Feb 12 2013
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Pol铆ticaSociedad

El Papa-adi贸s: interpretaciones latinoamericanas

vaticano benedicto xviLa iglesia fue noticia y sorpresa; lo ser谩 todav铆a, pero en suspenso, hasta que la primera plana de los peri贸dicos y los titulares de la televisi贸n anuncien el tradicional Papa habemus.
La renuncia del octogenario Joseph Ratzinger a la conducci贸n de la Iglesia Cat贸lica no s贸lo sorprendi贸 a todo el mundo, sino que adelant贸 diversas interpretaciones.
Ofrecemos dos de ellas: 驴S贸lo falta de fuerzas?, se pregunta el diario argentino P谩gina 12, mientras que en un editorial La Jornada de M茅xico se帽ala El Vaticano a la deriva.

 

驴S贸lo falta de fuerzas?
Washington Uranga.

En el documento de su sorpresiva renuncia Benedicto XVI afirm贸 que 鈥渉e llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino鈥. Pero m谩s adelante, en el breve texto que comunic贸 a los cardenales y a la sociedad, sostuvo tambi茅n que 鈥渆n el mundo de hoy, sujeto a r谩pidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de San Pedro y anunciar el Evangelio es necesario tambi茅n el vigor tanto del cuerpo como del esp铆ritu, vigor que en los 煤ltimos meses ha disminuido en m铆 de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado鈥. Hasta aqu铆 parte de la escueta declaraci贸n que incluye el anuncio de la dimisi贸n de Jozef Ratzinger al pontificado cat贸lico. Pero 驴cu谩les son todas las razones y motivos de la renuncia?
En primer lugar hay que dar por cierta la afirmaci贸n del Papa. El mismo lo hab铆a adelantado en algunas declaraciones p煤blicas y reportajes. En una entrevista concedida a Peter Seewald y publicada en un libro se帽al贸 que 鈥渃uando un Papa alcanza la clara conciencia de no estar bien f铆sica y espiritualmente para llevar adelante el encargo confiado, entonces tiene derecho en algunas circunstancias tambi茅n el deber de dimitir鈥. As铆 lo hizo, siguiendo lo que establece el Derecho Can贸nico (la Constituci贸n eclesi谩stica) en el canon 332, 2: 鈥淪i el Romano Pont铆fice renunciase a su oficio, se requiere para la validez que la renuncia sea libre y se manifieste formalmente, pero no que sea aceptada por nadie鈥.
Benedicto XVI renunci贸, es un hecho, y desde el 28 de febrero la Iglesia Cat贸lica entrar谩 en situaci贸n de 鈥渟ede vacante鈥, es decir, en disposici贸n de elegir un nuevo pont铆fice.
Ratzinger sinti贸 que sus fuerzas flaquearon. 驴S贸lo por sus 85 a帽os y problemas de salud? Apenas en parte. Es imposible saber cu谩les son todas las razones que pasaron por la cabeza del Papa para empujarlo a tomar una decisi贸n tan in茅dita en la Iglesia Cat贸lica que hay que remontarse a 1515, la dimisi贸n de Gregorio XII (Angelo Correr) para encontrar el dato m谩s reciente de una renuncia al papado. Pero se pueden se帽alar algunos de los motivos que podr铆an haber influido en la determinaci贸n tomada ahora por Ratzinger.
Quienes frecuentan los pasillos vaticanos reconocen que a Benedicto XVI lo afectaron muy seriamente todas las intrigas de poder generadas en la curia romana y que tuvieron su exteriorizaci贸n en los llamados 鈥渧atileaks鈥 a trav茅s de las filtraciones del mayordomo papal Paolo Gabrieli. Vale recordar que esas filtraciones involucraron al propio secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, segundo en la jerarqu铆a romana, como uno de los posibles conspiradores contra Benedicto XVI. Poco antes, el cardenal Carlo Mar铆a Vigan贸, hoy nuncio (embajador) en Estados Unidos, hab铆a escrito al Papa denunciando casos de corrupci贸n en el Governatorato (la administraci贸n del Vaticano) donde entonces se desempe帽aba. Vigan贸 fue removido y enviado a Estados Unidos, lejos de Roma. El cardenal colombiano Dar铆o Castrill贸n tambi茅n le escribi贸 al Papa una carta confidencial y en idioma alem谩n revelando que Paolo Romero, cardenal de Sicilia, hab铆a comentado en un viaje a China que 鈥渆l Papa morir谩 en 12 meses鈥. La lucha por el poder en el Vaticano, a la que en otros tiempos tampoco fue ajeno el cardenal Ratzinger, lleg贸 a niveles que probablemente el Papa mismo no sospech贸, o en alg煤n momento pens贸 que podr铆a controlar.
