vacaciones y claramente esa situaci贸n es mucho m谩s dif铆cil asociarla a la energ铆a y su finalidad como satisfacci贸n de las necesidades humanas, sin embargo, la merma, igualmente es real.

Los pikoleros lo sabemos, esta generaci贸n y las que vienen est谩n enfrentada a un momento 煤nico en el devenir de la humanidad. Durante los 煤ltimos cincuenta mil a帽os el hombre ha contado con excedentes energ茅ticos crecientes, y ese ha sido el p煤lpito sobre que el cual, generaci贸n tras generaci贸n, el hombre le ha gritado en su cara al universo el titulo soberbio de ser la 鈥渃riatura mimada de la creaci贸n鈥. Con el man谩 de energ铆a siempre creciente para sostener cada palabra del discurso civilizador, no hubo ni contradicci贸n ni tropiezo; sin embargo, ser谩 esta generaci贸n y las que siguen a quienes le he este dado conocer la verdadera fortaleza de esa afirmaci贸n.

escala humana2Tercero

La honestidad es en su mayor parte menos rentable que la deshonestidad. Para seguir adelante, me permitir茅 hacer algunos supuestos simplificados de como creo ha sido el desarrollo del hombre, en raz贸n de la disposici贸n de energ铆a.

a) En esencia, la mejora en las condiciones materiales de vida del hombre se han incrementado, en la misma medida en que se ha incrementado el excedente energ茅tico que le permite acceder a esas mejoras. Lo anterior, porque se generan nuevos mecanismos para satisfacer las necesidades humanas, como porque se聽 masifican los mecanismos de satisfacci贸n creados, a niveles superlativos. Dicho de otro modo, el desarrollo civilizador, con crecientes niveles de energ铆a, ser谩 siempre m谩s y mejor.

b) Esas mejoras en las condiciones humanas y su evoluci贸n hist贸rica, tienen una doble perspectiva. Dos canales de consecuencias. Una de ellas es evidente, se produce una mejora material y concreta en las condiciones de vida del ser humano; la otra consecuencia (no exenta de discusi贸n, si directa o indirecta, anterior o posterior a la mejoras materiales, definidora o definida) es el desarrollo moral y 茅tico de la humanidad (simplemente, para puntualizar, la 茅tica refiere a las normas de conducta de una sociedad, la moral refiere a las normas de conducta de una persona). En concordancia con lo expresado (y que ciertamente puede ser discutido) pongo por modelo este ejemplo sencillo: si los excedentes energ茅ticos han permitido que, cada vez, un n煤mero mayor de personas no sufran hambre (por tanto la mejora en concreto, en lo material, es la satisfacci贸n de una necesidad) su correlativo l贸gico espiritual ha sido la solidaridad.

No est谩n directamente unidas ( si le hemos de dar una chance al hombre no debieran estarlo) y cualquiera podr铆a argumentar que hombres solidarios ha habido en todas las 茅pocas y latitudes; pero no es menos cierto que, desde la mirada de hombres comunes y no santos, es m谩s sencillo compartir y ser solidario cuando se tiene m谩s que menos. Asimismo, en un ejemplo m谩s sociol贸gico, las conquistas sociales- al menos te贸ricas- de los defensores de los animales, la ecolog铆a o a las minor铆as sexuales, han sido precedida por conquistas m谩s importantes (aunque, a veces, no menos te贸ricas), necesarias y cercanas a las necesidades cotidianas, derecho de los trabajadores, libertad de culto, habeas corpus. El desarrollo del cuerpo y del esp铆ritu sigue la l铆nea casi gravitacional que para alcanzar lo superior necesariamente se ha debido alcanzar lo inferior. Esa directriz, hist贸ricamente nunca puesta a prueba, es la que nos propone como hip贸tesis confortable, c贸moda y absolutamente cierta de que jam谩s retrocederemos en nuestro andar civilizador.

Luego, damos por hecho la interiorizaci贸n, indubitada y absoluta, de los derechos arrancados a la barbarie, la brutalidad o el oscurantismo; tan seguros estamos de la consistencia de esas expresiones de dignidad humana social e individual, que por ning煤n momento se duda聽 que, dichas conquistas, puedan ser m谩s d茅biles o febles de lo que, a la luz de lo aparente, estimamos. Por de pronto, hist贸ricamente, la sociedad occidental, particularmente desde la generaci贸n de nuestros padres o abuelos,聽 no ha tenido la oportunidad de responder a esta sencilla pregunta: 驴cu谩nta solidaridad habr谩 el d铆a que campee el hambre?… en esa pregunta simplificada est谩 el dilema al que nosotros o nuestros hijos y toda la generaci贸n del Crash oil se enfrentar谩. Si estamos de acuerdo en que el hambre vendr谩 (ll谩menla escasez, peste o piojos, ll谩menla austeridad o聽 exclusi贸n, ll谩menla como quieran) lo 煤nico que queda por resolver es si el salto civilizador que hemos dado es firme y nos aleja, a todo evento, del peligro de desandar el camino o si, simplemente, las cavernas torvas nunca estuvieron demasiado lejos y solo esperan pacientes el regreso de sus hijos pr贸digos.

c) Que, el aumento de energ铆a disponible y esas mejoras cuantitativas y cualitativas se han extendido hist贸ricamente de la misma manera en que se llena una pir谩mide de copas de champagne, solo en la medida en que se ha dispuesto de mayores vol煤menes de champa帽a (las distintas manifestaciones de la energ铆a) ha sido posible ir llenando desde los pisos superiores a los pisos inferiores de la pir谩mide.

