Mar 10 2017
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Pol铆tica

El proyecto socialdem贸crata europeo y su crisis

En un a帽o electoral crucial para toda Europa, el progresismo se muestra cada vez m谩s desorientado y sin poder salir de las instituciones. Sin una izquierda s贸lida, la derecha gana terreno.

La ruptura del Partido Democr谩tico (PD) italiano es s贸lo la 煤ltima de una serie de eventos que demuestran la desorientaci贸n de la socialdemocracia europea. La victoria del NO en el refer茅ndum constitucional de diciembre, termin贸 con el gobierno de Matteo Renzi y con la cohesi贸n del partido socialdem贸crata m谩s grande de Europa.

El ex primer ministro resisti贸 tres meses al frente del PD. Pero las internas desatadas por la crisis pol铆tica lo obligaron a la renuncia como secretario, a aceptar la ruptura por izquierda de 20 diputados y 13 senadores y alistarse para las elecciones primarias del pr贸ximo 30 de abril. All铆 se decidir谩 cu谩l ser谩 la conducci贸n de lo que queda del partido en medio de un debate en el progresismo que trasciende por completo el panorama italiano. Una crisis que se desata tambi茅n en el campo -quiz谩s el 煤nico- que m谩s parece importarle al centro izquierda europeo: el de la disputa institucional.

En un a帽o adonde la mitad de los miembros de la Uni贸n Europea (UE) tendr谩n elecciones generales, regionales o legislativas, los partidos de la socialdemocracia, que tanto 茅xito tuvieron聽en los a帽os 鈥80, buscan desesperados, por primera vez en mucho tiempo, sostenerse entre las primeras fuerzas de sus pa铆ses, m谩s que pelear para llegar a cargos ejecutivos.

El primer pa铆s en renovar su gobierno este a帽o ser谩 Holanda, el pr贸ximo 15 de marzo. All铆, el hist贸rico Partido Laborista Holand茅s (PvdA) estar铆a logrando un misero s茅ptimo lugar en la mayor铆a de las encuestas previas. La decisi贸n de participar en el gobierno de coalici贸n que lidera el conservador Mark Rutte podr铆a llevarlos a perder m谩s de la mitad de sus esca帽os, obligando a las fuerzas hoy en el poder a ensanchar su marco de alianzas para sostener la mayor铆a parlamentaria. Un panorama ideal para la derecha xen贸foba de Geert Wilders, favorito en las encuestas y espectante ante la debacle de las fuerzas tradicionales.

Una situaci贸n muy similar es la que vive el Partido Socialista (PS) Franc茅s de cara a las elecciones presidenciales del 23 de abril. All铆 la favorita para ganar la primera vuelta es otra representante de la derecha xen贸foba europea, Marine Le Pen. El PS ni siquiera llegar铆a a una segunda vuelta.

Emmanuel Macr贸n, ex ministro de econom铆a de Francoise Hollande y l铆der de En Marcha, grupo escindido del PS hace pocos meses enfrentar铆a a la extrema derecha en mayo, mientras que Benoit Hammon, el candidato presidencial del oficialismo quedar铆a relegado al cuarto lugar. Referente del ala m谩s izquierdista del PS, sostenedor de la legalizaci贸n del cannabis, de la renta b谩sica universal por ciudadano -vieja reivindicaci贸n del autonomismo y la izquierda social europea-, y cr铆tico de la pol铆tica migratoria de Hollande, Hammon ha sido una sorpresa en la pol铆tica francesa.

El quinquenio de Hollande estuvo claramente muy por debajo de las expectativas. Endurecimiento de las pol铆ticas de seguridad, suspensiones de derechos civiles y restricciones migratorias no han impedido la seguidilla de atentados y s贸lo fomentaron el ascenso de grupos nacionalistas y xen贸fobos. A eso se le suman la represi贸n a sindicatos y movimientos estudiantiles, los recortes en los derechos laborales y las cr铆ticas a las pol铆ticas sociales desde el seno mismo de su partido.