El Vaticano enfrenta adem谩s un grave problema econ贸mico-financiero y tambi茅n han surgido datos respecto de operaciones poco claras del IOR, el banco vaticano. Sumado a lo anterior, uno de los principales financiadores de la Santa Sede, la Iglesia Cat贸lica en Estados Unidos, vive una enorme crisis a ra铆z de las comprobaciones de casos de pedofilia y del encubrimiento de las autoridades eclesi谩sticas a los curas ped贸filos. El cardenal de Los Angeles, Roger Mahony (77 a帽os), fue destituido de su cargo y le fue prohibida toda actividad p煤blica despu茅s de que la Iglesia se viera obligada por una orden judicial a entregar sus archivos con datos de 124 curas acusados de abusos sexuales a ni帽os y j贸venes. En el 2007 la Iglesia hab铆a llegado a un acuerdo con m谩s de 500 v铆ctimas por 660 millones de d贸lares, pretendiendo de esta manera tapar el esc谩ndalo.
Los casos de pedofilia en todo el mundo afectaron fuertemente la credibilidad de la Iglesia Cat贸lica, y en el caso particular de los Estados Unidos terminaron tambi茅n golpeando las finanzas de la estructura cat贸lica.
A lo anterior habr铆a que sumar aquello que Benedicto XVI menciona en su renuncia como 鈥渞谩pidas transformaciones鈥 y 鈥渃uestiones de gran relieve para la vida de la fe鈥. Aunque tampoco el Papa aclar贸 a qu茅 se refiere, no es dif铆cil concluir que entre ellas est谩 la p茅rdida de autoridad moral y 茅tica de la Iglesia Cat贸lica, la disminuci贸n de su incidencia en la vida pol铆tica, social y cultural y en la actuaci贸n privada de las personas, los nuevos modelos de familia que surgen en el mundo y que hasta ahora el catolicismo se niega a reconocer, nuevas concepciones acerca de la moral sexual y los avances en bio茅tica, para mencionar tan s贸lo algunos. Todo esto representa desaf铆os a los cuales Benedicto XVI, desde su visi贸n conservadora del mundo, no pudo, no supo o no quiso dar respuestas.
Hacia el interior de la Iglesia, adem谩s de las disputas de poder y los esc谩ndalos ya mencionados, hay que consignar tambi茅n la p茅rdida de vocaciones sacerdotales y religiosas, mientras se mantienen f茅rreamente restricciones al ingreso de las mujeres al sacerdocio y se reafirma como obligatorio el celibato para acceder al ministerio consagrado. A esto habr铆a que acrecentar tambi茅n graves cr铆ticas provenientes de muchas iglesias de base respecto de la forma en que se ejerce la autoridad en la Iglesia, la necesidad de 鈥渄emocratizar鈥 el poder eclesi谩stico por lo menos volviendo a una idea de colegialidad propuesta por el Concilio Vaticano II y paulinamente abandonada primero por Juan Pablo II y luego por Benedicto XVI. Son muchos los que hoy reclaman en la Iglesia la necesidad de retomar el camino trazado hace cincuenta a帽os por el Vaticano II, el Concilio que a instancias del papa Juan XXIII, seguido luego por su sucesor Pablo VI, inici贸 un camino de apertura de las ventanas de la Iglesia de cara a un di谩logo que se intent贸 entonces fecundo y revitalizador con la sociedad.
Por 煤ltimo, habr铆a que decir que en el escenario tambi茅n se pueden mencionar los cambios que se vienen produciendo en cuanto al n煤mero de fieles de las diferentes religiones en el mundo. A pesar de dificultades existentes para tener estad铆sticas precisas, seg煤n el Atlas de las Religiones (2009) los cat贸licos representan hoy el 17,4 por ciento de la poblaci贸n mundial, cada vez m谩s debajo de los mulsulmanes (19,8 por ciento). A eso hay que sumarle que de las filas cat贸licas se desgranan d铆a a d铆a de fieles que pasan a comunidades cristianas pertenecientes a iglesias o comunidades mayores.
No hubo una sola raz贸n para la renuncia de Benedicto XVI. Y las aqu铆 expuestas seguramente no son las 煤nicas.