Ej: En el tiempo de los faraones solo los nobles y sacerdotes pod铆an permitirse ser abanicados por esclavas (o esclavos) de Nubia鈥oy todos tenemos un aire acondicionado en casa ( o al menos la opci贸n de acceder a 茅l); algo m谩s moderno si hace 50 a帽os los viajes en avi贸n estaban prohibidos para las masas聽 ( de ah铆 esa elite llamada Jet set), hoy cualquier hijo de vecino puede cruzar el globo en un viaje de vacaciones

d) Que, en la medida en que la copa (familia, comunidad, grupo social) est谩 m谩s cerca de la base de la pir谩mide, su conducto de filtrado (gasto de energ铆a) est谩 m谩s cerca del tallo (entendiendo por tallo las necesidades b谩sicas de cada persona) y por lo tanto su capacidad de retenci贸n de champagne (esto es, poder ocupar energ铆a vacante en otras cosas) es menor. Inversamente, las copas superiores tienen sobreabundancia, las que le siguen est谩n llenas hasta el borde, las de las siguientes filas filtran por un ducto ubicado en el punto superior del c谩liz (clase alta) en su parte media (clase media)聽 en su parte baja (clase baja) al lado del tallo (indigencia y/o miseria).

e) Que, imperceptible al ojo de un tercero, quien observe 7 mil millones de copas desde la distancia, la escasez o perdida de energ铆a (espumante, dinero) y los problemas derivados de ella, puede estimar err贸neamente inexistente el problema de escasez, o solo conmensurable matem谩ticamente. Lo anterior, puede llevar a la falsa sensaci贸n de que聽 鈥渘ada est谩 ocurriendo鈥 o permitir, parad贸jicamente, una visualizaci贸n de lo macro funcionando como si la energ铆a no menguara, y en algunos casos como si la energ铆a aumentara, cuando ello, si hemos de creer efectivamente en la veracidad del Crash O铆l, no es as铆;聽 que esto 煤ltimo, es solo una ilusi贸n de lejan铆a.

f) Que no obstante lo anterior, el due帽o de cada copa (el jefe o jefa de hogar, de cada casa)聽 s铆 es capaz de observar como esta se vac铆a聽 m谩s o menos r谩pidamente, o, si se quiere, que la misma se llena con m谩s o menos dificultad.

g)聽 Que la percepci贸n de ese conocimiento concreto, extendido y multiplicado por millones de copas (casas, familia, comunidades), tiene un efecto real y concreto en la comunidad; atomizado, pero igualmente multiplicado, que define, d铆a por d铆a, nuestro presente y moldea y proyecta nuestro futuro.

h) Que la multiplicaci贸n, por cientos de millones, de esa percepci贸n (escasez), la confrontaci贸n de ese fen贸meno de carencia en el presente (realidad) y la proyecci贸n de las consecuencias definiendo el futuro (perspectiva) es la cara concreta y efectiva del Crash oil, de la que participamos, todos nosotros, cada d铆a.

Ahora, acabemos con los eufemismos, ning煤n ciudadano de a pie, dice 鈥淓sta semana cuento con 20.000 unidades de calor铆a (Cal) para alimentarme; 1000 kilovatios (kwh) para iluminarme, 250 unidades de termia (Th) para calentarme, 300 m谩s de electronvoltio (eV) para mis aparatos el茅ctricos聽 y, por 煤ltimo, cuento con 0.5 toneladas equivalentes de petr贸leo (Tep) para movilizarme鈥澛 NO, para saber con cu谩nta energ铆a contamos para satisfacer nuestras necesidades (y/o deseos) simplemente nos revisamos el bolsillo o la cuenta corriente, as铆 de sencillo, as铆 de brutal, y lo que el ciudadano de a pie no tiene en dinero , no lo tiene en energ铆a.

crica petroleo Igualmente, el ejemplo (y lo burdo es parte del mismo) que 90 millones de barriles de hidrocarburos divididos entre 7000 millones de personas da como resultado 0,012 litros diarios por personas y que por lo tanto una disminuci贸n esperada del 10 % en los pr贸ximos 10 a帽os supondr谩 que cada persona acceder谩 a 0.010 litros diarios, es v谩lido solo como ejercicio matem谩tico, pero nada m谩s. En la vida real dinero es energ铆a y cuando esta falta, como individuos y como comunidad solo tenemos 3聽 opciones: a) gestionar y asumir la p茅rdida o carencia de esa energ铆a o dinero (postura pikolera), b)聽 crear el delta de energ铆a faltante (de modo general, aunque como veremos no 煤nico, trabajando m谩s.聽 Postura BAU) y c)聽 simplemente, se lo quitaremos a alguien (chapuza y/o deshonestidad).

