Mar 5 2008
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Economía

EL PAÍS DE URIBE VÉLEZ

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Definitivamente la insensibilidad de Uribe Vélez no conoce limites ni escrúpulos: el cinismo que lo caracteriza se evidenció una vez mas con la irresponsable y oportunista forma, brutal, de torpedear el acuerdo humanitario al que se pretendía llegar con el frente guerrillero.

Mas allá de patético novelón mediático montado por Uribe, en Colombia, mas de dieciocho millones (18.000.000) de niños y jóvenes colombianos mueren y son sometidos a tratos crueles, inhumanos y degradantes, obligados a un vida de miseria, llena de hambre, desnutrición y privaciones de todo tipo. Abatidos por la absurda guerra y el hambre física, miles de niños y niñas, son explotados laboralmente, empujados a la prostitución, a la mendicidad, a la drogadicción, al hurto, a deambular por las calles de las grandes capitales bajo la mirada indolente de un Estado fotoy una clase poderosa minoritaria que ostenta y derrocha las riquezas infinitas del país mientras los niños mueren de hambre en las calles sin ningún tipo de protección y ayuda.

Pese a las manipuladas y maquilladas cifras y estadísticas del estatal y mentiroso DANE (Departamento Nacional de Embustes) y a riesgo que se diga que los organismos internacionales son adiestrados y mal informados por los terroristas en Colombia, veamos algunas situaciones del país que quiere y ama Uribe y su Estado Criminal.

Según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en su último informe de 2006:

– En Colombia, el 49,2% de la población vive bajo la línea de pobreza y el 14,7% en condiciones de pobreza extrema.

– La pobreza rural asciende al 68,2%.

– La pobreza afecta desproporcionadamente a las mujeres, a la población infantil, a los grupos étnicos y a los desplazados.

– La magnitud de la pobreza e indigencia entre niños y adolescentes colombianos es del 45% (pobres) y 17%(indigentes). Si sumamos, tenemos un resultado escalofriante: el 62% de los pequeños colombianos no tienen acceso a ninguna esperanza de vida plena y se debaten entre la desnutrición, la insalubridad y la ignorancia.

De acuerdo con información de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación ), el hambre en Colombia crece a un ritmo que supera la velocidad con que lo hace en otros países en vías de desarrollo. Por encima de África subsahariana. Cientos de los hogares desplazados sufren hambre aguda.

En algunas regiones de Colombia, como Chocó o la Guajira, existe hambre y los niños de densas poblaciones de color negro o indígenaa mueren de inanición, como en África, y de abandono estatal. De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Colombia es el país número once con mayor desigualdad en el mundo.

El director de UNICEF (Fondo de las Naciones Unidas para la infancia) para Colombia, Manuel Manrique Castro, afirma que en Colombia –guarismo oficial– hay casi 17 millones menores de 18 años de edad. En el país 900 mujeres mueren cada año por razones del parto. 20.000 niños, menores de un año de edad, mueren cada año en Colombia por causas prevenibles, es decir, por enfermedades diarreicas, respiratorias o por desnutrición.

Las cifras más recientes, también de carácter oficial, y correspondientes al año 2006, indican que 12 de cada 100 niños y niñas menores de cinco años sufren de desnutrición crónica; el 44.7% de las mujeres gestantes son anémicas y el 11% darán a luz bebés con bajo peso; el 53% de los menores de seis meses de edad no reciben lactancia materna exclusiva; el 36% de la población tiene una deficiente ingesta de proteínas; el 41% del total de hogares colombianos manifiesta algún grado de inseguridad alimentaría.

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Entre 2002 y 2005 hubo 5.674 menores de edad asesinados y las tasas de suicidio siguen incrementándose entre los niños, niñas y adolescentes, especialmente entre los indígenas. A lo largo de 2005, 1.786 personas se suicidaron, 191 de ellas menores de edad.

Se estima que 50.000 mujeres, niñas y niños colombianos han sido víctimas del tráfico de personas hacia el exterior. En Colombia la prostitución infantil ha crecido tres veces en los últimos tres años; aproximadamente 35 mil niños y niñas están vinculadas a la explotación sexual. Según el mismo estudio, la edad en que se induce a la actividad se ha reducido incluso por debajo de los 10 años.

La prostitución infantil en Santa Marta, uno de los más importantes balnearios del Caribe colombiano, ha registrado un alarmante crecimiento del 100% en el último año, advirtió La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de Naciones Unidas (ONU), precisando que un estudio realizado muestra que la prostitución infantil en ese balneario es ejercida mayormente por niñas de entre ocho y 12 años.

