Oct 20 2014
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Sociedad

El papa Francisco, con paciencia y perseverancia/ La moral cat贸lica a discusi贸n

Francisco celebr贸 la misa de cierre del s铆nodo. All铆 beatific贸 a Pablo VI. Tambi茅n, en su mensaje, insisti贸 en los cambios profundos propuestos, pero mostr贸 que el camino elegido es el de uni贸n. Sostuvo que hay un a帽o para reflexionar sobre las propuestas.

El domingo 19 deoctubre聽 el papa Francisco celebr贸 la misa solemne de clausura del s铆nodo de los obispos 鈥搊portunidad en la que se beatific贸 el papa Pablo VI (Giovanni Montini, 1897-1978)鈥 y utiliz贸 el p煤lpito para insistir en que la Iglesia no debe tener miedo a la novedad. 鈥溌l (por Dios) no tiene miedo de las novedades! Por eso, continuamente nos sorprende, mostr谩ndonos y llev谩ndonos por caminos imprevistos鈥, dijo apoy谩ndose en un texto b铆blico.

Dios 鈥渘os renueva, es decir, nos hace siempre 鈥榥uevos鈥. Un cristiano que vive el Evangelio es 鈥榣a novedad de Dios鈥 en la Iglesia y en el mundo. Y a Dios le gusta mucho esta 鈥榥ovedad鈥欌, agreg贸.

鈥淓l que tenga o铆dos que escuche鈥 (Mateo, 13:9), se podr铆a decir utilizando otra referencia b铆blica. Lo dicho por el papa Bergoglio en el d铆a de la clausura de un encuentro episcopal que seguramente ocupar谩 un lugar destacado en la historia de la Iglesia y en el que se abri贸 el debate sobre cuestiones de fondo referidas a la familia y temas conexos es la ratificaci贸n del mensaje que Francisco viene instalando desde su arribo al pontificado. 鈥淣o hay que temer a los cambios鈥, podr铆a ser el lema y el mensaje dirigido directamente a los grupos m谩s conservadores que se resisten en nombre de una supuesta ortodoxia doctrinal.

Pero est谩 claro que el Papa no quiere cambios a cualquier precio. Pretende que se den pasos contando con la mayor cantidad de opiniones y con el respaldo de importantes mayor铆as. Quiere escuchar a todos, pero tampoco parece dispuesto a admitir que pocos obstaculicen un rumbo de transformaciones. Est谩 convencido de que la Iglesia necesita atender a los cambios que se producen en la sociedad y que esa actitud es parte esencial de la 鈥渕isi贸n evangelizadora鈥. Por eso, refiri茅ndose a una asamblea sinodal en la que no faltaron las discusiones y donde quedaron en evidencia los diferentes puntos de vista, el Papa sostuvo que 鈥渟erenamente 鈥揷on un esp铆ritu de colegialidad y de sinodalidad鈥 hemos vivido verdaderamente una experiencia de 鈥榮铆nodo鈥, un recorrido solidario, un 鈥榗amino juntos鈥欌.

Seguramente en su intimidad Jorge Bergoglio debe estar muy satisfecho por el resultado obtenido en la estrategia planteada para el s铆nodo. Recuper贸 para la Iglesia Cat贸lica el sentido de la colegialidad, es decir, del discernimiento conjunto de los obispos reunidos en asamblea. Dicho de otro modo: sac贸 las decisiones del 谩mbito burocr谩tico y cerrado de la curia y de los bur贸cratas eclesi谩sticos del Vaticano. Y no lo ha hecho en desmedro de su propia autoridad. Al contrario, la mayor铆a de los observadores opina que la autoridad papal ha salido fortalecida. Tambi茅n teniendo en cuenta que el s铆nodo es un 贸rgano consultivo del Papa y es 茅ste quien tiene la potestad de tomar las 煤ltimas determinaciones. Quienes lo conocen no dudan de que Bergoglio asumir谩, si es necesario, su responsabilidad para volcar las decisiones en el camino que considere m谩s beneficioso para la Iglesia.

