Jul 5 2014
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Pol铆tica

El Papa Francisco y las banderas robadas

M谩s que ser v铆ctimas del robo de banderas por parte del comunismo, como argumenta el Papa Francisco, lo cierto es que el cristianismo monopolizado por la Iglesia Cat贸lica, Apost贸lica y Romana 鈥揺n tanto instituci贸n al servicio de intereses y pasiones humanas-, y convertido as铆 en religi贸n imperial de Occidente, desde hace muchos siglos renunci贸 a la pobreza para abrazarse al poder pol铆tico y econ贸mico del reino de este mundo.

Como l铆der religioso, y como arrasadora figura medi谩tica, ninguna declaraci贸n del Papa Francisco pasa inadvertida: sea por su tono cr铆tico 鈥搃nusual en la jerarqu铆a cat贸lica-, sus posiciones m谩s o menos controversiales, o por su deliberado empe帽o en transformar la imagen de una instituci贸n anquilosada y desprestigiada. Pero, en este esfuerzo, el obispo de Roma tambi茅n entra en contradicciones, propias del choque entre una realidad indefendible, la de las injusticias sociales, y la doble moral del discurso y las acciones que, hist贸ricamente, ha desplegado la Iglesia Cat贸lica.

Algo de esto fue lo que qued贸 en evidencia en una entrevista publicada por el diario italiano Il Messaggero, el pasado fin de semana, en la que el Papa, por un lado, conden贸 la decadencia pol铆tica, los esc谩ndalos 茅ticos relacionados con la econom铆a y la corrupci贸n como fen贸menos y problemas globales; y por el otro lado, reivindic贸 para la Iglesia Cat贸lica y el cristianismo las banderas de lucha contra la pobreza y por la justicia social. Y justamente all铆 tuvo su desliz, pues asegur贸 que 鈥渓os comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. Los comunistas dicen que todo esto (por la pobreza) es algo comunista. S铆, claro, 隆c贸mo no! Pero veinte siglos despu茅s (de la escritura del Evangelio). Cuando ellos hablan nosotros podr铆amos decirles: 隆Pero si son cristianos!鈥 (P谩gina12, 30-06-2014).

El Papa Francisco respond铆a as铆 a la pregunta del periodista italiano que le interpelaba sobre los adjetivos -nada inocentes- con los que algunos sectores lo caracterizan, y que incluyen las etiquetas de populista, comunista, pauperista y, en el extremo de la ignorancia o la mala fe, hasta de leninista, como lo acus贸 la revista brit谩nica The Economist.

Que la pobreza 鈥搈aterial y del esp铆ritu- est谩 en el centro del Evangelio y de la experiencia de las primeras comunidades cristianas, es un hecho irrebatible. Que muchos cristianos intentan vivir el mensaje de Jes煤s de Nazareth y ser consecuentes hasta el final, es igualmente incuestionable. Pero concluir que de aquel hecho fundacional y de las convicciones personales que animan a los creyentes se deriva un compromiso radical del cristianismo universal por acabar con la pobreza y las condiciones de explotaci贸n de los seres humanos, o una pr谩ctica congruente con las ense帽anzas evang茅licas por parte de la misma Iglesia Cat贸lica 鈥揷omo podr铆a interpretarse de las palabras聽 del pont铆fice-, es una afirmaci贸n osada, casi del tama帽o de sus palacios y sus tesoros, que dif铆cilmente resistir铆a el ejercicio de la cr铆tica rigurosa.

M谩s que ser v铆ctimas del robo de banderas por parte del comunismo, como argumenta el Papa Francisco, lo cierto es que el cristianismo monopolizado por la Iglesia Cat贸lica, Apost贸lica y Romana 鈥揺n tanto instituci贸n al servicio de intereses y pasiones humanas-, y convertido as铆 en religi贸n imperial de Occidente, desde hace muchos siglos renunci贸 a la pobreza para abrazarse al poder pol铆tico y econ贸mico del reino de este mundo. 聽papa por teve

Si bien el pensamiento cristiano sobre la cuesti贸n social, desarrollado desde finales del siglo XIX y plasmado en varias enc铆clicas papales, fue una respuesta a la opresi贸n de los ricos sobre los pobres que ya rebasaba los l铆mites de control del statu quo, as铆 como al amplio movimiento de los trabajadores y los pueblos que intentaba subvertir el orden forjado en las calderas de la revoluci贸n industrial y del capitalismo, al final termin贸 por revelarse limitado cuando la urgencia y la profundidad de las transformaciones sociales tocaron la base de un complejo sistema de privilegios, entroncado con los sistemas econ贸mico y productivo, y de una cultura ya especializada en justificarlos.