La afluencia de visitantes extranjeros de altos ingresos y la actividad portuaria, en particular la de multinacionales que exportan carbón, son mencionados como algunos de los factores que han propiciado el crecimiento del turismo sexual en Santa Marta. Las autoridades establecieron que las menores prostitutas cobran de 1.000 a 2.000 pesos por cada relación sexual.

Según una denuncia publicada por el diario El Tiempo (06/10/07, pág. 1-6), Michael –o Michel– J Coen, sargento segundo del ejército de EEUU y su hombre de confianza César Ruiz ingresaron el 25 de agosto dew 12007 a la base de Tolemaida, en Melgar (Tolima), con una niña de 12 años de edad. Un informe confidencial asegura que en el apartamento de Ruiz, Coen obligó a la menor de edad a tener relaciones sexuales. “No hay duda de que hubo acceso carnal”, aseguró la sicóloga que valoró a la niña.

Más de la mitad de la población que ha sido desplazada en Colombia durante los últimos seis años son niñas y niños (1.100.000). Y aproximadamente millón y medio de niñas y niños, de siete a 17 años, trabajan en el país, el 90% lo hacen en el sector informal de la economía y más del 25% se encuentran en riesgo y peligro.

La UNICEF (en 2006) sostuvo que en Colombia trabajan más de 2.500.000 niños y niñas. De este total 1.700.000 son adolescentes entre 12 y 17 años y 800.000 son niños y niñas de entre 6 y 11 años. El 80% trabaja en el sector informal. 323.000 niños y niñas se encuentran trabajando en el servicio doméstico en hogares de terceros. La calle, los talleres, las plazas, los almacenes, los depósitos, los cultivos y las plantas de producción son los principales lugares en los que trabajan los niños de Colombia.

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El mismo estudio arrojo, que en la zona rural se encontró que el 87% de los niños y el 50% de las niñas de 10 a 11 años son trabajadores agropecuarios, que laboran diariamente entre 12 y 15 horas en promedio.

Entre el 20% y el 25% de los niños trabajadores desempeña ocupaciones de alto riesgo. Este porcentaje sube a 70% en el sector agropecuario.

El Estado narco y paramilitar educa al futuro del país

El narco paramilitarismo como política central del Estado colombiano no ha sido desmontado; está mas vivo y asesino que nunca. Las hordas antropófagas han vinculado a sus filas de descuartizadores de seres humanos a niñas y niños de las zonas marginadas y rurales de todo el país, obligándonos de manera abominable a la practica de aberraciones y vejaciones en lo que han dado en denominar sus “pruebas de fuego”.

Los testimonios recogidos por Human Rights Watch, en su informe Aprenderás a no llorar publicado en junio de 2007 dan cuenta de las prácticas a que son sometidos los niños en Colombia.

Leonel, un menor de edad miembro de un grupo paramilitar, relató lo siguiente:

“Yo tuve que matar gente cuando estaba en los urbanos, maté a un pelado guerrillero de catorce años y a una vieja de treinta. Los “paras” los habían investigado y sabían en qué andaban. Cuando te mandan a matar a alguien te dan la foto, sus datos personales y su dirección. Nos dieron un fólder con toda la inteligencia necesaria.

“La primera vez fue en octubre de 2001. Ocho de nosotros (cinco adultos, otros dos de dieciséis y diecisiete años y yo) fuimos a la casa del “man”. Lo cogimos y lo amarramos. Su familia estaba llorando. Le pusimos una pistola en la cabeza para hacerlo hablar. Y cantó: nos contó de la mujer, dijo que ella era una informante de la guerrilla, que les daba información. Después que habló lo matamos. No podíamos dejarlo ir porque ya nos conocía. Yo mismo le disparé.”

Adolfo, de 17 años, describió los detalles de las torturas que hacían:

“Le saca uno las uñas, le echa ácido muriático en la cara, por el cuerpo, le quema a uno feo. Los quema uno con candela. Por decir yo pongo una fogata y pongo a calentar una varilla y está bien caliente y se la pongo en el pecho y se la apago en el pecho, así de sencillo.

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“Porque la primera prueba que le ponen a uno es matar a un guerrillero que traen. ‘Tráiganme X para que se vaya adaptando’, y lo traen a uno, y ‘mate a ese man’, y si uno no lo mata lo matan a uno.

“Allá traían a los guerrilleros, en el Caquetá donde los cogían, entonces lo llevaban allá a la base, y les dejaban a uno ahí las personas capturadas, los amarraba uno así las manos y de los pies, entonces unos manes los amarraban de atrás y venía un man que traía la motosierra y lo cogía así, prrrrr, prrrrr y lo mochaba por pedazos, y uno ahí. Es parte del entrenamiento”.

