Jun 8 2007
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Opinión

EL PAPA Y NOSOTROS, LOS OSCUROS…

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Estados Unidos: Medio Oriente, Plan Colombia, TLC, contaminación, migrantes, libertad a terroristas “aceptables” (Posada Carriles), embargo a Cuba, Guantánamo, etc…

La Iglesia: divorcio, eutanasia, aborto, preservativos, celibato sacerdotal, vida sexual, castidad prematrimonial, en fin, esas cosas que afectan al ser humano pero que, comparadas con el paraíso, son minucias…

Ayer fue contra Mahoma y el Islam. Y ahora el Papa las emprende contra los creyentes en otros dioses o en ninguno. Un diario publicó: el viernes santo: Benedicto XVI dijo que “quien no tiene a Cristo en su vida, es una persona oscura en su interior”. Casi cinco mil millones de personas somos, pues, “oscuros en nuestro interior”.

Me ofendí. No creo ser oscuro por dentro, aunque por fuera, como buen mestizo latino, sí lo soy.

Claro que he cometido faltas en mi vida: deseo a la mujer del prójimo, peco (si puedo) contra el sexto mandamiento, he comido de gula, me gustan el trago y ciertos etcéteras, soy perezoso, he robado libros y siento una ligera envidia de gentes envidiables por su talento y hasta por su apostura (soy, en verdad, algo feo). ¿Pero, quién no ha caído en algunos de esos pecadillos?, pregunto no precisamente arrepentido.

En cambio, los no creyentes jamás hemos perseguido, torturado y muerto a quienes no comparten nuestro descreimiento y ateísmo, ni enviamos a nadie a la hoguera por creer en dioses para nosotros improbables.

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En lo particular, trato de no callar ante crímenes como el holocausto judío o el genocidio contra los palestinos; no he recibido o visitado, saludado ni confraternizado con dictadores genocidas; no he ordenado callar a mis amigos cuando no concuerdan conmigo. Hacer todo eso, creo, es oscurantismo. Y los no creyentes no lo hacemos.

Pero el Papa piensa que “no tener a Cristo nos hace oscuros por dentro”. Con lo cual mantiene la tradición de una institución que ha perseguido por siglos, incluso hasta la muerte, el pensamiento disidente. Manes de Bruno y Galileo, de Boff y Sobrino, acójannos…

Está muy bien el regreso a la liturgia en latín, idioma que está en la esencia misma de la Iglesia. Pero, ¿también hay que retroceder al Santo Oficio, la Inquisición y la intolerancia? Eso sí, exigen respeto.

No es de extrañarse: el Papa es el Cardenal Joseph Ratzinger.

¿Dónde estás Juan XXIII?

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* Escritor, periodista y crítico cinematográfico.
En www.altercom.org. Agencia de prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

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