Luego, el centro moral y la disyuntiva 茅tica que se le plantea hoy el ser humano, como individuo y como comunidad, frente al Crash oil es: si siete mil millones de personas comienzan a observar que la energ铆a con que cuentan para satisfacer sus necesidades (sean estas reales, como el hambre,聽 o impostadas como ir de vacaciones al Caribe o las playas de Marbella) es menos y (pario la abuela) a repartir entre una mayor cantidad de individuos聽 驴qu茅 har谩n?… 驴Qu茅 hacen?…驴qu茅 est谩n haciendo?

Para contestar recapitulemos, dijimos que para medir el pico de la energ铆a a escala humana, a nivel micro, solo tienes que revisar tu bolsillo o t煤 cuenta corriente, lo que tienes es la cantidad exacta de energ铆a con la que cuentas, en un momento dado y tiempo determinado, para cubrir tus requerimientos energ茅ticos cualesquiera sean ellos. Y si bien la relaci贸n energ铆a dinero es absolutamente salvable y prescindible, m谩s bien poco visible, cuando聽 100 euros (o d贸lares o pesos) significan 1 d铆a m谩s de vacaciones, no lo es cuando esos mismos 100 euros significan el pago del alquiler o la comida de la semana. Es entre esos l铆mites que se mueven hoy los miles de millones de personas, al menos del mundo occidental, que buscan su lugar y su identidad en la manida triada de clasificaci贸n social鈥 clase alta, clase media y聽 clase baja. M谩s all谩 de las consideraciones 茅ticas de la riqueza y la pobreza, o las supuestas cualidades morales que implican pertenecer a una u otra clase social o econ贸mica, o el聽 querer salir de una o entrar en otra, la verdadera pregunta de cara a la energ铆a menguante es: 驴qu茅 estamos dispuestos a hacer en el camino, para mantener nuestro nivel de vida y, por tanto, retener la cantidad de energ铆a (dinero) necesario para satisfacer dicha pretensi贸n?鈥. Mejor a煤n: 驴c贸mo lo est谩 haciendo hoy la sociedad occidental?, como dije y reitero en esa respuesta est谩 el verdadero rostro del crash oil聽 a escala humana.

Ahora bien,聽 perm铆tanme establecer, en relaci贸n a este vector y bater铆a energ茅tica que es el dinero (vector porque posibilita su trasmisi贸n y bater铆a porque permite su acumulaci贸n),聽 un est谩ndar de ubicuidad de los distintos tipos humanos, que nos servir谩 para los ejercicios o explicaciones siguientes:

petroleo refinerias11) Individuos con excedentes energ茅ticos. Categor铆a que, a su vez se puede subdividir en 2:

1.a) Individuos con excedentes energ茅ticos mayores: aunque en esta categor铆a, naturalmente, podr铆an caber muchos espec铆menes humanos (desde el heredero de una rica familia, pasando por un pol铆tico, mafioso o un militar, hasta un aprendiz de tirano de alg煤n pa铆s tercermundista) desde la perspectiva del planteamiento del problema (energ铆a=dinero)聽 hablamos de los muy ricos y/o multimillonarios. (Ese 1%)

1.b) Individuos con excedentes energ茅ticos menores: hablo de clase alta o acomodada. Sin tener los recursos del grupo anterior, gozan de una posici贸n energ茅tica (pecuniaria) que les permite cubrir cada una de sus necesidades y a煤n m谩s. Hablamos, por ejemplo, de peque帽os o medianos empresarios hechos a s铆 mismo, algunos representantes de profesiones liberales (m茅dicos, abogados, ingenieros), medianos comerciantes, peque帽os latifundistas, corredores de bolsa, gerentes鈥ejo a ustedes la implementaci贸n de la categor铆a. Eventualmente esta clase o grupo no se diferencia, exteriormente, en nada del grupo anterior (los con excedentes energ茅ticos mayores) van casi a los mismos lados y tiene los mismos gustos, pero mientras que los primeros tienen asegurada casi a todo evento su acceso al excedente, este segundo subgrupo, depende en gran medida de su trabajo y de correr con viento a favor; aunque disfrutan de excedentes energ茅ticos, no podr铆an asegurar la pertenencia propia ni la de sus hijos a esta categor铆a.

2) ) Individuos sin excedentes y sin d茅ficit: esta es, claro,聽 una categor铆a m谩s bien ideal (un amigo me dec铆a en tono de chanza… viejo, cada vez que tengo plata en el bolsillo, es porque se me olvido pagar una cuenta) y que corresponde a las personas que equilibran lo que gastan y lo que obtienen o los que van asumiendo la perdida en la medida en que esta se produce. En esta categor铆a deber铆amos estar, en teor铆a, los pikoleros.