Puede decirse tambi茅n que el Papa est谩 dispuesto a recorrer los caminos de la transformaci贸n sin prisa 鈥損ara no afectar a las personas y cuidar hasta el extremo la unidad de la Iglesia鈥 pero sin pausa, hasta obtener lo que se pretende. Por eso ser铆a err贸neo considerar que el hecho de que tres p谩rrafos de los 62 del documento de conclusiones (Relatio synodi) no hayan alcanzado los dos tercios de votos puede ser un obst谩culo en el camino. M谩s l贸gico es leer que la mayor铆a de los obispos estuvo tambi茅n de acuerdo con generar otra actitud de la Iglesia hacia los homosexuales y de abrir las puertas de la comunidad cat贸lica tanto a los divorciados vueltos a casar como a las familias constituidas al margen de las normas eclesi谩sticas.

Francisco sabe que el tiempo juega a su favor. Tambi茅n la opini贸n p煤blica 鈥渋nvitada鈥 a participar de la discusi贸n eclesi谩stica a trav茅s de la difusi贸n p煤blica de todos los debates. El Papa decidi贸 devolver ahora a las conferencias episcopales de cada pa铆s todo el material de los intercambios sinodales y preparar de ese modo la batalla casi final 鈥損orque 茅l sigue teniendo la 煤ltima palabra鈥 que tendr谩 lugar el a帽o pr贸ximo en el s铆nodo ordinario. 鈥淎hora todav铆a tenemos un a帽o para madurar con verdadero discernimiento espiritual las ideas propuestas y encontrar soluciones concretas a las tantas dificultades e innumerables desaf铆os que las familias deben afrontar; para dar respuesta a tantos des谩nimos que circundan y sofocan a las familias, un a帽o para trabajar sobre la Relatio synodi, que es el reasunto fiel y claro de todo lo que fue dicho y discutido en esta aula y en los c铆rculos menores鈥, sintetiz贸 al cerrar las deliberaciones.

Y en tono de advertencia para quienes intentan resistir los cambios agreg贸 que 鈥渉emos sembrado y seguiremos sembrando con paciencia y perseverancia, con la certeza de que es el Se帽or quien da el crecimiento鈥. No vamos a perder la calma y tampoco vamos a desistir de nuestro empe帽o, podr铆a leerse.

Bergoglio siempre ha utilizado la reflexi贸n b铆blica para enviar sus mensajes. Lo hizo reiteradamente en Argentina, para alegr铆a circunstancial de muchos e irritaci贸n de otros tantos, situaci贸n que bien pod铆a revertirse en una futura y cercana intervenci贸n del entonces cardenal de Buenos Aires. Es su estilo, que no abandona. Hablando ayer en Roma en la beatificaci贸n de Pablo VI y a prop贸sito de la frase b铆blica 鈥渄ar al C茅sar lo que es del C茅sar y a Dios lo que es de Dios鈥, Francisco sostuvo que 鈥淛es煤s responde con esta frase ir贸nica y genial a la provocaci贸n de los fariseos que, por decirlo de alguna manera, quer铆an hacerle el examen de religi贸n y ponerlo a prueba鈥. Y agreg贸 que se trata de 鈥渦na respuesta inmediata que el Se帽or da a todos aquellos que tienen problemas de conciencia, sobre todo cuando est谩n en juego su conveniencia, sus riquezas, su prestigio, su poder y su fama. Y esto ha sucedido siempre鈥.

A rengl贸n seguido remat贸 diciendo que 鈥渆n eso reside nuestra verdadera fuerza, la levadura que fermenta y la sal que da sabor a todo esfuerzo humano contra el pesimismo generalizado que nos ofrece el mundo. En eso reside nuestra esperanza, porque la esperanza en Dios no es una huida de la realidad, no es una coartada: es ponerse manos a la obra para devolver a Dios lo que le pertenece. Por eso, el cristiano mira a la realidad futura, a la realidad de Dios, para vivir plenamente la vida 鈥揷on los pies bien puestos en la tierra鈥 y responder, con valent铆a, a los incesantes retos nuevos鈥. El mensaje no necesita exegetas ni traducciones.