Intercamabio humanitario

El gobierno núnca ha estado interesado en conseguir la liberación de los presos de ambas partes. Y no lo ha estado, sencillamente porque el gobierno de EEUU le ha fijado una agenda militarista y guerrerista y sobre ella condiciona el desembolso de miles de millones de dólares para mantener al ejercito, desembolso llamado Plan Colombia II, que ahora mismo se encuentra en trámite en el congreso norteamericano.

Es el negocio de la Guerra. Millones de dólares para repartirse entre los altos mandos militares y la oligarquía. No van a poner en peligro la danza de millones a cambio de un acuerdo humanitario, por más que ello signifique la puesta en libertad de unos seres humanos que están sufriendo en la selva y en las mazmorras de Uribe.

¿Cuándo han mostrado el más mínimo respeto por la vida de los colombianos? ¿Acáso no llevan más de 50 años dando plomo? ¿Alguién podría decir, cuántos colombianos y colombianas han caído asesinados, masacrados por las balas de esa oligarquía santanderista durante estas cinco décadas?

Un acuerdo humanitario echaría por tierra no sólo los planes expansionistas del imperio en América Latina y El Caribe, sino que se les acabaría una de las fuentes de enriquecimiento más seguras y prometedoras, porque saben muy bien que un acuerdo humanitario significas negociaciones de paz. Sucede igual que en el conflicto en Palestina, donde los sionistas israelíes se oponen a cualquier acuerdo, a cualquier posibilidad de creación del Estado palestino, porque se les acabaría el negocio de la guerra y los planes EE.UU-Israel en el Medio Oriente.

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La Paz no es rentable para ciertos sectores de la economía, que han encontrado en la guerra un medio eficaz para impulsar grandes empresas internacionales, como la multinacional del mercenarismo legal, Blackwater; o Halliburton, especialista en la construcción de cárceles de alta seguridad, para meter en ellas a todos “los terroristas”; o el Consorcio internacional Opaín que se está apropiado de los aeropuertos del país; o la bananera Chiquita, filial de la multinacional Banadex; o las empresas de palma africana, que se han apoderado de extensas zonas del territorio, especialmente en el norte; o las empresas especialistas en comprar o fabricar piezas y equipos para la guerra como Blindados de Colombia, Rinotek, Armor U.T. o el Fondo Rotatorio de la Policía y del Ejercito, etc., etc.

¿Se necesita ser más claro?

La paz tampoco es negocio para los propietarios de los medios de comunicación (Prensa-Radio-TV) locales, y menos para los grandes pulpos mediáticos como la CNN , el grupo Prisa o Planeta que están ligados por intereses muy fuertes con el estamento oligárquico-militar y con el imperio.

La paz no es negocio para algunos medios de información –de Colombia y extranjeros– que ya comienzan a hacer sonar los tambores de guerra y justifican una intervención armada contra la República Bolivariana de Venezuela. Una entrada del ejercito norteamericano en Venezuela significaría para ellos jugosos contratos de públicidad con el Pentágono, sin contar con la compra a precios irrisorios de las comunicaciones y medios de información del vecino país. Como lo hicieron en Afganistán y en Iraq.

“La verdad no se puede fragmentar”. Los autores intelectuales, beneficiarios, testaferros, instigadores, inductores y cómplices por acción o por omisión son tan culpables como los jefes paramilitares por uno de los genocidios más espantosos y horripilantes que se haya cometido en país alguno, sólo comparable con los genocidios de Ruanda y Burundi en África.

Uribe y sus halcones suponen equivocadamente que al asesinar a Raúl Reyes se ubican en un punto favorable para derrotar a las FARC. fotoNunca más lejos de esa presunción, ya que una organización guerrillera que ha resistido durante casi medio siglo no basa su poderío en un solo hombre o en un pequeño núcleo de dirigentes.

Colombia necesita de la solidaridad internacional en su lucha contra el fascismo uribista y el andamiaje militar pro imperialista construido a lo largo de los últimos años. Por eso el próximo seis de marzo (2008), es necesario ganar las calles en todos los países del planeta, para frenar el avance del paramilitarismo.

Parafraseando al inolvidable trovador venezolano Alí Primera, en loor de los que murieron, cabe decir: “Los que mueren por la Patria no pueden llamarse muertos…”.

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* Red de noticias alternativas.
Se agradece la información a cahilaposabanerosde@gmail.com.

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