3)聽 Individuos con d茅ficit: categor铆a que cruza a todas las clases sociales y que nace de la ecuaci贸n las necesidades que requiero satisfacer y el flujo energ茅tico para concretarlo. Igualmente podemos encontrar el t铆o que no tiene como parar la olla durante la semana, pasando por la jefa de hogar que se sacrifica colocando a sus hijos en la educaci贸n privada buscando asegurarles el futuro, hasta聽 aquella familia acostumbrada a ir de vacaciones al extranjero y que har谩 todo lo necesario para volver a hacerlo el siguiente est铆o (b谩sicamente, todos ellos, a punta de deuda).

Esta es una clasificaci贸n objetiva, no refiere necesariamente a la clase social a la que perteneces sino, simplemente a si a) te sobra, b) si estas justo, c) si te falta.聽 Y aunque pudi茅ramos pensar que los primeros siempre se encontraran en las clases sociales m谩s alta y los con d茅ficit en las m谩s bajas, ello no necesariamente tiene que ser as铆; al contrario, aunque muchos individuos de clases media y baja no podr谩n contarse como individuos con excedentes, los hay (pocos, pero los hay). Pero m谩s acusadamente, es el fen贸meno contrario es el que nos debe preocupar, los millones de individuos de clases baja y media, que evidentemente y sin ya verg眉enza o pudor (que, por cierto,聽 no se debe tener) y clase alta, en estos 煤ltimos, oculto el fen贸meno por las paredes de sus barrios pijos (country, condominios) que se encuentran engrosando, silenciosa pero inclemente la 煤ltima categor铆a.

Ahora聽 bien, establecida la clasificaci贸n anterior, voy a realizar el siguiente postulado: bol evo pueblo

no solo la vanidad, no solo el ansia de dinero, de mejora inmediata y concreta en nuestras condiciones cotidianas de vida, nos llevar铆an a sostenernos en la categor铆a en que estamos, y/o intentar pasar a la categor铆a superior. Sumado a lo anterior, y posiblemente abarcando todas las posibilidades o argumentos vestidos con ropaje de civilidad (quiero un mejor pasar para mis hijos, quiero no preocuparme de mi vejez, quiero acceder a los medios que me procuren mejor salud a m铆 y mi familia), en el fondo del argumento cotidiano lo que verdaderamente nos mueve es esa pulsi贸n de vida que, com煤nmente, llamamos instinto de supervivencia. El mismo que hace 10 mil a帽os atr谩s llev贸 a nuestros antepasados a defender una buena cueva o emigrar en busca de mejores pasturas, es el que hoy nos orilla a subir a una categor铆a superior o聽 al menos permanecer en la que nos encontramos. Y frente al mandato de ese pulso esencial, en comunidad, particularmente en la comunidad civilizada que malamente somos, solo hay dos formas de actuar:

a)聽 con las reglas: que no s茅 por qu茅 sentido republicano lo llamar茅 el ciudadano

b) y sin las reglas. Subdistinguiendo:

b.1) el que est谩 dispuesto a saltarse las reglas morales: el chapucero.

b.2) el que est谩 dispuesto a saltarse las reglas legales: el delincuente

Cuarto

鈥淓l hombre honrado a carta cabal queda siempre como un caballero, pero se queda siempre Entonces, continuando el razonamiento del cap铆tulo anterior, y cruzando la primera con la segunda clasificaci贸n, nos encontraremos con las siguientes categor铆as de individuos, vistos desde una perspectiva energ茅tica; a saber:

1) Individuos con excedentes energ茅ticos mayores y menores, que para mantener esa posici贸n o afianzarla, est谩n dispuestos a saltarse las leyes 茅tica y morales que debieran ser observada por cada hombre en su interrelaci贸n con los otros: esta categor铆a la denominar茅 鈥渓os negreros鈥濃a calificaci贸n, de entendimiento universal, no es azarosa; sino corresponde al paradigma de quien lleva adelante un negocio o actividad legal (tratante de esclavos), pero lesionando en el camino la dignidad inherente a cada ser humano. Hoy podemos hacer caber en esta clasificaci贸n al patr贸n que humilla y explota a sus trabajadores, las multinacionales y holding que despersonalizan las relaciones humanas, intelectuales de alto vuelo al servicio del mercado, o los tecn贸cratas que aplican regla de austeridad a todo el mundo menos a ellos. Yo s茅 que la simplificaci贸n siguiente pudiera ser injusta, pero en t茅rminos generales hablo de esa clase empresaria, facha y reaccionaria.