El Papa que vino del Sur, tal como 茅l mismo se autodenomina, est谩 convencido de que tiene un papel importante para jugar en el futuro de la Iglesia. Y no reh煤ye el desaf铆o. Sin caer en la 鈥渢entaci贸n del endurecimiento hostil鈥, que se cierra 鈥渄entro de lo escrito y no se deja sorprender por el Dios de las sorpresas鈥, pero tampoco en 鈥渦na misericordia enga帽osa, que venda las heridas sin primero curarlas y medicarlas; que trata los s铆ntomas y no las causas y las ra铆ces鈥. Un 鈥淏ergoglio aut茅ntico鈥 que, probablemente, no deje plenamente satisfecho ni a unos ni a otros, pero que, sin duda, tiene claro el rumbo y la meta a la que quiere arribar. Sin prisa y sin pausa. Con paciencia y perseverancia.

*Publicado en P谩gina 12
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papa  lloraFrancisco: la moral cat贸lica a discusi贸n
Editorial de La Jornada de M茅xico
El logro m谩s destacado de la tercera Asamblea General del S铆nodo Extraordinario de Obispos, que se realiz贸 durante dos semanas en Roma, fue poner a discusi贸n las posturas oficiales de la Iglesia cat贸lica en materia de derechos reproductivos y sexuales.

Es cierto que el ala m谩s reaccionaria del clero logr贸 impedir que algunos de los innovadores p谩rrafos del resolutivo inicialmente propuesto 鈥揷omo el que reconoc铆a que los homosexuales tienen dones y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana y el que restitu铆a los sacramentos a los divorciados vueltos a casar鈥 reunieran las dos terceras partes de los votos requeridos para su inclusi贸n en el documento final, pero es claro que en lo sucesivo el Vaticano no podr谩 cerrarse a tales propuestas ni regresar a sus homof贸bicas y mis贸ginas posiciones tradicionales.

El propio pont铆fice Francisco se asegur贸 de que los resultados de las votaciones fueran divulgados, y con ello no s贸lo se evidenci贸 que el tradicionalismo reaccionario mantenido durante los papados de Karol Wojtyla y de Joseph Ratzinger no goza de consenso, sino que las actitudes aperturistas gozan del respaldo mayoritario entre los integrantes del s铆nodo. Es razonable pensar, por ello, que la renovaci贸n vaticana en los asuntos de la conformaci贸n de las familias, el divorcio, la posici贸n de las mujeres en la Iglesia y el matrimonio entre personas del mismo sexo son cuesti贸n de tiempo.

En efecto, aunque en lo inmediato el clero conservador consigui贸 postergar el debate hasta el a帽o entrante, cuando habr谩 de llevarse a cabo el s铆nodo ordinario sobre la familia, no logr贸 evitar que prendiera en las filas del catolicismo la exhortaci贸n a la apertura formulada por el primer pont铆fice latinoamericano. De hecho, el procedimiento mismo en el que se bas贸 la elaboraci贸n del documento sinodal 鈥搖n cuestionario distribuido el a帽o pasado en todas las di贸cesis del mundo para recabar las opiniones de los curas y de los fieles鈥 fue ya un paso hacia una transparencia y una apertura hasta hace poco desconocidas para la jerarqu铆a eclesi谩stica y represent贸 una se帽al inequ铆voca de la disposici贸n pontificia a poner a discusi贸n los dogmas doctrinales 鈥揺s decir, las posturas indiscutibles鈥 en los que el papado se ha sostenido por siglos. Al final del encuentro sinodal, Bergoglio fue expl铆cito, al considerar que un resultado deplorable de la reuni贸n habr铆a sido que reinara una falsa y tranquila paz.

Es por dem谩s probable, en suma, que en el curso del pr贸ximo a帽o se abra paso en las filas del catolicismo 鈥搕anto entre el clero como entre la feligres铆a鈥 una saludable pol茅mica que permita superar las posturas medievales de la Iglesia en materias de g茅nero, derechos reproductivos, familia, bio茅tica y moral sexual. Ello ser铆a deseable para el propio Vaticano, habida cuenta de que tales posturas son responsables en buena medida de la masiva merma de fieles experimentada por el culto cat贸lico en d茅cadas recientes.

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