Sep 29 2016
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Cultura

El proyecto educativo de la nueva derecha

Ha nacido una nueva derecha adecuada a los tiempos extractivos y de expolio-piratería contra los pueblos; una derecha posterior al Estado del bienestar, que ya no aspira al desarrollo, sino a consolidar las desigualdades, la segregación de la mitad pobre, mestiza, india y negra de nuestro continente. Una derecha implacable formada en el rechazo a lo popular, a la soberanía nacional, a las leyes y las constituciones.

En el terreno educativo, esa nueva derecha busca desembarazarse de los anteriores compromisos, entre ellos la laicidad y la libertad de cátedra, para adecuar el sistema educativo al periodo de guerra y confrontación que atravesamos. El objetivo es retomar el control del conjunto del sistema educativo, desde los ministerios hasta el aula, consolidando una educación antiemancipatoria, en la que el control de la población es el objetivo casi excluyente.

Hace 12 a√Īos naci√≥ en Brasil la organizaci√≥n no gubernamental Escuela Sin Partido, muy activa en las redes sociales y los grandes medios, articulada con diputados y concejales de los m√°s diversos partidos para hacer aprobar sus propuestas. En su p√°gina web (escolasempartido.org/) se puede acceder al programa de seis puntos titulado Deberes de los profesores, en el que se destaca que el profesor no promover√° en el aula sus propias ideas, ni perjudicar√° a los alumnos que profesen ideas diferentes, ni har√° propaganda pol√≠tico-partidaria se limitar√° a exponer de forma neutra el programa, yeducacion-brasil otorga a los padres la elecci√≥n de la educaci√≥n moral que quieren para sus hijos.

Algunos principios de Escuela Sin Partido parecen compartibles. Sin embargo, conllevan objetivos que nos hacen retroceder más de un siglo. Por un lado, disocia entre el acto de educar y el de instruir. Para ellos la educación es responsabilidad de la familia y la iglesia, mientras los profesores deben limitarse a instruir, o sea a trasmitir conocimiento como si éste fuera neutro, ahistórico, descontextualizado.

La segunda es lo que consideran como adoctrinamiento en el aula. Hablar sobre feminismo, homofobia o derechos reproductivos, por ejemplo, sería tanto como imponer una ideología de género en las escuelas. Todo lo que sea desviarse de la asignatura se considera adoctrinamiento, situación que en los proyectos de ley que ha presentado Escuela Sin Partido en varios municipios y en parlamentos de los estados sería tipificada como crimen de acoso ideológico y abuso de autoridad, punibles con cárcel y penas agravadas.

En el apartado capturando al adoctrinador, en su web, aparece una larga lista de situaciones comunes en las aulas, como difamar personalidades históricas, políticas o religiosas, entre muchas otras. El docente debería mencionar a Hitler, Pinochet o Mussolini sin más, como a cualquier otra personalidad, sin establecer diferencias, dejando a los padres la exclusividad de opinar. Lo mismo respecto a los genocidios, los feminicidios y así, porque está rigurosamente prohibido mentar valores. Consideran que los debates sobre diversidad sexual, contemplados en las currículas de muchos países, serían en este caso inconstitucionales.

ar marcha educacionUna de las prácticas más graves promovidas por Escuela Sin Partido es el espionaje de la práctica docente para luego denunciarla. Bajo el epígrafe Planifique su denuncia, pide a los alumnos y a sus padres que anoten cuidadosamente o filmen los momentos en los cuales el docente estaría adoctrinando a los alumnos. Promueven actitudes que llevan a los jóvenes a convertirse en policías de los docentes.

Uno de los objetivos centrales de la nueva derecha en el terreno educativo es la descalificaci√≥n de los docentes que ser√≠an culpables de todos los males de la educaci√≥n, desde el fracaso escolar hasta la baja calidad de la ense√Īanza. De ese modo consiguen desviar la atenci√≥n de los problemas estructurales en la educaci√≥n, focalizando s√≥lo las consecuencias y ocultando sus causas. El profesor siempre es sospechoso de izquierdismo. En paralelo, consideran que los alumnos no tienen capacidad para formar sus propias convicciones y que deben estar sujetos a la autoridad paterna, eclesial o docente.

Como era de esperar, los profesores han reaccionado con campa√Īas de denuncia del proyecto, que ya fue aprobado en el estado de Alagoas, Brasil, y ser√° abordado en otros. Pero no debemos olvidar que lo que se proponen en esta coyuntura, no s√≥lo en Brasil, es frenar en seco al creciente movimiento estudiantil, en particular a los estudiantes de secundaria, que son los menos susceptibles de ser cooptados por las instituciones estatales y de la izquierda electoral.

En efecto, la crisis pol√≠tica brasile√Īa est√° modelada por las movilizaciones de junio de 2013; una crisis que est√° lejos de haberse cerrado con la destituci√≥n ileg√≠tima de la presidenta Dilma Rousseff. Incluso Chile, el r√©gimen neoliberal mod√©lico por su estabilidad, atraviesa una crisis de legitimidad a consecuencia del potente movimiento estudiantil, que desde 2011 abri√≥ brechas por las que est√°n pasando diversos actores sociales. Uno de los m√°s importantes empresarios, Andr√≥nico Luksic, reconoce que el pa√≠s se est√° cayendo y destaca el papel del movimiento por la educaci√≥n en esta crisis (goo.gl/qpXIsA).

En otros países sucede algo similar. En Paraguay los estudiantes se mostraron como un actor potente en pleno gobierno reaccionario de Horacio Cartes. Nuevas camadas de jóvenes rebeldes están presentes en casi todos los países. Ni qué hablar de México, después del parteaguas que fue Ayotzinapa.194838_MarchaAyotzinapa3copy

Buena parte de los objetivos que se propone Escuela Sin Partido en Brasil parecen utop√≠as de orden que cuentan con escasos apoyos. Sin embargo, no se los debe subestimar. Cuando las crisis pol√≠ticas se profundizan, aparecen potentes bifurcaciones; la derecha se quita el velo para mostrarse como lo que es: el partido del orden, dispuesto a pasar por encima de todo. Son las izquierdas las que deben decidir si optan por las instituciones o por acompa√Īar las resistencias.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. maria ester aida lizzio
      4 octubre 2016 21:48

      La resistencia por la resistencia misma, por no aceptar algo positivo del otro, no lleva a ning√ļn lado. Los sindicalista argentinos est√°n atornillados al poder.