2) Individuos con excedentes energ茅ticos mayores y menores que para mantenerlos o afianzarlos est谩n dispuestos a saltarse las normas legales: los designar茅 gen茅ricamente como 鈥渓os corruptos鈥, aquellos individuos que abusan del poder obtenido y lo degradan. Hablamos de los 鈥渄elincuentes de cuello y corbata鈥. Lo curioso de esta clasificaci贸n, es que el 谩nimo delincuencial 鈥揳 diferencia del delincuente com煤n, que siempre obra motivado por una necesidad externa, directa y concreta- es puramente interior; nada en el mundo lo obliga a convertirse en un delincuente como no sea su propio deseo de, si se quiere, acumular. Aqu铆 caben particularmente pol铆ticos, empresarios, militares,聽 jueces鈥odos corruptos.

3) Individuos con d茅ficit energ茅tico, que para salir de 茅l, o para no aumentarlo est谩 dispuesta a saltarse las reglas 茅ticas: el chapucero, el embustero.

4) Individuos con d茅ficit energ茅tico, que para salir de 茅l, o para no aumentarlo est谩 dispuesta a saltarse las reglas legales: el delincuente com煤n.

He aqu铆 el tablero energ茅tico cotidiano, sus casillas y sus posibles jugadas: est谩n lo que tienen de m谩s, los que tiene lo justo y los que les falta; y, entre ellos, est谩n los que para pasar de una categor铆a a otra, o mantenerse en la que est谩n, jugaran con las reglas o bien se las saltaran鈥omo siempre el futuro de cada uno, y del mundo, se contiene en unas pocas decisiones esenciales que engloban a todas las dem谩s鈥β縞u谩l creen ustedes que es la decisi贸n que est谩 tomando el mundo?, 驴 hacia d贸nde se est谩 escorando este barco?, 驴estamos haciendo lo correcto o nos estamos yendo todos al carajo?; pero m谩s importante que las preguntas anteriores es 驴tenemos la libertad de elegir?… es esta 煤ltima pregunta la que realmente quiero intentar contestar. Antes de hacerlo, me detendr茅 un minuto en una categor铆a a la que excluir茅 del ejercicio de respuesta, porque para este ejercicio (no as铆 otros) no es relevante;聽 me refiero en nuestra clasificaci贸n a los Individuos con excedentes energ茅ticos mayores, hablo del 1%.聽 Los ricos, los poderosos, esos mismos que ocupan gran parte de sus esfuerzos en generar las condiciones que les impidan, de cualquier modo, salir de la posici贸n de seguridad que han alcanzado; uno dir铆a que ese es su 煤nico trabajo. La posibilidad que las elites caigan en una categor铆a energ茅tica inferior es siempre menor; pero no porque sean personas con m谩s suerte o m谩s trabajadoras que el resto, sino sencillamente, porque durante generaciones han dispuesto de los medios sociales, legales, econ贸micos, para que ese riesgo les sea lejano.

Lo peligros a los que se someten esas misma elites son m谩s graves y de consecuencias m谩s terribles, solo que nosotros no los entendemos, el riesgo de ellos no es ir la c谩rcel, (que cosa m谩s mundana y peque帽a) no, el riesgo al que est谩n expuestos es mucho mayor鈥or ejemplo: imag铆nense el trabajo y la responsabilidad que significa tratar de entrar al cielo con todas esas riquezas, sobre todo cuando ya se les advirti贸 de los humildes es el reino de los cielos; y m谩s encima, nosotros, que desde nuestra posici贸n de seguridad del para铆so ganado esper谩ndonos, los criticamos y apuntamos con odio. papa en muro de los lamentos

Tanto se ha esmerado esta clase en no cargarnos con sus miserias y tentaciones, que incluso se han visto convenientemente obligados a modificar hasta el Padre Nuestro para no hacer recaer en nosotros esa responsabilidad; en efecto, donde repetimos y perdona nuestras ofensas como as铆 nosotros perdonamos a quienes nos ofenden, dice originalmente聽 鈥測 perdona nuestras deudas as铆 como nosotros perdonamos a nuestros deudores鈥 鈥 contritos han elevado su propia vara de obligaci贸n moral con el pr贸jimo, si Jes煤s se conformaba con que le perdonaran su deudas, esta clase no ha estado dispuesta a tan poco, cualquiera perdona una deuda, pero no cualquiera perdona una ofensa, cuanta grandeza de alma hay que tener , cuanta fe, y ah铆 est谩n ellos, luz del mundo. Dicho lo anterior, prosigo.