Jeremy Corbin es otro de los l铆deres del progresismo europeo en apuros. Su Partido Laborista ingl茅s deber谩 enfrentar las elecciones locales del 4 de mayo en medio de las tensiones internas por las duras cr铆ticas a la conducci贸n. Sobre sus espaldas pesan una campa帽a 鈥渢ibia鈥 -seg煤n sus detractores- en contra del Brexit, una clara derrota de su corriente partidaria en la elecci贸n del nuevi alcalde laborista de Londres, y la p茅rdida de esca帽os que el partido manten铆a desde hac铆a 80 a帽os en las 煤ltimas elecciones regionales.

As铆 y todo, existen dos pa铆ses adonde el centro izquierda parece haber recobrado cierto protagonismo. El primero es Portugal. Desde su llegada al poder en 2015, la -por lo menos- extra帽a coalici贸n entre el Partido Socialista, el Bloco de Esquerda y el Partido Comunista Portugu锚s ha puesto en marcha un programa social que ha logrado captar el inter茅s y el apoyo de una naci贸n hostigada por los organismos internacionales de cr茅dito y en la mira de los poderosos de Europa desde hac铆a a帽os. Si bien la cuesti贸n de la deuda sigue siendo muy espinosa, el alejamiento de la ortodoxia liberal permiti贸 un claro mejoramiento de los indicadores sociales.

El desempleo se redujo al 10,5%, se ha subido el salario m铆nimo, las jubilaciones, los sueldos p煤blicos, se redujo la semana laboral a 35 horas, se prioriz贸 la inversi贸n p煤blica en salud y se frenaron las privatizaciones previstas por los gobiernos anteriores. Un programa progresista que ha sido posible por la situaci贸n del PS, obligado a un pacto con la izquierda con tal de mantener la mayor铆a parlamentaria, y que podr铆a entrar en discusi贸n tras las elecciones de septiembre pr贸ximo.

El otro partido que resurgi贸 de sus cenizas en los 煤ltimos meses es el hist贸rico SPD alem谩n, y su incipiente repunte tiene nombre y apellido: Martin Schultz. El ex presidente del parlamento europeo dej贸 su mandato en medio de las primarias para ser el candidato a enfrentar a la poderos铆sima Angela Merkel en las elecciones del 24 de septiembre. El secretario del partido, Sigmar Gabriel, parec铆a tener todo preparado para una campa帽a que todo el progresismo daba por perdida, hasta que Schultz se present贸 como alternativa y decidi贸 patear el tablero.

Resultado de imagen de martin schulzDesde 2003 el SPD hab铆a hecho de la Agenda 2010, la propuesta elaborada por el ex canciller Gerhard Schr枚der, su 煤nica base program谩tica a pesar del rechazo claro de sus bases. Esa pol铆tica hab铆a permitido flexibilizar el empleo y favorecer al empresariado, una receta neoliberal exitosa en sus primeros a帽os pero cada vez m谩s dura con j贸venes, migrantes y la clase trabajadora. En sus primeros meses de campa帽a, Schultz no s贸lo se opuso al dogma de su partido sino que apareci贸 junto con obreros y familias afectadas por su ejecuci贸n. El candidato, un ex alcoh贸lico sin estudios universitarios que lleg贸 a lo m谩s alto de las instituciones europeas, se puso聽del lado de los pobres. Y la campa帽a del SPD peg贸 un salto inesperado.

Es que la socialdemocracia europea parece perdida cuando sale de los palacios del poder. La voluntad transformadora, el cuestionamiento expresado por amplios sectores de la sociedad la asusta. Su institucionalizaci贸n y su simbiosis con sectores importantes del poder econ贸mico y financiero de Europa la ha hecho desaparecer definitivamente de las calles, donde la izquierda no logra afianzarse en tiempos de r谩pidos cambios y 谩nimos acalorados -muchos sostienen ya que la capitulaci贸n de Alexis Tsipras ante el聽diktat聽alem谩n en 2015 ha sido la tumba de las aspiraciones de la izquierda de crear una Europa social y solidaria-, y la derecha crece a un ritmo sorprendente.

No es de extra帽ar que las 煤ltimas elecciones a las que han sido llamados los europeos se hayan dirimido entre opciones vinculadas a la extrema derecha y el neoliberalismo pro-UE. Porque, al fin y al cabo, entre esas dos opciones se debate hoy el futuro institucional de Europa. Habr谩 que prestar mucha atenci贸n a lo que sucede afuera de los palacios del poder, donde los socialdem贸cratas no hacen pie, para entender qu茅 rumbo tomar谩 la pol铆tica continental.

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