 

II
El Vaticano, a la deriva
Editorial de La Jornada de M茅xico

vaticano papa de espaldasLa abdicaci贸n de Benedicto XVI cimbr贸 a la opini贸n p煤blica, no s贸lo por su rareza 鈥搇as renuncias de papas son pocas y remotas en los anales del catolicismo鈥, sino tambi茅n porque ocurre en un momento sumamente cr铆tico para el Vaticano y para la Iglesia cat贸lica en el mundo.
En su alocuci贸n latina para anunciar la dimisi贸n, Joseph Ratzinger adujo razones de edad y de salud que lo colocan en una situaci贸n de 鈥渋ncapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado鈥. La explicaci贸n es plausible y respetable, particularmente en la medida en que constituye un reconocimiento honesto y muy poco habitual en la tradici贸n vaticana, que exige morir en el cargo, como hizo Karol Wojtyla hace casi ocho a帽os: a pesar de encontrarse enfermo y menguado, el Papa polaco se impuso el ejercicio del pontificado incluso en condiciones ag贸nicas. En cuanto a su sucesor alem谩n, no hay elementos de juicio para determinar hasta qu茅 punto de deterioro se encuentra El Vaticano influy贸 en la decisi贸n de retirarse y de ahorrarse el doble y doloroso proceso de la declinaci贸n f铆sica y la mengua de autoridad.
El hecho es que durante el papado de Ratzinger no se resolvi贸 uno solo de los graves problemas heredados y acumulados; por el contrario, varios se agravaron y complicaron. El m谩s escandaloso es, sin duda, el del encubrimiento de los agresores sexuales que pululan en las filas del clero cat贸lico y cuya impunidad mayoritaria constituye el m谩s flagrante agravio contra la feligres铆a. Es claro que los esc谩ndalos por abuso sexual no s贸lo han alejado del catolicismo a muchos fieles, sino han minado la autoridad de la Iglesia cat贸lica y su capacidad para hacer frente a la expansi贸n de otras confesiones y al avance del pensamiento laico y cient铆fico, pero no son el 煤nico factor que explica tales fen贸menos.
A la obsecuencia de la jerarqu铆a clerical para con pederastas y agresores sexuales debe sumarse la corrupci贸n imperante en el Vaticano, parcialmente exhibida por las filtraciones de documentos confidenciales realizadas por el antiguo mayordomo papal, Paolo Gabriele, as铆 como la incapacidad del papado para colocar a la Iglesia a tono con las realidades contempor谩neas, tanto en lo doctrinal como en lo pastoral. Durante la gesti贸n de Benedicto XVI la curia romana se ha mantenido en una defensa inercial de dogmas medievales, en las concepciones y pr谩cticas mis贸ginas y homof贸bicas; no ha podido o querido formular una posici贸n solidaria hacia las sociedades que padecen los efectos m谩s perversos de la irracionalidad neoliberal 鈥搇a guerra, la destrucci贸n de los niveles de vida, el despojo legalizado鈥 y se ha desentendido de los individuos y organizaciones que, desde el seno del catolicismo, buscan aliviar los efectos devastadores de la econom铆a en los sectores m谩s desfavorecidos.
En suma, la abdicaci贸n de Ratzinger rubrica el tiempo perdido de este papado y constituye un sever铆simo llamado de atenci贸n al alto clero y a la curia romana. Por hoy, el Vaticano se encuentra a la deriva y, si se persiste en eludir los problemas en vez de enfrentarlos, si se porf铆a en encubrir y no en esclarecer, si se insiste en mantener una Iglesia para los poderosos y no para los marginados y oprimidos, la crisis del catolicismo org谩nico puede volverse terminal.

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