Al fin, el gran escenario en el que concordamos todos los pikoleros y que entendemos se est谩 dando en estos precisos instantes en cada punto del globo (con sus propias caracter铆sticas)聽 es el enunciado por Antonio Turiel en sus post La gran exclusi贸n, y Porque esta crisis no acabara聽 nunca, que tiene su correlato en similares de otros grandes autores en la tem谩tica del peak oil como por ej: The Long Descent de John Michael Greer;聽 (por cierto, otra cosa es que concordemos que el desarrollo del escenario anterior se lleve, por acci贸n u omisi贸n, hasta sus 煤ltimas consecuencias y en ese punto ya no hay tanta coincidencia de pareceres) dec铆amos entonces que el escenario de la gran exclusi贸n es el que, desde la perspectiva de las clasificaciones hechas por este servidor, corresponde al movimiento natural que se est谩 dando -y que se seguir谩 dando con m谩s fuerza en el futuro seg煤n aumente el d茅ficit de energ铆a- de trasvasije, de individuos, comunidades (y posiblemente hasta pa铆ses) desde las categor铆as superiores (con excedentes energ茅ticos) a las inferiores (con d茅ficit). Cada excluido cargando a sus espaldas miserias y grandezas, sus sue帽os, necesidades, miedos y esperanzas, cargando hijos y padres; lo anterior, en un estado probable de incredulidad y rechazo (驴porque me est谩 pasando esto a m铆?).

La velocidad creciente con que millones de individuos, cotidianamente, est谩n siendo arrancados de una (ilusa) categor铆a superior para ingresar a una (real) categor铆a inferior es abismante. Como el viento, no se ve, poco se escucha, pero ah铆 est谩, nom谩s saliendo a la calle te azota el rostro. Al lado de los derrotados, igual de abismante es la presi贸n a la que otros tantos millones de individuos familias y comunidades est谩n siendo sometidos para mantener una posici贸n energ茅tica que cada d铆a se vuelve m谩s desesperada, es ah铆 donde se juega, en este momento silencioso, el colapso del sistema, donde se聽 est谩 verificando la cruda realidad el Crash oil a escala humana, la verdadera tragedia de la energ铆a menguante que nunca tendr谩 un聽 titular en la prensa.

Y nos vamos decantando de realidad

escala humana3驴Saben ustedes en que se ha transformado la energ铆a? La energ铆a es solo una alfombra extendida, que tiene por virtud separarnos del suelo, del suelo f铆sico y del suelo espiritual. Se extendi贸 generaci贸n tras generaci贸n, todo cuanto pudo extenderse y aun mas,聽 con la econom铆a fiat, incluso nos hemos dado el lujo de extenderla donde ni siquiera hay suelo firme, extendida sobre el aire. Que se extendi贸 mullida y suave solo en algunos lugares, o solo para algunos, es cierto; que en otros se extendi贸 dura y fr铆a, tambi茅n; y en otros apenas si fueron hilacas, es verdad鈥 pero todos pudimos disfrutarla, aun lo hacemos鈥β縴 qu茅 otra cosa es el peak oil sino ese recorte cotidiano, cent铆metro a cent铆metro, de la superficie que ese tapiz, el d铆a anterior ocupaba?.聽 Y, aunque en una superficie de un mill贸n de millones de kil贸metros cuadrados, el que desaparezcan 1 cm por lado cada d铆a puede parecer poco o insignificante, no lo es.

No lo es para los millones (y cada vez mas millones)聽 que est谩n cerca de sus bordes, el instinto de supervivencia, llama al mismo tiempo al miedo y la y rebeli贸n, (que sin un objetivo claro solo es violencia vacua), y mientras pasa otro d铆a se acorta un cent铆metro m谩s por cada lado. Sabemos lo que sucede al borde, aunque no estemos cerca de 茅l, para bien o mal cada ser humano es una caja de resonancia de las emociones y miedo de quienes se encuentran frente a la boca del abismo;聽 una cadena de transmisi贸n de la que todos somos parte, y que desde los bordes abisales del tapiz van haciendo correr, como pulso el茅ctrico, ayer la esperanza y hoy el miedo. El seguro centro tampoco es alternativa, pues no les pertenece a los hombres de a pie, es ah铆 donde se hace fuerte el BAU y todos quienes los defienden, ellos mismos son otra fuerza que van empujando a las masas hacia afuera, a la exclusi贸n. El miedo y la necesidad, pocas veces han conocido maneras civilizadas, sus portaestandartes son el insulto y el empuj贸n, heraldos ignominiosos,聽 a su vez, del golpe y la herida.

torre bynEn la cotidianeidad de universo de energ铆a menguante, ya lo se帽alamos, hay pocas alternativas. Para los honestos, los trabajadores, los cr茅dulos de este sistema y sus bondades solo queda la Hip贸tesis de la reina roja, correr cada vez m谩s r谩pido para permanecer en el mismo lugar聽 (鈥so o el mill贸n de d贸lares de la loter铆a). Los pikoleros sabemos que es una elecci贸n est谩 condenada al fracaso, tarde o temprano, la maquina nos alcanzar谩, al pa铆s, la ciudad, la casa. Cuando lo haya hecho, nos deglutir谩 ins铆pidamente, sin ning煤n atisbo de rebeli贸n鈥β縞on que fuerzas nos rebelar铆amos?, generaciones con la desesperaci贸n del fracaso, con las potencias agotadas por a帽os de humano esfuerzo tratando de hacer realidad un sue帽o, que ni siquiera era un gran sue帽o, una linda casa, el buen d铆a a d铆a, hijos con futuro, disfrutar el paso de los a帽os. En cambio solo hay deudas, trabajo gris o derechamente explotaci贸n, hijos reprochando lo que ya no obtuvieron, alcohol para algunos benzodiazepinas para otros鈥 psic贸logos (si tienes suerte y dinero para pagarlos); pero por sobre todo la sensaci贸n creciente que la vida que te ofrecieron, o te ofreciste, se fue por la alcantarilla o se perdi贸 en en茅sima planilla a llenar.