En Am茅rica Latina, esto fue particularmente doloroso y los ejemplos abundan a lo largo de nuestra historia, y particularmente en el siglo XX, con los testimonios de vida de los Camilo Torres, Rutilio Grande, Oscar Arnulfo Romero, Camilo Torres, Helder Camara, Enrique Angelelli o Carlos Mujica: aqu铆, en nuestra Am茅rica, mientras los pobres adquir铆an conciencia de las condiciones de su explotaci贸n, y se organizaban para luchar por su dignidad y sus derechos,聽 acompa帽ados por hombres y mujeres cristianos, a veces bajo las banderas del comunismo, y a veces bajo las del m谩s puro anhelo de liberaci贸n, buena parte de la jerarqu铆a cat贸lica miraba hacia otra parte, pactaba con militares, oligarqu铆as y corporaciones, y por muy parad贸jico que resulte, cambiaba su primogenitura por un plato de lentejas.

Un poeta cubano, cat贸lico y revolucionario, Cintio Vitier, lo ten铆a muy claro: en nuestras tierras, donde la espada y la cruz se metamorfosearon en balanza, 鈥減ero no en balanza al servicio de la justicia / sino de la injusticia y la maldad鈥, las bienaventuranzas de los pobres terminaron 鈥減or ser utilizadas c铆nicamente por los ricos: / si es tan bueno ser pobre, si tu reino no es de este mundo, / sigue trabajando para m铆, para tu para铆so鈥.

驴Banderas robadas, entonces? De ninguna manera: los estandartes de las mejores causas, cuando verdaderamente se ha luchado por ellos, nunca se abandonan: se asumen, se defienden y se consagran en cada acto de la vida.

*AUNA-Costa Rica

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4 Coment谩rios - A帽adir comentario

Comentarios

  1. Otto
    8 julio 2014 3:20

    Evidentemente, concuerdo con el autor del art铆culo. Aqu铆, no se ha robado nada, simplemente sucede que los comunistas son consecuentes con lo que plantearon hace mucho tiempo los grandes del pensamiento moderno Marx y Engels en el gran escrito que dejaron para la humanidad EL MANIFIESTO COMUNISTA.

    Y de eso se trata, ser consecuentes con lo se se afirma. Y, eso no solamente es m猫rito de los comunistas sino de la humanidad. POr implantar la igualdad en el globo.

  2. H茅ctor Vega
    8 julio 2014 16:41

    Desde hace 20 siglos que el mensaje de Cristo est谩 ah铆. Fue y es dirigido a los pobres. Pertenece a la humanidad, as铆 como el de otros profetas. No veo c贸mo compatibilizar la pompa, las elecciones, la riqueza, los cr铆menes (Giordano Bruno, Galileo y tantos otros ejecutados por pensar)con el mensaje de Cristo. Como escribe Andr茅s Mora, la jerarqu铆a mir贸 para el lado mientras pactaba con dictadores y militares. Siempre estuvo consciente de los cr铆menes que se comet铆an en nombre de la iglesia, la familia y la tradici贸n. En conclusi贸n, no veo c贸mo la iglesia pueda justificar las ense帽anzas de Cristo que proclama en su nombre.

  3. Ver贸nica Salas Montes
    11 julio 2014 7:37

    Me parece excelente el art铆culo. probablemente el papa Francisco no le dio un sentido profundo a sus palabras. pero es importante aclarar que nadie puede apropiarse de las banderas de lucha contra la pobreza, menos la instituci贸n iglesia que ha sido especialmente traidora con las banderas de lucha y con los pobres…

  4. Antonio Casalduero Recuero
    13 julio 2014 21:57

    Este es un buen art铆culo, que pone de manifiesto la hist贸rica inconsecuencia de la Iglesia Cat贸lica. No hay que olvidar que las religiones tienen su principal base de apoyo en los sectores sociales m谩s pobres, m谩s ignorantes, los m谩s desinstruidos, aquellos que son f谩cilmente permeables a los sentimientos humanos m谩s b谩sicos y primarios. Esta instituci贸n ha sido desde el siglo IV en adelante fiel aliada del poder y del dinero hasta el d铆a de hoy. El articulista olvid贸 u omit贸 decir que la Iglesia Cat贸lica pact贸 con el fascismo de Musollini, que lleg贸 a acuerdos con los nazis de Hitler a cambio de unas prebendas de terrenos que hoy conforman el Estado del Vaticano. Ese papa hizo o铆dos sordos al clamor de los jud铆os cuando estaban siendo masacrados por el nazismo… entonces c贸mo el actual Papa pude afirmar que siempre han representado a los despose铆dos. Religi贸n es sin贸nimo de ignorancia.