May 15 2008
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Cultura

EL PAPEL DEL DICCIONARIO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Un diccionario bien hecho es una herramienta valiosa en el desarrollo de nuestra capacidad de comunicaci√≥n verbal. Pero puede ser m√°s eficiente cuando se la utiliza de un modo apropiado y si no se le exige lo que no le es dable brindar. ¬ŅDe qu√© manera puede sernos √ļtil?

Nos da la ortograf√≠a m√°s usual de una expresi√≥n. Presenta tambi√©n en cada palabra una o m√°s de las formas frecuentes de su pronunciaci√≥n. Tanto la ortograf√≠a como la pronunciaci√≥n, particularmente esta √ļltima, var√≠an de acuerdo con las distintas regiones del pa√≠s. El diccionario no puede, emitir leyes sobre ortograf√≠a y prosodia; no es un √°rbitro, si no un informante con una gran cantidad de novedades, que no siempre puede registrar.

Como informante, no le es posible ocuparse de todos los casos o estar siempre al d√≠a, indicando las m√°s recientes novedades ling√ľ√≠sticas. No tiene la oportunidad de un peri√≥dico, el enfoque individual del diario de una gran ciudad. Puede, si quiere, intentar la reproducci√≥n de los usos m√°s frecuentes. Pero, en lugar de esto, tiende a reproducir los empleos selectivamente y as√≠, en forma inevitable, introduce la parcialidad de su punto de vista.

El diccionario, es una gran publicación, editada con poca frecuencia y que siempre resulta: 1) pasada de moda, 2) superficial, y 3) no tan apropiada para un problema particular como pueden serlo otras fuentes, incluyendo nuestra propia experiencia. La mejor fuente de pronunciación, de significados, de ortografía, la constituyen los mismos individuos.

¬ŅQu√© otro cometido tiene el diccionario? Nos puede dar una idea fascinante de la historia del lenguaje, las relaciones entre diversos idiomas, diferentes culturas y varios pueblos. El estudio atento de la etimolog√≠a de las palabras es en s√≠ y por si mismo una actividad que vale la pena llevar a cabo; resulta incluso estimulante. ¬ŅCu√°l es el origen de las palabras? ¬ŅC√≥mo se hallan relacionadas con otras voces, con t√©rminos milenarios? El diccionario puede ayudar al investigador a interiorizarse en estas cosas.

La etimolog√≠a es √ļtil tambi√©n porque nos proporciona indicios de los significados que se poseen para las palabras, basados en los de otros individuos para t√©rminos similares. La permanencia del significado a trav√©s del tiempo y el espacio es testimonio de la continuidad de los juicios y las creencias del ser humano. Posiblemente son m√°s interesantes la asombrosa inconsecuencia del significado a trav√©s del tiempo y el espacio, los cambios radicales que han tenido lugar en las acepciones de las palabras. Todo este caudal de conocimiento y especulaci√≥n es accesible mediante el diccionario. En este sentido, podemos afirmar con Lloyd y Warfel que ¬ęlos diccionarios fueron considerados durante mucho tiempo como el medio m√°s delicado y sencillo de cultivar la mente¬Ľ.

¬ŅQu√© podemos afirmar de las definiciones? En cierto aspecto, el diccionario no las contiene. Por cierto que a veces puede proveer de alguna, por g√©nero y diferencia, para un t√©rmino determinado, pero rara vez lo hace con precisi√≥n. Es tambi√©n cierto que a veces proporciona una definici√≥n operacional para un t√©rmino que es usado en pocos contextos, acudiendo incluso a las ilustraciones. En general, sin embargo, no presenta ni definiciones formales ni operacionales. El diccionario registra una larga serie de palabras interesantes, √ļtiles. Para cada una, da otra serie de palabras. Si no tenemos ning√ļn significado para una palabra, podemos obtener alg√ļn dato del diccionario. En esencia, nos indica: ¬ęSi usted no tiene significado para esta palabra, pruebe con otra¬Ľ.

Nos orienta en las relaciones entre palabras, las formas en que se utilizan dentro de las oraciones, los diferentes contextos en que son empleadas. Todo esto nos provee de indicios tanto para los significados que queremos expresar con una palabra como para los que una palabra puede extraer de otras. Ni la verdad ni la certeza, sino solo indicios, pero muy valiosos.

Al registrar pronunciaci√≥n, ortograf√≠a, etimolog√≠a, palabras relacionadas y contextos, los lexic√≥grafos ingleses han realizado grandes progresos desde la aparici√≥n del An Universal Etymological Dictionary de Bailey, en 1721, que constituy√≥ uno de los primeros intentos para lograr un diccionario del idioma. Muchos diccionarios modernos han abandonado el fin de prescribir y arbitrar respecto del significado y los usos y han aceptado el papel ling√ľ√≠sticamente conveniente de informar y examinar. El diccionario moderno es m√°s cauto, cuidadoso y completo de lo que los antiguos admit√≠an corno posible o ventajoso.

Desgraciadamente, muchos de los que consultan el diccionario no han realizado todavía el progreso análogo para estar al mismo nivel.

Los peligros del diccionario radican en un posible uso err√≥neo por parte de los que lo consultan, confiados en lo que creen que expresa. Es un medio que puede compararse a una pala, pues, como ella, ayuda a descubrir terrenos f√©rtiles y abrir nuevos campos y surcos para el cultivo intelectual. No puede reemplazar a todos los otros instrumentos y experiencias, ni menos al ingenio del que lo consulta. No puede usarse para mantener las creencias err√≥neas de ayer contra lo moderno, eficiente y efectivo del cultivo intelectual de hoy, reflejado por el desarrollo revolucionario de la ling√ľ√≠stica y de la teor√≠a de la comunicaci√≥n.

Los educadores deploran que los ni√Īos, en general, no sean iniciados en la escuela en los conceptos matem√°ticos desarrollados a partir del siglo XX.

Igualmente, la informaci√≥n y la teor√≠a sobre la naturaleza del uso de los lenguajes impartidos en las escuelas con frecuencia est√°n pasadas de moda. Uno de los planes de los que investigan el lenguaje y la comunicaci√≥n es rectificar las deficiencias, con el desarrollo del conocimiento m√°s sistem√°tico del lenguaje y el consiguiente perfeccionamiento de los m√©todos de transmisi√≥n, para que pueda ser comprendido y asimilado. Es probable que la aceptaci√≥n de tal conocimiento en muchos sectores requiera el uso a√ļn m√°s intensivo de la que Arist√≥teles llamaba ¬ętodos los recursos existentes de la persuasi√≥n¬Ľ.

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* Reproducido de su libro El proceso de la Comunicación, teoría y práctica, publicado en castellano en 1969 por la editorial de la Universidad de Buenos Aires.

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