TV y Prozac para mil millones es la elecci贸n聽 y los poderosos, los corruptos, los chapuceros y delincuentes, confiando en que sean narc贸ticos suficientes para que las masas no levanten cabeza y vean la trampa sin salida a la que han sido llevados. Y eso, estimados, es futuro para los honestos, para los buenos, para los que aun creer谩n y so帽aran con un tiempo mejor; y que con esa creencia como blas贸n no le aflojaran al sistema sino rendidos y muertos. Los ingenuos, la gente buena, ir谩n (van ya) como ovejas al matadero. Llegaran a sus casas, como llegan, tir谩ndose los platos por la cabeza, sin saber de d贸nde nace la culpa y la rabia que los corroe, le sigue el reproche, el grito y las puertas que al interior de cada hogar se est谩n azotando. Si los que aflojan tendr谩n tal vez un respiro, aquellos que no lo hagan (por razones tan espurias como la vanidad o tan importantes y legitimas como el futuro de sus hijos) ir谩n componiendo la gran masa de constre帽idos, de presionados, por las dos reglas sociales m谩s importantes a la hora de evaluar c贸mo hemos de mantener o acrecentar nuestro flujo de energ铆a (o su equivalente dinero); y esas dos paredes son, por un lado, las obligaciones 茅ticas y, por otro, las obligaciones legales. Las paredes del caldero en las que la sociedad occidental se cocina, hoy mismo, a un fuego no tan lento.

Los honestos, mis amigos, en un escenario de energ铆a menguante, en el Crash Oil, est谩n siendo en estos momentos sitiados, y no solo por las reglas morales y legales que los llevaran a cumplir con su deber ciudadano hasta el 煤ltimo respiro; sino que tambi茅n lo ser谩n por los otros, lo que se las salten las reglas, chapuceros y delincuentes ver谩n a las masas trabajadoras como el campo f茅rtil donde sembrar y cosechar los agrios frutos del embuste y el delito. En otro frente, lidiando contra聽 el BAU, amurallado en el聽 centro, los que tiene mucho que perder, generando su propio espacio vital, arrincon谩ndonos a punta impuestos, deuda, bancos y desahucios.

La honestidad tiene su propia peste, el chapucero y estos se expandir谩n seg煤n se acabe la energ铆a. Aunque la desesperaci贸n por conseguir energ铆a (o su equivalente monetario)聽 no es tanta para convertirse en un delincuente, no est谩 lo suficientemente desesperado para robar, si lo suficiente como para traicionar las confianzas, he ah铆 a un chapucero. La chapuza, el paradigma de la disoluci贸n del sistema, no es solo el maestro que deja mal un arreglo en tu casa porque tiene que ir a dos o tres casas m谩s, o porque lo que le puedes pagar, estima 茅l,聽 no vale un trabajo concienzudo y met贸dico (que por cierto requiere m谩s energ铆a). Involucra, igualmente, a ese doctor que atiende a sus聽 pacientes como quien orde帽a vacas; involucra al abogado que te deja los juicios a la mitad, o aquella empresa contratista (y para esto solo vean los peri贸dicos) que en vez de terminar la obra le sale m谩s conveniente declararse en quiebra (total, despu茅s los due帽os crearan otra empresa y suma y sigue) y ser谩 la sociedad, el pa铆s el que se ir谩 llenando de casas a medio construir, puentes a medio construir, carreteras, hospitales, edificios, escuelas a medio construir鈥n el fondo ser谩 (es) la vida, los sue帽os, las esperanzas las se va quedando, por falta de energ铆a la que va quedando a medio construir .

La chapuza es hoy la reina y trae聽 con ellas las semillas de disoluci贸n social. No s茅 si en esta categor铆a estar谩n los m谩s d茅biles moralmente, los m谩s desesperados, los m谩s indolentes o los m谩s listillos, pero crecer谩 cada d铆a. Con cada comerciante que decide no pagar una deuda con ese proveedor con el que han forjado a帽os de confianza, crece con cada cheque sin fondo traicionando confianzas, crece con cada dinero pedido por un familiar o amigo y que simplemente hay que echar al olvido, con cada fontanero al que les pasas dinero para los materiales y se va dej谩ndote el trabajo a medias y la maldita gotera reson谩ndote en los cojones. Con cada informe hecho de copy paste. La chapuza es peligrosa, m谩s incluso que la delincuencia que siempre ser谩 abismo, peligrosa porque posibilita la disoluci贸n de la sociedad desde adentro; al delito se lo combate, a la chapucer铆a se la putea. La chapuza es hermana del mercado negro聽 y tras ella se esconde la artrosis temprana del cuerpo social. indignados_n-

Trae la rabia y molestia de quien la sufre, la indignaci贸n y desesperaci贸n del hombre cabal. La chapucer铆a es el archienemigo del ciudadano limpio que encerrado entre perro, reja y candado puede a煤n evitar al delincuente, pero que estar谩 siempre impedido de evitar al embustero. Decir, por 煤ltimo, que la chapuza tiene un rostro amable y casi simp谩tico, sobre todo cuando se la ve聽 campeando a sus anchas en nuestros palacios de gobierno, en nuestros Congresos y Senados, entre autoridades de provincias, intendencias, partidos, municipalidades o diputaciones. S铆, la pol铆tica es siempre la primera v铆ctima. La segunda, el hombre trabajador y honrado, que siempre le recordar谩 al chapucero su propia miseria.

Otra, igualmente, es la categor铆a que aumenta junto con el d茅ficit de energ铆a, aquellos que est谩n dispuestos a saltarse las reglas legales para, mantener o mejorar su posici贸n energ茅tica, el delincuente. Cierto, delitos y delincuentes ha habido en todas las 茅pocas, pero esta vez no enfrentaremos a una ola delincuencial que con la energ铆a menguante tiene sus propias caracter铆sticas. Ya se帽al谩bamos como con el advenimiento de los combustibles f贸siles, las necesidades sencillamente han desaparecido, y que en su lugar impostados como necesidades hemos puesto los simples deseos. Y si antes existi贸 el聽 delincuente moral (隆Fuenteovejuna se帽or!) y delincuente por necesidad (hurto fam茅lico) la cosa ahora es distinta.

La delincuencia movida por el simple deseo est谩 ligada al sin sentido y al vac铆o. El asesinato por un par de zapatillas que cuestan 200 euros, el robo de un auto para disfrutar la noche loca, el fraude al fisco para comprarte el聽 4×4 de 50 mil d贸lares. Aumentaran los delincuentes, cualquiera que quiera ese deportivo rojo y que no tenga el dinero ni est茅 dispuesto a trabajar por el ser谩 candidato a engrosar esta categor铆a聽 (como el cuento de los tres deseos que se transforman en maldiciones, solo tiene que desearlo lo suficiente). Perpetroleoo es otra la consecuencia que se debe temer y que ya se teme, el influjo de disoluci贸n social del il铆cito, barrios sitiados por la droga, familias encorvadas en la promiscuidad, ciudades abrazadas a la miseria. En ellas el delito es solo el catalizador, el gesto. Lo que ese gesto refiere es lo realmente preocupante. Y el contrapunto desde el centro poderoso, colusiones, carteles, monopolio, la coima, el soborno y el cohecho.

Ahhhh el petr贸leo, una gran alfombra mis amigos, sobre la cual siete mil millones de almas han puesto sus necesidades para ser satisfechas, casas, autos, viajes, negocios, dinero, ocio, salud y educaci贸n, pero incluso lo reci茅n indexado es solo materia y superficie; reci茅n detr谩s de los bienes se encuentra la esencia de lo que hemos puesto sobre este tapiz extendido (supuestamente) al infinito鈥emos colocado el FUTURO, el nuestro y el de nuestros hijos, esa es la verdadera dimensi贸n de la tragedia. Entendible quiz谩 que nadie la quiera ver

Y as铆, con cada cent铆metro que se recorte esta alfombra, siete mil millones de almas, cada d铆a, tomaran una decisi贸n, abuelos, padres de familia, jefas de hogar, empresarios, j贸venes profesionales, cesantes, viciosos鈥 toda la fauna del mundo鈥iraran los dados y apostaran sus fuerzas esa ma帽ana, unos al trabajo, otros a la juerga , unos al suicidio otros a la lujuria, unos a la rabia otros a la resignaci贸n, unos a las armas otros a la cruz, unos a la esperanza otros a la acci贸n. Y el silencio que hoy sentimos es solo atomizaci贸n, disoluci贸n a velocidades estratosf茅ricas, lo inm贸vil es ilusi贸n. Ya sin energ铆a, ni para grandes conflictos ni grandes esperanzas, vemos al fin la verdad, la degradaci贸n bullente -ni tr谩gica ni histri贸nica- del mundo, es la realidad鈥 la verdadera cara del Crash oil es la nuestra, la m铆a, la tuya, la de todo aquel que mira en este instante el futuro a trav茅s de una ventana.

*Licenciado en CC. F铆sicas por la UAM (1993), en CC. Matem谩ticas por la UAM (1994), Doctor en F铆sica Te贸rica por la UAM (1998).
Cient铆fico titular en el Institut de Ci猫ncies del Mar del CSIC. Publicado en Crashoil

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


Su nombre (requerido)

Su Email (requerido)

Amigo(requerido)

Mensaje

A帽adir comentario